Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

lunes, febrero 06, 2017

“Si las pymes son tan importantes, ¿por qué no hacemos algo en serio por ellas?”

Muchas veces en las reuniones o sesiones de consultoría que realizo los empresarios suelen hacerme una pregunta que, aunque obvia, no es tan fácil de responder: ¿Por qué si decimos que las pequeñas y medianas empresas son el verdadero motor de toda economía se les da tan poca importancia?

La inquietud tiene la simpleza y la profundidad similar a los “por qué” con los que nos suelen acribillar nuestros hijos cuando comienzan a descubrir el mundo, verdad. Desde el punto de vista lógico e histórico parece no resistir ningún análisis: si queremos un país económica y socialmente sustentable debemos ser capaces de desarrollar políticas de estado a partir de las pymes.

Desde el punto de vista económico, por la capacidad de generación de riqueza que tiene este tipo de empresa, normalmente aportan entre el 40 y el 50% del producto bruto interno de cualquier país, contribuyen casi con el 70 /80 % de la capacidad de creación de empleos dado que es habitual que 9 de cada 10 empresas sean pymes.

Desde el punto de vista social porque constituyen un excelente camino para afianzar una política de movilidad ascendente. La República Argentina, nuestro país, hasta mediados del siglo pasado había alcanzado un nivel económico-social y educativo de suma importancia a nivel mundial y en mucho considero que contribuyó para ello la creación por parte de los inmigrantes que llegaron huyendo de las guerras de un sinnúmero de “talleres” y que luego evolucionaron convirtiéndose en una franja pyme sumamente fuerte y con mucha pujanza. Ello ocasionó el crecimiento importante de la clase media y los hijos de esos empresarios comenzaron a profesionalizarse fortaleciendo así a la sociedad en lo que hace a capacidades y potencialidad de crecimiento y abriendo camino para que el resto de los miembros de la clase media también pudieran acceder a su formación técnica y profesional.

Ahora bien, entonces si ya lo hemos probado, si sabemos que funciona, si somos conscientes que cuando el contexto internacional se torna complejo, la salida al desempleo, la movilidad de la economía y la satisfacción de la demanda del consumo interno se realiza a través de las pymes. ¿Por qué las tenemos tan descuidadas? ¿ Por qué se suele hablar tanto de ellas y hacerse en concreto tan poco?  Muchas veces se enuncian planes rimbombantes pero que difícilmente llegan a beneficiar realmente al sector ya sea porque nacen en un “laboratorio” y no están dentro de las posibilidades reales de las pymes ya sea por las condiciones que se necesitan para acceder a ellos, o porque el objetivo es más generar un impacto político que real  (las pymes suelen ser una buena “bandera” para agitar en periodos electorales)

Si como profesionales nos enseñan a minimizar los riesgos por medio de la atomización, no es mucho más responsable social y económicamente desarrollar cientos de miles de pequeñas y medianas empresas de 30 / 50 empleados y no solamente concentrarse en tratar de lograr la inversión de una gran corporación a la cual hay que “seducir” con exenciones impositivas y condiciones de instalación que si las tuvieran los empresarios pymes generarían un efecto multiplicador mucho más fuerte?(Como si eso fuera poco, debemos mencionar además que cuando las condiciones no les sean favorables en el orden impositivo o de los resultados esperados, no dudarán en levantar las valijas y cerrar buscando mejores horizontes).

Por supuesto que eso implica un plan de mediano y largo plazo,  pero como todo acto político comienza con una decisión clara y precisa. Se necesita un convencimiento real (no coyuntural ante un año electoral, por ej.) y a partir de ahí comenzar a trabajar. Evaluar las distintas estrategias y crear las condiciones necesarias para lograrlo. ¿Cuántas veces hemos escuchado hablar de que somos un país sumamente centralizado? ¿Cuántas se ha planteado que existe una gran concentración de la población económicamente activa en la capital y el gran Buenos Aires? ¿Cuántas veces hablamos de la necesidad de los jóvenes de dejar sus pueblos y ciudades como única manera de conseguir trabajo?

Una política de estado que respete y fortalezca las pequeñas y medianas empresas es, en parte, una respuesta para revertir esas situaciones. Las Pymes al generar puestos de trabajo favorecen la federalización del país, permite que muchos jóvenes no sufran el desarraigo de tener que alejarse de la familia para construirse un futuro e incluso le brinda a los distintos gobiernos provinciales las herramientas y los recursos necesarios para no tener que considerar que la única manera de contar con los recursos financieros es venir a pedirlos a Buenos Aires.

Por supuesto que la decisión debe ir acompañada de acciones concretas. Inversiones en infraestructura tanto del tipo “hard” como ser rutas, electricidad, agua, gas, medios de transportes, etc. como “soft” del tipo de educación, salud, seguridad, articulación y trabajo conjunto entre universidades, escuelas técnicas y las empresas, etc.

Soy un convencido (aunque muchas veces pareciera ingenuo) que la gran mayoría de mis compatriotas siente un altísimo grado de pertenencia hacia el lugar donde han nacido o se han criado ( si deben dejarlo es sólo por necesidad, muy pocas veces por elección) y que si les dieran la posibilidad de hacer de sus provincias, sus ciudades o sus pueblos un lugar mejor para trabajar, vivir y criar a sus hijos seguramente optarían por quedarse y construir desde allí.

Como lo planteara de una manera excelente John Lennon, puede que sea un soñador pero les aseguro que no soy el único. Además siempre me enseñaron que un sueño sólo deja de parecer una “locura”  cuando podemos concretarlo y creo que las condiciones están dadas, una vez más…. sólo falta la decisión. Dejo la “pelota” del lado de quien deben o pueden tomarla.