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Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

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domingo, diciembre 04, 2022

Para EE.UU., la cuestión es reducir a China, no apostar a sí mismo

Estados Unidos bloquea la tecnología de punta a China. Esto impide el total desarrollo del 5G y la profundización de la Cuarta Revolución Industrial en la República Popular.

El golpe infligido a China por EE.UU. en el desarrollo de su industria de alta tecnología basada en la digitalización completa de sus líneas de producción es enorme. A partir de la decisión del presidente Joe Biden y el Congreso de Washington de prohibir en agosto pasado las exportaciones de “chips” (semiconductores) de alta gama, así como de los bienes de capital capaces de fabricarlos, es evidente que la República Popular ha experimentado un retroceso significativo en el despliegue de la Internet 5-G, así como de “la nube” o “cloud computing”, y en el dominio de la tecnología decisiva de la Cuarta Revolución Industrial (CRI) que es la Inteligencia artificial.

Esto le ha sucedido a la segunda economía del mundo (US$18.6 billones/19% del PBI global), y la única capaz de competir con EE.UU por el dominio de las tecnologías de avanzada de la 4ta revolución industrial.

La cuestión está centrada en los “chips” ubicados entre los nanómetros (nm) 3 y 14 del proceso tecnológico, dónde la franja absolutamente decisiva del cambio tecnológico es la de los segmentos 3, 4, 5 y 7.

En este punto se encuentra, centrado en el mundo de la nanotecnología que utiliza un lenguaje infinitesimal, el núcleo del conflicto geopolítico central que enfrenta hoy a EE.UU con la República Popular.

Cada nanómetro equivale a 1/10.000ava parte del diámetro de un cabello humano, y se utiliza para medir la distancia existente entre los transistores individuales de un “chip” de alta tecnología, lo que significa que mientras menor sea la distancia que separa a estos bienes, más unidades y de mayor potencia será posible colocar en cada semiconductor o “chip” individual, todos ellos constituidos originariamente de una arena de naturaleza particular. En definitiva, la ecuación más avanzada de la tecnología del siglo XXI se reduce a uno de los objetos más elementales de la naturaleza.

“El poder es el control de la energía”, dice Ernest Jünger; y la energía fundamental de la época es la que se transmite a través de un tipo de arena particular, cuya potencia se mide en el lenguaje de la nanotecnología, de características infinitesimales: el poder se ha miniaturizado.

Sólo Corea del Sur y Taiwan producen hoy “chips” de menos de 6 nanómetros; y entre los 2 disponen de más de la mitad del mercado mundial de semiconductores, lo que implica que hoy tanto China como EE.UU .son ajenas al núcleo del poder en el mundo en su fase de producción.

Pero ocurre que EE.UU. domina todos los accesos a esta franja decisiva: el diseño, la investigación, y el testeo o experimentación.

Hay que agregar a esto que la superpotencia norteamericana tiene un virtual monopolio de la fabricación de bienes de capital de este núcleo decisivo de los “chips”.

El dominio de los equipos industriales o bienes de capital es lo que le otorga a EE.UU. la supremacía sobre China; y en este punto crucial el retraso de la República Popular frente a EE.UU. es de 10 a 15 años, un periodo muy prolongado en la época de la instantaneidad.

Lo asombroso es que en estas condiciones EE.UU. haya optado en esta contienda estratégica central de la época por priorizar el debilitamiento de China antes que apostar al pleno despliegue de sus fuerzas propias, a diferencia de lo que hizo en la Segunda Guerra Mundial, o en el transcurso de la Guerra Fría.

El arma fundamental de EE.UU. para adquirir su supremacía en el mundo ha sido la superior productividad de su economía y de su sociedad, lo que ha ocurrido en los últimos 200 años de la acumulación capitalista mundial.

Esta superior competitividad estadounidense ha surgido siempre de una combinación entre los “animal spirits” (la pasión por invertir e innovar) como rasgo esencial de la civilización estadounidense, expresión acabada del “Nuevo Mundo”, sumada a una educación de avanzada y masiva, y a una infraestructura de punta, ante todo una superior conectividad, desde el Canal de Erie a Internet.

Pero ahora la fobia anti-China se ha convertido en uno de los escasos – prácticamente el único – elemento de consenso nacional existente hoy en EE.UU.

Este es el momento de mayor ruptura y fragmentación, inclusive cultural, de la historia norteamericana desde la Guerra Civil de 1861/1865, en la que más de 500.000 norteamericanos del Norte y el Sur murieron combatiendo en el frente de batalla.

Si EE.UU. otorgará prioridad absoluta al despliegue de todo el potencial de su extraordinario genio creador, volvería a ser imbatible, como lo ha reconocido en forma reiterada la República Popular.

En esta opción se vería favorecido por el hecho de que China no pretende “vencer” o “dominar” a la primera superpotencia mundial, porque, a diferencia de lo que sucede hoy en EE.UU., su objetivo es volver a ser lo que ha sido a lo largo de sus 5.000 años de historia, el “Imperio del Medio”, sólo que ahora del siglo XXI.

El dato estratégico central de la época es que China cree en sí misma y actúa en consecuencia, mientras que EE.UU. no hace ni una cosa ni la otra.

En estos términos se plantea la disputa estratégica central entre las superpotencias del siglo XXI. No hay ningún otro aspecto en discusión.

Jorge Castro. Analista Internacional

domingo, noviembre 27, 2022

Furor Rubik: siete lecciones del cubo mágico para la economía y la innovación


Erno Rubik, creador del cubo mágico/ PictureAlliance.

En 1974 un joven arquitecto y escultor húngaro, Erno Rubik, estaba solo y aburrido en su casa. Sus padres se habían separado y su única hermana se había mudado a otra ciudad para estudiar medicina. Fue entonces que se le ocurrió la idea de crear un rompecabezas tridimensional, el “cubo mágico”, con el objetivo de enseñarle geometría a sus alumnos universitarios. Su invento tardaría unos años en llegar al mercado para convertirse, en 1980, en el juguete más vendido de la historia, con un éxito insospechado por el propio Rubik

Los datos están en la autobiografía del inventor, publicada en la Argentina este año por Backie Books para Penguin Random House, Rubik: la increíble historia del cubo que cambió nuestra manera de aprender y de jugar. Y, así como al arquitecto húngaro el dispositivo le servía para dar clases, los 43 trillones de combinaciones posibles del “cubo mágico” se pueden usar para desplegar una infinidad de ideas en el campo de la innovación y la economía.

“Por la cantidad y calidad de datos de la disciplina, es un campo único para analizar rendimiento y productividad en humanos”, dice Marcelo Rinesi, científico de datos, quien está realizando una investigación basada en las estadísticas del mundo cubero.

“Hay lecciones muy valiosas del mundo Rubik para entender procesos de innovación en la frontera del conocimiento”, agrega Guido Dipietro, programador blockchain y uno de los mejores cuberos del continente. Lo que sigue es un resumen de siete lecciones del invento húngaro para la economía y para la innovación.

Caminos alternativos. Quien tiene el récord sudamericano de 3x3 en promedio (el cubo más popular) vive en la ciudad de Santa Fe y este año empezó a estudiar Economía. Bautista Bonazzola cuenta a LA NACION que no para de encontrar paralelismos en sus dos terrenos de práctica y estudio favoritos: “Al igual que en la economía, en los cubos hay distintos caminos para llegar a una resolución. Y también hay que buscar recetas integrales, porque si no, armar una sola cara puede implicar que se desarme el resto, y lo mismo pasa con la economía”.

Mejora en la frontera. ¿Cómo seguir avanzando cuando uno ya es el mejor en lo que hace y no hay “tutoriales” o consejos de otras personas que sirvan? En 2018, Dipietro era la persona que más rápido memorizaba en el planeta un 3x3 para ejecutarlo luego a ciegas (determinaba la solución y se la guardaba en su memoria en poco más de seis segundos promedio). Para seguir mejorando se acostumbró a seguir esta secuencia: “Analizar el problema y entenderlo, simplificarlo (a uno o varios más simples), razonar una solución usando solamente el sentido común y, si todo falla, acudir a personas que tal vez hagan una parte del proceso mejor que vos”, cuenta el programador, que trabaja en CoinFabrik, una firma de soluciones de Web3.

Ruptura de paradigmas. Una de las modalidades más complejas de esta competencia es la del “desafío de la menor cantidad de movimientos”, o “FMC”, por sus siglas en inglés. Allí los cuberos tienen una hora para analizar una mezcla y anotar en una hoja la solución con la menor cantidad de movimientos posibles. Es una categoría extremadamente difícil que se revolucionó en 2018, cuando el italiano Sebastiano Tronto logró su récord de 16 movimientos usando una nueva técnica, que se conoce como “Domino Reduction”. En el Sudamericano de Brasilia, en julio, el único que la utilizó fue Dipietro y ganó el Oro por mucha diferencia con el segundo.

Humanos versus máquinas. Para Rinesi, el boom de competencias de cubos es un buen ejemplo de cómo el hecho de que una tarea se pueda automatizar completamente no la invalida ni le resta interés como hobby competitivo. Lo mismo sucede con el ajedrez: hoy el software de un celular le gana el mejor jugador del mundo y, sin embargo, nunca hubo tantos aficionados al ajedrez como en la actualidad.

Democratización. En el mundo Rubik, vale lo mismo un récord en el mundial de Corea (se hará allí en 2023) que uno en un abierto de Ciudadela o de San Lorenzo. Todos los torneos validados por la World Cube Association (WCA) certifican máximos. Leandro Martín López logró su primer récord mundial en Megaminx, este año, en un torneo con 20 participantes, un sábado a la mañana en un aula de la UTN, y lo superó la semana pasada por casi un segundo de diferencia en el “Buenos Aires Cubea”. Este campo de juego parejo y la disponibilidad de una enorme masa de datos transparentes y validados convencieron a Rinesi de que se trata de una avenida ideal para estudiar rendimientos de personas. “Es un gran ejemplo de actividad cognitiva postinteligencia artificial, globalizado, que funciona para clarificar y medir formas de inversión cognitiva y, además, es un gran disparador para pensar sobre diferentes categorías de innovación”, marca Rinesi.

Sorpresas en matemática. Por su versatilidad y sus combinaciones casi infinitas, el cubo se presta, según el director de la carrera de Ciencia de Datos de la UBA, Pablo Groisman, para ensayar preguntas y respuestas en matemática. “Podemos explorar cuestiones vinculadas al azar, a la teoría de grupos y a otras áreas de la matemática”, plantea Groisman, que en diciembre publica su libro de divulgación Te regalo un teorema (TantaAgua).

Gimnasio cognitivo. Los juegos de mesa y los de ingenio como el cubo Rubik son una muy buena estrategia para mantener el cerebro en forma a medida que uno suma años, explica el experto en geronto-psiquiatría Julián Bustin, de Ineco y de la Universidad Favaloro. La clave está en ir probando cosas distintas todo el tiempo.

Este año fue explosivo para la comunidad Rubik en la Argentina. El fin de semana pasado se organizó en Buenos Aires el torneo más grande de la historia local, “Buenos Aires Cubea”, con más de 120 inscriptos, y el 9 de diciembre habrá una competencia en Cariló. Los cupos para estas instancias se agotan online en minutos y las tiendas importadoras de cubos, como Speedcubingar u Octocubos, nunca vendieron tantas unidades a nuevos ingresantes.

El cenit fue el Sudamericano de Brasilia, en julio, donde 13 argentinos compitieron contra más de 200 brasileños y arrasaron en todas las categorías. Hubo argentinos en todos los podios y se ganaron 10 de los 17 oros en juego, con 7 campeones continentales: los ya mencionados Dipietro, Bonazzola y López y, además, Theo Goluboff (trajo 7 medallas), Manuel Gutman (campeón mundial en resolución a ciegas), Federico Da Fonseca y Gael Lapeyre.

Nada de esto figuraba en los cálculos iniciales de Erno Rubik, que tardó tres años en convencer a un fabricante de avanzar con su idea, porque todos los que eran consultados le decían que era un dispositivo demasiado difícil, condenado al fracaso. Casi 50 años después, con millones de unidades vendidas en todo el mundo y una comunidad de “speedcubers” creciente, el “cubo mágico” sigue siendo una caja de sorpresas.

Sebastián Campanario                                                                                                                                               

domingo, octubre 02, 2022

Escala de Kardashev, cambio civilizatorio y un debate de ciencia ficción sobre el crecimiento económico

Muchos se preguntan qué sucederá cuando las máquinas adquieran un rol relevante en la producción de nuevas ideas y conocimiento.

 


Hay escenarios en los que la inteligencia artificial va reemplazando paulatinamente las tareas de los humanos en la producción de bienes y servicios. shutterstock - Shutterstock

¿Incremento en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), en la construcción o en la utilización de la capacidad instalada? Chirolas. ¿Aumento del PBI a “tasas chinas” de doble dígito? Por favor: cambio chico. En el debate económico que cruza tecnologías exponenciales con crecimiento futuro hay quienes usan esquemas de medición algo menos convencionales, pero más potentes en varios ordenes de magnitud. Como la “escala de Kardashev”, que clasifica a las civilizaciones (terrestres o de otro planeta) de acuerdo a la energía que puedan capturar de estrellas cercanas o de toda la galaxia.

La escala fue propuesta en 1964 por al astrofísico ruso Nikolai Kardashev. Una civilización de “tipo 1″ en esta medición es aquella que puede capturar la totalidad de la energía que emite la estrella más cercana desde su planeta de origen, una de “tipo 2″ suma las de todo el sistema planetario y una de “tipo 3″, las de toda la galaxia. Actualmente somos una civilización de tipo “0,7″ (todos los días se aprende algo nuevo), podríamos llegar a una de “tipo 1″ de acá a entre 100 y 200 años, a una de “tipo 2″ en unos cuantos miles de años y a una de “tipo 3″ en un lapso de entre 100.000 y un millón de años, de acuerdo con una estimación del futurólogo y doctor en Física y Matemática, Michio Kaku.

¿Qué tiene que ver la escala de Kardashev con la actual dinámica del crecimiento económico? Volvamos por unos párrafos al planeta Tierra y a la actualidad, o al menos al futuro cercano.

El artículo sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el crecimiento más citado hasta ahora en el campo académico fue publicado en 2018 en la oficina nacional de estadísticas de Estados Unidos (NBER), y sus autores son Philippe Aghion, Benjamin Jones y Charles Jones, de LSE, Northwestern y Stanford, respectivamente. Se titula “Inteligencia artificial y crecimiento económico”, y recorre la literatura de innovación de procesos disruptivos de los últimos 200 años (Acemoglu, Restrepo, Nordhaus y otros economistas) para preguntarse si, como creen muchos “tecnooptimistas”, “esta vez es distinto” y podremos acelerar en algún momento del siglo hacia algo parecido a la “singularidad”. En términos económicos, un camino nunca visto hasta ahora en la historia.

 


Existen diversos campos donde la IA ya “descubre” e “inventa” territorios nuevos: shutterstock - Shutterstock

Para especular con estas cuestiones, los autores analizan escenarios en los que la inteligencia artificial va reemplazando paulatinamente las tareas de los humanos en la producción de bienes y servicios. Y, más crucialmente, qué sucederá cuando las máquinas adquieran un rol relevante en la producción de nuevas ideas y conocimiento científico-tecnológico.

Reelaborando sobre este marco teórico, semanas atrás el economista Matt Clancy, especializado en innovación del IFP (Instituto para el Progreso, con base en Washington), se puso a especular sobre qué pasaría si pudiéramos automatizar el proceso de invención y de descubrimiento científico. Esta es una fuerza que opera en dirección inversa a otras dos directrices seculares que tienden a frenar el crecimiento en la actualidad: el avance poblacional cada vez más lento y la dificultad creciente de los problemas que enfrentamos, que hace que los resultados en términos de innovación y nuevos avances sean cada vez más complicados de lograr (este es un resultado que ya tiene mucha evidencia en el campo de la economía de la innovación).

Al menos de manera parcial, no se trata de una pregunta de ciencia ficción, sino que existen diversos campos donde la IA ya “descubre” e “inventa” territorios nuevos: desde la predicción de formación de proteínas de Alpha Fold (de Deep Mind) hasta los textos complejos generados por GPT-3, pasando por las imágenes que crea Dall-E, (y pronto también videos a partir de palabras), las pruebas automatizadas de teoremas matemáticos y varias avenidas más.

Y aquí entra la idea del astrofísico ruso Kardashev de 1964. Clancy toma esta escala para correr el modelo de Aghion, Jones y Jones y ver qué sucede. Para tener una idea de dimensiones: las diferencias entre una civilización de “tipo 1″ y una de “tipo 2″ o “3″ son gigantescas. Una de “tipo 2″ consume unas 1010 veces más energía que una de “tipo 1″, y una de “tipo 3″, 1010 veces más que una de “tipo 2″. Clancy supone que toda la población del planeta se dedica a inventar (este supuesto no es crucial, puede ser un porcentaje menor), que la población crece al 0,7% anual y que la innovación es cada vez más trabajosa: cada aumento del 0,1 en la escala de Kardashev requiere el doble de horas de invención que el anterior.

Si se parte de un grado bajo de automatización del proceso de invención, como el actual, y se asume que se llegará a un 100% de automatización en algún momento, entonces aparece la magia de la exponencialidad: tardaríamos 20 años en llegar al 0,8 en Kardashev; luego cuatro años para ascender de 0,8 a 0,9; y menos de un año en ser una civilización de “tipo 1″. ¿Cuánto se tarda del nivel 1 al 3 intergaláctico? ¡Menos de tres meses!

Pero la predicción más interesante del modelo es que si hay una parte del proceso de invención no automatizable (aunque sea muy pequeña, del 1%), que sigue dependiendo crucialmente de los humanos y sus limitaciones, las velocidades “locas” de crecimiento no emergen. Clancy cree que este es el escenario realista para el siglo XXI: uno en el que la AI le gane la pulseada al bajo crecimiento poblacional y a la dificultad cada vez mayor en el margen de innovar, pero sin arribar a una singularidad en la cual las máquinas realicen todo, “que siempre estará a la vuelta de la esquina, pero nunca llegará”.

Meter a la escala de Kardashev en un modelo económico es un condimento que sin duda remite a la ciencia ficción, pero lo cierto es que este tipo de debates sobre tasas de automatización mayores a las previstas, productividad y crecimiento figuran cada vez más en el mainstream (corriente principal) de la discusión económica.

Y lo mismo sucede en las distintas ramas de cambio y transformación: en la discusión sobre envejecimiento, los escenarios de prolongación radical de la vida ya no son parte de una conversación marginal, sino que están presentes como algo dentro del horizonte de probabilidades a mediano plazo de cualquier biotecnólogo o médico que hoy trabaje en temas de frontera de las ciencias de la vida. No es algo seguro, obviamente, pero tampoco imposible, y ya no “resta” puntos a nivel académico si uno se pone a investigarlo (por ser algo “poco serio”), sino todo lo contrario. Se invirtió el esquema de incentivos.

Algo similar ocurre en el área del cambio climático: un metaestudio publicado el 10 de agosto por un equipo de la Universidad de Lut (de Lappeenranta, Finlandia, donde se filmó la serie Sorjonen) halló que la cantidad de investigaciones académicas que consideran que se puede llegar a 2050 con una matriz energética global 100% basada en renovables crece al 27% anual desde 2010: se pasó desde un duro escepticismo en ese entonces a una corriente principal que ya lo da por muy probable. Ni el astrofísico Kardashev en su juventud moscovita del 64, en la Unión Soviética de Leonid Brezhnev, hubiera soñado con semejantes aceleraciones.

Sebastián Campanario

viernes, abril 08, 2022

Los 12 hábitos de las personas más productivas en el trabajo


Hay personas tan resolutivas que nunca dejan una tarea por hacer, un correo sin leer o una llamada que atender. ¿Cómo lo consiguen? En realidad todos podemos ser igual de eficientes, señalaba el escritor Paul Rulkens en su libro "The Power of Preeminence".

"El alto rendimiento comienza con una mentalidad que se traduce en las cosas que haces. Una vez tengas esta mentalidad eficiente eso se traducirá en comportamientos y luego en acción" apunta Rulkens en su ensayo.

Basándose en el libro, Up SPAIN, empresa especializada en la gestión de beneficios sociales para empleados, revela que las personas más productivas son aquellas que llevan a cabo estos 12 hábitos en su día a día:

1. Se centran en lo que importa

Las personas que son altamente productivas han establecido objetivos claros y una visión de lo que quieren lograr a largo plazo. Se centran en lo más importante y se dan cuenta de que "el 80 % de lo que hacen no importa", dice Rulkens. En su lugar, se concentran en ese 20% restante y allí destinan todo su esfuerzo.

2. Conocen la diferencia entre "importante" y "urgente"

La gente extremadamente productiva sabe que "importante" y "urgente" son dos cosas diferentes. Muchos temas necesitan de una respuesta inmediata, pero si te desvías solo por estas cuestiones, perderás tiempo apagando incendios innecesarios en lugar de conseguir desarrollar este proyecto core para el negocio.

3. Planifican su día

Cuando algunas de las personas más inteligentes del mundo quieren ser productivas, asisten a un curso de formación ejecutiva por ejemplo. Robert Pozen, autor del libro "Extreme Productivity: Boost Your Results, Reduce Your Hours", recomienda que para mantenerse en la senda de la productividad, debes ser meticuloso en la planificación de las tareas pendientes y el establecimiento de objetivos.

4. Saben dónde encontrar lo que necesitan cuando lo necesitan

"Debes encontrar el mejor sistema para acceder fácilmente a toda la información y recursos que necesites", apunta Pozen. Él, por ejemplo, guarda los archivos en cada uno de sus cursos para que pueda acceder fácilmente a ellos y agrega noticias relevantes periódicamente. De esta manera, puede actualizar los cursos que imparte con los eventos y tendencias más actuales.

5. Se fijan rutinas

Es importante organizar tu vida personal para poder desconectar una vez sales del trabajo. Así, las personas más eficientes tienen su propia rutina diaria: se despiertan a la misma hora, desayunan lo mismo, y se visten con la ropa que se han preparado la noche anterior. Puede sonar aburrido, pero piensa en el tiempo que pierdes cada mañana preguntándote qué ponerte o desayunarás y reserva tu energía para tareas realmente valiosas.

6. Aprovechan los tiempos muertos

"Esos 10 minutos antes de tu próxima reunión o las dos horas de vuelo hacia la otra sede de la empresa se pueden convertir en la mejor noticia para tu productividad", explica Pozen. Si tienes una lista de tareas pendientes, aprovecha para repasarlas rápidamente y seleccionar aquellas que puedas realizar en poco tiempo, como responder correos electrónicos o repasar la presentación de tu próxima reunión.

7. Solo asisten a reuniones de utilidad

Las reuniones son un mal necesario y pueden ayudar a la productividad cuando se realizan de forma eficiente. Pero las reuniones mal planificadas te pueden hacer perder un tiempo precioso, señala la coach empresarial Melissa Mizer y fundadora de la firma MoreSeekers. Según ella, las reuniones eficaces deben tener cinco componentes

  1. Tiene solo a las personas adecuadas y necesarias.
  2. Los roles están claramente definidos.
  3. Explican el propósito de la reunión por adelantado.
  4. Fijan los objetivos de la reunión.
  5. Definen los próximos pasos a seguir antes de que termine la reunión.

8. Hacen las cosas que nadie quiere hacer

A veces hay que "comerse el marrón", reconoce Rulkens. Y es que afrontar situaciones o conversaciones difíciles con éxito es esencial para conseguir un alto rendimiento.

9. No son perfeccionistas

Al contrario de lo que se suele pensar, las personas productivas huyen del perfeccionismo extremo, ya que solo provocará nerviosismo y temor ante proyectos desafiantes. "Tu propuesta no necesita 10 versiones borrador", ejemplifica la coach.

10. Buscan huecos en su horario

En reuniones maratonianas es fácil perder el hilo o la concentración. Todos necesitamos unos minutos para pensar, y por eso las personas más eficaces liberan espacios para reflexionar. Si tienes demasiadas cosas programadas y una de ellas va mal, tendrás que interrumpir todo tu horario y posponer otras tareas importantes, así que asegúrate de gestionar el tiempo de forma inteligente para tener margen de maniobra.

11. Multitasking sí, pero con prudencia

La multitarea es esencial para las personas productivas, pero hay que elegir bien las actividades que simultanear. No puedes redactar un informe mientras conduces, pero sí que puedes consultar un correo eletrónico durante una llamada. "Las tareas deben ser complementarias: es decir, debes compatibilizar cuestiones importantes con tareas simples.", añade.

12. Delegan

Ser eficaz y altamente productivo implica necesariamente saber delegar tareas para concentrar tu energía en lo que consideres más relevante.

Fuente: Equipos y Talento

domingo, abril 03, 2022

Mamuts y gigacornios: cuenta regresiva en la economía del cambio climático

La discusión sobre el calentamiento planetario debe insertarse en una agenda informativa tomada, a nivel global, por la invasión de Ucrania y, a nivel local, por la fragilidad macroeconómica y el acuerdo con el FMI. 

                                                            Shutterstock

La canción infantil del “mamut chiquitito que quería volar” podría tener su adaptación para concientizar sobre el cambio climático a “decenas de miles de mamuts gigantes sintetizados en laboratorio que querían capturar dióxido de carbono de la atmósfera”. No rima mucho, pero es más actual. Aun para el “presente de ciencia ficción” que vive la biotecnología la noticia de los US$75 millones que levantó la startup Colossal Biosciences llamó la atención: la firma creada por el genetista de Harvard George Church planea sintetizar miles de “elefantes árticos” (así los llaman) a partir de ADN conservado de mamuts congelados y de elefantes asiáticos.

La idea es que caminen en la tundra de Siberia, Canadá y Alaska y lentifiquen el calentamiento global por distintas vías. La noticia, de hace un mes, logró colar por unas horas la discusión sobre el cambio climático en una agenda informativa que por entonces estaba tomada, a nivel global, por la invasión de Ucrania y, a nivel local, por la fragilidad macroeconómica y el acuerdo con el FMI.

A principios de 2020 todo hacía suponer que, por fin, el debate por el calentamiento planetario iba a tomar el centro de la escena: en el Foro de Davos de enero de ese año todos los discursos de funcionarios y grandes fondos de inversión se focalizaron en la agenda climática. Pero a las pocas semanas estalló la crisis del Covid y dejó al clima en segundo plano por un tiempo largo. Cuando la epidemia aflojó, llegó Ucrania a la mesa de prioridades.

La pandemia fue un “experimento natural” único y a gran escala para medir cuál es el costo real de reducir sustancialmente las emisiones de carbono.

“La realidad es que, detrás de estos actores del momento (Covid y Ucrania, y en la Argentina la crisis económica), el cambio climático sigue en el fondo acumulándose y evolucionando”, cuenta a la nación Elisa Belfiori, especialista en economía del cambio climático de la Universidad Di Tella. 

Para la economista, hay dos factores que describen la urgencia de esta agenda: “Primero, el calentamiento global es un proceso acumulativo. La vida promedio de una tonelada de carbono que emitimos es de 300 años y un 20% de las emisiones quedan en la atmósfera para siempre. O sea que el incremento en la temperatura global continuará aunque bajemos las emisiones a cero.

El segundo factor es el de las ‘no linealidades’ del sistema climático. Hay tipping points: puntos de quiebre o umbrales sin retorno, que, si se los pasa –como la meta del Acuerdo de París de mantener todo por debajo de los 1,5-2 grados Celsius sobre el nivel previo a la revolución industrial–, pueden traer consecuencias catastróficas”. 

Además de quitarle protagonismo y urgencia al clima, la pandemia del Covid tuvo otra interacción fundamental con este tema: fue un “experimento natural” único y a gran escala para medir cuál es el costo real –en términos de desaceleración– de reducir sustancialmente las emisiones de dióxido de carbono. “En 2020 bajaron un 6%, la mayor caída desde la Segunda Guerra, y esto estuvo asociado a un freno sin precedente en la actividad económica por las cuarentenas y restricciones a la movilidad. Para cumplir con la meta de París hace falta que esta baja se sostenga año tras año de acá a 2030″, explica Belfiori.

Menos tiempo

Hoy, con la guerra entre Ucrania y Rusia hay quienes ven una oportunidad para la agenda verde, con los embargos al gas y al petróleo ruso y con la búsqueda acelerada de los países ricos de reemplazos de esta energía por fuentes alternativas más sustentables. Pero no todos son tan optimistas: con el Covid también se habló de una “recuperación verde” con estímulos fiscales concentrados en sectores bajos en carbono que al final no sucedió: cuando bajaron las restricciones, se rebotó al nivel de emisiones prepandemia. 

La urgencia de la situación se refleja en el mundo de las startups y de los fondos de riesgo, con más dinero yendo hacia los proyectos clitech (de tecnología del clima). Un reporte de PwC contabilizó en 2021 un aumento de 210% en inversiones de re riesgo en proyectos de clima contra 2020, con iniciativas sensiblemente más importantes (el promedio de tratos se cuadruplicó). Para la consultora, el sector vivió un “año caliente” y las ideas están madurando. La proporción de fondos de venture capital (capital de riesgo) para proyectos de clima subió del 6% del total al 14%.

Los “gigacornios” son firmas que consiguen “secuestrar” emisiones de CO2 por una gigatonelada al año, a la vez que son un negocio viable.

El sector que más dinero recibe es, por lejos, el de transporte y movilidad sustentable. Hay tres grandes avenidas para las startups: las que se dedican a mitigar o remover emisiones, las que ayudan a que nos adaptemos al impacto del cambio climático y las que buscan entender y medir mejor lo que está sucediendo en este terreno. 

A nivel global, ya hay 78 “unicornios” (empresas con un valor de más de US$1000 millones) de clima. En el sector se acuñó otro término: el de los “gigacornios”: compañías que consiguen “secuestrar” emisiones de CO2 por una gigatonelada al año a la vez que son comercialmente viables. Con el tamaño del desafío y la urgencia de la agenda, muchos proyectos se vuelven más radicales. 

Los fundadores de Wonder, una startup argentina que busca hacer crecer “cuero” en el laboratorio a partir de una mezcla de hongos y del residuo de la uva malbec, tuvieron antes un emprendimiento de relojes hechos con materiales reciclados. “Nos dimos cuenta de que la cantidad de reciclado no llega a compensar la producción de plástico, que crece más rápido, y apuntamos a una solución más a la raíz del problema”, cuenta Martina Uthurralt, fundadora del proyecto sobre un desarrollo de las investigadoras del Iprobyq, Diana Romanini, Rocío Meini y Adriana Clementz. 

Con el tamaño del desafío y la urgencia de la agenda, muchos proyectos se vuelven más radicales. Los fundadores de Wonder, una startup argentina que busca hacer crecer “cuero” en el laboratorio a partir de una mezcla de hongos y del residuo de la uva malbec, tuvieron antes un emprendimiento de relojes hechos con materiales reciclados. “Nos dimos cuenta de que la cantidad de reciclado no llega a compensar la producción de plástico, que crece más rápido, y apuntamos a una solución más a la raíz del problema”, cuenta Martina Uthurralt, fundadora del proyecto sobre un desarrollo de las investigadoras del Iprobyq, Diana Romanini, Rocío Meini y Adriana Clementz. 

Hoy, el sector de la moda e indumentaria es el segundo más contaminante del planeta (solo superado por el petróleo) y la ganadería también se lleva una parte importante de las emisiones y de la ocupación de tierras habitables en el planeta. Para Belfiori, de Di Tella, el cambio climático sigue su curso y su magnitud aumenta, a pesar de los problemas que invaden el corto plazo. “No hay manera de postergar la agenda”, remata.

¿Qué queda para la Argentina y sus urgencias macroeconómicas y sociales? Para la economista, “pensar en no depender del gas natural en los próximos años es difícil” y que “más probable parece ser que debamos enfrentar la escasez de energía y precios altos”. Agrega: “En la Argentina, la captura de carbono a través de agricultura sostenible le permitirá compensar emisiones más difíciles de recortar en el corto plazo, como las del consumo de energía en hogares y trasporte, o las de la ganadería”. 

El riesgo de perder el tren (eléctrico, en este caso) es afrontar las sanciones comerciales que los países ricos empezarán a promover, con penalidades tarifarias, y caer en un “default ambiental”. Habrá que llamar al rescate, entonces, a los gigacornios o a miles de mamuts sintetizados por Colossal para caminar la Patagonia.

Sebastián Campanario


sábado, abril 02, 2022

He entrevistado a más de 200 emprendedores basados en productos. Aquí hay 5 cosas que los exitosos tienen en común

¿Quiere el éxito a largo plazo para su negocio basado en productos? Estos son los cinco principios primarios que necesita.

Mi historia de amor con las empresas basadas en productos se remonta a mucho tiempo atrás. He encontrado ese propósito al defender a los empresarios basados en productos como yo, particularmente aquellos que aportan un punto de vista artístico a las industrias del hogar y el estilo de vida. 

Y no, no estoy diciendo que una tarjeta de felicitación, un planificador o una nueva almohada para tu sofá vayan a pagar tus cuentas o curar una enfermedad. En el mundo de Covid, es casi como si hubiéramos sido programados para determinar inconscientemente "esencial" versus "no esencial" con cada decisión que tomamos. 

Sin embargo, particularmente durante la pandemia, muchos de mis clientes y sus negocios basados en productos han prosperado. Para mí, no es ningún secreto por qué. Tomarse el tiempo para escribir una carta a un amigo o enviarle a alguien una nueva chuchería para su hogar logra algo universal para todos nosotros. Algo que todos y cada uno de los humanos necesita para sobrevivir. Y ese algo es la conexión.

Permítanme hacer una pausa aquí y decir que si mis palabras iniciales hacen que parezca que ser dueño de un negocio basado en productos es todo un rayo de sol, ese no es el caso en absoluto. Estas pequeñas empresas vieron el éxito durante un momento difícil porque siguieron avanzando, creando nuevos productos y encontrando formas de hacerles saber a sus clientes que todavía estaban abiertos y listos para deleitar. Estas empresas también construyeron relaciones sólidas con sus cuentas mayoristas, lo cual fue fundamental para mantenerse a flote financieramente. 

Habiendo entrevistado a más de 200 propietarios de negocios basados en productos para mi podcast, me he dado cuenta de que hay cinco principios básicos que debe tener si busca el éxito a largo plazo para su negocio basado en productos. Y seamos claros, el éxito a largo plazo significa prepararse para la próxima recesión o recesión en la economía. Porque si hay algo que hemos aprendido en los últimos dos años, no es una cuestión de “si” su negocio pasará por tiempos difíciles, sino de “cuándo”.

Con eso, permítanme compartir las cinco cosas que todos mis clientes exitosos tienen en común.

1. Valoran la importancia de la comunidad

Dirigir un negocio puede sentirse muy aislado a veces, particularmente para aquellos emprendedores independientes que no tienen un equipo o compañeros de trabajo. Tener personas con las que compartir ideas y compartir luchas y consejos de éxito no solo mejora su estado de ánimo y mentalidad, sino que también beneficia sus decisiones comerciales. Durante sus momentos más difíciles, querrá tener acceso a una comunidad de dueños de negocios que entiendan las pruebas y tribulaciones que implica administrar un negocio basado en productos.

2. Se sienten cómodos haciendo crecer su negocio a su manera

Déjame decirte que la belleza de ser propietario de una empresa es que tú estableces las reglas. Puede aplicar los sistemas o procesos que funcionen mejor para usted y apegarse a ellos. Con las tiendas físicas, el comercio electrónico y las redes sociales, existen muchas vías diferentes para aumentar las ventas y los ingresos. 

A lo largo de los años, he tenido clientes que recurren a una variedad de estrategias comerciales diferentes para hacer que sus negocios funcionen para ellos y los estilos de vida que desean tener. Por ejemplo, uno de mis clientes quería simplificar sus flujos de ingresos para poder empezar a centrarse más en el trabajo personalizado. Otro de mis clientes decidió dividir su negocio en dos marcas diferentes para servir más claramente a sus audiencias personalizadas. El punto es encontrar lo que funciona para ti y ejecutarlo. Y si encuentra que lo que está haciendo ya no funciona, entonces no tenga miedo de cambiar las cosas.

3. Entienden que su trabajo como creadores importa

Nadie es más consciente que yo de cómo algunos propietarios de negocios basados en productos tienden a disminuir su trabajo. "Oh, solo vendo tarjetas de felicitación". Pero no importa cuán grande o pequeña sea su empresa, debe reconocer que su trabajo es importante, especialmente si desea hacerlo a largo plazo. 

Mi consejo es que celebres tus éxitos, ¡grandes o pequeños! Una excelente manera de hacer esto es al final del mes, reflexiona sobre tu mayor éxito del mes y anótalo. Mejor aún, comparte tu éxito con los demás. ¿Recuerdas la comunidad de la que hablamos anteriormente? Responsabilizarse unos a otros de compartir los éxitos y celebrarlos. A menudo, lo que parece una pequeña ganancia terminará conduciendo a ganancias más grandes que alterarán el negocio.

4. Han aprendido a decir no más

La falta de límites solo te detendrá. Hubo dos hitos importantes en mi negocio en los que, si miro hacia atrás y reflexiono, creo que la razón por la que pude lograrlos es porque me permití decir "no" a las oportunidades que no iban a hacer avanzar mi negocio.

En 2016, tomé la decisión de dejar de hablar en eventos en vivo de otras personas y, en cambio, concentrar ese tiempo y energía en comenzar mi propio podcast. En 2020, tomé la decisión de disminuir el alcance de la prensa y las entrevistas en los podcasts de otras personas para poder concentrarme en la educación remota de mi familia y mis hijos (como estoy seguro de que muchas madres que tienen negocios también tuvieron que hacerlo). 

Decir que no también ha funcionado bien en el pasado para mis clientes. Un cliente dijo que no a un acuerdo de asociación de marca que no habría sido económicamente ventajoso. Otro cliente cerró un flujo de ingresos que consumía mucho tiempo, energía y atención, pero que no producía los ingresos ni los resultados que esperaban. En ambas situaciones, el acto de decir no en realidad abrió nuevas y mejores oportunidades para ellos, oportunidades que no habrían podido aprovechar si no hubieran rechazado algo en primer lugar.

Decir que sí con demasiada frecuencia puede distraerlo de sus verdaderas prioridades, por lo que me gusta decir que esté abierto a las oportunidades, pero que sea intencional con sus decisiones. ¿Decir “no” más podría ayudarlo a hacer crecer su negocio? Si mi historial es una indicación, entonces decir "no" podría ser su salsa secreta para el éxito.

5. Se dan cuenta de que las cosas buenas toman tiempo 

Por mucho que nos gustaría que lo hicieran, las empresas sostenibles y rentables no surgen de la noche a la mañana. Se necesitan años de prueba y error, éxitos y fracasos, y pivotes para obtener ese éxito. Por eso siempre he sido partidario del crecimiento lento y constante. 

De hecho, he ejecutado uno de mis programas más lucrativos para mi negocio, Paper Camp, casi 40 veces diferentes en 10 años de negocio. La parte loca es que cada vez que lo hacemos, pensamos en cosas nuevas para alterar o cambiar para hacerlo aún mejor la próxima vez.

Lo mismo ocurre con mis clientes. Algunos de sus productos más vendidos son en realidad artículos que crearon hace años, pero han mantenido las cosas frescas ampliando lo que ya les funciona. En lugar de cambiar el producto por completo, se centraron en actualizar el empaque, el marketing y la funcionalidad o los materiales utilizados para fabricar el producto. 

Estas pequeñas iteraciones y ajustes les permitieron mejorar la forma en que los clientes usan y aman sus productos, y también mejoraron sus operaciones comerciales. La mayoría de las empresas no se quedarán con nada por tanto tiempo, ¡y creo que es un gran error! En lugar de tener miedo de nuestros errores, ¿por qué no los usamos para mejorarnos a nosotros mismos y a nuestros negocios? 

Para terminar, si hay un mensaje que puedo dejarte es este: tu trabajo y tu visión artística son importantes. Crear y vender artículos que fomenten la conexión humana no es frívolo, es necesario. Sigan con el gran trabajo y sepan que estoy tirando por ustedes.

Este artículo fue traducido de nuestra edición en inglés utilizando tecnologías de IA. Pueden existir errores debido a este proceso. Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Katie Hunt


jueves, marzo 31, 2022

Repensando el Papel de los Líderes en el Proceso Creativo

Spencer Harrison y Elizabeth Rouse en INSEAD Knowledge del pasado 22 de marzo plantean que la mayor parte de las investigaciones sobre cómo gestionar equipos creativos avalan la idea de que el líder del equipo se debe centrar en apoyar la creatividad individual de sus miembros.

Por tanto, no resulta sorprendente que los líderes no se consideren una fuente de creatividad, pero en ocasiones es el líder el que tiene la idea creativa y necesita la ayuda de los miembros del equipo para ejecutarla. 

La investigación realizada por los autores con coreógrafos de danza moderna sugiere que los líderes juegan un importante papel a la hora de contribuir con ideas y que un equipo gestionado por un líder de proyecto más fuerte y con un enfoque más centralizado, que dirige el proceso y tiene sus propias ideas claras puede producir resultados más creativos. 

Este hallazgo se basa en el estudio de los diferentes tipos de tácticas de liderazgo empleadas por los coreógrafos de seis compañías de danza. Los grupos de coreógrafos y bailarines no habían trabajado juntos antes y se habían unido para crear una nueva pieza de coreografía que podía ser representada en un acto futuro.

Al tiempo que la observación de los bailarines mientras ensayaban los autores incorporaron el feedback tanto de los coreógrafos como de los bailarines sobre sus experiencias durante el proceso y su opinión sobre el resultado final. También recogieron las opiniones de un equipo de  jueces, formado por bailarines y coreógrafos profesionales, que revisaron las actuaciones desde una perspectiva creativa. 

Harrison y Rouse pensaban previamente que los grupos cuyos coreógrafos fomentasen la improvisación de los bailarines  y la contribución libre de ideas obtendrían los resultados más creativos. Los resultados finales presentaron, sin embargo, un resultado distinto. 

Los equipos en los que sus coreógrafos daban a sus bailarines más libertad para crear y sugerir sus ideas eran los menos productivos, en términos, de respetar sus fechas límites, sino que también sus actuaciones no eran muy creativas. Eran los grupos en los que los coreógrafos tenían una visión muy clara de lo que querían que hiciesen los bailarines y que dejaban poco margen para que éstos contribuyesen con sus propias ideas los que eran más productivos y sorprendentemente los más creativos.

Los bailarines con líderes que fomentaban la co-creación describían a estos como divertidos y gratificantes ya que les permitían contribuir al proceso creativo y tanto ellos como sus coreógrafos pensaban que su trabajo final era altamente creativo. Pero los jueces estaban en desacuerdo ya que intervenían dos factores:

a).- El foco de estos grupos pasaba de estar en el resultado final al disfrute del proceso creativo en sí mismo. Estaban tan ocupados creando que olvidaron qué es lo que estaban creando. Esta pérdida de foco podía explicar el retraso en los plazos de finalización fijados para el proyecto.

b).- La duplicidad de roles creativos entre los coreógrafos y sus bailarines dificultaba el que los primeros pudiesen distanciarse del proceso y no eran capaces de evaluar de forma individual a los bailarines, ni de refinar o dirigir la actuación final.

En los grupos más centralizados existía una más clara distinción entre el rol del coreógrafo como líder creativo y los bailarines cuyo trabajo consistía en dar vida a las ideas del coreógrafo. La diferenciación clara en los roles hacia más fácil a los coreógrafos realizar la labor de separarse del proceso y contemplar el espectáculo como un miembro de la audiencia, lo que les permitía analizar las actuaciones de cada bailarín e introducir las correcciones que fuesen oportunas. 

Los bailarines podían, así, concentrarse en ser bailarines, ayudando a elaborar más ideas al seguir las instrucciones del coreógrafo hasta mostrar sus mejores capacidades. Su contribución creativa, se realizaba a través de la calidad de su danza y. al final, se sentían muy satisfechos con sus logros.

Los grupos que optaban por una estrategia mixta tampoco tenían buenos resultados.

Los resultados de la investigación muestran que algunos de los principios del enfoque más centralizado pueden ser relevantes para líderes de otros equipos de proyectos que deban desarrollar creativamente nuevos productos. Por ejemplo en el caso de un líder con una fuerte visión creativa, ya que éste en lugar de diluir su visión con el potencial creativo de su equipo, puede canalizar ese potencial para refinar y mejorar su idea. 

Los líderes de proyectos deben ser capaces, también, de distanciarse del proceso creativo y revisarlo con una mirada crítica. Al analizar las acciones de su equipo pueden refinar esas acciones y crear un producto que sea lo mejor que puede ser. Los mejores resultados creativos surgen de instilar un cierto nivel de disciplina en el proyecto y. aunque esto implique que puede ser menos divertido trabajar en él el equipo conseguirá tener una mayor sensación de orgullo al haber contribuido a crear un producto muy valorado. 

Los líderes de proyectos deben ser capaces, también, de distanciarse del proceso creativo y revisarlo con una mirada crítica. Al analizar las acciones de su equipo pueden refinar esas acciones y crear un producto que sea lo mejor que puede ser. Los mejores resultados creativos surgen de instilar un cierto nivel de disciplina en el proyecto y. aunque esto implique que puede ser menos divertido trabajar en el equipo conseguirá tener una mayor sensación de orgullo al haber contribuido a crear un producto muy valorado.

Isabel Carrasco


domingo, marzo 27, 2022

Sexo, basura en órbita y geopolítica: la nueva agenda de la economía espacial

Los sectores económicos que están explotando van desde la producción de distintos alimentos fuera de la Tierra hasta la minería de asteroides

Las colisiones ya están ocurriendo y son crecientemente parte de los guiones de series y películas sobre el espacio (en Gravedad, estrenada en 2013 y protagonizada por Sandra Bullock, hay escenas muy buenas al respecto).  Archivo

Yuri, un cosmonauta ruso, entra flotando al escenario y se suma a una canción con el cómico estadounidense Adam Sandler en su especial 100% Fresh. El tema habla de cómo la falta de gravedad facilita posiciones en su relación homosexual durante su viaje interestelar. ¿Su título? “Estación 69″.

Hasta hace poco tiempo, “sexo” y “espacio” eran dos avenidas que casi no se cruzaban. Si lo hacían, era en tono de comedia, como en el especial de Sandler. Tanto la NASA como las agencias espaciales de otros países y las propias empresas privadas del sector (SpaceX, BlueOrigin) se limitaban al “sin comentarios” cuando se los consultaba por esta temática.

Pero esto está empezando a cambiar con la perspectiva de misiones tripuladas largas, como los viajes a Marte, que se empiezan a planificar para la década que viene y que demandarán a los astronautas estar fuera de la Tierra por más de dos años. “Son las relaciones humanas las que determinarán si tendremos éxito como especie multiplanetaria”, planteó un documento de investigadores canadienses, publicado el año pasado y titulado “Sexología Espacial: el estudio científico sobre intimidad y sexualidad extraterrestre”.

Los autores aseguran que, a pesar de que hay cientos de estudios sobre cómo la falta de gravedad influye en distintas variables fisiológicas, hubo contadísimos esfuerzos en los últimos 30 años por abordar la agenda del sexo en el espacio. En 1992, el tema explotó en los medios luego de que dos astronautas se enamoraran en secreto durante un entrenamiento y lo comunicaran cuando ya era demasiado tarde para cancelar la misión. Valeri Poliakov, el cosmonauta ruso que pasó 437 días en el espacio en los 90, llevaba un diario íntimo en el que contaba que los psicólogos de su país le aconsejaban llevar una muñeca sexual y películas triple X en la nave, pero él prefirió no seguir las recomendaciones.

El tema se coló en la agenda espacial 2022 poco antes de que otro eje irrumpiera con fuerza y de manera completamente inesperada. La semana pasada, en esta columna, el economista Walter Sosa Escudero contó cómo en el especial de pronósticos de The Economist de fines de 2021 no aparece la palabra “Ucrania”. El cisne negro impactó de lleno en los planes espaciales, por la gran cantidad de programas de colaboración entre las agencias de Rusia, EE.UU. y Europa que se están empezando a cancelar.

En su anuncio de las sanciones a Rusia luego de la invasión, el presidente Joe Biden fue taxativo: “Estimamos que (con las sanciones) se cortarán más de la mitad de las importaciones de Rusia de alta tecnología y esto golpeará en su habilidad para modernizar su aparato militar; y degradará su industria aeroespacial, incluyendo el programa espacial”.

Cortar los programas de colaboración espacial con Rusia para occidente es posible gracias a la multiplicación de empresas privadas en la última década, que redujeron la dependencia que había previamente de Rusia para poner astronautas en órbita. Previo a la llegada de una misión tripulada a la Luna en 1969, la entonces Unión Soviética estaba a la vanguardia en esta competencia: fue el primer país en poner un aparato en órbita, en enviar al espacio astronautas hombres y mujeres y hasta en mandar al espacio animales, con la perra Laika.

Tal es la tradición de excelencia de este programa que un chiste común en ese país, que aparece en el libro Abundancia Roja, del escritor inglés Francis Spufford, cuenta que en abril de 1961 suena el teléfono en el departamento familiar de Yuri Gagarin, el primer hombre que viajó al espacio. Atiende su hija: “No, mamá y papá no están en casa –dice–. Papá está orbitando alrededor del planeta y volverá a las diez. Mamá se fue a comprar leche y huevos a la mañana, así que nadie sabe a qué hora regresará a casa”.

Límite de Kessler

“Los estudios sobre economía espacial están viviendo una edad dorada por la cantidad de temas nuevos que hay”, cuenta ahora a LA NACION el economista Andrés López, director de la carrera de Economía de la UBA, quien viene siguiendo esta agenda de cerca y que el último miércoles publicó un trabajo actualizado con Paulo Pascuini para el IIEP titulado “Tendencias sobre la economía espacial”.

Los sectores económicos que están explotando en los últimos meses van desde la producción de distintos alimentos en el espacio hasta la minería de asteroides. Pero “el” tema de las últimas semanas, para López, es el del desafío de la basura espacial.

“Se estima que actualmente hay el doble de basura en el espacio, generada desde la Tierra, que en 2004. Tenemos unos 15.000 objetos en la órbita baja, contra 9000 que había en 2010″, precisa el economista de la UBA. La multiplicación de residuos hace que estemos más cerca del denominado “síndrome” o límite de Kessler, planteado en 1978 por el científico de la NASA Donald Kessler, quien especuló con que a medida que se suman objetos alrededor de la Tierra las colisiones se harán cada vez más frecuentes, con lo cual se corre el riesgo de que la capa más cercana del espacio quede inutilizada si no se toman medidas al respecto.

“No somos conscientes de lo mucho que nuestra vida diaria depende de servicios que se realizan desde el espacio, como el uso de GPS, transacciones financieras o monitoreo de clima. Nuestra vida en la Tierra está tan conectada al espacio que basta una pequeña pieza de residuo para dañar o destruir estas capacidades que son críticas”, comentó el mes pasado el empresario Steve Wozniak, el legendario fundador de Apple, en la presentación de su nueva compañía de software para planificar y controlar la proliferación de basura espacial, “Privateer”.

Las colisiones ya están ocurriendo y son crecientemente parte de los guiones de series y películas sobre el espacio (en Gravedad, estrenada en 2013 y protagonizada por Sandra Bullock, hay escenas muy buenas al respecto). Los proyectos en distintos países para mitigarlas van desde la extensión de la vida útil de los aparatos o la recarga espacial de baterías y combustible hasta una iniciativa de “redes y arpones” de la Unión Europea.

“Hay varias compañías argentinas con buenas iniciativas en este ámbito”, dice López, y ejemplifica con Epic Aerospace, una startup local (con operaciones en Buenos Aires y San Francisco) que se dedica a construir remolcadores espaciales para satélites.

Hay cada vez más economistas trabajando en este desafío, porque se trata de un típico caso de “tragedia de los comunes”: como no es un problema de nadie, lo es de todos. Y la solución de finanzas públicas pasa por cobrar alguna tasa que “internalice” de alguna forma este costo y disminuya la probabilidad de choques. No vaya a ser que este riesgo arruine las perspectivas del sexo en el espacio.

Sebastián Campanario


viernes, marzo 25, 2022

Cómo Prosperar en el Trabajo en un Mundo Post – Pandemia

 

Darren Overfield y Wanda T. Wallace en strategy +business del pasado 15 de marzo plantean que los líderes pueden seguir 4 pasos para mostrar a sus profesionales lo valorados que son y aliviar el trauma del COVID – 19.

Los autores en su trabajo como consultores y como investigadores han podido contemplar en estos años como las personas han mostrado una capacidad disminuida para gestionar sus emociones y las de los demás, un incremento de las muestras de ira, tasas más altas de ansiedad y depresión, dificultad de concentración y problemas de memoria. Por este motivo creen que uno de los motivos de esta “gran resignación” es el trauma padecido en tiempos del COVID – 19, por lo que los líderes deben ser capaces de ayudar a los profesionales a reducir su ansiedad y recuperar la energía y el equilibrio. Superar un trauma depende en gran manera de sentirse escuchado y de compartir experiencias comunes. Estos dos elementos son esenciales para que los empleados se sientan comprometidos y ofrezcan su mejor trabajo.

Según un estudio realizado por Glint, compañía que crea plataformas dedicadas al compromiso, en mayo de 2021los dos factores de una cultura organizacional que más influyen en el bienestar y compromiso de los profesionales son la oportunidad de aprender y desarrollarse y el sentido de pertenencia.

Ir hacia delante requiere, también, tener la oportunidad de reconocer y entristecerse por lo que se ha perdido. Para hacerlo las personas necesitan contar con un entorno psicológicamente seguro. En el trabajo esto supone permitir que los compañeros comenten libremente los desafíos a los que se enfrentan, tales como sus miedos sobre las variantes del coronavirus y sus dudas sobre cómo abordar la incertidumbre, por ejemplo. Decir a los profesionales que se olviden de ello no es útil, por lo que los autores recomiendan seguir las siguientes sugerencias:

1.- Escuchar sin intentar solucionar problemas. Parece sencillo pero los líderes lo practican poco. Cuando nos apresuramos a ofrecer soluciones, aunque nuestra intención sea buena, las personas no se sienten escuchadas y piensan que se les desautoriza a buscar soluciones por sí mismas. La mejor forma de mostrar que valoramos a las personas es expresar preocupación sincera por sus vidas y bienestar más allá de lo que estén produciendo en el trabajo. Hacer esto requiere paciencia y dejar espacio para que las emociones puedan ser expresadas. Esto no implica que los líderes se tienen que convertir en terapeutas sino que deben añadir una habilidad importante a su repertorio como líderes: saber escuchar atentamente durante al menos 5 minutos sin ofrecer su opinión o consejo.

2.- Fomentar la autonomía. Los líderes pueden incrementar la autonomía estableciendo principios no solo promulgando políticas. Por ejemplo en el retorno al trabajo presencial tener en cuenta la opinión de los profesionales sobre cómo distribuir el trabajo en oficina y en remoto.

3.- Respetar el tiempo de las personas. Durante la pandemia el número de minutos que las personas dedicaban a reuniones on line o llamadas se ha estimado que se duplicó en muchos casos, con un impacto significativo en las cargas de trabajo.  En un intento de facilitar tiempo para realizar el trabajo muchas organizaciones redujeron la duración de sus reuniones a la mitad lo que ocasionó que se duplicase el número de reuniones, con lo que los profesionales se ven sobrecargados. Los líderes pueden mostrar su respeto por el tiempo de sus empleados informando claramente de las razones por las que una reunión es necesaria, cancelando aquellas que no lo sean y dirigiendo las mismas de forma eficiente.

4.- Promover que el profesional se responsabilice de su desarrollo. Las personas se sienten valoradas cuando piensan que sus jefes están intentando ayudarles a desarrollar su carrera. Para ello los líderes deben ofrecer feedback adecuado que ayude a sus colaboradores a progresar. El mejor enfoque es hacer preguntas que canalice el pensamiento del profesional en una dirección productiva. Decir a alguien cómo hacer una tarea, aunque sea con las mejores intenciones, no motiva ni ayuda al crecimiento. Hacer una pregunta que obliga al profesional a pensar en su propio enfoque en relación con una tarea o problema le estimula a que piense por sí mismo, a que se responsabilice de la solución y le ayuda a desarrollarse con más rapidez. Como decía Peter Drucker: “Ser un gran directivo no consiste en tener grandes respuestas, sino en hacer grandes preguntas”.

La pandemia nos ha dejado a todos traumatizados de una forma u otra, y el impacto de este trauma se está mostrando en unos mayores niveles de estrés, en resignación, ira y pérdida de productividad. Aunque los líderes no se debe esperar que actúen como consejeros, si pueden tomar algunas medidas como las recomendadas para ayudar a que los miembros de sus equipos se sientan valorados y conectados, sientan que pueden avanzar en sus carreras profesionales y mejorar sus estados de ánimo, bienestar y productividad.

Isabel Carrasco

jueves, marzo 17, 2022

Use este poderoso método de persuasión para que los clientes regresen por más


Si basa su proceso de ventas en la manipulación o la presión, se está perdiendo éxitos mucho más duraderos.

Para muchas personas, "ventas" es una mala palabra. Lo consideran similar a la manipulación, que una persona está tratando de presionarlos para que hagan algo que realmente no quieren.

Las ventas no se tratan de manipular a las personas para que hagan lo que tú quieres. Para mí, la honestidad y la sinceridad tienen que estar en su base, así como la certeza de que todo lo que ofreces tiene que servir verdaderamente a los demás. Creo que las ventas son servicio y que es mi obligación moral hacerlo porque sé que las personas necesitan mi ayuda para llegar o necesitan. Piensan en el vendedor de autos usados cuyo producto “excelente” resulta ser un limón. Si basa su negocio en ese tipo de ventas, está sobre una base muy inestable a donde quieren ir.

Al principio de mi carrera, me topé con el concepto de “persuasión ética”, un término acuñado por el psicólogo Dr. Robert B. Cialdini, quien lo ha estudiado durante más de quince años. Para mí, se define como la psicología natural que todos usamos para persuadirnos unos a otros, ya sea haciendo que nuestros hijos recojan sus juguetes o que nuestros cónyuges vean cierto programa de televisión. El Dr. Cialdini llegó a sus siete principios clave, y los presento aquí, junto con las formas en que se pueden aplicar a las ventas éticamente persuasivas.

1. Reciprocidad

Para mí, esto significa que usted cree sinceramente que cualquier cosa que ofrezca será de gran valor para sus clientes o clientes. Cuando hablo con la gente sobre mis programas de entrenamiento y entrenamiento, no tengo ninguna duda al respecto;  cuánto pueden cambiar vidas y negocios porque lo he visto suceder. No trato de convencer a las personas que realmente no quieren cambiar o crecer personal o profesionalmente, pero cuando está claro que alguien realmente quiere los beneficios, hago lo que puedo para superar la reticencia. Pueden ver que vengo de un lugar de sinceridad.

2. Me gusta

La gente interpreta esto de diferentes maneras. Para mí, se trata de cuidar de verdad. Sinceramente, me gusta la gente y realmente quiero que tengan éxito, los respeto y creo en ellos, y eso influye en la forma en que los trato. "Me gusta" para mí también se trata de ser auténtico y lo suficientemente abierto como para que los clientes potenciales tengan la oportunidad de gustarte a cambio. Y claro, no a todos les gustará tu yo auténtico, pero esos no son los clientes que quieres de todos modos.

3. Autoridad

Para mí, la mejor articulación de este concepto es esforzarse por ser el mejor en lo que ofreces. No puede ofrecer el mismo producto o servicio que todos los demás, y luego simplemente pretender ser el mejor. Ser una verdadera autoridad significa que ha dedicado más tiempo a aprender habilidades y/o perfeccionar su producto. Cuando realmente eres el mejor, hablas con confianza y la gente lo siente. Si simplemente estás fingiendo ser el mejor, ellos también lo notarán.

4. Prueba social

Este término, al menos en el ámbito de las ventas, significa mostrar a los posibles clientes que otras personas como ellos han comprado y se han beneficiado de lo que ofreces. La mayoría de las personas confían en gran medida en las reseñas y testimonios cuando consideran algo. ¿Por qué? En el fondo de sus mentes, saben que usted tiene un interés personal en su producto o servicio. Piénselo: todos piensan que su pequeño es hermoso y brillante, pero es posible que obtenga una opinión menos sesgada del proveedor de cuidado infantil de ese niño.

5. Consistencia

Para ser eficaz en las ventas, haga siempre lo que dice que hará. Si le dices a alguien que te comunicarás con él o ella en 24 horas, entonces haz exactamente eso. Si dices que lo que ofreces mejorará su vida, haces todo lo que está a tu alcance para asegurarte de que eso suceda. Si garantiza un reembolso completo en caso de que una persona no esté satisfecha, se lo proporciona. Mantienes tu palabra durante toda la relación, no solo al principio cuando los cortejas.

6. Escasez

A la gente le encanta tener en sus manos algo que es raro o escaso. No todos los servicios o productos son escasos, pero puedes darle esa calidad haciéndolo único. Hay un millón de veterinarios por ahí, pero ¿cuántos tienen horario de domingo, le dan a su mascota una bufanda elegante en cada visita y le envían tarjetas de cumpleaños?

7. Unidad

La mayoría de los seres humanos necesitan pertenecer, ya sea a una familia, a una comunidad de fanáticos del deporte, a una escuela, a un estado o a una nación… ¡o a todos estos! Es poderoso si puede ayudar a los clientes potenciales y a los clientes a sentir que serán parte de un grupo especial al comprar lo que tiene para ofrecer.

Este artículo fue traducido de nuestra edición en inglés utilizando tecnologías de IA. Pueden existir errores debido a este proceso. Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Krista Mashore


lunes, marzo 14, 2022

Mercado Laboral. En enero los sueldos registrados le ganaron a la inflación

En enero los salarios registrados le ganaron a la inflación. Foto: EFE/ Enrique García Medina

Por el ajuste de paritarias de 2021 y la mayor actividad, en enero, los sueldos formales o registrados, con aportes a la Seguridad Social, aumentaron el 4,6%: son 0,7 puntos por encima de la inflación del 3,9% de ese  mes.

Los datos de salarios oficiales corresponden al RIPTE (Remuneración Imponible de Trabajadores Estables).

A enero, los salarios brutos (sin los descuentos) promediaron $ 107.358,35, según el informe del Ministerio de Trabajo sobre la base de las sumas declaradas por las empresas ante la Seguridad Social. Un año atrás, era de $ 68.100,73. Representa una suba del 57,6%.

Por tratarse del sueldo bruto, para determinar el ingreso de bolsillo, a los $ 107.358.35 habría que descontar el aporte de jubilación y salud del trabajador (17%) y eventualmente sumar el salario familiar por hijo/a.

En total, los trabajadores en relación de dependencia con aportes a la ANSeS suman poco más de 7 millones, alrededor del 70% de los casi 10 millones de asalariados en relación de dependencia registrados. El resto aporta a las Cajas provinciales u otros regímenes.

Estos 10 millones, a su vez, representan la mitad de los todos los puestos de trabajo formales e informales del país (monotributistas, autónomos y trabajadores por cuenta propia informales).

El RIPTE se calcula en base a la remuneración promedio sujeta a aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que perciben los trabajadores bajo relación de dependencia y que fueron declarados en forma continua durante los últimos 13 meses.

El balance salarial marca que, punta a punta, la pérdida salarial acumulada de los últimos 4 años fue del 18% y que casi no hubo una recuperación respecto de fines de 2019.

• En 2018, el RIPTE aumentó el 30,6% y la inflación interanual fue del 47,6%. Una pérdida del 11,5%.

• En 2019, la suba salarial fue del 44,4% y la inflación del 53,8%. Una pérdida del 6,1%.

• En 2020, los salarios subieron 34,9% y los precios el 36,1%. Un retroceso del 0,8%.

• En 2021, la suba salarial fue del 53,4% versus una inflación del 50,9%, una mejora del 1,66% Como índice salarial, el RIPTE se utiliza cada tres meses para fijar la mitad del porcentaje de movilidad de las jubilaciones, pensiones y demás prestaciones sociales y en el cálculo de las indemnizaciones por accidentes de trabajo.

También se utiliza para actualizar una vez por año el Mínimo No Imponible del impuesto a las Ganancias y para actualizar una vez por año el “piso” salarial, inicialmente de $ 150.000 y ahora de $ 225.937, para quedar exento del pago de este tributo.

Además se usa para actualizar una vez por año el tope del Ingreso Familiar para cobrar las Asignaciones Familiares. Y cada tres meses la cuota mensual que pagan los empleadores al Fondo de Enfermedades por el seguro del COVID.

Ismael Bermúdez

domingo, marzo 13, 2022

¿Se aproxima el invierno para los avances tecnológicos?

 


A veces no hace falta un gran evento (un asteroide, una mega erupción volcánica, una cruda edad de hielo) para explicar la extinción de una especie. Las teorías más recientes sobre la desaparición de los neandertales (los últimos representantes vivieron en Gibraltar hace solamente 28.000 años) no apuntan a un choque con los “homo sapiens superiores” (como se creía hasta ahora) sino a una sucesión de pequeñas causas (endogamia, cruce de ciertos umbrales de poca población) que, combinados con la dinámica de la complejidad, derivaron en la extinción final.

Umberto Eco dijo una vez que “para cada problema humano hay una respuesta clara, fácil, plausible y equivocada”. Con las tecnologías de moda ocurre lo mismo: ¿qué pasa si les sobreviene un “invierno” pero no por una disrupción drástica, sino por una sucesión de pequeñas decepciones, problemas de timing, desinterés, etcétera?

A la par del entusiasmo generado en el último año con los avances de la computación cuántica, que conllevan la promesa pronóstico de ordenadores millones de veces más rápidos que los actuales en el mediano plazo, varios científicos discuten la factibilidad de un “invierno cuántico” si no se logra resolver el problema del “ruido” con los qubits y todo queda en pronóstico incumplidos.

Los autores citan a uno de los máximos pesimistas en este terreno, Mikhail Dyakonov, un profesor de física que da clases en Francia, quien dice que “nunca tendremos una súper computadora cuántica”, y deberemos conformarnos con algunos dispositivos “extremadamente caros” para realizar algunas tareas específicas, operando en entornos de cientos de grados bajo cero

Para Piekniewski, un investigador polaco especializado en IA, como en Juego de Tronos, en la tecnología de moda también “el invierno se aproxima”.

Para LeCun, un científico francés considerado una de las máximas autoridades en el campo de la IA, hubo mucha exageración por parte de distintos actores –algunos, verdaderas celebridades– en relacionar los avances en este terreno con algo parecido al cerebro humano.

“La primera parte de un ‘sigmoide’ –una función matemática con forma de ‘S’– también parece una dinámica exponencial, pero en algún momento es probable que alcance un límite –económico, social, físico–, toque un punto de inflexión y se sature. Soy optimista por naturaleza, pero también realista”, dijo Le Cun en una entrevista.

En paralelo con la explosión del último año, el terreno de la denominada Web3 (mundo cripto, internet basada en protocolos descentralizados, etcétera) también sufre el embate de escépticos que hablan de exageración de las promesas y de inversiones infladas.

Las críticas de más alto perfil fueron las de Elon Musk y las del exCEO de Twitter Jack Dorsey, pero recientemente un programador menos conocido fue más “al hueso” y planteó dudas más profundas y con mayor vuelo técnico. David Rosenthal es un veterano del sector tecnológico (fue el cuarto empleado de Nvidia) que afirma que los productos cripto “tienen raíces profundas en la cultura libertaria de Silicon Valley, que se basa en ignorar las externalidades, y esta no es la excepción”.

Rosenthal hace énfasis en el gasto energético (solo el de Bitcoin equivale a todo el consumo anual de los Países Bajos) y no lo convence el argumento de que se usarán energías alternativas: “Para empezar, casi no se está haciendo; el mundo tiene déficit de energía y no está claro que la sociedad vaya a tolerar para siempre este desperdicio de hardware y energía”, explica.

El programador también remarca que los esfuerzos de descentralización (por ejemplo, en minería de criptomonedas) están condenados al fracaso, porque las tecnologías de información tienen economías de escala (y dependencia del sendero) que hacen que pocos jugadores se queden con la mayor parte de los beneficios. Y también es muy crítico con los aspectos de seguridad, especialmente en los entornos de Ethereum, de finanzas descentralizadas y contratos inteligentes en general. Rosenthal aclara que no tiene dinero invertido en cripto (¡como si hiciera falta!), pero ahí hay un buen punto: es difícil encontrar “observadores neutros” tanto en IA como en computación cuántica o Web3, porque hay muchos incentivos a exagerar optimismo por parte de quienes invierten en proyectos asociados.

Hay una posibilidad intermedia entre los extremos marcados por el optimismo de los incumbentes y de los fondos de inversión y el pesimismo de los expertos mencionados. Puede ser que, en efecto, los avances tecnológicos tarden más de lo previsto en llegar, pero que incluso así siga siendo buen negocio involucrarse, porque aún hay mucho para explotar sobre lo ya descubierto. Esta es la visión de tecnólogos como Andrei Vazhnov y Marcelo Rinesi. Por ejemplo, uno de los booms económicos recientes de la inteligencia artificial anclado en el reconocimiento de imágenes, está basado en una tecnología que se inició en Toronto, Canadá, en 2012. El ciclo de inversiones tarda en aprovecharlo varios años. En este caso, si se aproxima, el invierno podría ser benigno, con temperaturas agradables para seguir asomando la cabeza a las tecnologías de moda.

Sebastián Campanario