Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

miércoles, octubre 19, 2016

¿Cómo aumentar la productividad en las reuniones de empresa?


El desarrollo de una reunión es un trabajo duro de preparación y anticipación. Disponer de una cantidad de tiempo suficiente para llevarlas a cabo, en base a un esquema bien estructurado de ideas y objetivos, generará que ésta se desarrolle de forma efectiva y alcanzando las metas planteadas. De hecho, la única manera de no perder tiempo y dinero en la realización de reuniones laborales, es no someter los objetivos a una variable de tiempo. Es decir, no limitar el espacio que dedicamos a cada cuestión y redistribuirlo adecuadamente en función de las necesidades de cada tema que vaya a ser tratado.

¿Cuáles son los principios para un buen funcionamiento de una reunión? Esta es la pregunta que desde Quora, una red de intercambio de conocimientos, lanzaron y que, según un artículo publicado en INC, se resumen en diez pasos.

1.En respuesta a la cuestión, el propio controlador en Quora, Court Showerman, recomienda -en primer lugar- calcular el coste total de la reunión. “Si la reunión es de una hora, se suman el salario por hora de todos los asistentes”, apunta Showerman. El objetivo de esta práctica es mantener una lista de asistentes y tener, así, un control del coste de la reunión.

2.Designar a alguien para que tome notas. Normalmente, no se suele hacer dado que supone una distracción, al ser una acción imitada por el resto de asistentes impidiendo que la atención se centre en los puntos tratados. Pero designar a una persona en concreto, ya sea de forma fija como rotativa, para que apunte las decisiones, actuaciones a seguir y conclusiones extraídas de la reunión, y su disposición en alguna plataforma para empleados o tablón de anuncios, permitirá tener un recordatorio visible de las metas marcadas para ese día, trimestre o proyecto en particular.

3.Mantener el objetivo inicial de la reunión. A menudo las reuniones suelen derivar en otros temas que no se pensaban tratar, sin embargo, y a pesar de que pueden ser abarcados siempre y cuando no ocupen el tiempo de la reunión, es importante centrarse los temas que impulsaron la organización de esta cita.

4.Avanzar hacia la meta marcada. En relación con el punto anterior, a veces, es aconsejable reducir la gente a la que se va a convocar, dar voz a las personas implicadas directamente en el tema que se desea tratar e ir directamente a las cuestiones de las que se desea informar.

5.No limitar la reunión a una duración de tiempo. Esto supone ver las reuniones desde el enfoque de los objetivos, es decir, por ejemplo, llegar a una solución sobre un problema concreto, que centrarse en resolverlo en una reunión que no se extienda de los 30 minutos. Es cierto que es importante limitar el tiempo de estos eventos, pero no hay que posicionarlo por encima de la consecución de nuestros objetivos.

6.Hacer un resumen a cinco minutos del final de la reunión, sobre los temas tratados.

7.Repetir los objetivos o decisiones tomadas, progresos realizados y estado del proyecto. El objetivo es que al final, estén enfocados los mensajes que realmente deben quedar en la mente de los asistentes, más allá de los debates desarrollados en la reunión.

8.Identificar los próximos pasos y las fechas límite para su desarrollo. Es importante intentar no hacerlo de forma generalizada, si no designar un plazo por cada acción y cada persona que implique dicho trabajo.

9.Organizar las notas de la reunión. Dar énfasis a lo más destacado en la reunión en forma de texto breve y visible para todos los asistentes.

10.Hacer un seguimiento de los pasos que se van a llevar a cabo y dar a conocer los resultados que se vayan conociendo al resto de implicados en el proceso.

martes, octubre 18, 2016

#RRHH: simplificar y flexibilizar procesos


En el marco del Congreso Argentino de Recursos Humanos, Pablo Maison, Vicepresidente de Recursos Humanos de Unilever Latinoamérica, indicó que para atender las demandas de las nuevas generaciones, las empresas tienen que simplificar y flexibilizar sus procesos.

Unilever formó parte del Congreso Argentino de Recursos Humanos, un espacio que contribuye al desarrollo de una visión globalizadora del área. Pablo Maison, Vicepresidente de Recursos Humanos de la firma, compartió junto a otros profesionales, directores y ejecutivos de grandes empresas y consultoras de RRHH de la Argentina  las tendencias y los casos relevantes de talento y capital humano en corporaciones.

En su introducción, Maison explicó que el mundo de los negocios está atravesado por una transformación vinculada con la velocidad del cambio tecnológico generado por el e-commerce, la revolución digital, las redes sociales, la robótica, las impresoras 3D, la automatización, entre otras irrupciones tecnológicas, lo que provocó cambios radicales en la formas de trabajo, sobre todo en las nuevas generaciones.

Los millenials, la generación que hoy tiene entre 19 y 34 años, en materia laboral demandan: 

  • Trabajar desde la plataforma de sus celulares con horarios flexibles y de forma online. Esto les permite aprovechar el tiempo de otra manera, siendo más productivos para trabajar que cumpliendo con los horarios tradicionales. 
  • Ser freelance. No depender de un empleador, trabajar por proyectos, entregar por resultados y continuar trabajando para diversas compañías.

"El problema de fondo es que las compañías necesitan que las nuevas generaciones integren sus negocios para crear innovaciones y generar disrupción pero muchas veces los propios procesos de las empresas son los que ahogan a estos jóvenes" asegura Pablo Maison.

Actualmente, las nuevas generaciones tienen un sentido de urgencia: capitalizan el aprendizaje, toman decisiones rápidas, desafían el statu quo, tienen una visión más optimista y buscan un impacto positivo en la sociedad.  Por lo que las grandes compañías tienen un desafío: acercarse a este mundo tan disruptivo y cambiante y desafiar lo establecido.

"Es el momento de que las compañías evalúen si son flexibles, se pregunten cuáles son los procesos que emplean, cómo generan liderazgo y cómo vinculan a las distintas generaciones" asegura Maison. "Las organizaciones necesitan cambiar ahora y a gran ritmo para ser más competitivas".

Unilever entiende y atiende las necesidades de las nuevas generaciones con políticas que promueven la flexibilidad horaria y el desarrollo de programas con mentor como Digital Reverse Mentoring, un espacio en el que los jóvenes orientan a gerentes, directores y vicepresidentes en temas relacionados con la tecnología, para convertirlos en "líderes digitales" y programas para jóvenes profesionales, además de los beneficios e iniciativas que dan cuenta de los avances de la compañía para entender los cambios generacionales y continuar siendo percibida y valorada como marca empleadora a escala global.

lunes, octubre 17, 2016

#Futureofwork ¿Cómo debemos actuar como Sociedad frente al nuevo mercado dual?


Un nuevo entorno productivo: globalizado y digital

La lenta decadencia de Europa frente a las economías emergentes es un tsunami al que se intentó poner un muro de frágiles ladrillos con la Estrategia de Lisboa del 2000, cuyo objetivo era convertir a la Unión Europea en la economía del conocimiento más dinámica y competitiva del mundo. Desde este primer intento se ha intentado otras políticas que especialmente en las economías del sur de Europa no han tenido éxito.

Para que las empresas puedan seguir siendo más competitivas en el sur de Europa en esta nueva economía globalizada con entornos laborales y empresariales con más posibilidad de deslocalización y donde las condiciones las impone la economía del más productivo, a menudo el más pobre, se están cambiando las formas de trabajo y cambiando la relación trabajador-empresa hacia modelos más precarios.

El remedio frente al incremento de la productividad en el mundo actual se llama innovación, lo que supone incrementar la velocidad de cambio, en muchos casos con la palanca de la digitalización, y  cambiar los procesos de negocio y de gestión, con nuevos modelos de negocio donde la flexibilidad laboral es un imperativo.

Los efectos de la globalización y la digitalización que tal como señala Riffkin en “El fin del trabajo”, reduce el número de efectivos y produce la substitución hombre-máquina están siendo medidos por numerosos estudios y foros que sitúan sus efectos de forma inminente en términos de paro con amplios nichos de la población afectada, especialmente la menos formada y menos “digitalizada”.

Además de la expulsión del mercado de trabajo de un elevado número de personas, la presión por los costes laborales estaría provocando en los aún mantienen sus puestos de trabajo una elevada precariedad de las relaciones laborales en los sectores menos competitivos, cuyos principales síntomas son contratos temporales sistémicos, contratos a tiempo parcial que obligan a acumular trabajos, contratos de proyecto o empleados freelance.

Pero, mientras se abre este escenario pesimista,  también es cierto que sea abre otro escenario donde este entorno de trabajo se percibe en términos de oportunidad.  La denominada “Segunda economía” (de Brian Arthur) o “digitalizada”, además de incrementos brutales de productividad, está creando nuevos puestos de más valor añadido y de una mayor complejidad. La aceleración del cambio tecnológico y la hiperconectividad provocan una aceleración en el cambio de los procesos productivos y en los modelos de negocio en numerosos sectores empresariales que ofrece enormes oportunidades para nuevos trabajadores con cada vez de mayor capacidad creativa e innovadora. El futuro de Europa debería ser digital: una enorme oportunidad para el talento,…. Pero países como el nuestro no hacen políticas activas para aprovechar esta oportunidad.

Parece que caminamos hacia modelos de trabajo duales donde habrá trabajos de más calidad pero muy cambiantes y que exigen hiperespecialización y otros cada vez más precarizados. Y la forma de afrontar esta nueva realidad más flexible para algunos es percibida en términos de precariedad del modelo de trabajo (escenario negativo) y para otros, cómo una oportunidad para crear entornos de más libertad y de bienestar, más humanos (escenario positivo).

Escenario Negativo: La nueva realidad implica precariedad

La externalización de muchas funciones de la empresa provoca temporalidad y autoempleo. El  ajuste constante entre demanda y oferta que provocarán una elevadísima obsolescencia profesional, conjuntamente con  incremento de la vida laboral, trabajar hasta casi el final de nuestros días son algunas de las peores consecuencias de las nuevas tendencias laborales en este nuevo mercado laboral más flexible.

La flexibilidad se convierte en una necesidad de pluriempleo en personas ocupadas a tiempo parcial y a veces a tiempo completo para incrementar ingresos, un aumento de “autoocupados”, en trabajo irregular y  movilidad del talento, especialmente del más joven, global y preparado que puede “enriquecer” o “empobrecer” regiones o países. Esta flexibilidad en las relaciones entre trabajador y empresa es a menudo analizada en términos de precariedad.

Un nuevo lenguaje como ‘flexiseguridad’, resilencia, flexibilidad empresarial o trabajo Kowmad, ha aparecido para intentar denominar estos nuevos fenómenos que tiene cómo indicador más claro el incremento del porcentaje de personas autónomas o que trabajan para varias empresas.

Esto obliga a los trabajadores a ser socialnetworkers, a estar hiperconectados para aprender más rápido, a estar en constante búsqueda de recursos y crear redes informales, para ser más visibles mediante marca personal en mercados de trabajo más dinámicos para hacer frente a este entorno de inseguridad. Obliga a estar en permanente formación para intentar conseguir una “empleabilidad” cada vez más compleja.

El análisis de este fenómeno de precarización se asocia por muchos estudiosos a menos salario y pérdida de derechos laborales y que estaría deteriorando de forma paulatina el estado del bienestar. La desigualdad que marcan los diferentes indicadores en nuestras economías desarrolladas sería la prueba de las nefastas consecuencias de este nuevo entorno.

Para algunos la única forma de hacer frente a las crecientes bolsas de personas que quedan fuera de un mercado laboral hipercambiante seria garantizar las condiciones laborales, reducir las horas de trabajo,  obligar a las empresas a responsabilizarse de estas nuevas situaciones y que el estado interviniese ayudando más a los “danmificados” por la volatilidad del mercado laboral para la cual nadie los preparo ni de la que nadie les advirtió.

Incluso se habla cada vez más de la creación de una renta mínima que intentará acoger a las personas que inevitablemente serán expulsadas del mercado laboral por la digitalización y la globalización. De esta forma el incremento de productividad sería repartido para aquellos que no han tenido la suerte o la habilidad de mantenerse dentro del sistema ayudando a mantener la cohesión social debida a la creciente desigualdad.

Escenario positivo: el trabajo flexible cómo fuente de bienestar

Para otros profesionales y para muchos estudiosos del trabajo la flexibilidad, la volatilidad y la inseguridad no tienen estos aspectos negativos que conducen a la precariedad, sino más bien son nuevas reglas en lo que podría ser un nuevo entorno de libertad para el trabajador que genera bienestar.

Con un cierto tono espiritual, algunos creen que el diseño activo de la propia vida laboral implica un trabajo más humano y que contribuye más a la autorealización. La casi mitificación de los emprendedores, Knowmads o microempresarios  vistos como  personas que pueden construir “su carrera” y circunstancias laborales contribuyen a esta nueva forma de analizar las flexibilización. Dónde hablar del trabajo es hablar de pasión, trascendencia o sentido de por vida. Se habla del trabajo como fuente de felicidad y autorrealización como valores que asumen cada vez más las nuevas generaciones, que quieren “quitarse las cadenas de la seguridad” del trabajo rutinario y precario que ofrece nuestra decadente realidad laboral actual.

Lynda Gratton, en Prepárate: el futuro del trabajo ya está aquí, nos habla de cómo estos fenómenos duales producen un cambio de pacto laboral que antes era tiempo por dinero, a otro de trabajo por sentido, siendo una de sus conclusiones que  “quien quiera un trabajo deberá inventarlo a su medida”.

El trabajo se presenta no solo cómo nuestra forma de generar ingresos. El trabajo contribuye a crear nuestra identidad y nuevos valores cobran importancia. Los aspectos intrínsecos del trabajo ganan frente a los aspectos extrínsecos (retribución, horario, condiciones…).

Para muchos de estos nuevos trabajadores su principal objetivo será ganar independencia y romper las relaciones laborales, tener más flexibilidad para el aprendizaje y asumir la responsabilidad de su propia biografía laboral. Es lo que se denomina la ética hacker: aquel que trabaja con gran pasión y entusiasmo por lo que hace. La ética hacker se contrapone a la ética weberiana  del esfuerzo. La ética del trabajo para el hacker se funda en el valor de la creatividad y consiste en combinar la pasión con la libertad. El dinero deja de ser un valor en sí mismo y el beneficio se cifra en metas como lo social, la transparencia o la franqueza.

Estos nuevos profesionales, “artesanos”, en palabras de  Sennet, son dirigidos por un impulso duradero y básico; el deseo de realizar bien una tarea, centrando su dedicación en aprender y desarrollar las habilidades para crecer como un trabajador competente, pero que aprecian más que nada su libertad y autonomía en torno a un proyecto profesional personal.

En una economía dual donde las empresas querrán a trabajadores de alto valor añadido, este tipo de profesional podría ser muy apreciado, pues la trascendencia que le da a su trabajo y a su formación lo hace un trabajador brutalmente competitivo. Pero curiosamente esta tipología de profesional a menudo rechazará una vinculación laboral estable, rechazará lo que percibe cómo la trampa de la falsa seguridad del contrato laboral, pues no querrá dejar su vida en manos de otros. Para estos trabajadores un contrato laboral es analizado en términos del “feudalismo laboral”, un fenómeno de épocas pasadas, que ofrecería un precio demasiado bajo para sus sueños.

No hace falta decir que los que plantean este tipo de escenarios a menudo se olvidan de plantear que muchos trabajadores que optan por este tipo de trayectoria profesional fracasan. Ser emprendedor o un Knowmad exitoso está al alcance de pocas personas. La autoexplotación, el riesgo económico, la exigencia y complejidad de ejercer este tipo de trabajo suelen ser minimizados por las personas que ensalzan estos nuevos modelos laborales.

¿Cómo debemos actuar como sociedad frente al nuevo modelo dual de trabajo?
Se está configurando un entorno laboral cada vez más dual, más exigente, al que muchas personas no podrán adaptarse y que es previsible que cada vez afecte a más personas y sectores económicos e incluso a las propias Administraciones Públicas, presionadas por criterios de eficiencia, las últimas que probablemente verán cómo el trabajo para toda la vida laboral es ya algo del pasado.

Nadie duda de los efectos que comportan la globalización y la competitividad sobre la flexibilidad del mercado laboral. Y aunque hemos descrito dos escenarios para describir la nueva realidad, casi filosofías de cómo hacer frente a estos efectos, ninguna de las dos es excluyente. Se basan en fenómenos que se están produciendo a un mismo tiempo y que destacan los aspectos más positivos y negativos de este fenómeno.

No obstante, como sociedad nos debemos preparar para ello y debemos actuar urgentemente y de forma decidida. Y parece razonable que en nuestros sistemas educativos haya cambios radicales para que las nuevas generaciones se puedan preparar para un nuevo mercado laboral, para que puedan asumir su mayor complejidad, para que puedan ser mejores trabajadores con mayores garantías de éxito y puedan ser lo más felices posible.

Tampoco parece desdeñable, que especialmente en países como España con una enorme bolsa de parados de larga duración, se hagan medidas muy ambiciosas que permitan resituar a muchas personas en los nuevos entornos laborales y los preparen para situarse en un nuevo entorno para el cuál no fueron preparados con medidas de soporte ya acompañamiento. No podemos esperar a que nuevas generaciones con nuevos valores y estilos lleguen al mercado laboral, tenemos que preparar a las que ya existen en las nuevas profesiones y nuevos modelos de trabajo.

Además de las medidas de cambio radical del sistema educativo se hace urgente por parte del gobierno y todas las instituciones realizar un gran pacto que permita realizar una triple agenda de políticas activas: digitales, de innovación y las basadas en potenciar crecimiento de las micropymes para hacer frente a la globalización y la internacionalización. Una agenda que de un papel facilitador y activo al estado que rompa de forma radical las inercias de nuestros sistemas productivos, educativos y económicos.

Nuestra sociedad tienen el reto de ayudar a sus ciudadanos a en esta nueva revolución del trabajo. Si fracasa en el intento, si la desigualdad se incrementa y se percibe el nuevo mercado dual cómo más injusto, las consecuencias políticas asociadas a estos nuevos fenómenos no se harán esperar.

domingo, octubre 16, 2016

Manual de aterrizaje en un nuevo cargo


Cada vez que un directivo llega a un nuevo puesto se produce un contraste inevitable entre lo que esperaba encontrar, lo que daba por hecho que encontraría y lo que finalmente encuentra. Las fricciones entre expectativas y realidad han de pulirse para minimizar las turbulencias en el proceso de aterrizaje. ¿Cómo hacerlo? ¿Qué pasos seguir para avanzar en la dirección adecuada?

El profesor del IESE Guido Stein ofrece las respuestas en el libro ¿Y ahora qué? Liderazgo y aterrizaje, editado por Pearson. La obra sirve de hoja de ruta al tomar posesión de un cargo y muestra cómo minimizar los errores más típicos, analizando al detalle un buen número de casos reales con diferentes situaciones que nos podemos encontrar, desde los conflictos culturales hasta los intentos de puenteo.

El autor empieza por abordar el quehacer propio del directivo que se incorpora a un nuevo puesto y los esfuerzos de adaptación necesarios. Y lo hace a partir de las experiencias de cuatro directores generales de diferentes sectores.

Uno de los pasos primordiales es elaborar un mapa de las personas afectadas por el cambio. Según Guido Stein, el directivo depende tanto o más de los diferentes grupos de interés o stakeholders que de sus propias fortalezas y debilidades, por lo que la gestión de estas relaciones será fundamental.

Alejándose de falsas expectativas, advierte que los primeros mensajes de un nuevo jefe deben centrarse en obtener el consenso. Tampoco hay que descuidar la relación con el predecesor antes, durante y después del aterrizaje.

El autor resalta que básicamente hay dos tipos de directivos exitosos, los cumplidores y los transformadores, si bien el componente transformador gana enteros en los puestos de alta dirección.

En busca de éxitos rápidos

Los éxitos tempranos y concretos son esenciales, ya que ayudarán tanto al nuevo directivo (a comunicar sus prioridades e influir) como a quien le ha nombrado (a acallar las dudas de terceros). Una opción obvia para conseguirlo es abordar problemas sencillos y de alta visibilidad.

Además, es fundamental tener en cuenta algunos aspectos clave a la hora de trazar el plan de actuación:

  • Aprender las cosas vitales que desconocía y descartar lo que creía saber y era falso.
  • Determinar los asuntos que son realmente esenciales y apuntar hacia ellos con decisión.
  • Identificar qué talento necesita y con qué personas cuenta. Equivocarse en las alianzas entraña el riesgo mayor de fracaso, llegando a cifrarse en el 40%.
  • Pararse a pensar si va bien cada cierto tiempo y ayudarse con el juicio de terceros.

Configurar un mapa mental para entender mejor la empresa y el puesto, adquirir nuevos conocimientos, construir relaciones laborales, controlar las expectativas creadas, definir el tipo de liderazgo y contar con un plan de comunicación son factores clave para el desempeño eficaz en un nuevo puesto.

Algunos de los errores más comunes son creer que las habilidades que nos hicieron triunfar en el pasado son suficientes para tener éxito en el nuevo puesto, aislarse, querer tener una solución para todo y abarcar demasiado.

El papel central de las personas

Una de las acciones más urgentes es tomar el pulso a la cultura corporativa, tanto formal como informal. En este sentido, el exitoso caso de Google es un buen ejemplo del peso de una cultura centrada en la persona.

La cultura vertebra el conjunto de la compañía y puede ser aprovechada para impulsar la mejora de la organización y el alineamiento de las personas con la estrategia empresarial.

Una de las principales cuestiones que se tiene que plantear el nuevo directivo es qué plantilla necesita a corto, medio y largo plazo y si puede realizar cambios:

  • Selección y reclutamiento de nuevos valores. Se ha de diseñar un sistema de gestión que identifique los conocimientos y las habilidades requeridos para el puesto.
  • Planes de desarrollo y formación. Hay que tratar a los asistentes a los programas formativos como clientes, saber el nivel de conocimientos y competencias de las personas de la organización y evaluar su desempeño en el proceso.
  • Evaluación y promoción de la plantilla. Es necesario no perder de vista la cultura y los valores de la organización.
  • Retribución. Hay que definir el modelo de desarrollo de carrera antes de implantar el sistema retributivo, que debe distinguir al buen profesional que obtiene los resultados adecuados.
  • Comunicación interna. Se requiere identificar todo tipo de canales de comunicación, sabiendo que las políticas y los estilos de dirección también comunican, y que la rumorología puede y debe ser gestionada.

Fusiones y adquisiciones

Antes de adentrarse en siete casos reales cuyos protagonistas viven distintos tipos de aterrizajes, el autor concluye la primera parte del libro con las peculiaridades de las tomas de posesión ligadas a fusiones y adquisiciones de empresas. Y es que estas operaciones destinadas a ampliar o transformar el negocio suelen tener unos costes ocultos, entre los que destaca el factor humano.

Hay que tener en cuenta que suelen ser procesos traumáticos donde casi siempre hay un vencedor y un vencido. Además, a menudo no se dispone de un buen plan de comunicación que gestione las expectativas y el malestar en un periodo tan turbulento.

Como consecuencia, es posible que se pierda talento, sobre todo de la empresa adquirida. El directivo recién aterrizado haría bien en tenerlo en cuenta, ya que esta circunstancia puede comprometer el éxito de la operación.

sábado, octubre 15, 2016

Lecciones de liderazgo de un adolescente bailarín

Qué es lo que lleva a que una persona se convierta en un motivador y ejemplo a seguir por parte de quienes deben trabajar con él, o con ella, todos los días.

Sucedió en un parque grande, un día de calor. Varios grupos de familas, chicos, jóvenes, abuelos, se repartían sobre el pasto, buscando algo de frescura aliviadora. De pronto, un adolescente, vestido con una malla, se pone a bailar, solo, en medio de todos. Llama la atención de una manera disimulada, porque nadie interviene. Un par de señoras pasa por su lado mientras el muchacho sigue los compases de una música que se trasmite por parlantes. Habrán susurrado entre ellas, seguramente: "Es un loco".

El muchacho sigue con su baile solitario, hasta que se le acerca otro, de edad aproximada, y empieza a bailar junto a él. Éste le enseña cuáles son los pasos y comparten la música con el movimiento del cuerpo. El resto de los asistentes al parque los observa, pero hay un tercero que se agrega al baile. Es el primero que acude ante un gesto de invitación, pero vienen otros. Luego varios más hasta que se une una multitud de personas de cualquier edad y bailan todos como lo hacía aquel muchacho en soledad, como un loco. La descripción pertenece a un vídeo que se encuentra en YouTube desde hace 4 años, bajo el nombre de "Lecciones de liderazgo del chico bailarín". Dura tres minutos. El título no puede estar mejor redactado porque, efectivamente, son verdaderas lecciones desde varios puntos de vista.

1. La convocatoria es espontánea. No hay una estructura formal que obligue a participar y el muchacho hubiera podido quedarse solo sin que nadie le acompañara. Se convierte en líder a partir de que otros se integran a su propuesta. En otras palabras, un líder carece de existencia sin que haya otros que lo consideren como tal. Y entonces, llámese "CEO", o capataz, o lo que fuera, nunca será líder en tanto no se lo respete.

2. El movimiento y culminación en multitud se inicia a partir de una "locura", algo inesperado e inusual. El muchacho tuvo que tener el coraje de asumir el ridículo pero convencido en hacer lo que sentía. No es una situación novedosa. Hay cientos de ejemplos en la historia de la humanidad, donde los "locos" terminaron siendo pioneros. La diferencia es que fueron calificados en la categoría de "locos" porque se oponían a lo establecido que, como se sabe, otorga mayor confort psicológico. Todo está bien, en tanto no se mueva de donde está. El epistemólogo Paul Feyerabend planteó que los avances científicos se produjeron a partir de aquellos que pusieron en duda las reglas universales. Hoy pueden incluirse en la categoría "emprendedores".

3. Hay una antigua discusión que diferencia a los líderes de los burócratas, esto es, entre los que asumen riesgos avanzando y los que se atienen a los reglamentos establecidos. Es tan antigua, que podríamos remontarnos a principios del siglo XIX, cuando los románticos despreciaban a los burgueses que trabajaban en oficinas. Hoy continúan esas miradas de reojo, aunque hay aportes interesantes planteando que ambos perfiles son necesarios. Unos para avanzar, otros para mantener la estructura.

4. Es sumamente interesante verificar que se pueden extraer muchas conclusiones de un video de tres minutos. Reemplazaría, en gran parte, a aquellos largos seminarios de jornadas de ocho horas, para aprender sobre liderazgo. Va a la par de la situación planteada por las nuevas generaciones, más habituadas preceptivamente a los medios audiovisuales que a los textos escritos. Habrá quien se escandalice por poner en duda la eficacia de los libros, las conferencias, los seminarios y todos esos recursos analógicos a los que estamos acostumbrados. Pero las posibilidades de convivencia pacífica y complementaria son posibles y tal vez, inevitables.

viernes, octubre 14, 2016

Los cinco estilos de influencia: ¿Cuál es el tuyo?


Si eres de los que les gustaría mejorar tu capacidad de influencia en el grupo de amigos o en tu trabajo, existe una buena noticia: puedes hacerlo si conoces algunas claves. Un buen comienzo es saber cuáles son los estilos de influencia posibles, identificar en cuál te sientes más cómodo y cuál te cuesta una barbaridad. En la medida que lo sepas, tendrás más recursos para adaptarte a cada circunstancia y a cada persona que tengas enfrente. Veámoslos con detalle, tomando la clasificación de DLI:

Estilo asertivo

Insistes para que tus ideas sean escuchadas y no tienes problemas para retar y cuestionar las ideas de los otros. Frases que puedes decir: “Hemos de tener esta conversación”, “estoy seguro de que este es el mejor camino”, “mi posición me otorga autoridad para…”.
Muchos jefes utilizan este estilo, pero no es necesario tener poder jerárquico para ello. El amigo provocador se encuadra dentro de este apartado. 

Es un estilo muy útil cuando tienes realmente poder formal, cuando hay una crisis o aprieta el tiempo. Sin embargo, cuidado en abusar de él si buscas colaboración o desarrollar el liderazgo en los otros. Las personas se acaban aburriendo de los “súper asertivos” y pueden llegar a boicotearlos.

Estilo racional

Para convencer a otros de tus ideas ofreces razonamientos lógicos y datos.  Tus frases podrían ser: “Nuestro análisis demuestra que…”, “la única solución lógica es…”, “los expertos creen”, “los números nos dicen…”. Los departamentos financieros o el mundo científico son buenos hábitats para este estilo de influencia. Entre nuestros amigos se identifica a quien le gusta estar a la última de lo que dicen las noticias, los estudios o el último informe sobre el cambio climático.

Es un estilo muy útil cuando se puede tener una discusión lógica o existen datos. Ahora bien, si hay conflictos emocionales, falta de credibilidad o de evidencias, no es un estilo que funcione.

Estilo conector

Tiendes puentes, escuchas activamente, comprendes la posición del otro y construyes coaliciones de beneficio mutuo. ¿Cuáles podrían ser los comentarios de un conector? “Creo que entiendo tu problema, ¿cómo puedo ayudarte”, “parece que tres de nosotros tenemos una agenda común, veamos cómo podemos juntos conseguirlo”, “me ocurrió lo mismo el año pasado, déjame explicarte cómo…”.

Como tiene altas dosis de empatía, es un estilo muy recomendable para conseguir colaboración o para abordar temas complejos con muchos puntos de vista. Sin embargo, no es el mejor si hay poco tiempo para tomar decisiones o si no hay un objetivo común.

Estilo negociador

Buscas compromisos y haces concesiones para alcanzar acuerdos que satisfagan tu interés principal. Frases típicas de un negociador: “Si tú haces esto, yo haría…”, “te apoyaré en la próxima reunión y cuando me toque mi turno, te pido que…”, “discutamos esto más tarde cuando todos estemos más calmados”.

Ponerse el sombrero de negociador es muy útil si no hay una respuesta correcta y existen divergencias de puntos de vista tanto en el mundo de los amigos, las empresas o las parejas (en el último caso, el asertivo te generaría algún que otro problema). Sin embargo, es complicado que funcione cuando no existen intereses comunes o cuando hay diferencias jerárquicas considerables.

Estilo inspirador

Defiendes tu posición y animas al resto para encontrar un propósito común ilusionante. Las frases que podrías utilizar son “Si supusiéramos que funciona, qué impacto tendría…”, “solo piensa qué resultado podría tener para el futuro si…”, “nunca he conocido nadie mejor para esto como tú…”.

Utilizar el estilo inspirador requiere tocar emociones y funciona cuando hay intereses compartidos y se requiere energía y optimismo. Sin embargo, es mejor dejarlo aparcado si existe falta de confianza o hay relaciones adversas.

En definitiva, la influencia positiva es de las habilidades más anheladas tanto en nuestra vida personal como en la profesional. De hecho, es una de las básicas de los líderes, como explica Ramón Oliver: “Todos podemos mejorar en nuestra capacidad de influencia si somos capaces de adaptar nuestro estilo a cada una de las circunstancias que nos enfrentemos”. Y la buena noticia es que podemos conseguirlo.

jueves, octubre 13, 2016

5 trampas de los supermercados y cómo evitarlas


Los supermercados usan todo tipo de trucos para que gastemos dinero que no pensábamos. Aquí, cinco de los más comunes, con pequeñas estrategias para evitarlos y no gastar más de lo que teníamos planeado.

Música tranquilizante

La música relajada invita a los compradores a pasear más tiempo por el comercio y así comprar más.
Qué hacer: Llevar auriculares y escuchar música que nos haga caminar mucho más rápido por los pasillos.

Aromas tentadores

Cuando uno se acerca a la sección panadería, por ejemplo, nos invade un aroma exquisito a pan recién horneado. El aroma activa nuestras glándulas salivales y nos hace muy difícil resistir la tentación.
Qué hacer: Nos podemos poner una pastilla en la boca. Nos quita el hambre y la frescura  que nos da anula otros aromas.

Muestras gratis

Esa bandeja llena de trozos de queso parece inofensiva, pero un estudio de la Universidad de Cornell que los compradores que prueban casi siempre compran.
Qué hacer: Comer antes de ir al supermercado.  Los compradores con hambre son los que más se tientan con comida, especialmente si es gratis. Para vencer el impulso de probar, es bueno ingerir un snack una hora antes de ir de compras.

Iluminación creativa

Cuanto mejor se ve el alimento, más probabilidad hay de que la gente lo compre. Algunos supermercados usan  una luz blanca fuerte para dar a vegetales y frutas una apariencia de recién cortados, mientras que una iluminación rojiza hace que los cortes de carne se vean más frescos.
Qué hacer: Mirar esos alimentos con otra luz, alejándolos un poco del lugar donde se exhiben.

Comestibles de fácil acceso

Las heladeras abiertas fomentan las compras por impulso, porque los compradores pueden agarrar lo que quieren con más facilidad.
Qué hacer: Reconsiderar. Si nos tienta una bandeja de sushi, por ejemplo, llevamos el carrito hacia a otro lugar para evitar la compra. Las investigaciones muestran que pasados 20 minutos los sensores estimulados del cerebro (que son los que provocan las compras por impulso se aplacan.

miércoles, octubre 12, 2016

El liderazgo y la productividad en los equipos


Richard Karlgaard y Michael S. Malone en su libro “Team Genius. The new science of high performing organizations", que estamos comentando, plantean que existen varios caminos para que un equipo tenga éxito. Las investigaciones llevadas a cabo en la pasada década han revelado algunos hallazgos interesantes.

Uno de ellos es que los valores que se instilan en un equipo durante su formación van a modelar la forma en que sus miembros van a encarar las tareas y sus interacciones sociales, llegando, con el tiempo, a solidificar como una característica de la estructura del mismo. Esto significa que la forma en que un equipo comience va a determinar cómo va a finalizar y cómo va a actuar durante su existencia. Los investigadores han estudiado los ciclos de la vida de los equipos y han encontrado que:

a).- Los miembros de los equipos que comparten valores igualitarios crean estructuras y patrones sociales altamente interdependientes y suelen tener un buen desempeño.

b).- Los miembros de un equipo que comparten valores meritocráticos tienden a crear menos estructuras y patrones sociales interdependientes, pero pueden lograr un buen desempeño.

c).- Los grupos con valores mixtos terminan sin tener enfoques consistentes en relación con las tareas y los procesos grupales y comparados con los grupos igualitarios y meritocráticos alcanzan un peor desempeño.

Estos hallazgos ayudan a explicar la paradoja  por la cual diferentes organizaciones con muy distintas culturas pueden alcanzar el éxito mientras otras con culturas no tan marcadas obtienen peores resultados. Los autores ponen el ejemplo de SAS que tiene una cultura abierta y de desarrollo de sus profesionales y Amazon que se caracteriza por la meritocracia y ambas funcionan bien ya que ambas tienen una cultura bien definida y conocida por todos sus miembros. El mensaje de SAS es: “Desarrolla tu carrera con nosotros”, mientras que el de Amazon es: ”Desafíate con nosotros”. Por comparación las organizaciones y equipos mediocres no saben quiénes son, dicen una cosa y hacen la contraria destruyendo la autenticidad y la confianza.

Los líderes eficaces deben, por lo anteriormente expuesto, ser consistentes y:

1.- Clarificar y dar significado a la tarea del equipo.

2.- Unir al equipo para que forme una unidad.

3.- Establecer normas de conducta.

Con frecuencia los líderes de equipo que son deficientes suelen tener problemas de control. Pueden ser tiranos excesivamente controladores (no pidiendo o ignorando cualquier tipo de input por parte de los miembros de su equipo) o débiles que dejan que cada profesional haga lo que quiera con lo que el equipo no sabe claramente cómo debe operar.

J. Richard Hackman, experto en equipos, resume el reto al que se enfrentan los líderes planteando que éstos deben establecer las condiciones adecuadas si se quiere aumentar la probabilidad de que el equipo tenga éxito. Estas condiciones consideran que son:

a).- El equipo cuenta con un objetivo claro, retador y relevante.

b).- El equipo está unido, es estable y sus miembros son interdependientes. Se sabe quién forma parte de él  y quién no,  la pertenencia al mismo no está en constante fluctuación y sus miembros interaccionan entre sí para realizar el trabajo que el equipo tiene asignado. 

c).- El equipo está formado por la diversidad adecuada de miembros, que cuentan con unas normas de conducta que guían su comportamiento. Los integrantes del equipo son diferentes pero no tanto que no puedan trabajar juntos y tienen las competencias requeridas para el trabajo a realizar.

d).- El equipo tiene un contexto organizativo de apoyo que facilita a sus miembros el acceso a los recursos, información y formación necesarias para acometer las tareas que tienen encomendadas.

e).- El equipo recibe coaching de expertos y de sus líderes.

En 1972 el psicólogo social Ivan Steiner propuso la siguiente ecuación:

Productividad real de un grupo = Productividad potencial – Pérdidas en el proceso

En ella se considera la productividad potencial como lo que el equipo puede teóricamente lograr, teniendo en cuenta sus recursos y las pérdidas en el proceso como lo que el equipo pierde a través de problemas de coordinación y motivación.

Steiner mantenía que el tamaño del grupo y su productividad estaban relacionados con las tareas y que éstas se podían diferenciar basándose en tres categorías:

1.- Componentes o tipo de tarea que puede ser:

a).- Fácilmente divisible en subtareas que pueden ser asignadas a miembros específicos del equipo.

b).- Unitaria y no puede ser subdividida en subtareas, por lo que o todos los miembros del equipo deben trabajar juntos o sólo un miembro debe completar la tarea mientras el resto actúan como observadores.

2.- Foco o dirección de los esfuerzos del equipo. Se basa en la respuesta a la pregunta. “¿Es la cantidad o es  la calidad del output del equipo lo más importante?”. Si se centran en lo primero los miembros deben procurar producir lo más posible, si lo hacen en la calidad lo importante es el desempeño de calidad y el de baja calidad es penalizado.

3.- Interdependencia. Se refiere a la forma en que las contribuciones individuales de los miembros del equipo se combinan o integran. Existen 6 clases de interdependencia entre tareas que pueden producir sus propios tipos de pérdidas de procesos. Son las siguientes:

a).- Tareas aditivas. Se completan combinando las contribuciones individuales para conseguir el output final del equipo. En este tipo de tareas las pérdidas en el proceso se producen debido a problemas logísticos, actitudes holgazanas por parte de algunos de los miembros o dificultades en la coordinación.

b).- Tareas disyuntivas. Requieren que el equipo resuelva un solo problema, estando su desempeño al nivel de su miembro más competente. Las pérdidas en el proceso suelen ser debidas a la autocensura, a los holgazanes, a la falta de atención por parte de parte de los miembros a las opiniones de los más competentes o a la falta de un proceso en el equipo que permita que todos los miembros puedan ser escuchados. Estas pérdidas pueden ser mitigadas seleccionando a personas con las competencias adecuadas, fomentando normas y creencias compartidas que eviten la autocensura y favoreciendo un clima interpersonal que no sea amenazador para que los profesionales se sientan cómodos expresando sus opiniones. Al mismo tiempo para disminuir el desinterés y la pereza de algunos de sus miembros se puede intentar conseguir que la tarea a realizar resulte más atractiva.

c).- Tareas “conjuntivas”. Éstas requieren, también, que todos los miembros del equipo trabajen para completar la tarea asignada, pero a diferencia de las anteriores el grupo va a abordar esta tarea, en términos del ritmo y calidad del trabajo, en el nivel de su miembro menos competente, como ejemplo de grupos trabajando en este tipo de tareas tenemos  a un equipo de escalada o una banda musical.

Como unos pocos miembros pueden arruinar a todo el equipo la clave se encuentra en asignar a los miembros del equipo tareas en las que disfruten, así como en incrementar la interdependencia y el feedback dentro del equipo para fortalecer el sentimiento de contribución personal y de importancia entre sus miembros, lo que a su vez va a impulsar sus esfuerzos.

Funcionan debido a lo que se ha llamado “el efecto Köhler”, formulado por primera vez en 1926 que dice que los miembros más débiles luchan por mantenerse al nivel del resto del equipo ya que no quieren retrasar al mismo especialmente cuando están trabajando en una tarea conjuntiva. Estudios experimentales recientes han mostrado que los miembros de un equipo pueden llegar a incrementar hasta en un 50% su desempeño al trabajar en equipo, porque no quieren fallar a sus compañeros. Este efecto es todavía mayor si los miembros del equipo están realizando tareas que les gustan.

d).- Tareas compensatorias. Son aquellas en las que el grupo tiene, por ejemplo, que estimar el valor de unas determinadas acciones en el mercado bursátil. Cada miembro ofrece una estimación y la media de estas estimaciones es el resultado. Otro caso puede ser el del proceso de selección de un candidato a un puesto de trabajo en el que cada miembro del comité de selección asigna una puntuación a cada candidato.

La principal ventaja de este tipo de tareas es que los prejuicios más sistemáticos pueden corregirse por las contribuciones múltiples. Sin embargo si el grupo se enzarza en una discusión o si los miembros tratan de influirse entre sí esta ventaja se pierde. Estas situaciones pueden mitigarse si se les asigna un distinto peso a los votos en función del conocimiento y la experiencia de los miembros. Desgraciadamente en la vida real factores tales como la antigüedad, el estatus o la popularidad se utilizan para valorar las estimaciones individuales lo cual sólo sirve para empeorar los resultados.

e).- Tareas discrecionales. Éstas permiten a los miembros del grupo determinar cómo integrar sus contribuciones individuales. Esto significa que los medios por los que un equipo va a acometer una tarea de equipo van a ser a discreción del equipo. El resultado puede ser muy afortunado ya que el camino para alcanzarlo va a estar customizado por los miembros individuales. Pero las pérdidas en el proceso, incluso el fracaso, pueden presentarse si el equipo adopta una estrategia de desempeño inadecuada, como puede ocurrir, por ejemplo, si los miembros de un equipo ponen sus intereses y ambiciones por encima de los del grupo.

f).- Tareas “configurales”. Son una mezcla de las anteriores. Evidentemente resulta imposible acometer los cinco tipos de tareas anteriormente comentadas de forma simultánea, ya que pueden hasta ser contradictorias entre sí. Pero algunos equipos pueden decidir abordarlas de forma secuencial, por ejemplo trabajando en conjunto en algunas ocasiones y en otras de forma individual.

martes, octubre 11, 2016

¿De verdad hay profesiones que van a desaparecer?


Los avances tecnológicos y los cambios en las formas de consumo han impactado en todos los sectores, por lo que las profesiones se transforman a un ritmo vertiginoso.

Crear el coche sin conductor se ha convertido en el reto de grandes empresas como Google o Uber, que recientemente se ha aliado con Volvo para crear este coche del futuro. Hay una apuesta clara por este proyecto y, según se ha podido conocer la última semana, cuenta con el apoyo de la administración de Barack Obama. El presidente de Estados Unidos ha reconocido que de esta forma las autopistas serían más seguras y ayudarían a salvar miles de vidas cada año. Más allá del asombro inicial que implica imaginarse cómo serían las carreteras en las que circulen vehículos autónomos, hay otros aspectos que conviene tener en cuenta. Cabe preguntarse cómo cambiaría el sector del transporte y cómo afectaría a sus profesionales, por ejemplo, si harían falta profesores de autoescuela o qué pasaría con los administrativos que gestionan los trámites de tráfico.

Los avances tecnológicos y los cambios en los gustos y patrones de consumo están revolucionando todos los sectores y como consecuencia hay profesiones que están obligadas a transformarse. Aquel que se resista a esta evolución está condenado a desaparecer del mercado laboral. Por ejemplo, quizá dentro de unos años no sean tan necesarios los conductores tal y como los conocemos hoy, pero al mismo tiempo surgirán nuevas figuras como el operador de vehículo autónomo. Según el informe, Tendencias en el entorno laboral, elaborado por Sodexo, se trata de "una versión sofisticada del chófer tradicional con conocimiento de recorridos alternativos que facilitan la movilidad de un lugar a otro".

Pero, ¿hasta qué punto este nuevo escenario va a implicar la desaparición de ciertas profesiones? Según Mariano Cañas, director de ventas y marketing de Experis, no hay que ser alarmista: "Hay quien dice que en un futuro los bomberos serán sustituidos por los drones. Es una visión a largo plazo. Pero más que desaparecer, las profesiones tradicionales están evolucionando y exigen nuevas habilidades. Por ejemplo, el comercial clásico ya no existe. Hoy son responsables de desarrollo de negocio que realizan una venta más consultiva con capacidades técnicas para resolver las dudas de los clientes". Por su parte, Valentín Bote, director de Randstad Research, añade que esta evolución siempre se ha producido. Sin embargo, hoy se da a un ritmo acelerado debido al impacto de la tecnología y la digitalización, de manera que ya se habla de la cuarta revolución industrial. Tanto es así que se estima que en una década, el 47% de las profesiones va a desaparecer. Actualmente, las ocupaciones más afectadas por este nuevo panorama son "las más mecánicas que requieren poco nivel de cualificación. La tecnología impactará, sobre todo, en los ámbitos de la salud, energía y finanzas, en los que los dispositivos inteligentes sustituirán a las personas", apunta Andrés Fontenla, director general de Fontevalue Consulting.

Actividades rutinarias

Aquellas actividades que cuentan con funciones más rutinarias son, sin duda, las que tienen más riesgo de desaparecer. Así se confirma en el estudio Jobless recoveries, realizado por los expertos Henry Siu, de la University of British Columbia y Nir Jaimovic, de Duke University. Tal y como recoge The Wall Street Journal, los expertos concluyen que algunos de los puestos que están en peligro de extinción son los trabajos basados en normas y tareas físicas, como pueden ser los operarios de fábricas que trabajan en la soldadura o con las máquinas de prensa, mozos de almacén o los reparadores de electrodomésticos. También sucede así con los que desempeñan tareas monótonas como secretarios, bibliotecarios o cajeros de banco. "La mayoría de estas actividades, que fueron muy comunes hace tiempo, están empezando a desaparecer", comentan Siu y Jaimovic, quienes añaden que la mayoría de ellas están siendo reemplazadas por máquinas.


Precisamente, la automatización de las ocupaciones es el punto de partida que emplea el informe The future of employement: ¿how susceptible are job to computerisation?, elaborado por Deloitte y la Universidad de Oxford. En él se han clasificado hasta 700 profesiones según su riesgo de ser reemplazadas a corto plazo por un robot. Teleoperadores, buscadores y documentalistas y costureros son los que ocupan las primeras posiciones. Luis González, director en el área de innovación en Business Process Solutions de Deolitte, recuerda que los empleos relacionados con transporte y almacenamiento, hostelería, comercio minorista y mayorista y mecánicos son los peor parados. "Todos los empleos asociados a la fabricación están impactados por la automatización. Desde los fabricantes de ropa y calzado hasta la siderurgia, pasando por la industria del motor. Este impacto también se percibe en puestos como secretariado o mecanografía y, por supuesto, en el sector agrario y minero", añade González. En la situación opuesta se encuentran los puestos de la administración pública, educación e información y comunicación.

Por su parte, la oficina de estadísticas laborales de Estados Unidos también se ha sumado al análisis de la revolución de las profesiones. En sus proyecciones de cómo será el mercado laboral en 2024 estudia las profesiones que presentan hoy un mayor declive, así como las que más van a crecer. Una vez más, los que cuentan con peor pronóstico son los perfiles que trabajan en cadenas de producción, como instaladores de equipos electrónicos en vehículos, los telefonistas o los profesionales del servicio postal. Puede parecer un panorama desolador, pero de la misma forma que unas actividades se van, otras nuevas van a llegar, al mismo tiempo que algunas ya existentes van a ser cada vez más demandadas. Así sucede con todos aquellos profesionales dedicados al cuidado personal desde terapeutas hasta enfermeros.

En la misma línea ha trabajado la agencia de empleos estadounidense Career Cast. Según su última clasificación, The Most Endangered Jobs of 2015, las diez profesiones que tienen peligro de desaparecer -de la que tiene más probabilidades a la que menos- son: cartero, granjero, lector de mediciones, reportero, agente de viajes leñador, asistente de vuelo, operador de torno, trabajador de imprenta e inspector fiscal. Por ejemplo, la perspectiva de contratación de los carteros, que aparecen en la mayoría de los rankings, disminuirá un 12% de aquí a 2022. "La comunicación online y la accesibilidad inmediata ha impactado profundamente en el servicio postal", se asegura desde la agencia.

Queda claro que las actividades más rutinarias y que hasta ahora han exigido perfiles menos cualificados se están quedando obsoletas. Sin embargo, el director de Randstad Research, también advierte de que algunas actividades de trabajos cualificados corren el mismo peligro. Por ejemplo, ya se están haciendo diagnósticos médicos a través de algoritmos. "Esto ha abierto una puerta a que ciertos profesionales cualificados puedan ser sustituidos por una máquina de forma adecuada", concluye el experto.

Diez habilidades del futuro

Las ocupaciones se transforman y en consecuencia también cambian las habilidades que se exigen a los profesionales. "Hace unos años una empresa no detallaba de forma explícita que necesitaba perfiles creativos, con capacidad para gestionar personas o con una gran capacidad de aprendizaje. Hoy, la mayoría de las ofertas exigen estas habilidades", asegura Mariano Cañas, director de ventas y marketing de Experis. Para Salvador Sicart, director de Hays Response, en estos momentos la creatividad es fundamental. Los puestos menos amenazados por la tecnología son los más creativos, ya que ahí no puede intervenir una máquina. El informe 'Tendencias laborales 2015', elaborado por Sodexo, identifica las destrezas cruciales en los próximos cinco años:

Decisiones con sentido: el pensamiento crítico es una facultad que no se puede codificar.
Inteligencia social: se valora a los profesionales que evalúan rápidamente las emociones de quienes los rodean.
Pensamiento innovador y adaptativo: hay que aportar soluciones más allá de lo que marcan las reglas.
Culturalidad y diversidad: capacidad de adaptación a los cambios.
Universo 'big data': se debe traducir grandes cantidades de datos abstractos.
Alfabetización mediática: es necesario evaluar el contenido de los vídeos, al igual que se analiza un escrito.
Transdisciplinaredad: hay que ser experto en un área, así como controlar el lenguaje de varias disciplinas.
Mentalidad creativa: se deben diseñar ambientes que se orienten a los resultados perseguidos.
Gestión del conocimiento: estructurar, clasificar y etiquetar la información.
Colaboración virtual: hay que demostrar capacidad de trabajar de forma productiva en soledad y participar en las decisiones.