Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

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lunes, abril 30, 2012

Cómo lograr un liderazgo sostenible sin quemarse en el intento

En diciembre de 2010, Jeff Kindler, presidente ejecutivo de Pfizer, dimitió alegando, entre otros motivos, agotamiento físico y mental. Dada la conectividad permanente en que vivimos, no es difícil que directivos y empleados de todos los eslabones de la cadena empresarial se sientan identificados con este problema. 

Al tiempo que muchos empleados pasan en la oficina hay que sumar el que dedican a gestiones con sus teléfonos inteligentes. Por tanto, rara vez desconectan del todo de su trabajo. Pese a las evidentes ventajas de la conectividad permanente, el estrés laboral aumenta y se resienten la calidad del trabajo, la creatividad y la innovación.

En su artículo "Towards Whole Person Learning Through Sustainable Executive Performance" (Hacia la formación integral de las personas mediante el rendimiento sostenible de los ejecutivos), Steven P. MacGregor, del IESE, y Katherine Semler, de Telefónica Universitas, sostienen que una preparación para la gestión de la sostenibilidad personal podría cambiar la cultura del trabajo.

Los riesgos de la oficina
Un reciente estudio cardiovascular ha hallado que el trabajo de oficina es uno de los más peligrosos. Un estilo de vida sedentario, sobrecargado de información y con disponibilidad las 24 horas del día es peligroso tanto para la salud del individuo como de la empresa.

En lugar de comprometer la salud, el entorno de trabajo debería fomentar la innovación y permitir un rendimiento óptimo. En este sentido, los autores sostienen que una cultura corporativa que trate a sus empleados como personas en lugar de máquinas ayuda a potenciar la innovación y la competitividad a largo plazo de una empresa.

La educación y el desarrollo empresarial pueden desempeñar un papel importante en el alumbramiento de líderes que coincidan con esta visión. ¿Cómo? Mediante la introducción de programas de rendimiento sostenible de los ejecutivos.

Más allá del método del caso
La educación de ejecutivos ha ido integrando métodos más creativos para estimular la actividad cognitiva y maximizar la experiencia de aprendizaje, como los casos, los problemas y las simulaciones.

Sin embargo, los autores advierten que, para formar líderes sostenibles, es necesario involucrarles en varios planos que se entrelazan: intelectual, conductual, social y fisiológico.

El resultado deseado de esta formación integral es el aprendizaje, la reflexión y el cambio, algo que ayuda a mejorar el "rendimiento sostenido del líder" y puede beneficiar a las personas, las empresas y la sociedad en su conjunto.

Los principios del rendimiento sostenible de los ejecutivos parten de la idea de que el ámbito profesional suele obviar nuestras necesidades básicas, lo que tiene efectos perniciosos en nuestra salud y bienestar y, al final, en nuestro rendimiento.

Desde que el psicólogo estadounidense Abraham Maslow formulara su jerarquía de las necesidades humanas, se considera que el rendimiento mental está condicionado por el estado físico. En este sentido, el desarrollo de la creatividad y la resolución de problemas solo son posibles una vez cubrimos nuestras necesidades básicas, como comer, beber y dormir.

Las cinco áreas del modelo
En el estilo de vida actual impera una conectividad permanente. Sin embargo, un estudio reciente al que se remiten los autores demuestra la necesidad de desconectar de los dispositivos digitales y mejorar nuestra forma física para aumentar el rendimiento cognitivo.

Esta investigación, junto con la experiencia de los autores en los programas de educación de ejecutivos, fue el punto de partida del modelo de rendimiento sostenible. Se basa en cinco áreas que tienen en cuenta todos los aspectos de la persona:

1. Movimiento. Incorpora la actividad física y la movilidad, ayudando a combatir los efectos negativos de los estilos de vida sedentarios.

2. Recuperación. Incluye ejercicios físicos y mentales que pueden realizarse en el lugar de trabajo y en casa.

3. Fuentes de energía. No solo se refiere a la nutrición, sino a todas las fuentes de energía que nos permiten rendir y sostener nuestra actividad a largo plazo.

4. Concentración. Comprende el uso pertinente de la tecnología y un enfoque global del trabajo para alcanzar un alto rendimiento.

5. Entrenamiento. Aborda las distintas maneras de integrar una buena forma física en una vida muy ocupada.

Una nueva generación de líderes
La experiencia de los autores ha sido positiva al introducir el rendimiento sostenible de los ejecutivos en diversos programas de formación tanto general como específica para empresas como Rabobank, Nestlé y Oracle.

Sin perder de vista que lo básico es la sostenibilidad de las personas, siguen perfeccionando este modelo con la voluntad de contribuir al diseño de nuevos métodos de aprendizaje y la mejora de los entornos de trabajo del futuro.

En su opinión, un líder debe ser capaz de plantearse su rendimiento y posición en la empresa a largo plazo. Después de todo, un líder así hace posible una organización sostenible y responsable que asume sus responsabilidades y lugar en la sociedad.


Steven P. MacGregor y Katherine Semler 

2 comentarios:

Dawin Acosta Susana dijo...

Me parece muy útil este artículo. Me tomaré el tiempo en ver cómo lo aplico en mi caso y el de mis colaboradores.

Gracias.

Rodolfo Salas dijo...

Dawin,

Muy interesante tu aporte, en cada caso hay que saber integrar la forma física en una vida muy ocupada. Y este modelo propuesto en el artículo, nos sirve como punto de partida.

Saludos.