Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

jueves, octubre 13, 2016

5 trampas de los supermercados y cómo evitarlas


Los supermercados usan todo tipo de trucos para que gastemos dinero que no pensábamos. Aquí, cinco de los más comunes, con pequeñas estrategias para evitarlos y no gastar más de lo que teníamos planeado.

Música tranquilizante

La música relajada invita a los compradores a pasear más tiempo por el comercio y así comprar más.
Qué hacer: Llevar auriculares y escuchar música que nos haga caminar mucho más rápido por los pasillos.

Aromas tentadores

Cuando uno se acerca a la sección panadería, por ejemplo, nos invade un aroma exquisito a pan recién horneado. El aroma activa nuestras glándulas salivales y nos hace muy difícil resistir la tentación.
Qué hacer: Nos podemos poner una pastilla en la boca. Nos quita el hambre y la frescura  que nos da anula otros aromas.

Muestras gratis

Esa bandeja llena de trozos de queso parece inofensiva, pero un estudio de la Universidad de Cornell que los compradores que prueban casi siempre compran.
Qué hacer: Comer antes de ir al supermercado.  Los compradores con hambre son los que más se tientan con comida, especialmente si es gratis. Para vencer el impulso de probar, es bueno ingerir un snack una hora antes de ir de compras.

Iluminación creativa

Cuanto mejor se ve el alimento, más probabilidad hay de que la gente lo compre. Algunos supermercados usan  una luz blanca fuerte para dar a vegetales y frutas una apariencia de recién cortados, mientras que una iluminación rojiza hace que los cortes de carne se vean más frescos.
Qué hacer: Mirar esos alimentos con otra luz, alejándolos un poco del lugar donde se exhiben.

Comestibles de fácil acceso

Las heladeras abiertas fomentan las compras por impulso, porque los compradores pueden agarrar lo que quieren con más facilidad.
Qué hacer: Reconsiderar. Si nos tienta una bandeja de sushi, por ejemplo, llevamos el carrito hacia a otro lugar para evitar la compra. Las investigaciones muestran que pasados 20 minutos los sensores estimulados del cerebro (que son los que provocan las compras por impulso se aplacan.