Estamos
en una sociedad de gran complejidad, donde las interacciones y la
disponibilidad de información ha crecido exponencialmente, y se han afirmado mecanismos
que orientan la resolución de conflictos.
- La democratización de las sociedades y la existencia de instituciones reguladoras nos disuade de resolver las diferencias por vía del poder o la fuerza.
- La tecnología, las redes sociales y la información compartida nos presentan como gran valor agregado la efectividad en el diálogo.
De este modo se abren de par en
par las puertas de la negociación como el modo civilizado, efectivo y moderno
de manejar las situaciones de divergencia, de defender los propios derechos
respetando los ajenos, de promover los grandes valores, de realizar planes y
proyectos y de florecer como personas.
Nuestro momento histórico, de
intensos cambios sociales y de ampliación de las perspectivas nos exige una
refinada capacidad de realizar transacciones constructivas con nuestros
semejantes y también entre grupos e instituciones. En el siglo XXI los grandes
triunfadores serán los buenos negociadores.
La problemática económica y
política del siglo XX, así como el auge que en este mismo período ha tenido la
comunicación, nos hacen oír a diario acerca de los esfuerzos y también de los
resultados, de las múltiples negociaciones que se celebran en las distintas
partes el mundo y en relación a los problemas actuales de nuestra
civilización.
De esta manera, poco a poco,
todos hemos asimilado la necesidad y la importancia de la negociación, su
vigencia permanente. Pero también la hemos ubicado en términos generales como
el manejo que requieren los grandes conflictos o las profundas divergencias
actuales.
La negociación es una actividad
permanente e inherente al ser humano que se desarrolla en casi todas las
actividades de su vida. Se negocia en la familia, y dentro de ella hay
negociaciones distintas entre la pareja y en relación con los hijos. Se negocia
en el trabajo y en todas las demás actividades cotidianas. Por esto mismo
negociar, y negociar bien, adquiere una fundamental importancia para poder
lograr mejores relaciones en la vida y, como consecuencia, más agradables y
sólidas posiciones.
Su variabilidad en relación a las
formas y hechos que confronta deriva de que no es una ciencia exacta: negociar
es un arte del ser humano. Es una actitud que se da en forma distinta en las
distintas ocasiones de la vida de cada persona, y por tanto es distinta en cada
una de ellas.
De esta manera no podemos
determinar reglas definidas o principios exactos que aseguren el éxito de una
negociación. Esto tiene mucho del sentimiento y forma de ser de cada
quien.
Es posible que una parte del
éxito de negociar sea mantener presentes algunos principios de tipo general:
• Negociar
no es el arte de mentir, sino el desafío de convencer.
• Negociar
implica exponer nuestros puntos de vista, recibir otros y estar dispuestos a
que de su mezcla e interrelación salgan soluciones convenientes.
• El
mejor negociador es aquel que logra que todos los que tuvieron que ver con la
negociación sientan que han tenido éxito con la solución adoptada.
• Negociar
requiere saber con claridad lo que se quiere y poder fundamentarlo, así como
tener la capacidad de expresarlo y defenderlo.
• Finalmente,
quien más conocimientos tenga, quien más creatividad desarrolle, quien se
preocupe permanentemente por lograr hacer una síntesis adecuada de sus puntos de
vista, quien tenga como preocupación mejorar su expresión tendrá muchos más
elementos positivos que le puedan llevar al éxito en el arte de negociar.
Texto integrante del seminario
“Negociaciones y Resolución de Conflictos”, que forma parte del Programa de Liderazgo Ejecutivo para Directivos y Gerentes de Cámaras Empresarias, autoría
del Lic. Oscar Antonione y del Lic. Oscar Yciz.
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