Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

sábado, octubre 06, 2012

Un buen liderazgo provoca motivación


Según explica Carme Castro, coach y socia de Kainova, “asumir el rol de líder y ser un buen líder provoca que su equipo crea y confíe en él y, en consecuencia, personas dispuestas a trabajar, motivadas, produciéndose una cohesión de equipo que le permitirá enfrentarse a situaciones de crisis con más posibilidades de superarlas”.
La crisis económica actual no sólo desmotiva a aquellos que sufren sus consecuencias y pierden su empleo, también puede ser una carga para profesionales que cuentan con un puesto de trabajo y que observan su futuro laboral con preocupación. La consecuencia de esto dentro de una organización o empresa puede derivar en personas desmotivadas y un clima laboral de desánimo generalizado contagioso.
Para atajar esta frustración y conseguir que las personas dentro de la organización recuperen su optimismo y se sientan motivadas, a pesar de la realidad del entorno, es necesario que los líderes sean responsables asumiendo su rol de líder, y desarrollen las competencias necesarias para generar el entusiasmo y credibilidad en sus equipos.
Según explica Carme Castro, coach y socia de Kainova, empresa especializada en la gestión y desarrollo de las personas, “estas competencias de liderazgo se pueden desarrollar a través procesos basados en la metodología del coaching diseñados en función de la situación actual”.
Para mejorar la organización y sus resultados, los líderes deben desarrollar una serie de competencias e inspirar a otros siendo ejemplo en la demostración de esas competencias, generando confianza y respeto profesional en las personas con las que se interrelacionan. Competencias como la inteligencia emocional, capacidad de comunicación y negociación, creatividad en el desarrollo de las tareas, innovación asumiendo el riesgo que ello implica, trabajo en equipo, capacidad de escucha activa,  humildad para estar abierto a las ideas de otros, entre otras, pero también habilidades para provocar potenciar el talento de los miembros del equipo, empowerment.
La consecuencia es una mejora en el conocimiento no sólo de las habilidades propias, sino también de las del resto de personas que forman parte de la organización. “Esto contribuye a que el objetivo común, la consecución de los resultados deseados, se pueda lograr con mayores garantías”.

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