Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

lunes, noviembre 28, 2016

Hay que moverse rápido para permanecer en el mismo lugar

Cambios vertiginosos, alta velocidad para avanzar un poco y la posibilidad real de que cambien las condiciones laborales, son las reglas de juego que hoy se imponen.

"Tienes que ser muy rápido para mantenerte en el mismo lugar. Pero si quieres llegar a otra parte, debes ir dos veces más rápido". La cita es de Lewis Carroll, de Alicia en el País de las Maravillas, y culmina la nota escrita por un especialista, Guillermo Ceballos Serra (http://ceballosserra.blogspot.com.ar), bajo el título "La Matrix da una nueva oportunidad a Recursos Humanos".

El nombre señala claramente su vínculo con la saga de ciencia-ficción que se inició en 1999, continuada por otros dos films y que hoy se va convirtiendo cada vez más en realidad que en ficción. Un fenómeno similar sucede con la serie Black Mirror, difundida por Netflix, donde el género clásico, abundante de marcianos verdes y con 800 años de anticipación, típico de los 50, han desaparecido. Esto es porque la ciencia-ficción despliega temáticas que están a la vuelta de la esquina.

En verdad, estamos viviendo en un mundo que ni bien llegamos a entender, desaparece y si queremos entender lo nuevo, debemos ir "dos veces más rápido", como escribió Carroll.

Ceballos Serra afirma que "la nueva economía modifica las modalidades del empleo, dando una participación creciente, a las prestaciones de los freelancers que expanden exponencialmente el nuevo modelo existente". Implica un cambio de paradigma importante, señalando que los trabajos con regímenes contractuales rigurosos van reduciendo su presencia, mientras se incrementan las contrataciones por proyectos.

Visualizar este futuro, anclados en el sentido, formas y significado del trabajo que conocemos, puede causar horror. Es muy difícil aceptar que lo que ha sido fruto de luchas de años, algunas muy cruentas, como la seguridad en el empleo, los derechos a la seguridad social y otras conquistas, vaya desapareciendo. No sería por causa de una intención perversa, que no debe descartarse, sino a las regulares modificaciones de la historia humana que, en estos tiempos, son cada vez más sorpresivas, ya sea avanzando o retrocediendo.

Hay cientos de ejemplos, desde el fabricante de sombreros que se fundió a partir de que dejaron de estar de moda, hasta la Guerra Civil norteamericana, aboliendo la esclavitud en perjuicio de los estados agrícolas, tomando el rumbo de la industrialización norteña. Un tosco ejemplo doméstico: es como llegar al hogar y descubrir que el baño ya no está más en el lugar de siempre, sino donde quedaba el dormitorio. Éste, a su vez, pasó a la cocina, que a su vez fue desplazada a otro lugar. Pero la distribución no durará mucho. Puede que cambie en un par de días.

Simplemente, los escenarios cambian y los personajes que no se adaptan, quedan afuera. Semejante realidad no implica resignación y la nostalgia no ayuda a superar circunstancias negativas para millones de mujeres y hombres. Si las modalidades de trabajo cambian, habrá que anticiparse para establecer nuevas reglas superadoras, preservando los derechos esenciales del vivir.

Es obvio que las empresas no pueden estar ajenas a estos procesos movedizos y la responsabilidad vertebral está en sus dirigentes. En especial, en el área de Recursos Humanos, que no solamente deberán lidiar con las cuestiones de las relaciones laborales, según señala Ceballos Serra, sino ubicar la mirada en lo que viene, con una velocidad nunca experimentada.

Los cambios sociales acontecen y hay que enfrentarlos como tal, no sin piedad, entiéndase bien. Iniciamos con una cita inquietante de Lewis Carroll. Tal vez sirva como advertencia un refrán popular: es imprescindible ir poniendo "las barbas en remojo".