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Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

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viernes, junio 18, 2021

Consejos para que migrar sea una experiencia menos difícil

Aportes desde la psicología y el mindfulness para las personas que deciden abandonar sus lugares de origen.

Dejar el lugar de origen, un inmenso desafío. Foto Shutterstock.

Un fenómeno ya conocido se repite en nuestro país. Ya lo experimentamos años atrás, especialmente en el 2001, pero ahora, con las inmensas dificultades socio-económicas que padecemos, vuelve a ocurrir. Se trata de la migración hacia países del exterior, especialmente Europa y Estados Unidos.

Muchos de nosotros tenemos hermanos, hijos, primos, amigos, que se están yendo. O ya se fueron. Y junto a la esperanza que los alberga apostamos a que puedan alcanzar una mejor calidad de vida, mayor estabilidad y por qué no bienestar.

Pero irse a otras tierras es un inmenso desafío. Y echar raíces aún más. Repasaremos en esta columna algunas cuestiones significativas a considerar en esa dolorosa transición de la mano de la licenciada Cecilia García, psicoanalista jungiana y experta en temas de migración.

 
"Cambiar el país no resuelve mágicamente todo", dice Cecilia García. Foto ilustrativa Shutterstock.

Te acompañaré a donde sea que vayas

Existe una historia del jesuita Anthony de Mello que cuenta la partida de un meditador frustrado que no alcanzaba la paz espiritual y estaba a punto de dejar su caverna. Mientras se ponía sus chanclos, una persona idéntica a él hacía lo propio, justo en frente.

-¿Tú quién eres? -le preguntó.

-Soy tu yo -le respondió el otro-.Y te comento que a donde quiera que vayas, iré contigo.

"Cambiar el país no resuelve mágicamente todo -dice Cecilia-. Dejando de lado la migración por situaciones de supervivencia como son la guerra, catástrofes y pobreza extrema, creo que una de las tareas centrales a la hora de migrar es separar el anhelo profundo que uno está persiguiendo del lugar geográfico al que uno está migrando."

"Esto lo digo -continúa- porque muchas veces se idealiza el lugar donde se migra como una tierra prometida donde se solucionarán todos nuestros problemas y saldremos, por ejemplo, de una situación muy desagradable en la que nos encontramos ahora. Y lo que normalmente sucede es que nos llevamos la misma mochila de asuntos pendientes que tenemos en nuestro país de origen, sólo que las tareas a completar se desarrollan ahora en otro contexto."

Cecilia apunta que puede darse que algunas variables mejoren, como puede ser la económica. "Pero me interesa acentuar que nuestros patrones limitantes no se van a resolver mágicamente con una mudanza de país como a veces se fantasea", destaca.

Luego continúa: "También dentro de esta clarificación es recomendable valorar del modo más diferenciado y realista posible en sus aspectos positivos y negativos tanto el lugar que uno está dejando como al que se está migrando".

Es que, explica, "del mismo modo que muchas veces se suele idealizar el lugar donde se migra, se suele denigrar y empequeñecer exageradamente el país que abandonamos en esa lógica de 'dejo todo lo malo acá' / 'en el nuevo lugar me espera todo lo bueno'".

Y afirma que, lejos de querer desalentar la migración, lo que quiere poner de relieve "es la conveniencia de darse un espacio de clarificación interna sobre los propios motivos de migración, para no realizar proyecciones fantasiosas sobre el lugar de destino que luego resulten rápidamente frustradas haciendo de este modo aún más difícil nuestra adaptación a la nueva cultura".

Clarificar internamente los motivos por los que uno emigra, clave. Foto ilustrativa Shutterstock.

La verdadera tarea antes de migrar

Para la profesional, alcanzar más claridad en estas cuestiones es clave y nos ayuda a encontrarnos con el verdadero trabajo a llevar adelante.

"Se trata de una tarea que puede resultar muy empoderadora ya que me devuelve autonomía y conciencia sobre mi propio deseo en relación a los próximos pasos que quiero realizar en mi vida más allá del lugar a donde estoy migrando: ¿En qué lugar tengo las mejores chances de desarrollarme, dónde quiero y puedo desplegar lo que siento como mi propósito?"

Y continúa: "En el caso en que en el lugar donde emigre no esté logrando un desarrollo satisfactorio, puedo evaluar volver a mi lugar de origen o replantearme mis proyectos y objetivos. Este cambio de posición interna también claramente me coloca en otro lugar de responsabilidad en cuanto a qué elijo hacer con mi vida y para ello necesito tener en cuenta que un contexto o una determinada cultura favorece el despliegue de ciertos aspectos de nuestra vida, pero también puede llegar a inhibir otros. No existe el lugar perfecto sino el lugar más posibilitador para aquello que estoy necesitando desplegar en este momento, y acentúo: este momento".

En primera persona

Cecilia pone el ejemplo de lo que a ella le ocurrió:

En mi caso, por ejemplo, vivir en Alemania durante más de una década me posibilitó desplegar aspectos de mi personalidad que favorecía esa cultura mientras que hay otros aspectos de mi personalidad que se revitalizan y despliegan con más fuerza en el contexto de Argentina.

En este sentido, luego de mi propia experiencia de acompañar como psicoanalista a personas en su proceso de migración, creo que considerar a los diferentes contextos como posibilitadores de ciertos despliegues y quizás menos posibilitadores o hasta inhibidores de otros ordena mucho nuestras expectativas.

Esto nos hace pensar que aún en contextos económicos tan difíciles como el de Argentina también hay muchas facetas de nosotros que continúan abriéndose, desplegándose, creciendo. Sobre todo vemos estas capacidades resultantes más "argentinas" cuando podemos revalorizarlas viviendo en el extranjero y se vuelven fortalezas que autopercibimos y/ o son apreciadas por ejemplo en un contexto laboral.

Es necesario hacer un duelo por la migración, dice Reynoso. Foto ilustrativa Shutterstock.

Decir adiós a la patria

Quienes tenemos personas queridas afuera sabemos lo que extrañan nuestro país, lo que les duele no estar cerca de tantas situaciones cotidianas, como rituales y costumbres que identifican nuestro suelo.

A pesar de ese dolor que parece nunca cerrarse definitivamente, es necesario hacer un duelo por la migración.

La licenciada nos dice que "animarnos a atravesar el proceso de duelo implica poder asumir lo que uno de alguna manera decidió y no está eligiendo en este momento, para poder conectar más plenamente con el lugar, las personas y las nuevas posibilidades que se abren".

Y abrevando en la psicología budista y parafraseando el título de un libro de la psicoanalista junguiana Verena Kast, "se trataría de ese paso conocido que propone la vida en general: entregarse, brindarse a la nueva experiencia soltando ese lugar geográfico y psicológico al que ya no podemos volver porque aún si existiera un retorno al viejo terruño ello significará un encuentro con un lugar cambiado y nosotros tampoco ya seremos los mismos".

Martín Reynoso es psicólogo, director de Train Your Brain Argentina y autor de "Mindfulness, la meditación científica".

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