Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

miércoles, octubre 17, 2018

Ser fiel a una empresa, ¿le hace más feliz?

La relación que mantienen a lo largo de toda la vida 'Carl' y 'Ellie', protagonistas de la película 'Up' (2009), es un ejemplo de fidelidad, la evidencia de que es posible vivir una larga aventura con una persona. En el mundo laboral cada vez es menos habitual que un profesional sea fiel a una organización a lo largo de toda su carrera, pero aún no es imposible. / EXPANSION

Es una evidencia que el trabajo para toda la vida tiene los días contados. Sin embargo, existen profesionales cuya permanencia en una empresa supera la década y compañías que presumen de esa fidelidad. La cuestión es si esta sólida relación laboral favorece a ambos.

En 1938 Harvard comenzó una investigación en la que ha examinado de cerca la vida de 700 hombres y, en algunos casos, la de sus parejas. A medida que los científicos analizaban los factores que influían sobre la salud y el bienestar encontraron que las personas que tenían relaciones más estrechas estaban protegidas contra enfermedades crónicas y mentales, y contra la pérdida de la memoria, aunque esas relaciones tuvieran altibajos.

El doctor Waldinger, actual director de esta investigación, aseguró que el estudio demuestra que "la gente a la que mejor le va es la que se apoya en las relaciones con su familia, amigos y con la comunidad".Y si los lazos sociales fuertes son la causa de la salud y el bienestar a largo plazo, resulta fácil concluir que la relación laboral estable también puede conducir a la felicidad que persiguen las organizaciones y los empleados. Y si la felicidad laboral es el elixir de la productividad, no es de extrañar que cada vez sean más las empresas que persiguen la satisfacción de su plantilla en busca de esa fidelidad que, volviendo al estudio de Harvard, garantiza una vida feliz.

El secreto mejor guardado

Los expertos en gestión de personas cifran en un 3% el índice de rotación (personas que se incorporan o salen de una empresa) saludable. Un análisis de LinkedIn revela que este porcentaje se situó en un 11,9% en 2017, es decir, que más de uno de cada diez profesionales cambiaron de empleo el año pasado. Las empresas tecnológicas son las que manejan la cifra más elevada, un 13,2%. Lo más sorprendente es que el 94% de los empleados asegura que permanecería más tiempo en su compañía si ésta invirtiera en su carrera. Parece que estabilidad laboral es el sueño que persigue buena parte de los profesionales, siempre y cuando ello favorezca su desarrollo profesional.

Un 94% de los empleados no dejaría su empresa
si esta invirtiera en su desarrollo profesional

Eva Aguilera, socia de Éthica Consultores, asegura que las empresas que tienen la mejor nota por la fidelidad de sus empleados suelen ser compañías grandes, sólidas y estables, "empresas que han podido vivir transformaciones para adaptarse al cambio". Sin embargo, subraya que no siempre llevar muchos años en la misma compañía es sinónimo de motivación y compromiso, "simplemente permaneces en la misma porque te da estabilidad y seguridad, y esto hace que te acomodes y no cambies nunca aunque no sea un trabajo que te apasione". Puede que sea una de las opciones más populares, pero los expertos en gestión dudan de que una situación de este tipo se pueda mantener en el tiempo. El acomodo laboral perjudica tanto al empleado como a la empresa y no suele tener un final feliz.

María García, socia fundadora de Smart Culture, menciona el estilo de liderazgo del CEO y su equipo directivo, una cultura participativa y el enfoque de la gestión del talento como algunos de los ingredientes de las organizaciones que presumen de contar con empleados fieles: "En definitiva, si una compañía con una plantilla con una antigüedad superior a diez años es capaz de hacer evolucionar de una manera sostenible su estrategia de negocio, su cultura y el desarrollo de sus personas, puede ser una compañía del siglo XXI".

García hace referencia a la matriz que propusieron en 2002 Zenger y Folkman: "Si conocemos nuestras fortalezas, y además las hacemos coincidir con nuestras pasiones y ocupamos un puesto en la empresa que responda a las necesidades de la organización, hay un punto de intersección en el que todos alcanzamos nuestro máximo rendimiento". Añade esta experta en gestión de personas que "conseguir el punto de intersección es responsabilidad de cada uno de nosotros, no de nuestros jefes ni de la empresa. Ambos tienen que velar por crear un ecosistema inspirador, una cultura y un estilo de liderazgo que potencien el aprendizaje y el crecimiento desde el 'ser' y no solo el 'hacer', esta es la manera de generar vínculo con las personas". Matiza que "la fidelidad no depende de cómo es la relación contractual, tiene que ver con la coherencia emocional e intelectual que la organización es capaz de establecer con los profesionales".

Carina Cabezas, presidenta de Sodexo Iberia, lleva veinte años en la compañía. Antes de su incorporación a la multinacional estuvo diez años en Pepsico, en la que inició su carrera profesional. Explica Cabezas que otorgan mucha importancia al compromiso y llevan mucho tiempo midiéndolo. "Al fin y al cabo, la clave en nuestro negocio, los servicios, son las personas". La presidenta de Sodexo establece varias fases en la relación laboral: "De 0 a 3 años se vive el enamoramiento, luego suele haber un descenso que dura hasta los diez años, y pasado ese punto durante otros diez vuelve a remontar. A partir de entonces no deja de subir, poco a poco pero de forma sostenida. Y después de veinte años en una empresa, el compromiso es total".

Cosa de dos

La mayoría de los trabajadores que llevan años
en la misma compañía han cambiado de función

El esfuerzo de las empresas para motivar a sus empleados es baldío si éstos no ponen de su parte. Puri Paniagua, socia de Pedersen and Partners, setencia que "el profesional no puede dejar en manos de su compañía su desarrollo. Cada uno debe definir cómo quiere evolucionar, y qué necesita para conseguirlo. Es una responsabilidad individual". García también defiende esta autonomía: "El paternalismo ya no fideliza. Los profesionales necesitan reto y acompañamiento. No precisan dirección por tareas, requieren saber cuáles son sus responsabilidades y su contribución a la compañía".

Para Marta Romo, socia de Be-Up, la fidelidad está relacionada con la adaptación y con el cambio de tareas: "La mayoría de los profesionales que llevan más de diez años en una empresa no han hecho lo mismo. Las personas cambian de puesto para aumentar su empleabilidad y eso se produce con un cambio de trabajo". Coincide en que los desafíos fortalecen la motivación, "llega un momento que esta se estanca por mucho que te guste tu trabajo".

No obstante, a veces la fidelidad y la coherencia no siguen el mismo camino. Paniagua recuerda que "las empresas pretenden fidelizar a los mejores trabajadores. A los que necesitan en el corto y medio plazo. En cambio, despiden por edad -famosos ERES- sin considerar el rendimiento ni el compromiso de dichos profesionales. Es poco coherente pretender fidelizar a colectivos jóvenes, recién incorporados, mientras se despide con criterios no relacionados con el rendimiento".

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