Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

jueves, abril 12, 2012

Amalio Rey: "Liderazgo humanista en las organizaciones"

Necesitamos líderes abiertos y humanistas, que desmonten el divismo machista de los iconos del Management, sobrados de visión bélica y astucia competitiva. El artículo bosqueja ocho rasgos de ese nuevo liderazgo.
 “Liderazgo” es, por uso y abuso, uno de esos palabros tan sobrados de retórica y de consignas huecas que produce modorra de sólo pronunciarlo.
Mientras Twitter dispara, día tras día, cientos de citas sobre #liderazgo, que francamente me parecen cansinas; escucho a empresarios y  consultolábicos hablar de cómo son los “líderes”, y aquello suena a estribillo casposo.
Está claro… no vamos a ver en la vida a un “líder” que se haya equivocado lo suficiente para que se atreva a presentarse como un “failure case”. Los líderes no se equivocan, tienden a la perfección, y sólo cuentan sus errores si la historia tiene final-feliz, porque un líder es siempre una persona-de-éxito, con resultados aplaudidos a rabiar por el mainstream.
Nos describen a los líderes como una especie de jefes-de-diseño, con una capacidad milagrosa de seducir desde el carisma y la épica bélica
La meta-teoría oficial del Liderazgo es recursiva, y está preñada de testosterona, porque sigue entendiendo al “líder” como un macho-alfa dominante con habilidades sobrenaturales que es capaz, él solito, de empujar al rebaño hacia cotas imposibles. La prensa de negocio está atiborrada de imágenes que responden a ese arquetipo rancio y elitista, con posturita incluida (y si no, mirad las fotos, solo les falta ponerse uniformes).
Al mismo tiempo, asistimos a una especie de estándar de validación de los líderes, cómo si hiciera falta certificarlos, para que sean fácilmente reconocibles. Y ese retrato oficioso del líder, según el management 1.0, siempre ensalza atributos que tienen mucho más que ver con competir, que con colaborar.
Los iconos del viejo liderazgo son personajes con visión bélica, astucia competitiva, pragmatismo cínico, y una visión portentosa para poner zancadillas
Leí hace poco un post de Uxio Malvido sobre “Liderazgo Introvertido” que me encantó, y que conecta muy bien con una parte de lo que estoy explicando aquí. Uxio habla de talantes “low profile”, que piensan mucho antes de hablar, que tienen más tendencia a profundizar y a transmitir calma, que se expresan a través de sus equipos, y que por eso no encajan con los perfiles dominantes del liderazgo tradicional.
Pero el derecho de admisión al club subestima al directivo que inspira a través de otros, porque lo entiende como demasiado ñoño y escaso de glamour para merecer tanta etiqueta. Tan es así que personajes como Amancio Ortega o Vicente del Bosque siguen siendo bastante incomprendidos, y cuesta incluso que la prensa los reconozca como líderes.
Hace muy poco tuve que tragarme un discursillo oficial de estos, y entonces me propuse dedicar un rato a bosquejar lo que yo creo que podría ser un “liderazgo” con dimensión humana, es decir, imperfecto, complejo, y menos egocéntrico del que nos cuentan.
Paso a reseñar algunos rasgos que podría tener ese nuevo liderazgo. Voy a describir un perfil en el que yo creo, y que admiro, porque además de ser mucho más humanista; funciona mejor para resolver los complejos desafíos que tenemos por delante:
1. Subsidiariedad: Interviene sólo cuando hace falta porque es capaz de contribuir al despliegue de un sistema que funciona con autonomía, y que no depende tanto de él/ella. Parece a veces que no está, e incluso puede ser cuestionado por eso; pero su rol no es otro que facilitar un entorno de gestión colaborativo, donde la gente se sienta co-responsable de lo que hace; basado en motivaciones intrínsecas y no en llamadas desde el despacho del jefe.
2. Coherencia: Ser predecible no es tan malo como cuentan en creatividad, porque es bonito, claro que es bonito, que de uno/a digan: “oye, sé lo que puedo esperar de ti”. Pero mientras algunos (como yo) llamamos a eso “coherencia”, otros lo interpretan como “rigidez”, usando la excusa de la flexibilidad para renegar de cualquier gestión por principios. En cualquier caso, el líder humanista no es un fanático. Si cambia el escenario, y resulta que no queda más remedio que contradecirse (a pesar de todo, eso ocurre); entonces lo explica bien, con argumentos que se entienden, y sin trampas. En definitiva: “Haz lo que digo, porque lo hago”.
3. Sensibilidad: La virtud está en los detalles, que es donde un líder se pone a prueba. Empatía, sensibilidad, calidez y humanidad son atributos que le pediría, empezando por esta pregunta que dice mucho de cualquier persona: ¿Cómo trata al eslabón más débil? También observaría otras cuestiones, por ejemplo: ¿jerarquiza en exceso su agenda? ¿tiene la generosidad de separar la forma del contenido? ¿escucha fuentes alternativas, de gente que está a pié de calle? ¿escucha de verdad, o hace el paripé de que escucha? Esta sensibilidad es paradójica, y puede interpretarse por algunos como debilidad, al moverse por territorios hostiles (“los mercados”) donde se adiestra al líder para mantener distancia y ser suficientemente frío en la toma de decisiones duras. Nadie dice que este equilibrio sea fácil, pero el líder humanista juega con una baza a su favor: al poner siempre en el centro a las personas, sabe a qué atenerse en última instancia.
4. El mérito como fuente de autoridad: Entiende que “poder” no es lo mismo que “autoridad”, así que procura cultivar una autoridad legítima, que se base en la confianza y en la transparencia. Se le respeta porque en su itinerario vital consta haber tomado más buenas decisiones que malas. Los hechos hablan por el/ella, en lugar de las palabras. Pero aquí de nuevo corre el riesgo de ser tachado de “débil”, porque la sociedad está demasiado acostumbrada a un poder-que-ladra, que alardea de sus prerrogativas, y que apela a unos “derechos” que son más fáciles de documentar que los méritos.
El líder humanista no se siente cómodo en entornos donde las fuentes de poder se basan en la coerción, el mandato o el dedazo
5. Valentía para navegar contra corriente: La gente cobarde, calcúlalo-todo, no es líder, ni es nada que se le parezca. El que gestiona a base de estudios de mercado, o lanzando globos-sonda para ver cómo reacciona el personal, no va a hacer cosas diferentes, ni va a transformar nada. El líder humanista siente miedo, como cualquiera, pero sabe gestionarlo porque la armonía que encuentra entre pensar, decir y hacer, le aporta un extra de energía que a otros les falta.
Es gente que escucha, pero que otorga prioridad a sus propias convicciones, por las que se guía mientras no le convenzan de lo contrario
6. Optimizadores de la diversidad: Ésta es otra de las habilidades que yo destacaría más. Las líderes humanistas entienden las zonas grises, que nadie es perfecto, ni horroroso; y que todo el mundo tiene cosas que aportar. Saben gestionar la diferencia, y valorizar lo mejor de cada talento. Howard Gardner habló de las “inteligencias múltiples”, y ésta es probablemente la teoría que mejor empaque metodológico aporta a este rasgo del directivo humanista.
Su desafío está en conseguir cosas significativas con el material que tienen, en lugar de quejarse de lo que le falta
7. Generosidad, y… carisma en su justa medida: El nuevo liderazgo mira con desconfianza al “chupa-cámaras”, al careto tan seductor que ciega las entendederas, y anula la capacidad de pensar de los demás. Vale, el carisma está bien, ayuda e inspira, pero esto no va de colonizar revistas en plan Steve Jobs, sino de que mucha gente se reparta las portadas, que las medallas se socialicen, y que cada uno/a sea atribuido/a con la cuota de reconocimiento que merece.
Los excesos de personalismos dan repelús, y son una tomadura de pelo a la condición humana que es esencialmente social
8. El fin no justifica los medios: Esto es importante, muy importante. Un canalla despótico que consigue arrastrar a su organización al top de su mercado para algunos será un líder, pero para mí no. Habrá que ver cómo lo ha conseguido, qué hay detrás de la historia oficial, y si el coste pagado (socialmente hablando) para llegar allí no ha sido excesivo.
Sé que estos rasgos pueden parecer ridículamente “buenistas” para algunos. También que este perfil entra en conflicto con el escenario ferozmente competitivo en el que vivimos hoy, y que quizás prima otros atributos. Pero no quiero que se vea como algo binario, ni como una carta a los Reyes Magos. Creo en líderes así, porque conozco a personas que se mueven según estos referentes y que gracias a eso forman equipos eficaces. En ese menú de virtudes también caben debilidades. Lo que yo veo como positivo, otros pueden percibirlo como un handicap. En algunos casos nos movemos en equilibrios inestables de difícil gestión. Pero de eso se trata, de despertar el imaginario y reflexionar sobre un nuevo liderazgo más abierto, participativo y humanista, que desmonte el divismo machista y egocéntrico con que nos siguen presentando a los líderes las revistas de Management.  

miércoles, abril 11, 2012

Cómo triunfar con tu pyme en China

China se perfila para muchas pequeñas empresas como una suerte de “El Dorado”, una oportunidad de salvar sus maltrechos resultados financieros, abrirse a un mercado en claro expansión y hacer negocios en una de las economías más dinámicas del mundo.
Pero China es también una aventura de la que no siempre es fácil salir bien parados. De hecho, según la escuela de negocios ESCP Europe, “nueve de cada diez empresas fracasan en el intento de triunfar en China“. ¿Qué es lo que falla? Normalmente no se puede achacar el fracaso a una única causa, sino que es más bien un conjunto de factores los que al no ser tenidos en cuenta, pueden inclinar la balanza en contra de la empresa “aventurera”. Para ayudar a las pequeñas empresas en este proceso, los expertos de ESCP hacen las siguientes recomendaciones.
Profundizar en la comprensión de la cultura china
Según Minhui Jiang, segundo secretario de la embajada china en Madrid, ”la prensa occidental pone muchas etiquetas a China, como gigante, comunistas, país asiático… sin embargo, es un país muy complejo. China es un país en desarrollo, pero hay ciudades grandes y comerciales, como Londres o París”.  A ello hay que sumar un mercado interno enorme, aún por explotar, y “unos Recursos Humanos baratos y de alta calidad”, explica el diplomático chino.
Buscar socios locales que conozcan bien el entorno laboral y empresarial
“Los occidentales pueden ocuparse de la gestión o de la tecnología, pero las relaciones laborales y administrativas es mejor dejarlas en manos de los socios chinos”, asegura Minhui Jiang. Además, hay sectores específicos en los que la legislación obliga a trabajar con socios locales.
Aprovechar las  ferias internacionales que se celebran en el país.
Sobre todo una, la feria de inversión Cifit, que se celebra todos los años en China entre el 8 y el 11 de septiembre. Es la feria de inversión más grande del mundo y se presentan muchos proyectos de inversión de todo el mundo.
Planificar bien qué se quiere hacer y con quién.
Hay que identificar bien el tipo de empresas con la que se quiere colaborar, deben de tener en regla las licencias de exportación e importación, porque sino pueden surgir problemas.
Tener paciencia
Une empresa que quiera hacer negocios en China debe plantearse el proceso a largo plazo. “Hace falta una media de entre 2 y 4 años para firmar un contrato con una compañía China y suele ser preciso hacer varios viajes al lugar”, explica el ejecutivo del ICEX, Manuel Galán.
En ello tiene mucho que ver el concepto que los chinos tienen de las relaciones personales, un concepto que llevan también a las relaciones empresariales. En un primer viaje, el empresario español establece contacto con el director de la empresa china con la que quiere hacer negocios.
Esa primera cita solo sirve para establecer contacto. En sucesivas reuniones, se van fijando los objetivos comunes y la firma del contrato no suele llegar hasta la cuarta visita.
Cuidado con los contratos
En China, los contratos son orientativos; es decir, que están abiertos a cualquier tipo de renegociación, a no ser que se haya estipulado claramente lo contrario.
Se trata de una cuestión cultural. Además, en caso de conflicto, los tribunales chinos solo tienen en cuenta aquello que esté escrito en chino. Así que es mejor evitar cláusulas escritas únicamente en español o inglés y revisar bien, con la ayuda de un buen intérprete, lo que se ha escrito en chino.
Hablar con la persona adecuada
La jerarquía es muy importante en China. Para contactar con una empresa de allí, no basta con mandar un correo electrónico al departamento de compras o ventas.
Es preciso identificar a la persona responsable del departamento que nos interesa y comunicar siempre con la de más alto nivel. En España se puede hablar con un jefe de grupo, que reporta directamente al director general de la empresa.
En China, sin embargo, un proyecto de negocio explicado a la persona inadecuada podría tardar meses en llegar a oídos del responsable de ese área.
Control de calidad
En China hay miles de empresas multinacionales que trabajan haciendo controles de calidad de los productos que salen de las fabrican del país con destino a Europa o Estados Unidos, donde las normas de fabricación son muy estrictas.
Manuel Galán aconseja contratar a una de estas empresas si vamos a producir algo en China. Son baratas y evitan problemas posteriores.
Visado de negocios
Para hacer negocios en China hay que solicitar un visado especial de negocios. Si la estancia va a ser indefinida, se puede cambiar ese visado por uno de residencia, presentando una solicitud ante las autoridades policiales.
Arbitraje
El arbitraje está muy poco desarrollado en China, aunque ha comenzado a funcionar cuando las cantidades en conflicto son pequeñas. Si el conflicto se refiere a grandes cantidades de dinero, entonces el caso acaba indefectiblemente en manos de los tribunales.

martes, abril 10, 2012

Cómo reconocer la verdadera innovación


De todos es sabido que las empresas innovadoras disfrutan de una ventaja competitiva sostenible sobre sus rivales. A las compañías que lanzan productos pioneros les suele ir bien, mientras que las que no lo hacen se estancan.

En un mundo donde la capacidad de innovación es tan valiosa, es fundamental que los directivos entiendan qué es y cómo pueden fomentarla en el seno de sus empresas.

La innovación como fenómeno organizacional se investiga desde hace mucho tiempo y en una gran variedad de áreas. Pero debido precisamente a esta diversidad, las definiciones del término se han vuelto ambiguas o les falta consistencia.

El profesor del IESE B. Sebastian Reiche, Eric Quintane (Universidad de Lugano), R. Mitch Casselman (Universidad St. John's de Nueva York) y Petra A. Nylund (EADA) intentan aclarar el concepto de innovación en su artículo "Innovation as a Knowledge-based Outcome" (La innovación como resultado del conocimiento), publicado en Journal of Knowledge Management.

Los autores analizan la literatura sobre innovación y proponen una nueva definición que permite una mayor precisión a la hora de valorar la capacidad de innovación de una empresa. Su definición no solo tiene en cuenta nuevas tecnologías y patentes de producto, sino también la innovación de servicios y cómo los directivos pueden distinguir entre lo verdaderamente innovador y lo que es simplemente nuevo.

Qué es la innovación
En 1934, el economista austriaco Joseph A. Schumpeter definió la innovación como "la primera introducción de un producto, proceso, método o sistema nuevo". Su definición destaca la naturaleza dual de la innovación: es tanto el resultado como los métodos utilizados para alcanzarlo, algo que la investigación tradicional ha obviado al centrarse en uno u otro aspecto.

La definición de la innovación como proceso ha permitido a los investigadores estudiar las distintas actividades que la hacen posible. En general se mencionan dos fases: la de generación de ideas (que suele iniciarse al percibirse un nuevo mercado u oportunidad de servicio) y la de implementación.

Cuando se contempla la innovación como resultado, lo importante es la novedad. Para ser innovador, un producto o servicio ha de ser más nuevo y mejor que lo que había antes. Aun así, como subrayan los autores, basta con que una idea o producto sean percibidos como nuevos por quienes los valoran, usan o necesitan.

La forma más habitual de medir el éxito de una innovación de producto es fijarse en el resultado, en concreto el número de patentes que ha generado. Sin embargo, este método no sirve para la innovación de procesos o servicios.

El papel del conocimiento
En su análisis de las investigaciones basadas en el conocimiento, los autores advierten la ausencia de un elemento. Aunque los distintos académicos coinciden en que el principal resultado del proceso de innovación son los nuevos conocimientos, no especifican qué procesos de conocimiento tienen más probabilidades de generar, acelerar o sostener la innovación.

Por otro lado, no hay consenso entre los académicos sobre qué es el conocimiento, aunque sí están de acuerdo en que sin él es poco probable que haya innovación.

Condiciones para la innovación
Según los autores, la innovación es en esencia un conocimiento nuevo. Aunque pueda ser fruto de un accidente feliz, el resultado contiene todo el conocimiento necesario para entender cómo se ha originado y, lo que es más importante, cómo se puede reproducir.

Pero no todo el conocimiento nuevo es necesariamente innovador. Para que lo sea deben darse tres condiciones:

1. Duplicabilidad. La innovación no sirve para nada si no se puede reproducir. Una vez innovado un producto, sus ingenieros han tenido que adquirir el conocimiento necesario para crear un segundo producto similar al primero sin tener que volver a generar dicho conocimiento.

2. Novedad en el contexto donde se introduce el producto. Como ya hemos visto en las definiciones tradicionales, la innovación ha de ser percibida como novedosa por quienes la valoran. Pero, ¿en qué grado exactamente debe serlo para que se considere una creación?

Si el conocimiento existía antes y se utilizó en el mismo contexto, lo que se ha hecho ha sido simplemente reproducir o adoptar un producto innovador. Si no existía ni se utilizó, entonces tenemos un producto innovador, aunque se hubiera creado en otro contexto. Un ejemplo sería un nuevo producto que debe adaptarse en profundidad para ser utilizado en un nuevo contexto.

3. Utilidad demostrada. ¿Mejora una innovación un proceso o una situación? Un invento puede ser nuevo, pero si no mejora los procesos o situaciones previos, no es una innovación. Como explicó Schumpeter, los inventos pertenecen al ámbito de las ideas, mientras que las innovaciones son sus implementaciones prácticas.

Por tanto, la innovación se puede definir como la creación del conocimiento necesario para reproducir el proceso que conduce a resultados innovadores. Dicho conocimiento debe ser duplicable, considerarse nuevo en el contexto en que se introduce y haber demostrado su utilidad en la práctica.

Al distinguir entre innovación y conocimiento nuevo y no hacer referencia a la tecnología o a los productos, esta nueva definición, de mayor amplitud, abre la puerta a estudiar más a fondo la innovación que no es de producto y la generada en cualquier parte de una organización.

Entendida así, la innovación debería permitir a los directivos adoptar métodos alternativos, más integrales, para medir y premiar la innovación en sus empresas.


B. Sebastian Reiche, Eric Quintane (Universidad de Lugano), R. Mitch Casselman (Universidad St. John's de Nueva York) y Petra A. Nylund (EADA)

lunes, abril 09, 2012

Organizaciones abiertas y Community Managers


Ha pasado un siglo desde que Henry Ford, uno de los considerados padres del management moderno, se quejara de:
“¿Por qué cada vez que pido un par de manos vienen con un cerebro incluido?”
Los deseos de Henry Ford afortunadamente para las empresas siguen sin cumplirse y los trabajadores siguen yendo a trabajar además de con manos con cerebros.
Hoy, un siglo más tarde, algunos managers se quejan de que “cada vez que pido un cerebro para procesar información útil para la empresa, además procesan información profesional útil para otras empresas y personas”.
Los nuevos jóvenes trabajadores de las denominadas Generaciones “Y” y “Z” están cambiando algunas reglas de juego y están dispuestos a regalar su talento a todos los profesionales de las organizaciones que los quieran escuchar en redes sociales, no sólo a sus propias organizaciones, que en algunos casos son los que menos les escuchan.
El “talento más joven” está compuesto por “extraños” profesionales que, además de dinero, necesitan propósito y  luchan por unas ideas o incluso una ideología profesional y se empeñan en autorrealizarse y generar una marca personal difundiendo a los demás sus valores, técnicas e ideas profesionales.
Muchos directivos no pueden entender este fenómeno que de hecho supone un nuevo paradigma empresarial: los trabajadores con el máximo talento regalan su conocimiento y lo comparten con otros profesionales de otras empresas de forma colaborativa.
La relación entre la empresa y sus profesionales, por si fuera poco compleja, está afectada por otros fenómenos como la emergencia de los denominados “profesionales en red”. Son los profesionales del futuro con una contractualización muy flexible, donde puede haber teletrabajo o no, que forman parte temporalmente de nuestra organización a tiempo parcial o a tiempo completo.
Estos profesionales que en muchas ocasiones ofrecen servicios de alto valor añadido, serán cada día más importantes. Lo más interesante es que el valor “innovador” de muchos de estos profesionales es que su elevada especialización sólo es posible en la medida que estén a su vez trabajando para varias organizaciones y estén trabajando en red.
Y estos profesionales hiperinnovadores cada vez más frecuentes en nuestras organizaciones son verdaderos expertos en mostrar sin pudor su talento a  otros.
Todo parece indicar que los nuevos trabajadores, los más duraderos y los más fugaces, en muchos casos estarán en comunidades profesionales: de abogados, de expertos en marketing, de psicólogos, de creadores de producto, de seguidores de nuevas tecnologías, de expertos en gestión… Y si tenemos a los mejores profesionales, a menudo lo serán en la medida en que estén perfectamente integrados y lideren esas comunidades que en  algunos casos serán  de clientes, otras de proveedores y otras de colegas.
Pero lo más desconcertante para algunos directivos es cuando se les dice que su papel directivo también puede cambiar en un futuro donde la empresa será cada vez más abierta y social y que ellos quizás deberán “regalar” su conocimiento e impulsar ideas y causas.
Este tipo de escenarios sobre el rol de los directivos en organizaciones sociales y abiertas es desconcertante. ¿Deberían ser los directivos relacionados con el marketing y el área comercial, gestores y líderes de las comunidades de clientes? ¿Deberían ser los directivos de recursos humanos especialistas en employer branding y asegurar con su presencia en algunas comunidades la mayor atracción de talento? ¿Deberían ser los expertos en producto/tecnología los líderes de las comunidades donde se gestan estos nuevos productos? La amenaza para muchos directivos es que empiezan a sospechar que probablemente en muchos casos la respuesta será afirmativa.
El imaginario colectivo de los directivos es igual que el de cualquier otro colectivo, los prejuicios construidos en el pasado nos hacen tomar decisiones que mayoritariamente son exitosas, pero que conviene comprobar de vez en cuando que siguen siendo ciertas.
Por ello nos debemos plantear si en un entorno hipercompetitivo se pueden obtener ventajas basadas en la colaboración entre empresas y entre empresas y profesionales en redes sociales.
Sólo son los que pueden pensar de forma diferente y ver cosas que los demás no ven, son los primeros que pueden hacer cosas que los demás sólo en el mejor de los casos, si no llegan demasiado tarde, podrán imitar.
Puede que haya llegado el momento de analizar la naturaleza de nuestras organizaciones y si lo que ha sido durante décadas el referente de la “eficiencia” lo será en el futuro en un nuevo tipo de empresas más transparentes, más sociales y abiertas.
Se hace necesario que estos directivos exploren con urgencia estos nuevos escenarios de las organizaciones sociales y abiertas. Empresas en las que el talento, pero especialmente el talento directivo, basaría parte de su éxito en una función de Community Manager: gestor de comunidades externas. No explorar estos nuevos territorios podría parecer como mínimo imprudente, porque nada hay más arriesgado que no arriesgar, no hay nada más peligroso que permanecer demasiado tiempo en el pasado.

domingo, abril 08, 2012

Fijación de objetivos y medición de resultados en social media marketing

Es momento de balances… muchas lecciones nos ha dejado el fenómeno del Social Media en éste año que recientemente hemos abandonado y que se catapulta a los altares del ¿Cómo lograr captar a los clientes? ¿Cómo convertir un seguidor en un cliente?
Ya sabemos que, en la fijación de nuestros objetivos en Social Media debemos -en las fases iniciales- dejar de lado los aspectos comerciales. Sabemos también cómo las emociones van adquiriendo relevancia y cómo el consumidor se ha transformado en el máximo poder ejercido a través de la recomendación.

La medición de los resultados en Social Media Marketing adquiere una importancia superlativa al afrontar adecuadamente el año 2012, previsto como el año en el que aprenderemos cómo logramos ahora, la fidelización. Medir los resultados se vincula férreamente a los niveles de influencia y es que no es un tema menor que el retorno de la influencia, nos permite evaluar la eficiencia de nuestras acciones.

Conocer por lo tanto a nuestros clientes, interactuar con ellos, promover y analizar el comportamiento de nuestros contenidos, comprometernos con la calidad al promover los contenidos de otros y establecer de forma periódica el valor agregado de la “novedad” para nuestros clientes más vinculados, son claves a la hora de establecer objetivos tendentes a lograr la fidelización de nuestros clientes.

Desde las métricas, podemos descubrir todos los secretos acerca de cómo lograr la vinculación de nuestros clientes a nuestra marca, iniciando el ciclo siguiente en el que se produce su transformación en “abanderados”:
• Visibilidad y exposición, analizar el tráfico hacia nuestro portal, las visitas y la acción social derivada, nos aportará información de gran relevancia en la medición de resultados de una campaña de marketing en los Social Media.
• Emoción, la interacción es la que nos permite extraer las emociones generadas por nuestras acciones.
• Influencia, tener muy presente que el marketing influencias, entendido como la suma de influencias reconocidas individuales y expertas, emerge como una de las mejores estrategias para aumentar la visibilidad, la confianza y la reputación de nuestra marca.

A mayor precisión en la identificación de objetivos, más eficiente la medición de las métricas en el Social Media, el ROI actual se vincula estrechamente con la influencia y ésta, es perfectamente parametrizable y medible.

Finalmente no debemos olvidar un aspecto determinante y sin duda, la gran asignatura pendiente de las marcas personales y de empresa, que nuestro objetivo está en lograr la satisfacción de nuestro público objetivo, tanto la identificación de nuestros objetivos como la medición de los resultados de una estrategia de social media marketing, no pueden desligarse de la importancia superlativa que tiene hoy la capacidad para construir comunidades y detectar precozmente las crisis de comunicación.

El gran desafío ha sido tradicionalmente y aún lo es, entender la esencia e importancia del término “servicio de atención al cliente”. Para hacernos una idea diremos que la empresa no existe sin los clientes y la empresa no crece si el cliente no se vincula.
Tanto en la identificación de los objetivos, como en la parametrización de nuestras estadísticas, es esencial para adquirir la influencia que nos permite ser un referente y a partir de ahí, comenzar a analizar el retorno de nuestras inversiones en marketing y comunicación.

Concentrarse en la creación de un contenido que defina a la marca, de una historia que provoque impacto y emoción resultado indiscutible de marcas preocupadas en la acción social y el análisis de las métricas, es la mejor forma de canalizar nuestra estrategia de marketing en los Social Media en un 2012 en el que el objetivo es fidelizar.

Un gran desafío… para quienes no tomen conciencia que las redes sociales, lo esencial de las redes sociales ya se impone como el nuevo orden social en el mundo real, también.

sábado, abril 07, 2012

Cómo construir relaciones B2B en Pinterest

Pinterest está llamada a ser la próxima red social en la que tiene que estar tu empresa. Como vimos hace unas semanas, Pinterest es una red social que puede resultar interesante si ya tenemos presencia en Twitter y Facebook, si disponemos de nuestro propio blog corporativo y si contamos con los recursos necesarios como para reforzar el branding de nuestra empresa.

Con esto queremos decir que antes de lanzarnos de cabeza a la red social de moda debemos cerciorarnos de que tenemos una identidad on-line reconocible y los recursos necesarios como para embarcarnos en una nueva aventura. Si damos el paso, tenemos que saber que podemos llegar de una forma muy directa a nuestros usuarios, pero también podemos conectar de una forma “diferente” con otras empresas y clientes profesionales. En Tweakyourbiz nos proponen ocho boards diferentes que podemos crear para establecer relaciones B2B.

Nuestra oficina
Si tenemos una oficina que merece la pena enseñar, probablemente Pinterest es el mejor sitio en el que mostrarla. Cámara en mano, podemos enseñar lo mejor de nuestra empresa y si tenemos oficinas en varias ciudades, podemos ligar cada una de las fotos a una dirección en Google Maps por ejemplo.

Personal
¿Quién trabaja en nuestra empresa? Pinterest puede ser un lugar interesante para mostrar fotos artísticas de nuestros empleados, añadiendo una pequeña descripción sobre quiénes son y qué cargo ocupan en la estructura de nuestra organización.

Blog corporativo
Todas las imágenes que incluyamos en nuestro blog corporativo, deberían tener una presencia destacada en Pinterest. Como cada imagen estará ligada a la URL del artículo al que pertenece, abriremos un nuevo camino para promocionar los contenidos de dicho blog y por qué no, otros productos asociados a nuestra marca.

Whitepapers
Si nuestra empresa produce Whitepapers o ebooks, podemos compartir su imagen de portada. Si nos animamos, también puede convertirse en una estrategia para realizar portadas más creativas y por lo tanto, animar a nuestros seguidores a que se descarguen el material que producimos.

Infografías
Hace más de un año que las infografías parecen estar viviendo una segunda juventud gracias a Internet. Se han convertido en uno de los mejores vehículos a la hora de representar grandes cantidades de datos y cada vez tienen más aceptación entre la comunidad social media, que no duda en convertir algunas en todo un fenómeno viral.

Webinars
Desde hace algunas semanas, Pinterest ha abierto sus puertas a Youtube y otros servicios de vídeo on-line como Vimeo. En este sentido, nada nos impide compartir nuestros vídeos corporativos o, en el caso de tenerlos, nuestros propios Webinars.

Cultura corporativa
Por último pero no por eso menos importante, Pinterest es un gran espacio para compartir con el mundo nuestra cultura corporativa. No se trata de convertir Pinterest en una réplica de nuestra tienda on-line (algo que en pequeñas dosis también podemos hacer), sino de compartir imágenes de los eventos que organizamos, de nuestro material corporativo, etc.

viernes, abril 06, 2012

Valorando el producto de la creación

El producto, la obra, es el resultado, la culminación visible, tangible, audible, del proceso creador que una persona, o un grupo llevan a cabo, concretan.

¿Quién y con qué criterio puede definir un producto como creativo?

¿Hemos de valorar una obra como creativa en el nivel de la persona que la realiza o en el nivel de la historia humana?

¿Cómo podemos valorar, juzgar aquello que por su propia esencia es nuevo, original, desconocido?

Por momentos pienso que es un vano intento. Cuántas veces verificamos los errores de valoración, por ejemplo en el campo artístico. La obra de grandes creadores fue primero juzgada sin valor alguno y a posteriori distinguida, apreciada y hasta tal vez sobrestimada.

Lo ocurrido con algunas invenciones como el siguiente episodio:

«Una vez, un banquero enfurecido le dijo a un inventor  que se llevara «Ese juguete» de su despacho. Ese juguete era el teléfono».

El campo empresario tampoco es ajeno a la problemática de la valoración de lo nuevo y valioso.

La creación de productos con un alto grado de novedad produce serias dificultades. La evaluación mediante investigación de mercado, puede a veces pronosticar el fracaso de un producto.

Empresarios con coraje e inventiva para emplear el marketing y la publicidad logran a veces a pesar de dichos pronósticos grandes éxitos de venta.

Para alertar sobre lo espinoso del terreno de la evaluación y de la falta de visión que tanto obstaculiza la innovación y la creatividad, considero oportuno citar el siguiente material:

«En 1899, en un ataque de honradez y miopía aguda, el director de la Oficina de Patentes de Nueva York elevó una instancia a la superioridad solicitando el cierre de su propio departamento. La razón de tal sugerencia: que todo lo que podía inventarse ya estaba inventado y no cabía esperar nada importante para el futuro. Su petición fue archivada. Empezó el Siglo XX y, con no menos mala pata, el ilustre científico Lord Kelvin declaraba que «la radio no tiene futuro, los rayos X resultarán una farsa y las máquinas más pesadas que el aire no pueden volar de ningún modo» Pero las máquinas pesadas ¡vaya que si volaron! y llegaron a la luna, los rayos X, con los antibióticos y los trasplantes, alargaron de 40 a 70 años la esperanza de vida de las personas y la radio, la televisión, el teléfono y la computadora hicieron del mundo una auténtica aldea global. Hasta la vida cotidiana se revolucionó con los electrodomésticos, el automóvil y el compact disc. Si el director de la oficina de patentes y Lord Kelvin, el famoso físico que creó las escalas de temperaturas que lleva su nombre, levantaran la cabeza... Sería curioso verlos».

Estamos convencidos de la necesidad de ser cuidadosos para con la evaluación de los productos creativos.

Con el objetivo de brindar una guía en este difícil tema voy a plantear una propuesta consistente en cuatro criterios para la valoración de productos creativos.

Criterios de Valoración

Criterio Diferencial

Tiene como objetivo establecer una discriminación al juzgar un producto según se considere su creatividad:

A) A Nivel Individual.

B) A Nivel Socio-cultural.

Una persona puede generar un producto que para ella es completamente nuevo, original y valioso. Puede suceder que en otro nivel dicho producto sea ya conocido sin que dicha persona lo supiera.

Es lícito pensar que en el nivel individual logró una obra creadora, aclarando que en el nivel socio-cultural no.

La primera de mis definiciones de la creatividad  tiene en cuenta este criterio diferencial.

Criterio Tipológico
Ghiselin 1958, propone distinguir los productos creativos en dos niveles basándose en una jerarquía descriptiva:

A) Nivel Superior. Cuando se crea un nuevo complejo semántico, una nueva unidad de significación.

B) Nivel Inferior. Cuando se modifica, adapta o se extiende un esquema o un complejo semántico ya conocido. Podemos ejemplificar el nivel A, con el surgimiento de una nueva escuela artística como el cubismo y el nivel B con las
obras que se desarrollan posteriormente siguiendo esa corriente.

Criterio Pragmático
En el campo de la creatividad aplicada, para poder considerar un producto como respuesta adecuada y eficaz, además de ser nuevo, original, deberá ser beneficioso y útil.

Deberá aportar una solución pertinente y creadora a un problema en las organizaciones, en lo educativo o en el diseño.

Un ejemplo del campo empresario es el de la tarjeta de compras o de crédito que logró su plena incorporación en un segmento importante del mercado.

Es también el caso de los servicios de envío a domicilio de diferentes productos de consumo que de a poco logró en Buenos Aires una repercusión y difusión considerable.

La dificultad con la aplicación este criterio es evaluar a priori lo que puede o no ser exitoso a posteriori.

Para sortear en parte este problema y ser consecuentes con la esencia de la creatividad propongo un cuarto criterio.

Criterio Prospectivo
En el campo de la creatividad, valorar los productos creadores nos sitúa ante una difícil paradoja: ¿cómo juzgar, valorar lo nuevo, lo original, lo creador con parámetros existentes?

Pensamos que un camino posible es utilizar lo que he llamado «criterio prospectivo».

Consiste en trasladarnos por medio de la imaginación al futuro. Una vez allí diseñar los parámetros de evaluación pertinentes a ese nuevo escenario y valorar entonces desde el futuro imaginado el producto en cuestión.

Los pasos son:

1) Conocer el nuevo producto en profundidad.

2) Proyectarnos por medio de nuestra imaginación a la época del futuro que consideremos necesario (6 meses, 1 año, 5 años).

3) Imaginar cómo es el escenario en ese tiempo futuro. Visualizar sus proyecciones posibles: sociales, políticas, económicas, culturales, los acontecimientos que pueden haber ocurrido, sus posibles consecuencias, las modificaciones producidas en comparación con el punto de partida.

4) En dicho escenario, qué parámetros de evaluación pueden dar cuenta del valor de dicho producto.

5) Evaluar desde dicho escenario y con los criterios pertinentes a esa nueva realidad surgidos del paso anterior, el producto o servicio en estudio.

6) Por último, con la nueva información obtenida verificar si se puede emplear para mejorar el producto o servicio.

No pensamos que este método de evaluación nos asegure una valoración totalmente certera, pero creemos que puede ser significativamente más apropiada a la naturaleza de la creatividad.

En lugar de valorar un producto nuevo con lo existente y desde el presente permite hacerlo desde un horizonte prospectivo y desde un futuro imaginando diferentes escenarios. Permite la disociación del momento histórico presente entre evaluador y producto de la creación.

Carlos Churba.  
La Creatividad.

jueves, abril 05, 2012

¿Es suficiente la Autoayuda para el cambio?


He hablado varias veces en el Blog del género de la Autoayuda y no tengo en un principio nada personal contra él. Yo misma en mi Blog hago posts que podríamos considerar de autoayuda y otros que sin serlo, pueden ser usados como herramientas para el cambio o la comprensión personal. Obviamente, en la categoría de autoayuda, estoy incluyendo cosas con “cara y ojos” y no libros infumables sobre cambios milagrosos o a todas luces imposibles. No seré yo quien elabore una lista al respecto, no obstante confío en el criterio de cada cuál para discernir qué es lo que vale la pena y qué no. Aunque reconozco que en ocasiones peco de ingenua.
Hay buenos libros de divulgación, que incluyen técnicas o consejos imposibles de llevarse a la práctica por uno mismo. El libro y la teoría que lo sustenta pueden ser buenas, pero la aplicación requiere de lo que podríamos llamar “un observador imparcial”. Cuando realicé el post de Me conviene ir al psicólogo, ya comentaba lo importante que era tener a una persona, de fuera de nuestro entorno, que de manera neutral, pudiera decirnos cosas de nosotros mismos que no vemos. Porque por mucho empeño que pongamos, es imposible verlo todo de nosotros mismos sin ayuda externa. Estamos demasiado metidos en nuestra propia historia para ser capaces de verla con la objetividad que requiere. Es como si quisiéramos ver nuestros propios ojos sin un espejo.

Por eso, la autoayuda, puede ser “peligrosa” al darnos una falsa sensación de cambio.  Y esta reflexión me ha surgido a raíz entre otras cosas de personas que me comentan que mi Blog les ha ayudado mucho. Y es algo que me satisface muchísimo como os podéis imaginar, pero que también me obliga a lanzar alguna advertencia, como lo hago con respecto a la autoayuda. Cuando leemos algo que parece que nos sirve, puede ser que realmente nos sirva, pero también puede ser que estemos sesgando nuestra percepción, acomodándola a nuestro mapa mental.

Es posible que estemos entendiendo lo que nos es más cómodo entender. Puede ser que estemos resolviendo nuestra disonancia cognitiva. A veces, cuando de conocernos a nosotros mismos se trata, nos hacemos trampas al solitario. A lo mejor estamos “pensando la experiencia” en lugar de vivirla. Y de lo que se trata es de vivir las cosas y sobre todo, de experimentarlas emocionalmente. Y para eso a veces nos hace falta un referente externo y lo sé por propia experiencia.

Yo he leído muchos libros de psicología y de autoayuda como os podéis imaginar. Y he puesto cosas en práctica de esas lecturas y con buenos resultados en algunas ocasiones. Pero no por ello he dejado de complementar eso, con la experiencia con otras personas. Y no hablo de amigos, pues como ya dije en otra ocasión, un amigo tiene otra función.  No es alguien que tenga la suficiente objetividad, puede ayudarte en algunas cosas, pero su función no es ser tu terapeuta. Cuando yo he querido hacer un cambio sustancial, he acudido a cursos en donde pudiera tener aprendizajes vivenciales o a psicólogos y terapeutas de lo más diverso. Aunque la tentación, teniendo conocimientos y muchas herramientas, era hacerlo yo sola. Pero no he querido autoguiarme en los momentos transcendentales. Y en esa combinación, entre lecturas y la mirada del otro, es en dónde he obtenido los mejores resultados. La ayuda de unos guías externos sirve para empujarnos, animarnos o llegado el caso hacernos ver que el camino elegido por nosotros no era el más conveniente para nuestro crecimiento.

Porqué además, una de las cosas más importantes en cualquier proceso de cambio es vivir las cosas. Vivirlas, no pensarlas. Y es una diferencia sustancial, pues muchas veces creemos que con sólo pensar en algo o entenderlo, ya lo hemos vivido. Y nuestro cerebro necesita experiencias reales para aprender de verdad, no sólo pensamientos. Necesitamos vivir las cosas con todos los sentidos, para que causen una experiencia de referencia en nosotros. Y son esas experiencias de referencia las que nos ayudan de verdad a crecer y avanzar.

Por eso os animo a leer y aplicar lo leído. Las buenas lecturas ayudan a abrir la mente e incluso a preparar el camino posterior. Pero os conmino también a experimentar. A que busquéis, probéis, testéis…pero sobre todo a que no os quedéis quietos, dando vueltas al pensamiento. Nunca sabemos cuál será la técnica, metodología o persona que nos ayude a hacer el “click”. Lo que sí que os aseguro es que cuando notéis ese click sabréis que realmente ha sucedido. Y en ese momento, todo lo que habéis hecho hasta entonces cobrará sentido. De repente, como dijo Jobs, veréis que los puntos se unen.
¿Crees que una mirada externa puede ayudarte a conocerte a ti mismo? ¿Sientes que el camino del autoconocimiento merece la pena? 

Si quieres puedes escuchar el post en formato podcast.

miércoles, abril 04, 2012

Fortalecer tus fortalezas


Por el prof. German Retana. Identifique tres capacidades positivas que usted considera poseer; haga lo mismo con tres “debilidades”. Ahora imagine que logra duplicar sus tres fortalezas, ¿qué le sucede a sus debilidades? ¿Verdad que disminuyen o desaparecen frente al incremento de lo positivo?

Hay personas y organizaciones que tienden a concentrarse en atender lo que está mal en ellas, lo que no les agrada y lo que definen como problemas. A lo mejor creen que desapareciendo sus debilidades lograrán el alto desempeño, y esa premisa es cuestionable. Sanar las heridas causadas por las disfunciones en un equipo no le garantiza que llegue al éxito ni a la excelencia. Pero trabajando fuerte en acrecentar sus fortalezas podría acercarle más al despliegue de su potencial. Si los gerentes de área, por ejemplo, no trabajan en equipo pero son personas comprometidas con la organización y si se eleva este compromiso, tendrán necesariamente, que dejar atrás sus divisiones.

Cuando las empresas profundicen el estudio de qué es lo que más satisface a sus colaboradores y clientes, posiblemente encuentren excelentes oportunidades para romper los límites superiores, en lugar de desgastarse luchando por disminuir lo que está mal. No se trata de ignorar problemas, carencias, ni situaciones desagradables, pues se atiendan o no, estarán presentes. Tampoco se trata de un discurso irreal ni demagógico que ignore las dificultades. Lo que se procura es que esas barreras no limiten la imaginación, la energía, ni el avance hacia mayores niveles de desarrollo.

La buena noticia es que toda organización tiene fortalezas, definidas como los factores con los cuales se agrega valor al cliente interno y externo. No hay que inventarlas, sino liberarlas, dejarlas fluir cuando se reduzca la casi obsesión por corregir lo que está mal. En ocasiones pasamos tanto tiempo preocupados de nuestras debilidades que ya no nos ocupamos de elevar nuestras muchas fortalezas.

Si lo que hacemos realmente bien está alimentado por la pasión de hacerlas, entonces el talento se une al deseo y el resultado será exitoso. Los líderes con mejor impacto en sus equipos conocen con profundidad las fortalezas de sus miembros, las potencializan y se convierten en catalizadores entre ellos, lo que explica el espíritu ganador y la convicción en ser más grandes que los retos que enfrentan. Si usted dirige un equipo, haga este ejercicio: enumere las fortalezas colectivas e individuales y trabaje por lo menos una semana procurando que las mismas crezcan, seguramente se sorprenderá de los resultados.

Necesitamos asustar el miedo de dejar atrás las debilidades y concentrarnos en lo que sí hacemos bien, pues eso maximiza la motivación, el deseo de continuar la marcha y la convicción de que fortaleciendo las fortalezas se reducirán las adversidades limitantes.

martes, abril 03, 2012

¿Sabes cuáles son tus fortalezas a la hora de buscar trabajo?


Tus fortalezas a la hora de buscar trabajo son:

·         Conocer los puntos fuertes y las áreas de mejora resulta clave.
·         Un cuestionario 'online' sencillo, breve y gratuito te ayuda a identificarlos.
·         "Aunque no nos demos cuenta, sabemos más de nosotros de lo que parece". 

Hay vida más allá del currículum vítae y las empresas no solo valoran los estudios y la experiencia laboral a la hora de ofrecer un empleo. Apenas ocho minutos son suficientes para conocer a un candidato y, sobre todo, para que éste se conozca a sí mismo.

Nos interesa saber cómo va a funcionar el candidato en varios escenarios

Técnicamente se denominan pruebas psicométricas y, a través de ellas, los departamentos de recursos humanos pueden llegar a saber qué se le da bien a una persona y cómo puede encajar dentro de la empresa.

"Nos interesa conocer las cualidades del aspirante para saber cómo va a funcionar en una multiplicidad de escenarios", explica Santi García, socio director de Jakobsland Partners, consultora especializada en la dirección y gestión de personas.

Un filtro más que las empresas están poniendo en práctica ante la afluencia masiva de currículos.

Destaca en el mercado

Pero estas herramientas no solo funcionan como carta de presentación, sino que dan también otras claves. "Te permiten entender no solo en qué es buena una persona, sino qué es lo que le motiva", afirma García.

Los trabajadores que se sienten felices son los más productivos dentro de la plantilla

Algo en lo que se apoyan los expertos para destacar lo importante que es contar con trabajadores felices dentro de la plantilla, ya que son los más productivos. Hasta ahora, estos sistemas de análisis solo estaban al alcance de coachs, psicólogos y cazatalentos. Pero ya no es algo exclusivo de ellos. La web Marketyou ofrece un servicio gratuito que permite saber cuáles son nuestros puntos fuertes, pero también nuestras debilidades.

¿Qué buscan las empresas?

Solo hay que hacer un sencillo test de 36 preguntas, y en 8 minutos (sin necesidad de un psicólogo que descifre las respuestas), cualquiera puede conocer en qué destaca dentro del mercado laboral.

Las empresas no solo valoran los estudios y la experiencia laboral

"Es como si el subconsciente aflorase. Las estadísticas demuestran que aunque no nos demos cuenta, sabemos más de nosotros mismos de lo que realmente nos parece", comenta Pep Viladomat, CEO de esta plataforma online.

Con todo, y al margen de la ayuda de estas herramientas, ¿qué cualidades son las que más están demandando las empresas?

Según García, "gente curiosa, con iniciativa, flexible para aprender cosas nuevas y que ponga pasión a lo que hace". Este es uno de los motivos por los que las empresas tienden a elegir a candidatos que encajen con su filosofía.


lunes, abril 02, 2012

RR.HH. ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?


En diferentes foros he escuchado que más que a una época de cambio estamos asistiendo a un cambio de época. Me parece una observación acertada. Que se lo digan, si no, a todas esas empresas que ven como la tecnología, los mercados, los consumidores y la sociedad en general se transforman rápidamente y dejan obsoletos de la noche a la mañana los modelos de negocio en que hasta el momento habían basado su éxito.
¿Qué papel le va a corresponder a Recursos Humanos en este nuevo escenario? Depende. Si a lo que se va a dedicar es a defender estructuras y modelos caducos, a ser una fuente de complejidad y burocracia, o a “ir por libre” poniendo en marcha procedimientos y sistemas que poco aportan al negocio, mal futuro le espera. Sin embargo, otra cosa muy distinta puede suceder si esta función es capaz de reinventarse y aprovechar la oportunidad que le brinda este cambio de época para contribuir a potenciar aquellos aspectos de los que hoy depende la competitividad de una compañía.
El problema es que a muchos directivos y profesionales de RR.HH. este fenómeno les ha pillado en fuera de juego y no saben cómo actuar.
Gary Hamel argumenta en su último libro que las organizaciones deben centrarse en los cinco temas que de verdad importan ahora: valores, innovación, adaptabilidad, pasión e ideología. Como resulta que detrás de todas estas cuestiones hay una misma cosa -personas-, creo que Recursos Humanos tiene una oportunidad de oro de demostrar que es capaz de asumir el rol estratégico que tantas veces ha reclamado. Es cuestión de aceptar el desafío.
Por ejemplo, RR.HH. puede asegurarse de que las prácticas de gestión de personas en la organización formen un conjunto coherente que contribuya a la regeneración de valores morales dentro de la empresa y a la recuperación de un clima de confianza que en muchos casos se ha perdido.
Por lo que se refiere a la innovación, puede favorecer la diversidad de perspectivas en el seno de la organización, la apertura al exterior, un cambio de actitud ante los fracasos, o el aprovechamiento del talento de un mayor número de personas mediante iniciativas de trabajo colaborativo en red, o de gestión y cocreación de conocimiento.
En cuanto a la adaptabilidad, Recursos Humanos podría dejar de ser la voz de la ortodoxia para convertirse en una función que posibilite que la organización se vuelva un poco menos estructurada, jerárquica y rutinaria. Podría también empujar para que en su búsqueda de la eficiencia los dirigentes de la empresa no hipotequen la resiliencia de la organización; o para que los recursos no se comprometan innecesariamente y se asignen de la forma más flexible posible; o para evitar que una inversión excesiva en prevención provoque que las personas de la empresa no estén suficientemente preparadas para enfrentarse a situaciones adversas; o facilitar la asimilación de nuevas tecnologías o cambios de rumbo.
También puede ayudar a movilizar aquellas cualidades humanas -iniciativa, creatividad y pasión-, de las que depende que la empresa pueda escapar de la creciente comoditización de tecnologías y procesos. O preocuparse por mantener a las personas de la organización en una situación de flujo continuo donde el aumento de los retos profesionales venga acompañado de un aumento de las capacidades del individuo y viceversa.
Además, Recursos Humanos puede ayudar a los dirigentes de la organización a que abandonen la cultura del control y la desconfianza en la que están basadas las estructuras de gestión de muchas compañías y a que abracen una visión de la empresa como una comunidad de personas cuyos líderes más que decisores omnímodos actúan como facilitadores de contextos relacionales donde las personas entran y salen y trabajan de manera autónoma.
La oportunidad está servida.
Santiago García. Autor de El Blog de Santi Garcia, ex director de RR.HH. y Socio Director de Jakobsland Partners.

domingo, abril 01, 2012

El desierto de Arizona


Los que ya me conocéis sabéis que me gusta acudir a metáforas para ilustrar mis disertaciones. Antes de continuar recopilando conclusiones de la conferencia del jueves, quiero aportar una nueva analogía que sirva para reforzar el concepto explicado en el comentario de ayer.

Necesito que os pongáis en el siguiente escenario. Estáis en una carretera del desierto de Arizona con vuestro vehículo parado en el medio y medio. No circula nadie. Veis una larga y desierta carretera delante de vosotros que se cuela por el medio de las colinas al fondo. Os habéis gastado un dineral en unos prismáticos de largo alcance, con visión nocturna y además trajisteis un mapa de carreteras para saber que hay más allá del horizonte que veis. De repente observáis que asoma a lo lejos un trailer de gran tonelaje y tenéis claro lo que hay que hacer: apartarse hacia un lado.

Cuando queréis encender vuestro vehículo comprobáis con pavor que no tenéis la llave en el contacto, que el depósito de combustible está vacío y que tenéis dos ruedas pinchadas. ¿Qué sucederá? El camión os llevará por delante.

Esta imagen pretende representar a un director de una empresa, sentado en su sillón directivo (el coche) observando el horizonte (visión del negocio) con todas las herramientas necesarias (prismáticos, mapa). Le han costado un dineral todas estas herramientas, por cierto. Cuando ve que se aproxima una recesión (camión de gran tonelaje)  y decide tomar las medidas oportunas para que no se lo lleve por delante (apartarse del camino), comprueba que no se ha preocupado lo suficiente por el propio estado del vehículo (mala gestión de recursos y capacidades) y no tiene ninguna posibilidad de realizar la maniobra necesaria para apartarse del camino. El camión le manda directamente al desguace.

Cambiemos algunos elementos del escenario. Estáis nuevamente parados en el medio y medio de la carretera pero os preocupáis de que todo esté en regla dentro del coche: llave en el contacto, ruedas con su presión correcta, depósito de combustible a rebosar, freno de mano quitado, dirección desbloqueada… En esas condiciones ya podéis nuevamente otear el horizonte y, al igual que antes, veis venir de frente un camión de gran tonelaje. La decisión es la misma: moverse hacia un lado para librarse del golpe.

Ahora sí que estáis en condiciones de poder hacerlo: tenéis pleno control del vehículo y todos los elementos funcionan adecuadamente a vuestras órdenes. Lo que podría pasar en el peor de los casos es que el camión fuera más ancho de lo previsto y, a pesar de haberos apartado hacia un lado, os provocara un arañazo en el lateral. Pero de eso a acabar en el desguace hay una diferencia tremenda.

Huelga volver a dar explicaciones, pero sí quiero remarcar el mensaje importante. En este caso, antes de ponerme a vigilar el horizonte (visión de futuro), me preocupé de que el vehículo estuviera en plenas condiciones de maniobrabilidad ante cualquier eventualidad que surgiera (buena gestión de recursos y capacidades). ¡¡Solamente así!! podré tener bajo control la situación y siempre conservaré la capacidad de maniobra ante los imprevistos que me depare el futuro. Mi supervivencia en la carretera depende específicamente de esta buena gestión, de saber dirigir lo que me traigo entre manos.

Espero que con esta metáfora haya quedado más claro por qué la fortaleza de las empresas depende fundamentalmente de una buena gestión interna y porqué nuestros primeros esfuerzos deben estar encaminados a ello. Solamente después de haberlo logrado podremos empezar a invertir en herramientas que nos ayuden a trazar una buena estrategia de negocios de cara al futuro.