Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

miércoles, julio 18, 2018

Aspectos del liderazgo en las empresas pymes

Se muestran, a nuestro entender, los ejes clave para el ejercicio del liderazgo en las empresas pyme:

Un líder nace o se hace

Existen individuos que naturalmente tienen cualidades de liderazgo como facilidad de palabra, capacidad para dirigir y predisposición para sociabilizar. Nadie nace sabiendo cómo liderar y, a lo largo de nuestra existencia, todos podemos aprender y surgir como líderes. Sin dudas, un líder nace y se hace.

Un líder debe estar motivado

Es fundamental que un líder esté motivado para poder hacer lo mismo con su equipo de trabajo. Se logra a través de fuerza interna, que se halla en nuestros corazones y que dispara emociones. La automotivación lleva al líder a saber conocer cómo es su ser interior.

Las debilidades que pueden tener los líderes

Son diversas las debilidades que puede tener un líder: entre otras, no saber reconocer los errores, carecer de habilidades interpersonales, no asumir la responsabilidad, falta de iniciativa y no estar abierto a nuevas ideas. Ahora bien, la peor falla para un líder es tener una mala comunicación, porque esta carencia genera futuros conflictos.

Una persona tímida puede ser un buen líder

Una persona tímida puede ser un buen líder pero debe superar esta dificultad. Al liderar o sociabilizar debe sentir emociones positivas y no dejarse atrapar por pensamientos negativos, lo que se convierte en una mala comunicación con el equipo de trabajo.

El líder y el poder

Todo depende si es un líder natural, el que puede ser elegido por la voluntad de sus pares y por tener una buena química con sus seguidores. Cuando es un líder impuesto por la superioridad, se corre el riesgo que de a poco el líder abuse del poder para que las tareas se realicen y, de este modo, se produzca un clima laboral tenso. También, gracias al poder el líder puede llegar a corromperse pero puede evitarlo si sus valores son positivos, entre ellos: integridad, transparencia y equidad.

El líder y su equipo

El líder tiene que tener no solo conocimientos de sus tareas sino ser muy hábil en el manejo de las relaciones y de las emociones, así como también en el hecho de comprender a los miembros del equipo e identificar sus diversos estados de ánimos. Todo ello va a generar un clima de trabajo ameno y productivo que va a posibilitar alcanzar mejores resultados en el negocio.

Tendencias nuevas de liderazgo

Existe una tendencia en la cual se destaca que el jefe tiene que saber gestionar y liderar al mismo tiempo. Para ello, el líder tiene que conocer su estilo de liderazgo, el que se debe de adaptar para cada situación que se presenta. El otro tema que se debe tener en cuenta es que para ser líder no es necesario que se encuentre en la cima de la empresa sino en cualquier parte de la organización. De ahí, es importante que toda persona conozca cómo saber autogestionarse y autoliderarse. 

De este modo, si estás interesado en mejorar tus competencias, te recomiendo inscribirte en el "Curso: Liderazgo para Empresas PYMES" que te brindará los conocimientos, herramientas, metodologías, estrategias y técnicas necesarias para proveer de una sólida formación para generar líderes y agentes de innovación y cambio, tanto en las organizaciones PYMES como a los emprendedores.

Entonces, si quieres ser más competitivo, te invito a anotarte en el próximo Curso #GRATISOnline de un mes de duración: nro. 50 de #Liderazgo para Empresas #PYMES. Cursada del 6/8/18 al 3/9/18. Cierre de inscripción: el 1/8/18, ya puedes matricularte en:

http://came-educativa.com.ar/eadcame/login/index.php

Rodolfo Salas

martes, julio 17, 2018

¿Eres realmente un líder?


FOTO: PEXELS.COM

El verdadero líder es el que lidera con humildad, dirigiendo con decisión y responsabilidad. Es alguien que, aun estando siempre delante, deja el protagonismo a los otros.

Un artículo publicado en Harvard Business Review (2011) establecía el concepto del auténtico liderazgo. Se basaba en el estudio elaborado a partir de 125 entrevistas a líderes. Los autores (George, Sims, McLean y Mayer), profesores universitarios en escuelas de negocios norteamericanas, resumieron los rasgos de los líderes de verdad, y entre ellos, en ningún caso se encontraban personas distantes, que jamás se equivocaban, que adoptaban posiciones de reconocimiento por encima del resto ni que achacaban los errores a los otros.

El verdadero líder es el que lidera con humildad, dirigiendo con decisión y responsabilidad, dando importancia a su equipo. Es alguien que, aun estando siempre delante, deja el protagonismo a los otros. Liderar desde la jerarquía es pasado. El respeto se gana, no se impone (autoridad vs. jerarquía).

Estas son las conductas que jamás se reconocen en un líder:

  • Gritar, ofender, agredir (aunque sea verbalmente). Los gritos y la agresividad señalan debilidad, inseguridad, y se convierten en ofensa hacia las personas que, normalmente, no responden por miedo.
  • Mentir para justificar la acción. A veces el “jefe” altera la realidad para mirar las cosas desde la propia particularidad. Rodearse de personas interesadas y que fomentan el aumento del ego es muy común. La prudencia en los comentarios es una virtud de la que carecen.

Para ser un líder auténtico hay que actuar desde la humildad en el liderazgo:

  1. Un líder es mejor cuando la gente le reconoce como una persona prudente, cuando hace su trabajo y cumple sus metas. El verdadero líder no dirá "lo hice yo", sino "lo hicimos nosotros".
  2. Un líder está al servicio de los demás, hace crecer a su equipo, es cercano y sirve de ejemplo para los demás.
  3. Un líder permite que los demás sean los protagonistas de la historia y trata de no brillar por encima del equipo.
  4. Un líder sabe gestionar la humildad en el liderazgo, de tal forma que inspira al equipo y, sobre todo, motiva a que sus miembros del equipo le sigan. Tendrá el respeto de sus subordinados por la coherencia personal. De este modo, es capaz de sacar el máximo talento de quienes le rodean y, por lo tanto, de lograr los mejores resultados para el equipo.
  5. Un líder humilde se rodea de personas que se animan a hablar, a opinar, y así, cuando surgen puntos de vista diferentes, todos los aportan para que el crecimiento de grupo sea posible.

Los líderes humildes están tan seguros de sí mismos que se muestran dispuestos a buscar ayuda cuando es necesario y a intensificar la búsqueda del apoyo de todos los miembros del equipo ante los grandes retos. "Para liderar a la gente, camina tras ellos", escribió Lao-Tse. Eso es lo que te hará grande como líder.

lunes, julio 16, 2018

¿Quién se juega el pellejo? Tema de desvelo para un investigador



Nassim Taleb se hizo famoso por haber pronosticado la crisis de 2007/2009; crítico de las profesiones y tareas en las que "no hay nada que perder", el autor despierta controversia

Nassim Taleb se hizo famoso no solo por su gran calidad como ensayista y comunicador de ideas, sino además por su inmortal acierto de la crisis de 2007/2009. Después de casi 30 años de que el mundo desarrollado transitó por esa calma económica llamada "la gran moderación", Taleb decidió publicar El cisne negro meses antes de la hecatombe mundial más profunda desde la crisis de los años 30. El libro se transformó pronto en un best seller y en una suerte de biblia de la nueva era financiera.

Tras una experiencia no tan exitosa con su siguiente obra, Antifrágil, Taleb volvió al ataque con su nueva creación, Skin in the Game. El título, aún no publicado en español, significa algo así como "jugarse el pellejo" y refiere a la virtud de aquellos que ponen su plata en juego a la hora de hacer alguna afirmación, un pronóstico o tomar una decisión.

Taleb es un trader no tradicional, atraído últimamente por el gimnasio y las lenguas de Medio Oriente, que se ufana regularmente de disponer de un saber que no se consigue en las universidades prestigiosas. Su universidad, declama en su libro, es la de la calle, porque allí hay Skin in the Game. Taleb se ocupa de hacerles saber lo poco que vale estudiar en instituciones formales a figuras intelectuales consagradas como Richard Dawkins, Steven Pinker, Susan Sontag, Richard Thaler o Thomas Piketty.

Taleb parece más cómodo denunciando los pies de barro de estos ídolos presuntamente intocables que difundiendo con eficacia sus propias ideas. El autor no transpira solo su desagrado por los famosos, sino más en general por todas las profesiones que, de una u otra manera, "no se la juegan". Sus blancos favoritos son los burócratas, asistentes y consejeros de organismos públicos, todos funcionarios deshonestos que, según Taleb, ganan millones, pero no tienen nada que perder si fallan en sus recomendaciones. Carecen de Skin in the Game. Pese a que la mayoría de las reflexiones presentes en todos sus libros derivan de ideas de economistas académicos famosos, Taleb ataca a la profesión sin ninguna distinción, como si se tratara de un cuerpo sólido impenetrable y obtuso. Indudablemente, se trata de una estrategia exitosa, porque populariza la esperanza de que, finalmente, los cultos no son demasiado diferentes del resto, solo que se saben vender mejor. Y sin arriesgar un céntimo.

Como en Antifrágil, el autor despliega una única idea, o tal vez dos, y la extiende a todos los órdenes que se le ocurren. Los conceptos que muestra en abanico no son necesariamente originales (le cuesta horrores citar los antecedentes), pero sus infinitas aplicaciones sí lo son. Una vez que compra una conjetura, Taleb la entroniza como si fuera una ley universal que ha escapado a los intelectuales del mundo, sin dejar un solo espacio para proponer excepciones o anomalías que nos hagan dudar de que Taleb quiere ser recordado por el rasgo más definitorio de su personalidad: el síndrome de Hubris.

En cuanto surge alguna crítica a estas exageraciones, el autor no vacila en desacreditar a los mensajeros, citando de paso algún artículo académico matemático-estadístico propio que, según afirma él mismo, demuestra rotundamente que toda la razón está de su lado.

La segunda especulación más importante del libro es el rescate de lo antiguo como símbolo de robustez para hallar la verdad. El conocimiento que logra sortear el paso del tiempo, sostiene Taleb, es entendimiento que vale la pena. Esto se conoce como "efecto Lindy", y su operación convence suficientemente al autor como para recomendarnos prestar más atención a los consejos de nuestra abuela que a las reflexiones de los grandes pensadores de nuestra época.

Todo esto no significa que Skin in the Game carezca de virtudes. Se trata de un libro de lectura fascinante y repleto de reflexiones brillantes que, de todos modos, valdría la pena evaluar con más cuidado. En un pasaje, Taleb define magistralmente la ideología como "dependiente de la escala", definiéndose como libertario respecto de la Reserva Federal (el Banco Central de Estados Unidos), republicano a nivel de la política nacional, demócrata en los gobiernos locales y socialista a nivel de su familia y amigos. Burlándose de los traders, y parafraseando las justificaciones de los técnicos de fútbol locales, explica que la victoria no trae mayores aclaraciones, mientras que las derrotas vienen de la mano de cuidadosas y detalladas demostraciones técnicas.

Pero estas joyas dialécticas, cuando aparecen, o vienen rodeadas de insultos gratuitos a personalidades destacadas o se expresan en el sentido testimonial que las caracteriza. Y aunque se trate de un pensador valiosísimo, en general muestra poco interés por extirpar de sus ideas la retórica antiayuda, como cuando recomienda que en caso de tener un conflicto entre nuestra vida privada y nuestros fundamentos intelectuales uno siempre debe abandonar los segundos. Si bien Skin in the Game está escrito con el estilo deliberado de quien no está dispuesto a que se dude de sus afirmaciones, la reflexión serena invita a evaluar críticamente su hipótesis principal.

Si es verdad que uno es bueno en lo que hace solamente si se juega el pellejo, quienes deciden bajo presión deberían hacerlo mejor. Pero no hay evidencia de ello. ¿Y qué hay de los conflictos de intereses? Las tabacaleras tenían mucho para perder si decían la verdad e hicieron un enorme esfuerzo para mentir durante décadas a costa de millones de muertes evitables. A estas objeciones Taleb responde (con virulencia máxima) que su argumento es evolutivo y que es el paso del tiempo, tal como se espera del efecto Lindy, lo que seleccionará mejores decisores siempre y cuando haya Skin in the Game. Pero esto promete un mundo donde ninguna de las malas ideas o acciones que observamos perduran en el tiempo, lo que es contradictorio con una sociedad en la cual persisten las prácticas pseudocientíficas y las ideologías más rancias, incluso en sociedades donde el riesgo de defender una "mala idea" es enorme.

Taleb no oculta su idolatría por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Se considera un sucesor de su pensamiento brutal y sobre todo de su más brutal manera de transmitirlo. Nietzsche era un pensador original y un escritor efectista, que apoyaba la mayoría de sus ideas en breves frases llamadas aforismos. Si bien en los tiempos modernos es políticamente incorrecto intentar emular a quien terminó promoviendo con sus reflexiones los movimientos modernos más destructivos del planeta, Taleb rescata del alemán su estilo desafiante, su agresividad personal, sus sofismas atenienses y su autoadulación. Para una modernidad intelectual que ha abrazado el razonamiento y la tolerancia discursiva, será difícil que su lugar en el mundo de las ideas tome impulso. 

domingo, julio 15, 2018

La rebelión de los adultos


Fuente: LA NACION

Hace cincuenta años, los jóvenes se rebelaban contra el conservadurismo autoritario de sus padres y sus profesores. Fue el Mayo Francés. Hoy, quizá la verdadera rebelión deba ser en el sentido inverso. Quizás haga falta que los adultos tomen su lugar y se animen a enfrentar la prepotencia muchachista. En las mismas calles de París, un presidente de 40 años, que no había nacido en mayo del 68, acaba de marcar el rumbo. Retó a un joven estudiante que intentó desafiar los buenos modales y el respeto a las instituciones. Pero más allá de la anécdota pintoresca, dio un ejemplo a los maestros, a los padres y a los adultos en general. Y no solo a los franceses. En las escuelas y las familias argentinas sería muy útil tomar nota de este "junio francés".

En una época marcada por los límites difusos, por las autoridades y las normas desdibujadas, por los "escraches", las tomas de colegios y el desafío permanente a los docentes y las instituciones, Emmanuel Macron (un presidente nacido del progresismo y que no proviene de estructuras rancias ni de la derecha conservadora) ha dado una clase espontánea que debería ser de "lectura" obligatoria en las instituciones (no solo escolares) de nuestro país.

Quienes todavía no lo hayan visto pueden encontrar el video en esa formidable biblioteca moderna que es YouTube. Dura apenas un minuto y treinta segundos, pero encierra un mensaje que vale la pena destacar. El presidente saluda a cientos de jóvenes durante una celebración, cuando uno de ellos se pasa de vivo: "¿Que hacés, Manu?", le dice a Macron. Y canturrea alguna estrofa de "La Internacional". "No te confundas", lo corta el presidente. "Estás en una ceremonia oficial, así que te comportás como debe ser. Te podés hacer el imbécil, pero hoy hay que cantar "La Marsellesa" y el "Canto de los partisanos" [himno de la Resistencia francesa durante la ocupación alemana]. A mí me llamás 'señor presidente de la república' o 'señor', ¿dale?". El joven se ubica: "Sí, señor presidente", le dice. Y Macron va más allá: "Muy bien. Y hacé las cosas en orden. El día que quieras hacer la revolución, aprendé primero a tener un diploma y a alimentarte por vos mismo, ¿de acuerdo? Entonces ya podrás ir a dar lecciones a los demás". A cincuenta años del Mayo Francés, Macron se rebela contra la demagogia, se atreve a pagar el costo de la antipatía, se resiste al muchachismo y al "vale todo'' y, con dos párrafos espontáneos, pone las cosas en su lugar. Puede sonar exagerado, pero mirado en perspectiva ofrece al mundo un modelo que podría bautizarse el "junio francés".

Las escuelas argentinas están huérfanas de liderazgos. Se ha confundido autoridad con autoritarismo; las reglas las improvisan los alumnos, y una creciente impotencia atraviesa la actitud de los docentes. Se toman escuelas por cualquier cosa (desde el aborto hasta la falta de calefacción); se "escracha" a los profesores por las redes sociales, y se desafía a los directivos como si fueran "monigotes". Esta suerte de "despotismo muchachista" impregna la cultura de estos tiempos y trasciende, por supuesto, las fronteras de las escuelas. En el propio seno familiar se advierten estas confusiones, que muchas veces generan desconcierto y alteran las normas.

Macron se anima a hablar, frente a los jóvenes franceses, de cosas básicas: de respeto, de orden, de jerarquías, de mérito, de instituciones y de reglas. Acentúa, también, el significado y el valor de las formas. Lo hace sin ser ampuloso. Reacciona como un líder. No especula con los costos ni las conveniencias políticas. Habla con franqueza y convicción, quizá con alguna palabra de más. Pero no lo hace "en el aire", sino en el momento justo, ante la avivada y la inconducta de un joven de carne y hueso que quizás haya aprendido, de parte del presidente, la lección más importante de su vida.

En las escuelas argentinas, valdría la pena poner "play" y mirar con atención el video subtitulado de Macron. También puede ser un valioso ejercicio en las familias con hijos adolescentes. A cincuenta años de "prohibido prohibir", la revolución quizá pase por un eslogan menos épico y convocante, pero más razonable y sensato: "Prohibido hacer cualquier cosa". Y los protagonistas de la revuelta deberían ser los líderes de la sociedad. No solo los políticos, sino fundamentalmente los maestros y los padres.

Luciano Román. Periodista y abogado, director de la carrera de Periodismo de la Universidad Católica de La Plata (Ucalp)

sábado, julio 14, 2018

¿Cuáles son las habilidades del líder para las empresas pymes?

Fuente: Newsletter CAMEeducativ@ | Diciembre 2017

El propósito de este artículo es demostrarte que un líder debe saber cómo puede llevar a la práctica su estrategia.

Son muchas las empresas pymes a las que les cuesta considerablemente poner en acción las estrategias, el punto a considerar radica en que si no existe un fuerte liderazgo visionario ninguna estrategia será efectivamente ejecutada.

En cuanto a las organizaciones pymes que han implementado satisfactoriamente sus estrategias, un elemento en común entre ellas es su excepcional y visionario liderazgo.  Así, perciben la importancia de comunicar la visión y la estrategia a  cada colaborador. Sin  ese  fuerte  liderazgo  en  la  cúspide de  la organización, ningún sistema de gestión dará resultado.

Actualmente, el éxito de una empresa pyme en el mercado no solo depende de su estrategia sino de encontrar la forma de llevarla a la práctica, es decir, de su ejecución. Entonces,  es  fundamental  ver con mayor profundidad  cuáles son las habilidades directivas de un líder, tema que se analiza seguidamente.

En un estudio realizado años atrás, se entrevistó a 6.000 miembros de juntas directivas y empleados de todo tipo de industrias. En esas encuestas, los participantes tuvieron que calificar 22 habilidades directivas diferentes tales como: pensamiento estratégico, habilidad comunicativa o focalización en resultados, entre otras.

Los directivos que fueron considerados como excelentes para tomar decisiones, tuvieron altas calificaciones en inteligencia emocional.

De este modo, los líderes con una gran inteligencia emocional saben persuadir mejor porque saben leer y adaptar sus palabras, y sus mensajes en función de lo que están percibiendo. No es suficiente que una idea sea meritoria sino lo más importante es convencer a los demás de su valor y poder llevarla a la práctica.

Por cierto, persuadir consiste en lograr que todo sea más fácil para que los demás estén de acuerdo con uno, pero existen ciertas dificultades para lograrlo. Veamos entonces, las barreras que un líder debe superar:

  • Reciprocidad
Las personas están significativamente más dispuestas a llevar a cabo peticiones (favores, servicios, información, concesiones, etcétera) de un líder que, a su vez, ha otorgado peticiones en el pasado, o sea son proclives a corresponder por lo que han recibido.
  • Consistencia
Los colaboradores están más dispuestos a ser guiados por un líder si ven que el cambio al que se les invita a enfrentarse es coherente con el compromiso que han acordado anteriormente.
  • Ser creíble
Lo esencial es qué piensa la gente del líder, entonces, fomentar la credibilidad equivale a demostrar que uno tiene conocimientos y pericia, y que es confiable. La particular combinación entre experiencia y honestidad (ser conocedor, convincente y confiable), convierte a un líder en el comunicador más persuasivo.
  • Validación social
Las personas tienen más predisposición a realizar una acción recomendada si un líder les demuestra que otros también lo hicieron, o sea, la gente para decidir considera lo que los demás están haciendo.
  • Conexión
Las personas dicen que sí a los líderes que les agradan, es decir, cuando esas personas se sienten apreciadas. La forma de hacerlo es: alinear la promesa con los valores y creencias de su audiencia y formular la propuesta teniendo en cuenta de cómo serán satisfechos los intereses y necesidades de la otra parte. Al intentar persuadir a una persona, es muy importante sintonizar con su canal de comunicación preferido: visionario, racional o relacional.

Por último, ninguna organización de éxito en la gestión de su estrategia tiene un líder pasivo o no comprometido, sino un líder que cuente principalmente con una inteligencia emocional desarrollada.

De este modo, si estás interesado en mejorar tus competencias, te recomiendo inscribirte en el "Curso: Liderazgo para Empresas PYMES" que te brindará los conocimientos, herramientas, metodologías, estrategias y técnicas necesarias para proveer de una sólida formación para generar líderes y agentes de innovación y cambio, tanto en las organizaciones PYMES como a los emprendedores.

Entonces, si quieres ser más competitivo, te invito a anotarte en el próximo Curso #GRATISOnline de un mes de duración: nro. 50 de #Liderazgo para Empresas #PYMES. Cursada del 6/8/18 al 3/9/18. Cierre de inscripción: el 1/8/18, ya puedes matricularte en:

http://came-educativa.com.ar/eadcame/login/index.php

viernes, julio 13, 2018

La inteligencia artificial, en la era de la duda: ¿a qué ritmo llegan los avances?


La más explosiva de las tecnologías exponenciales es protagonista de un boom económico, con compras millonarias de empresas; al mismo tiempo, varios pronósticos parecen no concretarse y muchos científicos se mudan a proyectos estatales. Crédito: Javier Joaquín

En la película Han Solo, el último desprendimiento de la saga de Star Wars, aparece como protagonista una robot, L3-37, que condensa muchas de las expectativas que hoy genera el avance de la inteligencia artificial. L3-37 tiene contradicciones, complejos, demanda igualdad de derechos, lidera una rebelión y mantiene una relación sentimental con un joven, Lando Calrissian, a quien los guionistas del film definieron como "pansexual" ("¿qué otra cosa se puede ser en el espacio?", comentó en una entrevista Donald Glover, el actor que lo personifica). L3-37 y su conducta "humana" (aunque con una memoria millones de veces más poderosa) se acerca a la promesa de que la más explosiva de las tecnologías exponenciales, la inteligencia artificial (IA), postula para un futuro no tan lejano.

La conversación tiene un boom económico como telón de fondo: solo en 2017 se hicieron compras de empresas de IA por US$21.800 millones, 26 veces más que en 2015, según PitchBook. Es conocida la frase de Sundar Pichai, el CEO de Google, de que la IA tendrá más impacto que la electricidad en su momento. Una de las empresas del conglomerado que dirige Pichai, DeepMind, dio el mayor golpe de efecto este año en este campo con Alpha Zero, un algoritmo que en 20 días superó a las mejores versiones online de go y de ajedrez, solo a partir de las reglas de los juegos (sin nutrirse de millones de partidas para aprender, como las versiones anteriores).

El boom también es mediático y estalló en el lenguaje corporativo. Expertos de alto perfil en el tema, como Andrew Ng (ex Baidu, ahora con su propio emprendimiento), se convirtieron en estrellas de rock. En los reportes de empresas, la expresión "inteligencia artificial" se volvió una suerte de "Palermo", la etiqueta que las inmobiliarias porteñas les ponen a los barrios aledaños para subir el precio de las propiedades: de igual manera, se anuncian como iniciativas de IA esquemas de software tradicionales. Una palabra mágica que infla valuaciones entre los inversores de riesgo.

Pero a mediados de 2018 algunos bloques de este consenso están empezando a crujir. En las últimas semanas, media docena de especialistas en el área (como Gary Marcus, Yann LeCun, de Facebook; Filip Piekniewski, Geoffrey Hinton; y en la Argentina Andrei Vazhnov y Marcelo Rinesi, entre otros) comenzaron a advertir sobre promesas exageradas y riesgos de burbuja en el sector. Si esta visión es correcta hay que hacer un reajuste en varias avenidas del "futuro cercano". Por ejemplo, el despliegue de los vehículos sin conductor humano será mucho más lento de lo esperado, entre otros reseteos.

¿Tercer invierno?

En la serie de HBO Game of Thrones los inviernos son impiadosos y pueden durar hasta diez años. Los historiadores de la tecnología están acostumbrados a un fenómeno parecido con la inteligencia artificial: en forma cíclica, el campo produce etapas de excitación, burbujas que se pinchan y largas mesetas de desilusión. Ocurrió en los 60: a fines de esa década había un miedo tan grande a la automatización de empleos como el de hoy (se puede advertir en los diálogos de la serie Mad Men, sobre la etapa dorada de la publicidad), y algo similar ocurrió en los 80 y principios de los 90.

Para Piekniewski, un investigador polaco especializado en IA, al igual que en Game of Thrones, en la tecnología de moda también "el invierno se aproxima". Una de las características que tiene este presente con una tasa de cambio tan acelerada es que los gurúes y sus predicciones quedan "desnudos" en muy poco tiempo. Piekniewski detectó, por ejemplo, que la cantidad promedio de tuits diarios de Andrew Ng pasó de 0,668 en 2017 a 0,263 este año. En buena medida, porque sus seguidores le empezaron a pasar factura por algunas proyecciones erradas: sobre la base del resultado de un estudio de análisis automatizado de imágenes de rayos X para diagnosticar neumonía, Ng predijo una cercana obsolescencia de esta profesión (en humanos). A posteriori, los datos se demostraron erróneos y la demanda de radiólogos no para de crecer, en parte porque las nuevas tecnologías requieren nuevos profesionales que las complementen.

El otro flanco donde el investigador polaco ve grietas es en el de los vehículos automanejados, donde empresas como Tesla o Nvidia están moviendo sus cronogramas. Se suponía que este mes la compañía de Elon Musk iba a hacer el primer viaje autónomo de costa a costa en Estados Unidos, pero la iniciativa fue postergada, en buena medida porque hay riesgos enormes, como lo demostró el accidente fatal de un auto sin piloto de Uber con un peatón en Arizona.

Piekniewski también sostiene que las aplicaciones de Alpha Zero no están teniendo el éxito que se estimaba, recuerda que la ultramediática empresa de robots Boston Dynamics fue vendida hace un año por Alphabet al SoftBank japonés y que muchos de los científicos estrella se están mudando de empresas privadas a grandes proyectos estatales, como los de Francia o Canadá, un signo de que la dinámica pasó de "ser revolucionaria" a simplemente "evolucionar".

"Estoy de acuerdo con este nuevo tono de cautela", dice Andrei Vazhnov, un tecnólogo nacido en Siberia, Rusia, que reside entre Buenos Aires y Montevideo y da clases en el Instituto Baikal. "En realidad, no hubo saltos cualitativos en los últimos años. Todas las metodologías que hoy se usan (como las llamadas neural networks, support vector machines y random forests) son de los 60, 70 o de los 90 como muy nuevas. La diferencia es que ahora tenemos un poder computacional mayor en varios órdenes de magnitud y podemos aplicar estas técnicas estadísticas a volúmenes de datos dramáticamente más grandes", agrega.

"Sin duda estas técnicas se volvieron mucho más eficientes, pero estamos lejísimos de una inteligencia artificial tal como se la entiende en la cultura popular, que pueda fijar objetivos propios, imaginar y estar consciente", explica Vazhnov. Nunca como hoy es tan válida, dice, la "paradoja de Moravec", formulada en los años 80, que establece que es relativamente fácil lograr que una máquina alcance niveles de adulto en juegos de mesa, pero sumamente difícil y hasta imposible que logre niveles de un niño de un año en los campos de percepción y movilidad.

"Es cierto que la inteligencia artificial suele ser una etiqueta engañosa -coincide el científico de datos Marcelo Rinesi-. Más que máquinas inteligentes en el sentido general humano, lo que se desarrolló en la última década y media es un paradigma de programación basado en datos (en vez del conocimiento del dominio del programador) y que explota mucho más efectivamente el poder de computación".

Para Yann LeCun, el científico francés que es jefe de Inteligencia Artificial en Facebook y que está considerado una de las máximas autoridades en el tema, hubo mucha exageración por parte de distintos actores -algunos de ellos, verdaderas celebridades- en relacionar los avances en este terreno con algo parecido al cerebro humano.

LeCun es particularmente crítico del concepto de singularidad, que especula con el momento en el cual las máquinas superarán a los humanos en inteligencia y que auguran una nueva era de abundancia apalancada en tecnologías exponenciales. LeCun destacó en una entrevista reciente que ninguno de los teóricos de la singularidad, que venden millones de libros, tienen aportes relevantes en el campo del aprendizaje profundo ( deep learning), la avenida de moda en este terreno, que de alguna forma emula la dinámica de aprendizaje, por prueba y error, de los seres humanos. "La primera parte de un 'sigmoide' -una función matemática con forma de 'S', que en un gráfico primero crece verticalmente y luego se estanca- también parece una dinámica exponencial, pero en algún momento es probable que alcance un límite económico, social, físico, toque un punto de inflexión y se sature. Soy optimista por naturaleza, pero también realista".

Una meseta distinta

Una estimación de Accenture sostiene que la IA tiene la capacidad de duplicar la tasa de crecimiento de las economías desarrolladas de aquí a 2035, al aumentar la productividad laboral en un mismo período un 40%. La novedad de los últimos meses fue que esta tecnología dejó de ser de uso exclusivo de empresas de tecnología y comenzó a masificarse en sectores tradicionales. En marzo de este año, por ejemplo, la aseguradora china Ping An comenzó a usar tecnología de reconocimiento facial en entrevistas con clientes para detectar deshonestidad, al estilo de la serie Lie to me.

"No hay que subestimar el impacto de las nuevas técnicas de reconocimiento de imágenes, y el impacto económico es enorme. Por ejemplo, permite automáticamente reconocer malezas en las plantas y aplicar tratamientos fitosanitarios puntualmente a cada planta, lo cual reduce un 90% el uso de químicos y es una mejora drástica para la economía, la salud y el medio ambiente", marca Vazhnov. Una empresa a la vanguardia de esta tecnología es Blue River Technology.

Por eso, especula el físico ruso, si se define un "invierno de inteligencia artificial" como un parate de inversiones e interés del público, como los que ocurrieron en los 60, en los 80 y en los 90, lo más probable es que esta vez no ocurra, que la meseta sea distinta, porque ahora hay una masa crítica "productizable", que recién muestra una punta del iceberg en lo que es el volumen de modelos de negocios por aparecer.

Para Rinesi, "hablar de un invierno de la IA es como decir que estamos en un invierno de la electricidad porque después de Edison y Tesla nadie inventó una 'superelectricidad'. Hubo un salto de productividad en una actividad clave, que es el upstream de muchísimo en la economía, y eso va a continuar así. En ese sentido estamos en una meseta muy distinta a la de los inviernos anteriores; puede ser que por un tiempo algunos investigadores tengan menos demanda, pero creo que nos va a llevar décadas simplemente digerir e implementar las tecnologías disponibles".

Rinesi apunta también que las dificultades en el tema de vehículos sin conductores son ciertas, pero que tienen que ver menos con las limitaciones intrínsecas de la tecnología que con las demandas a veces irracionales del modelo de negocios de Silicon Valley. Y dice: "El 'no se puede hacer en cinco años antes de que los inversores pierdan la confianza en vos' no es lo mismo que 'no se puede hacer'. Algunas cosas son legítimamente complicadas, especialmente cuando las fallas ponen en riesgo vidas humanas".

Tomer Ullman, doctor en Filosofía del MIT, comentó en Twitter recientemente que la edad en la que cada uno de nosotros considera que será viejo es la raíz cuadrada de la edad propia multiplicada por ocho. Un chico de 9 años considera que uno de 24 es viejo, a los 36 la percepción se corre a 48, y así (un resultado divertido: la edad en la que la percepción de ser viejo se junta con la edad real es 64 años, como en la canción de los Beatles). Con los pronósticos de una IA que sea muy parecida a la humana pasa lo mismo, dice Vazhnov: desde los años 60 que se viene prometiendo para "dentro de 15 o 20 años".

La robot L3-37 y Lando Calrissian quedan limitados por ahora a películas de ciencia ficción y, para decepción de los pansexuales, deberán esperar unas décadas más para que su romance pueda convertirse en realidad.

jueves, julio 12, 2018

Aprendizaje online : ¿Dinamizas o agonizas?

Cuando hablamos de estadísticas sobre el aprendizaje online hay dos tendencias que se muestran claras, aunque puedan diferir en las cifras finales: El número de personas que se decantan por el aprendizaje online sigue aumentando cada año, y la tasa de abandono sigue siendo superior a la de la formación tradicional.

Las causas del abandono son diversas y pueden ir desde la mala autogestión de la agenda del alumno hasta, en los casos en los que hablamos de cursos gratuitos, la falta de compromiso con lo que nada nos cuesta.

Pero, qué pasa cuando el alumno  invierte tiempo y dinero, pero aun así acaba “cansándose”, la respuesta suele estar normalmente en el concepto sobre el que voy a escribir hoy: la dinamización.


Por muy bueno que sean los contenidos de una plataforma de aprendizaje online, el alumno siempre necesitará algo imprescindible para poder completarlos, motivación. Como ya sabemos, si es intrínseca mucho mejor. Lo que ocurre es que, en este tipo de formación, por muchas ganas que traigas de serie, siempre llegará un momento en el que te surjan preguntas del tipo: ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Cómo lo han hecho otros en mi lugar? ¿Dónde pregunto mis dudas? ¿Me servirá para algo?…

A este tipo de preguntas, y a alguna más, trata de responder una práctica que para mí se hace indispensable si no quieres que la motivación intrínseca agonice por inanición: la dinamización.

Es el alimento que los alumnos necesitan para que el aprendizaje siga, nunca mejor dicho, su curso. La ración de motivación extrínseca que les da un plus de implicación. Sí, ya sé, el mero hecho de aumentar sus conocimientos debería ser un motivo suficiente para que el alumno esté implicado, pero no pequemos de optimistas, pongamos las cosas fáciles.

¿Qué podemos hacer para dinamizar? Pues voy a enumerar sólo algunos ejemplos, que pueden funcionar por separado o todos juntos. También, por supuesto, me estaré dejando opciones en el tintero. Una de las cosas que me gusta de la dinamización es que, a la hora de llevarla a cabo, la imaginación es un plus. Siempre podemos inventar algo nuevo que incentive la participación. Entre lo que ya se ha inventado tendríamos:

Interacción directa: Puede ser una persona, o puede ser un bot, o, ya puestos a usar tecnología, el propio contenido puede ser interactivo. Mi opción favorita, siempre que el grupo de alumnos no sea demasiado grande y se pueda dedicar tiempo de calidad a cada persona, es la interacción con un experto en la materia. A todos nos gusta que nos den una palmadita en la espalda, que nos digan que vamos por buen camino, cuando esto te lo dice alguien de referencia… la dosis de motivación extrínseca es de las buenas.

• Gamificación: Al aprendizaje online, o de cualquier tipo, se llega mejor si introducimos algún elemento lúdico o de competición (con uno mismo o con otros). Puede ser algo sofisticado o puede ser algo sencillo. Gamificación no tiene que ser sinónimo de gran inversión. Se trata de buscar elementos de enganche. No hay una solución ideal, simplemente hay que adaptarse al contexto, a la materia y, por supuesto, a las personas.

Recompensas: Ligada a la gamificación o por separado, el elemento de motivación extrínseca por antonomasia es la recompensa. No estoy muy a favor de premios que eclipsen el propio aprendizaje, sí de aquellos que lo estimulan o, en el caso más ideal, incitan a continuar con él. Por ejemplo, la recompensa puede ser otro curso de mayor nivel, un encuentro con algún gurú, un viaje a alguna institución de prestigio en la materia… Las recompensas deben trascender lo puramente material para convertirse en un acicate, y no en una excusa para añadir alumnos no motivados intrínsecamente y con un interés puramente materialista.

Comunicación: Creo que el email como herramienta principal de trabajo tiene sus días contados, pero mientras siga siendo utilizada por casi todo el mundo, no podemos dejar de utilizarla. Los mensajes de refuerzo, o de invitación puede que no tengan mucho impacto en aquellas personas que no tienen interés por un aprendizaje online determinado, pero sí lo tienen, y mucho, para aquellos que lo habían dejado en un segundo plano llevados inconscientemente por las tareas del día a día. En los recordatorios, como en casi todo en la vida, la virtud está en el punto medio. En ningún caso debemos hacer spam.

Acciones offline: El aprendizaje online no tiene que ser antagonista de lo que suceda offline sino más bien complementario. Podemos ir desde elementos clásicos como cartelería hasta innovaciones como gymkanas o cualquier otra idea que nos ayude a motivar a los alumnos. Sobre todo, hay algo que no podemos perder de la cabeza:

Lo que se aprende online carece de sentido sino se traslada a comportamientos en offline.

En definitiva, como hemos visto hay vida en el aprendizaje online más allá de confiar al 100% en las virtudes de nuestros contenidos, que, por supuesto, deben ser de la mayor calidad posible. Necesita ofrecer al alumno incentivos adicionales que le animen a hacerlo mejor y que le aporten el punto de diversión necesario. Esa emoción que hace que la formación se recuerde, y por tanto sea efectiva.

online learning by Chanut is Industries from the Noun Project