Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

martes, abril 11, 2017

Acelerar el aprendizaje social cómo herramienta de disrupción


Vivimos en la era de las ideas dónde la disrupción hace que sólo las organizaciones más rápidas, las que aprenden más rápido, sean las únicas que tengan posibilidades de sobrevivir. Pero si la pregunta es cómo aceleramos la capacidad de absorción del cambio de nuestros empleados y directivos ¿Cuál es la respuesta?

La digitalización exige una organización que aprenda más rápido que permita acelerar el cambio que impone el cambio tecnológico por ello las áreas de formación buscaran cómo palanca de cambio la formación social mediante arquitecturas de conversaciones, donde los directivos serán los nuevos conectores y arquitectos sociales.

La mayoría del aprendizaje que hay en nuestras empresas no es formal se basa en el aprendizaje en el puesto de trabajo y en aprendizaje social: colaborando con otros. Pero en el futuro de las organizaciones ágiles y rápidas ganará quien potencie el aprendizaje social mediante redes sociales corporativas.

Básicamente aprendemos trabajando

Lo que somos, lo que aprendemos, lo aprendemos de nuestra experiencia en nuestro puesto de trabajo, con nuestros clientes, con nuestros compañeros, jefes, subordinados… Este conocimiento que tienen las organizaciones es el conocimiento tácito, impregnado de valores, actitudes y formas de hacer las cosas. El aprendizaje social se produce mediante conversaciones, colaboración, observación e imitación.

La innovación, la mejora se produce también en esos entornos de aprendizajes tácitos e incontrolados. La innovación y la mejora es un proceso de aprendizaje organizativo. Y en momentos de disrupción constituye la base del éxito.

Pero no se trata de volver a la Edad Media, donde el aprendiz adquiere conocimientos mediante la observación, la práctica y el diálogo con el maestro. En el siglo XXI donde la aceleración tecnológica requiere maximizar la velocidad de adaptación tecnológica, valores y formas de trabajo se trata de crear entornos que permitan acelerar el aprendizaje personal para asegurar productividad y el aprendizaje organizativo para innovar, ser competitivos o simplemente sobrevivir.

Las tecnologías sociales aceleran el aprendizaje tácito

Las denominadas herramientas 2.0 aceleran las conversaciones, la posibilidad de compartir y por tanto de observar, imitar y mejorar. Las tecnologías sociales son muy eficientes en trasladar a otros lo que hemos aprendido trabajando, lo que aprendemos fuera, lo que hacen los mejores y por tanto convertir el trabajo de otros en un círculo virtuoso que acelera el aprendizaje organizativo y la innovación.

Para entender el aprendizaje social no es necesario leer a Bandura, el padre del aprendizaje vicario, a Vigostsky, que pone en el centro del aprendizaje la interacción social que lo hace social, o a Siemens, el padre del conectivismo y el favorito para muchos de nosotros para hablar del aprendizaje en red. Solo es necesario recordar cómo aprendíamos cuando éramos niños y analizar cómo aprendemos ahora, ver cómo nuestros hijos y muchos colegas aprenden en redes sociales cuyos fines iniciales no fueron el aprendizaje.

Las empresas que sepan gestionar mejor ese tipo de aprendizaje social, las empresas que reconozcan el valor del conocimiento tácito o informal tendrán una enorme ventaja competitiva, pues serán las que tendrán más posibilidades de innovar. Y para ello las redes sociales serán el aliado imprescindible.

¿Quiénes son los maestros del aprendizaje social?

Nace pues una nueva disciplina que es crear estos entornos de aprendizaje e innovación, que permite guiar las conversaciones empresariales, maximizar el aprendizaje, gestionar el conocimiento tácito y acelerar la competitividad empresarial.

Los requerimientos de conocimiento y de cruzar y construir ideas son cada vez más importantes. Por eso las empresas necesitan que todos sus directivos sean creadores de conversaciones productivas, influyentes en las redes sociales, dinamizadores y gestores de comunidad. Necesitan que todos los colaboradores compartan sus ideas, su información más valiosa, sus mejores prácticas, sus últimos descubrimientos y que lo hagan con vídeos, con fotos o con artículos en plataformas sociales de comunidades abiertas o especializadas.

Las organizaciones más complejas además requerirán expertos, maestros de lo psicosocial y del aprendizaje social que formen a directivos y profesionales, que aseguren la “productividad” de un proceso que consume enormes recursos organizativos (el tiempo de las personas), que aprendan a afinar los nuevos Entornos Organizativos de Aprendizaje y las comunidades.

El aprendizaje social será la principal herramienta de competitividad empresarial, pues será la base de la innovación continua y disruptiva, que es la principal prioridad de nuestras organizaciones, o al menos de las que sobrevivirán a la era digital.

lunes, abril 10, 2017

Cuáles son los perfiles más demandados por las empresas

La cantidad de expertos en tecnología y profesionales de las áreas comerciales no llegan a satisfacer la necesidad de las compañías.

La tecnología está cada día más presente en la sociedad y también en las empresas, donde cada vez se requieren más perfiles con conocimientos en esta materia.

En los medios de búsquedas de empleo de todo tipo aún predominan los cargos tradicionales entre los más solicitados por las empresas en la Argentina. Sin embargo, el área de tecnología escala rápido y de manera sostenida hacia los primeros lugares. Incluso, en las consultoras y los buscadores online esta categoría lidera la oferta. Así lo indican los registros de anuncios y postulaciones durante el último año en los principales portales relacionados con el mundo laboral.

"En el último tiempo, el área de tecnología está entre las más pedidas por las empresas en el país", comentó a LA NACION Federico Barni, director ejecutivo de Navent, la firma dueña de Bumeran y de Zonajobs. En estos buscadores la categoría de tecnología se ubica en tercer y cuarto lugar de ofertas laborales, y se prevé que continuará en ascenso.

"Es un área que no para de crecer: o surgen nuevas empresas o surgen nuevos equipos. A medida que pasa el tiempo va subiendo en la escala. Básicamente ya es una tendencia cultural", señaló Barni.

En tanto, la categoría comercial y ventas ocupa el primer lugar con la mayor oferta laboral por parte de las empresas y negocios en la Argentina. Asimismo, éste es el rubro en el que más buscan empleo los argentinos, según los índices de estas dos plataformas de búsqueda online.

"En las áreas comerciales están los trabajos más solicitados por las empresas, porque éste es el motor que impulsa a cualquier negocio o industria, ya que por medio de ellos se promueven sus productos o servicios. En este rubro nunca merma la cantidad de búsqueda de empleados", aseguró Barni, e indicó que la actividad administrativa y financiera también se ubica en el sector donde se encuentra la mayor parte de la torta de búsquedas.

De este modo, muy cerca de un empate con el primero, la categoría de administración, contabilidad y finanzas se posiciona en el segundo lugar de oferta y demanda de empleo durante el último año en el país. En esta área se publicaron un poco más de 20 mil ofertas y recibieron más de 10 millones de postulaciones entre ambos buscadores. Estas dos primeras categorías ofrecen en cantidad entre el doble y el triple de puestos de trabajo respecto de las categorías que le siguen en su orden. Sin embargo, en ellas no se encuentra el cargo que protagoniza la oferta laboral en el país.

Un puesto muy solicitado por las empresas en la Argentina es el de recepcionista, indicaron desde Navent a LA NACION. Esta actividad, que pertenece a una categoría intermedia en el listado de oferta y demanda de empleos, lideró la oferta de trabajo durante el año pasado en el país.

También, administrativo y vendedor, respectivamente. Le siguen los cargos de representante de atención al cliente, secretaria, analista de marketing, analista de recursos humanos, camarero y pasante.

 Trabajo asegurado para algunos profesionales. Foto: Shutterstock

Especialistas

En los medios específicamente profesionales y especializados, la dinámica de oferta y demanda exhibe otras necesidades y preferencias desde ambas partes. Aquí prima la tecnología.

Según LinkedIn, la red online profesional más reconocida a nivel mundial y que en la Argentina cuenta con más de cinco millones de usuarios, actualmente la oferta de empleos por parte de las empresas y negocios en el país la lidera el área tecnológica. Sin embargo, esta oferta no es muy correspondida por los usuarios.

"La mayor oferta por parte de las empresas está en tecnología, pero no hay tantas postulaciones de los usuarios porque el profesional de esta área tiene muchas opciones para buscar. Además, ellos suelen estar más pasivos recibiendo ofertas", dijo a LA NACION Ramiro Luz, gerente regional de LinkedIn para el Cono Sur, y advirtió sobre la complejidad que esto representa para las compañías: "Esto implica un desafío para estas empresas, porque deben buscar una forma atractiva para presentarse y traer a los mejores perfiles".

Según el gerente regional de esta red, dentro de esta categoría los cargos más requeridos por las empresas y negocios en la Argentina son los de desarrollador de software, programador, consultor y gerente de proyectos. Según Luz, para las compañías que utilizan esta plataforma, el cargo que resulta más difícil de encontrar es justamente el más solicitado del área: desarrollador de software. Y lo que más valoran las empresas en este rubro son los perfiles con conocimientos en SQL y en JAVA.

En tanto, finanzas y contabilidad son las dos categorías siguientes con mayor oferta de empleo en el país a través de LinkedIn. Y según Luz, los empleos más buscados por los argentinos a través de este medio se encuentran en los cargos de ventas. "Esta categoría es bastante interesante porque son usuarios muy activos en la red y se postulan a muchas ofertas", aseguró.

Un comportamiento similar presentan los perfiles de recursos humanos, que están segundos en la lista. Finalmente, los cargos en marketing y comunicaciones registran como terceros entre los más buscados por los argentinos en este sitio.

Sectores que ofrecen empleo

Tecnología

Desarrolladores de software, programadores, perfiles con conocimiento de SQL y JAVA.

Comercial

Un área que impulsa a todas las industrias y comercios. También, administración, contabilidad y finanzas.

Recursos humanos

Buenas oportunidades para profesionales en todas sus especialidades.

Otros

Recepcionistas, secretarias, camareros, vendedores, analistas de marketing.

domingo, abril 09, 2017

12 hábitos poco profesionales que hacen que todos en el trabajo te odien

Conductas o actitudes desde rústicas hasta salvajes que pueden generar malestar entre tus compañeros sin que te des cuenta.

Podrías estar haciendo algunas cosas mal sin darte cuenta. En torno a esta idea se crearon incluso serie, como The Office (Archivo / NBC).

¿Sentiste alguna vez que tu jefe o algunos de tus compañeros te odian secretamente? Quizás, sin hacerlo consciente, incurras en alguna conducta irritante o que viola normas básicas de convivencia.

Si respondiste que sí a la pregunta inicial, revisa la lista a continuación confeccionada a partir de la asesoría de expertos en relaciones laborales y etiqueta.

Ser negativo todo el tiempo

Las personas que en entornos profesionales todo el tiempo responden a sugerencias o pedidos de modo negativo ("esto no va a funcionar", "no sé ni cómo empezar", "eso no es para este lugar") generalmente son vistos como personas poco colaborativas. También aplica para quienes todo el tiempo se están quejando.

Pocas cosas pueden drenar tanto la energía como lidiar con gente que permanentemente tiene una actitud negativa frente a cualquier desafío.

Llegar tarde

La puntualidad es crítica para dar una buena imagen profesional, pero también como norma general de etiqueta. "La conducta profesional es llegar a tiempo, ni antes ni después, tal como lo demás están esperando", según explica la experta en protocolo Rosalinda Randall.

Dentro de esta razón también se incluye llegar tarde 10 minutos o más a las reuniones, un hábito que puede leerse como una falta de respeto para con los colegas. Su acción repetida se asocia con una conducta arrogante.

 (Archivo / Fox)

Decir que estás enfermo cuando no lo estás

Si a menudo llamas a tu jefe para reportarte enfermo y faltar a trabajar, cuando en verdad no lo estás, inmediatamente generarás malestar entre tus pares. El uso de licencias debe ser responsable y honesto.

Ser desordenado o sucio

Si comes una banana y dejas la cáscara largo rato sobre tu escritorio junto a tres o cuatro tazas de café sucias probablemente enfrentes la mirada inquisitoria de quienes tienes alrededor. Lo mismo aplica para el comedor o salas habilitadas para tomar refrigerio. Acaso: ¿estás esperando que alguien venga limpiar tu desorden?

Mantener un espacio laboral propio ordenador y limpio no sólo es cortés con los demás, sino que reflejará directamente cómo te comportas frente al trabajo.

Mostrarse como un sabelotodo

Desarrollar una actitud pedante en las reuniones o frente al trabajo de los demás puede ser una de las cosas más reactivas dentro de un entorno profesional. Generalmente estas actitudes se reflejan en interrupciones o comentarios permanentes para superar, corregir o, peor aún, reformular un comentario y apropiarte de una idea ajena.

Construir relaciones respetuosas y sanas es fundamental para el desarrollo profesional (Archivo / NBC).

Hablar de tu vida íntima u otras personas

No hace falta demasiada aclaración: discutir a los gritos sobre tu divorcio, las peleas con tu pareja, detalles de la intimidad o sexo no sólo es extremadamente poco profesional, sino que te hace ver como una persona emocionalmente inestable. No es necesario que toda la oficina opine sobre la relación con tu suegra.

Por otra parte, los comentarios burlones, la murmuración o las bromas que denotan actitudes pasivo-agresivas, además de irrespetuosas, terminarán generando malos comentarios sobre tu reputación.

Poner otros en un compromiso

Hay personas que en el trabajo venden cosas (rifas, porciones de torta, galletas...) o bien que recorren los escritorios pidiendo firmas, horas de voluntariado o donaciones. Si bien el activismo por una causa nobles es una actividad positiva, el trabajo no es el lugar ideal para hacerlo dado que estas acciones pueden poner a los compañeros de trabajo "en un compromiso" o hacerlos sentir incómodos.

Fanfarronear

Si estás orgulloso de un logro es normal que quieras compartirlo, pero si lo haces de un modo inapropiado puede volverse en tu contra. Regla de oro: si dudas como hacerlo, intenta siempre con la humildad.

Las actitudes más arrogantes pueden ser: utilizar "tono de superioridad", contarle a todo el mundo tus logros, señalar fracasos de otros y no decir "gracias" cuando te felicitan.

Ser ruidoso

No es un pecado escuchar música mientras trabajas, pero no es para nada cortés obligar a los demás que hagan lo mismo. Utiliza auriculares y asegúrate que si el volumen está alto no sea escuchado por todos.

Ser ruidoso especialmente en oficinas abiertas afecta la capacidad de concentración de los demás.

Hacer muchas llamadas personales

Pasar horas y varios momentos hablando con familiares, amigos, chateando en Facebook o Whatsapp no sólo es poco profesional, sino que en algunos casos podría ir contra las normas básicas de trabajo de tu empresa.

Ser grosero

Hablar cotidianamente de modo vulgar incluye: decir malas palabras, utilizar metáforas inapropiadas o frases discriminatorias, estereotipar a los demás o incluso utilizar adjetivos despectivos. Esta forma de comunicarte no sólo es poco profesional, sino que podría afectar la relación con tus compañeros o hasta generar una queja formal en Recursos Humanos.

Evitar todo tipo de contacto social

Si bien no es una conducta estrictamente descortés, una forma estratégica de relacionarte en un ambiente profesional es acudir a eventos sociales: reuniones o fiestas organizadas por la empresa o salidas con tus compañeros. Cada tanto puedes asistir a alguna para no ofrecer una impresión antisocial o de que no eres parte del equipo.

sábado, abril 08, 2017

Etnia: ¿Es el momento de apostar por la impresión 3D?

La tecnología de impresión 3D prometía una optimización de las existencias y una personalización de los productos sin precedentes, dos grandes ventajas que llevaban al fabricante de gafas Etnia Barcelona a plantearse su adopción. Pero, ¿debía detener sus planes de producción y apostar por una tecnología que aún tardaría tres años en funcionar a pleno rendimiento?

LA HISTORIA

"En este negocio, nunca dejas de estar preocupado: a veces sobre el capital circulante y otras sobre las ventas que pierdes". Así se expresaba David Pellicer, el fundador de Etnia Barcelona.

La empresa, que comercializaba gafas muy valoradas por su diseño, variedad y exclusividad, nació en 2001. Sus ingresos crecían de forma constante más de un 30% anual desde su creación y las ventas previstas para 2016 se situaban en 1,1 millones de unidades y 72 millones de euros. "Prosperamos produciendo los productos más complejos, apostando por una gran calidad y produciendo lotes muy, muy pequeños", explicaba el fundador de la empresa.

Producción exclusiva

El catálogo de Etnia solía contar con unos cien modelos diferentes. Cada tres meses, se lanzaba una nueva colección de entre 20 y 30 modelos en nueve combinaciones de colores o formas y se dejaba de fabricar un número similar. "Si un producto no gusta de verdad a nuestros clientes, simplemente desaparece del catálogo", aseguraba Pellicer.

Más del 70% de los modelos de Etnia se fabricaban con acetatos de dos proveedores distintos: Hua Yi, cuyo plazo de entrega era de un mes, y Mazzucchelli, que necesitaba tres meses para completar un pedido.

En el caso del italiano, Pellicer debía adquirir la cantidad adecuada de material con mucha antelación, sin ni siquiera ver los acetatos finales. Dado que la cantidad mínima por pedido era de 100 kilos, necesitaba cierta inspiración y en ocasiones resultaba insuficiente. "Tengo la impresión de que todos los años perdemos alrededor del 20% de nuestras ventas en demanda no satisfecha", aseguraba.

El proceso de producción de un par de gafas de acetatos era lento y principalmente manual. En total, llevaba 10 semanas. Mucho más rápida era la producción de gafas de metal, que suponían el 30% de los modelos.

Y una producción más ágil era lo que ofrecía Joan Jané, integrante del equipo de HP encargado de diseñar la cadena de suministro de la impresora 3D con tecnología Multi Jet Fusion.

Con la impresión 3D, "las cadenas de suministro se transformarán y las empresas serán capaces de aprovechar la reducción de costes en logística, al tiempo que mejorarán su capital circulante mediante la optimización de sus existencias", prometía Jané. La nueva tecnología haría posible la personalización de los productos, series cortas, producción más cercana a la demanda y formas geométricas libres, entre otras posibilidades.

"Actualmente, las impresoras 3D industriales cuestan entre 100.000 y 1 millón de dólares. Nuestra impresora HP Jet Fusion 3D 3200 costará 130.000 dólares y, con la estación de procesamiento, podrá ascender a 155.000 dólares", añadía Jané. En tres años, la máquina debería estar lista para producir con los acetatos que utilizaba Etnia y, en el futuro, utilizar materiales hasta entonces inimaginables.

Las palabras de Jané daban que pensar a David Pellicer. El equipo técnico de Etnia en China había estado trabajando en una nueva cadena de montaje totalmente automatizada, que les permitiría traer parte de la fabricación a Barcelona y reducir los plazos y los costes. Esperaban incrementar su productividad en al menos un 20%, mientras que la diferencia de coste de la mano de obra era de tan solo el 30%.

En este contexto, ¿debería interrumpir los nuevos planes de producción o seguir adelante y esperar a ver la evolución de la impresión 3D?

El caso Fabricación aditiva en Etnia Barcelona (P-1155), elaborado por los profesores Eduard Calvo, Alejandro Lago y Frederic Sabrià, está disponible en www.iesep.com.

viernes, abril 07, 2017

¿Qué sueldo me pagarían? La pregunta que pocos se animan a hacer

La conversación transparente sobre la propuesta salarial es lo primero que debe ponerse sobre la mesa; se trata de no especular para que el candidato acepte un sueldo menor.

Hubo, hasta hace poco, tres mundos: el primero, el segundo y el tercero. El segundo desapareció al fusionarse con el primero, luego que desapareciera el gran bloque de la Unión Soviética, por lo que subimos un escalón, aunque no por mérito propio, sino por cambios en la tabla de posiciones.

Según Wikipedia, estamos entre aquellos países cuyas "características comunes figuran el tener una base económica agraria, la exportación de materias primas, una economía endeudada con los países más industrializados y escasa infraestructura". Podríamos agregar, también, reducida capacidad de gestión de los recursos humanos, pero en este punto parece que tenemos coincidencias que nos habilitan a pensar que estamos en el Primer Mundo o, al revés, que allá arriba están a nuestro mismo nivel.

Ejemplifiquemos con lo que le sucedió a una joven canadiense, Taylor Byrnes, a quien le cancelaron una entrevista de empleo por preguntar cuánto dinero ganaría y cuáles eran los restantes beneficios.

La primera conversación fue telefónica y todo anduvo muy bien, porque la invitaron a dar un segundo paso, que era la entrevista personal. Pero la joven tuvo la imprudencia de enviar un mail a posteriori de la charla, con las disculpas del caso, pidiendo a la empresa que le informaran cuánto ganaría por hora y qué otros beneficios incluía.

La respuesta que recibió, cancelando la entrevista personal, fue: "Su pregunta revela que sus prioridades no están en sincronía con las de nuestra empresa", porque a la joven le interesaba más la compensación que "el trabajo duro y la perseverancia". Asombroso.

No se trataba de un puesto ejecutivo, pero como Taylor viralizó la respuesta empresaria, los empleadores debieron hacer una declaración pública, afirmando que "el mail enviado a Taylor Byrnes era erróneo y no representa los valores de nuestro equipo" (sic). Además, le propusieron seguir adelante con la entrevista personal pautada.

No tenemos datos sobre cómo finalizó este conflicto prematuro, pero lo más probable es que Taylor no haya ido a la segunda entrevista. ¿Debió haberlo hecho? Y aquí sí nuestro segundo mundo se separa del primero. Depende de la necesidad, que es directamente proporcional al sometimiento. Cuando escasean las posibilidades de encontrar trabajo, las defensas bajan lo que sea necesario para conseguirlo. Luego vienen las preguntas sobre cuánto ganará y tal vez ni se hable de los beneficios.

En este segundo mundo las cosas son distintas, pero podemos mejorarlo para no quedar pegado a lo peor del primer mundo, como lo expone este episodio con la joven Taylor. Cualquier entrevista de empleo debe dejar aclarado cuál es el monto que se percibirá por desempeñar un cargo. Esto implica que quien debe empezar a hablar es el que selecciona, no el postulante.

Hay una desdichada tradición: el entrevistado debe hablar primero y ser escuchado, hasta que surja alguna pregunta, generalmente inquisidora. El fundamento implícito o explícito es que no se le puede dar al postulante todos los datos, ante el peligro de estar concediendo datos importantes con los que puede jugar para quedar bien parado. Gran error.

La empresa, las condiciones de trabajo, el sueldo y todo lo que se necesita para calmar la ansiedad es la mejor vía para pasar a otra etapa de relación, más franca, de ambos lados. Un buen selector de personal no puede ser engañado tan fácilmente, a menos que sea muy necio y prejuicioso como quien rechazó a Taylor Byrnes porque estaba fuera de perfil.

jueves, abril 06, 2017

El problema de decir mi puerta está siempre abierta


Megan Reitz y John Higgins, en hbr-org del pasado 9 de marzo,  plantean los problemas que ocasiona el decir que nuestra puerta está siempre abierta para los demás. Seguramente cuando lo hacemos somos sinceros y sentimos que somos personas accesibles y que todos se sienten lo suficientemente cómodos como para  venir a nosotros para contarnos sus ideas. Puede ser verdad pero probablemente no lo es ya que los líderes con frecuencia piensan que es muy fácil acercarse a ellos y hablar honestamente cuando la realidad lo desmiente. Una investigación realizada por los autores durante dos años ha mostrado que no solemos ser conscientes de lo arriesgado que pueden sentir los demás que resulta hablar y defender sus ideas.

Este hecho ocurre porque cuando ocupamos una posición de poder con frecuencia olvidamos lo que significa pertenecer a un grupo menos privilegiado. Si analizamos la frase “mi puerta está siempre abierta” vemos que contienen una serie de suposiciones: primero que las personas deben reunirse con nosotros en nuestro territorio, segundo que contamos con el “lujo” de una puerta y tercero que podemos elegir cuando abrirla o cerrarla.

Estos detalles pueden parecer nimios pero son importantes. Los sistemas que imperan en las organizaciones contienen muchos códigos sutiles que buscan que los profesionales se amolden a unas normas. Uno de los más obvios y cínicos es cuando el que tiene el poder anima a sus colaboradores a que le desafíen y luego los castiga por ello.

Estas contradicciones son peligrosas porque terminan ocasionando que las personas callen y no se atrevan a expresar sus ideas con lo que a largo plazo las organizaciones se resienten.

Los líderes deben ser conscientes de las diferencias de poder que existen entre ellos y sus profesionales y si quieren ser realmente accesibles deben hacerse preguntas en las siguientes áreas:

1.- ¿Estoy realmente interesado en escuchar las opiniones de los demás? Si la respuesta es positiva plantearnos en quién confiamos más o nos interesa más y si tenemos prejuicios contra alguien, qué datos son los que escuchamos mejor y a cuáles prestamos oídos sordos (financieros, sobre personas o emociones,…). Mostrar una actitud abierta hacia otras perspectivas requiere humildad y aparcar nuestro ego y para asegurarnos de que no tenemos un problema relacionado con esta área debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Cómo puedo saber que tengo la reputación de estar dispuesto a cambiar mis ideas?

2.- ¿He considerado lo arriesgado que los demás sienten que es exponerme sus ideas? Debemos reflexionar sobre cómo tendemos a responder cuando los demás nos cuentan sus opiniones, puede ser que lleguemos a la conclusión que no siempre escuchemos atentamente o que les interrumpamos, que les juzguemos,… Tenemos que estar muy pendientes de las señales que estamos emitiendo y debemos estar dispuestos a disculparnos cuando no hemos respondido adecuadamente.

3.- ¿Soy consciente del juego político que está detrás de las palabras de los demás? la política es una parte inherente de la vida en las organizaciones e interviene en lo que consideramos conveniente decirnos unos a otros dentro de ellas. Especialmente cuando ocupamos un rol que tienen influencia los demás pueden decirnos sólo lo que creen que queremos oír.  El reto del líder es facilitar que sus colaboradores puedan hablar y entender por qué lo hacen y por qué callan y ampliar el círculo de profesionales que escucha para incluir también a aquellos que se muestran menos dispuestos a “seguir el juego”.

4.- ¿Cómo “etiquetamos” a los demás y cómo nos “etiquetan” ellos a nosotros? Cuando nos encontramos con otras personas consciente o inconscientemente les “etiquetamos” y por ejemplo pensamos es un novato, es un consultor, un vendedor,….,  y estas calificaciones significan distintas cosas para las diferentes personas en contextos diversos, pero son indicadores de estatus y éste va a gobernar las reglas no escritas que van a decidir quién puede hablar y a quién se debe escuchar. Detectar este fenómeno no es fácil pero el líder debe ser consciente de él para mitigar su posible influencia negativa.

5.- ¿Qué tenemos que hacer y decir específicamente para facilitar que los demás expongan sus opiniones? Para ello se pueden utilizar diversas tácticas tales como por ejemplo adoptar una forma de vestir menos formal o intentar mitigar nuestra tendencia a la extraversión para posibilitar que los demás tengan oportunidades para hablar.

Como conclusión los autores plantean que si nos preguntamos por qué nuestros colaboradores no hablan más debemos comenzar por preguntarnos qué es lo que estamos haciendo sin darnos cuenta que está ocasionando su silencio.

miércoles, abril 05, 2017

Los jóvenes no sueñan con compañías


Carolina Borracchia es la CEO de Combo Employer Branding, una empresa que cuenta con 3 unidades de negocio -Combo Academy, Consulting y Agency-, además de especialista en Marca Empleadora, Speaker, docente universitaria y autora de 3 libros. Sin embargo, su bagaje en el mundo profesional no empezó desde el sector empresarial sino en el del diseño gráfico, especialidad que estudió en la Universidad de Buenos Aires. Esta profesional argentina, que también se interesó por el campo del marketing (programa que realizó a través del IAE Business School) y de los recursos humanos (el cual desarrolló en la Universidad Torcuato Di Tella), nos habla de la cómo han evolucionado las prioridades y deseos de los más jóvenes a la hora de proyectar su futuro. De hecho, la experta desvela como estas generaciones están desechando la idea de incorporarse a una gran empresa por la de innovar y crear sus propios proyectos. Y precisamente de estas y otras cuestiones hablará Borracchia en su próxima visita a España para dar una formación en Alicante.

Casi la mitad de los jóvenes no sueña con ninguna empresa, devela el valioso estudio de Compañía de Talentos. Esto es tanto o más revelador que conocer cuál es ese puñado de repetidas compañías que cada año lidera los rankings de empleadores favoritos.

La mayor oportunidad está en la conquista de esos jóvenes que no sueñan con el modelo de éxito que proponen las grandes compañías admiradas. La pregunta para ellos es: ¿con qué carrera sueñan? y la respuesta está en la noción de autoridad y de éxito que se han ido armando al crecer.

Estos jóvenes han crecido admirando otras cosas. ¿Por qué entonces esperamos que admiren lo que sus antecesores esperaban del mundo del trabajo? La noción de autoridad ha cambiado, estos jóvenes valoran a quienes no imponen su autoridad sino a quien se la gana. Admiran la humildad por sobre cualquier título, pero no son sumisos. Son personas que cuestionan lo que otras generaciones no se atrevían siquiera a pensar. Su relación con sus padres y profesores es ligeramente diferente a la de quienes los antecedieron. Ellos admiran la capacidad, no los altos cargos. Predican el altruismo en todas sus formas (solidaridad, medio ambiente, véganismo, justicia…) y rezan el claim "las cosas como son" antes que cualquier promesa de perfección que quiera venderles el marketing, al que saben desenmascarar más que cualquier otra generación. Tienen mayor acceso a la información que sus antecesores y pueden desasnarse sin la ayuda de los mismos, por sí solos, lo cual les hizo menos inocentes. Y no conciben procesos en donde se pierda el tiempo porque han crecido rodeados de tecnología capaz de reducirlos.

Las grandes compañías no los seducen, son el paraíso soñado de sus padres, no de ellos. Y de ellos mismos y de sus profesores se han armado su propia noción de autoridad y éxito. Para ellos, los profesores y docentes tienen sentido del humor, un espíritu jovial y proyectan cercanía, y en su imaginario las compañías son serias, estrictas, lejanas y viejas.

La gran oportunidad escondida no tiene un nombre popular ni aparece en el corte comercial: son los start-ups y las pequeñas empresas. Al ser ámbitos pequeños, se experimenta una mayor cercanía y la formalidad tiene menos espacio. Son espacios divertidos. Está más visible el propósito y el altruismo se vive lejos de la definición de la misión, visión y valores de las grandes compañías.

Del mismo modo, esta visión generacional explica por qué crece tanto el emprendedurismo y el crowdfunding, como respuesta a esa inexistencia de la compañía soñada. Si la sueñan, la crean: porque además son autodidactas, basta con ver cómo aprenden con YouTube. Y la empresa propia es claramente copada.

¿Por qué “no se ponen la camiseta” de una gran compañía? Porque se ponen su propia camiseta y su carrera es de ellos, no de la compañía.

martes, abril 04, 2017

La historia original o cómo el liderazgo consciente emana desde el Ser

Desde mi perspectiva, cada uno de nosotros tiene un acuerdo con el “misterio” para ser. Venimos a este nivel de realidad con un conjunto de regalos, talentos únicos, que nadie más tiene. Esto no solo es válido para los seres humanos, sino para todos los seres que existen en nuestra Madre Tierra. Llevamos una historia dentro de nosotros, una historia original que está plenamente alineada con la Vida y con su juego de amor.

Hay una gran diferencia entre otros seres y los seres humanos, nosotros vamos al “colegio”. Mediante la “educación” (o domesticación), aunque está cambiando, aprendemos a ponernos máscaras para sentirnos seguros, protegidos y valiosos. La mayoría de nosotros llegamos incluso a creer que el “amor” que experimentamos y recibimos de los demás, depende en gran medida de cómo de “bien” llevamos la máscara, y de qué máscara llevamos. Y con todas las máscaras, olvidamos nuestra historia original y comenzamos a contar una historia que “encaja” en lo que se espera.

La semilla de un árbol contiene también su historia original. Una diferencia es que el árbol sigue yendo cada año, durante el invierno, de vuelta al origen para recordar la historia que lleva dentro. Una vez que recuerda su historia (si es que en algún momento ha llegado a olvidarla), sueña nuevas posibilidades, que manifiesta con fuerza y determinación a partir de la primavera. Por supuesto, las condiciones meteorológicas y otras circunstancias tienen un impacto en la manifestación del sueño sagrado del árbol, pero, aun así, el árbol sigue usando todo el “alimento” para crecer y cambiar, de acuerdo a su historia original.

Nosotros, como humanos, tenemos nuestra propia historia original, y somos parte de la red de la Vida.

Todo lo que pensamos, decimos o hacemos, impacta dicha red. Somos sagrados en este sentido también, y ahora es el tiempo de, una vez más, abrazar la responsabilidad de nuestro impacto en toda la red que conforma la Vida, y crecer en nuestra habilidad de responder a los retos que afrontamos de tal forma que afirmemos la Vida, y recordar que la medición es “no hacer daño”.

En este viaje de aprendizaje, mi (nuestro) trabajo o propósito es el de contar mi (nuestra) historia original, aquella que sólo yo (nosotros) puedo cantar y contar. Soy parte del “coro de storytellers” de la Tierra (como tú), y debo ser original si quiero estar en armonía con la vida.

Desde esta perspectiva, el trabajo personal es para mí  en primer lugar reconectar con mi historia original y, en segundo lugar, sacar mi ego de en medio del camino de mi propia historia, de forma que pueda ser contada.  Así, el trabajo personal, surge del despliegue de la historia original.

De ahí que el punto de partida en un proceso de desarrollo de un liderazgo más consciente, sea revisitar nuestra identidad y anclar nuestro pensamiento, comunicación y acción en el Ser.

Sólo desde una expresión genuina y original, auténtica, podremos relacionarnos con los demás de forma íntegra y valiente, sin miedos y desde el amor y la compasión.

Ser desde la unicidad, desde contribuir siendo originales y aportando nuestra experiencia única y subjetiva de la realidad, al tiempo que respetamos la experiencia única y subjetiva del otro. Así, diversidad y subjetividad dan paso a un espacio de comunión en el que cada persona sabe y siente que está contribuyendo al sueño colectivo, a la historia original colectiva, desde la armonía, el aprendizaje y el amor.

Descubrir nuestro Ser más profundo, pasa por remover todas las máscaras que hemos adoptado, para recordar nuestra esencia genuina y contar nuestra historia original. En este proceso, descubrir nuestros valores más profundos es imprescindible. ¿Qué es aquello que nos inspira? ¿De dónde sale nuestro anhelo más vital?

Junto con dichos valores, explorar la vida en cada situación hasta los límites, hasta la zona de aparente peligro, nos lleva a integrar cada vez más nuestros talentos y regalos, nuestro poder personal. Un poder que alimenta nuestra capacidad de responder de forma consciente para afirmar la vida.

Nuestros valores y nuestros talentos están al servicio de un propósito único para cada persona, un papel que nadie más puede representar. Es nuestra intención más auténtica, nuestro propósito, la que ilumina con claridad la dirección a seguir en cada momento.

A lo largo de este viaje de descubrimiento personal que proponemos en Leading for Vitality, conectamos cada vez más con nuestra historia original, y nos abrimos a contarla con mayor coraje y determinación, sin hacer concesiones a las circunstancias ni a los desafíos.

Ser es una competencia esencial del liderazgo consciente, pues la identidad que sostenemos para nosotros mismos, determina en qué medida honramos nuestra posición en la red relacional de la Vida.

Cuando estamos en contacto con nuestro Ser original y auténtico, reconocemos que somos parte de la Vida, y que formamos parte de esa dinámica de continuas interacciones, ya que sabemos que todo está interconectado. Integramos entonces que no estamos “al mando” y que al mismo tiempo somos agentes co-creadores de la realidad.

Ello nos aporta dos elementos fundamentales para crecer y cambiar individual y colectivamente: libertad y responsabilidad. Somos libres de elegir nuestros pensamientos, palabras y acciones, pero también responsables de nuestro impacto. De ahí que la confianza sea el mejor regalo que los demás nos pueden dar. Al confiar en que el otro hará un uso adecuado de su libertad y responsabilidad, en realidad estamos honrando el poder personal del otro. De esta manera se crea un contexto en el que cada persona se siente evocada a contribuir con aquello que nadie más puede aportar, con su singularidad.

Y tú, ¿estás contando tu historia original?


lunes, abril 03, 2017

La sangrienta batalla de los egos en el trabajo

Cualquier organización civil, política, sindical y también cada empresa, es un caldo de cultivo para que broten los egos. Cada ego es el percutor escondido de un campo minado que puede hacer que todo estalle.

Este es el cuadro que plantea Javier García Ropero en su artículo publicado en 5 Días, de Madrid. Aquellos brotes son visibles si se los quiere ver y luego, sufrirlos. Cita una segmentación interesante, propuesta por el director académico del Centro de Liderazgo de IE Business School, Juan Carlos Pastor: "En la formación de grupos distinguimos cuatro etapas: la inicial, donde impera el respeto, todo está bien visto, ninguno tiene nada que esconder...; la de tormenta, cuando emergen los líderes, las polémicas, el debate; la normativa, en la que se fijan las reglas que van a conformar la cultura de la empresa, y la de ejecución".

La segunda etapa es la más complicada y condiciona el futuro de la organización, porque según aporta otro autor, Juan Mateo: "Cuando los egos, las envidias y otro tipo de componentes personales entran en juego, alcanzar un consenso empieza a ser una misión imposible. El problema no está en el conflicto, sino en su gestión. El debate puede significar avance, pero en el instante en que los egos toman partido, lo que hay es imposición, y eso genera perdedores. Pero la que más pierde siempre es la empresa". Y por lo tanto, agregamos nosotros, todos sus miembros, desde el primero hasta el último.

No se trata de encontrar lo mejor que se puede hacer, sino quién es más importante y acumula más poder. Naturalmente provoca desconcierto porque nadie sabe adónde hay que mirar para hacer una propuesta interesante, cuyo resultado es que habrá muchas ideas que queden en el camino, por las dudas. O se deba tomar partido.

Puede suceder que el gerente X está compitiendo con el gerente Z por un ascenso. O, más simple, por el goce del poder. Cada instrucción o pedido de acciones al personal estará teñido por la controversia y habrá que adaptarse a reglas no escritas, donde hasta la prontitud o prolijidad estará condicionada por quién la pide y si se toma partido o no. Este cuadro, francamente horroroso, no es poco frecuente en las empresas, agregando un estrés innecesario y daña a la organización en su totalidad, aunque a veces se lo naturaliza, en especial al sacralizar la competencia.

Se sabe que competir es parte constituyente del sistema capitalista, pero también se llega a tales extremos que, en vez de volcar los esfuerzos hacia fuera, se integran con el individualismo y generan un grupo canibalizado.

No hay mejor contracara de lo que necesita una empresa que el conocido programa de TV Gran Hermano, en todas sus versiones. Es un magnífico experimento psicosocial que a menudo se desperdicia por los prejuicios. Reproduce muchas situaciones de la vida real, mediante procedimientos que estimulan a sacar a la luz los peores apetitos antisociales. Conviven forzosamente encerrados en un mismo ámbito, comparten tareas, pero a la vez compiten a rabiar para obtener una recompensa económica o el escalón a la fama. ¿Algún parecido con la realidad laboral?

La alternativa, según el artículo mencionado, es que "el líder debe apostar mucho más al debate, al consenso, a alcanzar acuerdos y no a dividir". Pero hay condiciones necesarias: "Hay que estar muy seguro de ti mismo y tener una visión muy clara para hacer esto. Ser humilde te hace un gran líder". La humildad, por desgracia, es el recurso más escaso.

domingo, abril 02, 2017

Trabajadores búmeran: jubilados que vuelven al mercado laboral

Por necesidad económica o por el deseo de mantenerse en actividad, crece en el mundo la cantidad de adultos mayores que tienen empleo; algunas experiencias en empresas argentinas.
Los jubilados vuelven al mercado laboral. Foto: Archivo

Gerascofobia es el miedo a envejecer. Y es lo que, según Eugenio Semino, defensor de la tercera edad, sucede en la vida y en el mundo corporativo. Muy probablemente, la fobia comience a retrasar cada vez más su llegada según sigan pasando las décadas y los desarrollos científicos: por ejemplo, el centro de investigaciones Pew afirma que para 2050 habrá unas 400.000 personas mayores de 100 años en Estados Unidos. Algunas empresas empiezan a tomar nota y, como una tendencia emergente, reincorporan a trabajadores que ya salieron del mercado laboral para posiciones de lo más variadas.

Un estudio de la consultora Manpower titulado "De regreso a la oficina: trabajadores boomerang" da cuenta de algunos ejemplos a nivel global y señala que la tendencia crecerá. Según la investigación, será inevitable el crecimiento de la fuerza laboral de personas de más de 50 años. Por caso, para 2022 serán el 35,4% de los empleados en Estados Unidos.

El estudio resalta el compromiso y la dedicación de los jubilados que retornan al mercado laboral, sobre todo de quienes no tienen necesidades económicas para hacerlo. "La mayoría constituye un nido vacío con menos presiones financieras y familiares, lo que significa que están motivados por la actividad propiamente dicha", puntualiza. También subraya que ese es el principal motivo por el que son contratados, además de su experiencia y su know how.

Marcela Romero, gerente comercial de Búsquedas Permanentes de la consultora, destaca el valor de los trabajadores jubilados como baluartes de la cultura de las empresas. Es muy probable que quien finalice su actividad laboral en una compañía haya pasado varios años allí, porque la discriminación por edad existente haría muy difícil que hayan sido contratados después de los 45 años. "Son la historia viva de las organizaciones y son fuentes de consulta cuando se presenta un caso o desafío para el que haya que recurrir al archivo", dice.

Romero sostiene que en el mercado local se ve la incorporación de adultos mayores especialmente en áreas técnicas y a modo de capacitadores o tutores de empleados más jóvenes que luego ejecutan proyectos. "Se trata de áreas donde es necesario un expertise particular, pero puede darse en cualquier sector o industria", aclara.

En países como Australia, el Estado ofrece incentivos económicos a los empleadores que contratan y mantienen en sus plantillas a trabajadores de edad avanzada. En EE.UU. existen bolsas de trabajo para jubilados como Retired Brains o Senior Job Bank. "No solamente la expectativa de vida se alarga, sino que el sistema previsional en algún momento va a explotar por los aires: cada vez se van a ver personas más mayores en el mercado laboral", predice Alejandro Melamed, director de Humanize Consulting.

Para el experto hay un desajuste en el mercado laboral argentino porque hay desocupados en todos los niveles, pero también existen posiciones vacantes en la mayoría de las empresas, sobre todo en los puestos que requieren de mayor especialización. Añade que las organizaciones "se están dando cuenta de que ya hay distintos modelos de colaboración que pueden agregar muchísimo valor", y que "el mejor talento viene en cualquier envase, tamaño o forma".

"Mientras los jubilados están activos, ganan ellos, ganan las familias y la sociedad", apunta. No obstante reconoce que la discriminación por edad existe y que limita las posibilidades de los trabajadores mayores. "Pasa fundamentalmente por no comprender que la diversidad generacional es una oportunidad y no una amenaza", indica.

Los baby boomers, nacidos entre 1946 y 1965, podrían encontrar en los jóvenes a sus mejores aliados. Milagros Abud, coordinadora general de la Fundación Diagonal -una ONG que aborda situaciones de vulnerabilidad laboral-, afirma que los millennials, los nacidos entre 1980 y 1995, obligan a las empresas a salir de un arquetipo de organización estructurada para ir a modelos más flexibles.

"Buscan trabajar por objetivos, desde casa y con mayor libertad de horarios. Ese paradigma fuerza a las empresas a cambiar, y a los adultos mayores les viene genial porque quizá prefieren reincorporarse de manera remota o no quieren estar de 9 a 18 en el escritorio", explica, y añade: "Esta idea todavía no está instalada, pero vamos irremediablemente hacia eso porque hay sinergia entre las dos puntas generacionales".

En la Argentina, todavía son muy pocas las empresas que se animan a contratar trabajadores jubilados. Supermercados DIA contrata talentos ya retirados del mercado laboral para el área de Servicio de Atención al Cliente. Desde la compañía aseguran que buscan que sus "expertas en ahorro" -así llaman a sus clientas- sean atendidas "por otras expertas en ahorro como ellas, que entienden sus necesidades y trabajan para canalizar sus consultas, dudas y reclamos". Y para evitar conflictos intergeneracionales, la compañía entrena y capacita a sus líderes sobre diversidad.

El Banco Industrial (BIND) también recluta desde hace dos meses a jubilados para que ayuden a sus coetáneos a usar los canales electrónicos. Por ahora, el sistema de atención telefónica funciona en cinco sucursales, pero la idea es extenderla a toda la red. "Son empleados como cualquier otro, la única diferencia es que empezamos con una modalidad de medio día, pero eso no quiere decir que no siga evolucionando", dice Ignacio Moraco, Chief Staff Officer de la entidad financiera, que apostó al programa ya que el 60% de su negocio pasa por el pago de haberes a jubilados.

El ejecutivo afirma que en el programa ingresaron perfiles de todo tipo: aquellos que eligen seguir trabajando aunque no lo precisen y aquellos que necesitan hacerlo. Para Semino, defensor de la tercera edad, la clave está en darles a los jubilados la capacidad de poder elegir. "Las actividades para los jubilados hoy se relacionan exclusivamente con el ocio. Eso es absurdo, porque una persona de 65 años está intelectualmente y físicamente apta para desarrollar las tareas que quiera, y no necesariamente las recreativas", puntualiza.

Por la pérdida de poder adquisitivo de las personas retiradas -Semino indica que el ingreso mensual llega a reducirse más del 60%- resalta que existe una "superexplotación" del trabajador jubilado, porque termina "aceptando cualquier trabajo bajo cualquier condición" para poder tener un ingreso más.

No obstante, considera que es una etapa vital en la que puede haber un cambio significativo: "Muchos de nosotros quizá trabajamos durante décadas en actividades que no tenían nada que ver con nuestro deseo inicial. Si la sociedad lograra generar oportunidades para que las personas dejen de trabajar por necesidad, trabajaríamos por ese deseo y con más creatividad", finaliza. 

sábado, abril 01, 2017

Trabajar más allá de la edad de la jubilación, ¿puede mejorar la salud?

Varios estudios evalúan los beneficios de estar en actividad; la percepción cambia según la tarea que se haga.

NUEVA YORK.- ¿Quedarse más tiempo en la fuerza laboral trae beneficios para la salud? Los estudios científicos no dan un resultado cierto, pero tienden a inclinarse por el "sí". Esto es particularmente pronunciado entre la gente para la que su trabajo es gratificante. Las personas de la generación del baby boom siguen trabajando más allá de los 60 y, a menudo, bastante más allá. En algunos casos esto significa demorar la jubilación y también puede involucrar algún tipo de empleo puente, empleo de tiempo parcial o autoempleo.

"¿Cuál es el beneficio del trabajo? La activación del cerebro y de las redes sociales puede ser crítico" dice Nicole Maestas, profesora adjunta de política de salud de la facultad de Medicina de Harvard. Los investigadores dan por supuesto que sólo la gente con alto nivel de educación y más sana se beneficia de trabajar después de cierta edad. Pero últimamente, estudiosos y jubilados han explorado una cuestión intrigante con implicancias tanto para los trabajadores potenciales como para los funcionarios: ¿El empleo es un factor que mantiene a la gente mayor mental y físicamente saludable?

Mark Truitt, de 70 años, docente por muchos años en Pembroke Pines, Florida, argumenta en favor del "sí". Intentó jubilarse cuatro o cinco veces pero volvió a trabajar una y otra vez. "He visto una cantidad de docentes que se jubilan, no hacen nada que consideren de valor y declinan rápido", explicó. Ahora dedica unas 10 horas a la semana a la consultoría para el Consejo de Cambio Educativo, una organización sin fines de lucro de Florida.. "Me encanta hacerlo", sostuvo.

Los académicos que han estudiado la correlación entre salud y trabajo en la tercera edad dicen que el trabajo ofrece una rutina y un propósito, un motivo para levantarse por la mañana. El lugar de trabajo es un medio social, una comunidad. Según cuál sea su ocupación, hacer su trabajo involucra tratar con compañeros, jefes, subordinados, compañeros de sindicato, proveedores, vendedores y clientes.

"Al principio, cuando uno se jubila puede parecer que uno está de vacaciones", afirma Gabriel Heller-Sahlgren, director de Investigaciones del Centro para el Estudio de la Reforma Educativa de Mercado y estudiante de doctorado de la London School of Economics. "Pero después vemos más un efecto tipo del tipo «si no se usa, se pierde»."

Si los compromisos y las relaciones de un empleo -así como los ingresos-pueden contribuir a que haya una población mayor más saludable, la implicancia es que los funcionarios deberían facilitar a los mayores tener un trabajo pago. "Esto no significa que los políticos deben forzar a la gente a trabajar hasta morir", dijo Heller-Sahlgren. "Deben eliminar desincentivos para trabajar"

Heller-Sahlgren analizó los efectos de corto y largo plazo de la jubilación para la salud mental. Sus datos -basados en un Estudio de Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa- llevaron a concluir que no hay un efecto de corto plazo de la jubilación sobre la salud mental. Los resultados del estudio sugieren que los efectos negativos aparecen luego de los primeros años en que se deja de trabajar.

Sharon Wills, de 65 años, sigue trabajando para la compañía en la que desarrolló su carrera. "No me va bien en casa", dice. Vive en Amarillo, Texas, y se jubiló en 2011 y tras un año de descanso, eso no le gustó. Cuando la firma la llamó para hacer un trabajo, se aferró a esa oportunidad.

Pese a lo que pueden parecer beneficios evidentes, los estudiosos no pueden afirmar nada definitivo acerca de los efectos para la salud de trabajar por más tiempo. "Diría que, en mi experiencia, el resultado de las investigaciones no es concluyente", dijo Maestas. "Los estudios tienden a mostrar que hay beneficios para la salud de trabajar más tiempo".

Algunos estudios examinaron el impacto del trabajo en la riqueza de las relaciones sociales. Los economistas Eleonora Patacchini de la Universidad de Cornell y Gary Engelhard de la Universidad de Syracuse recurrieron a una base de datos de unas 1300 personas de entre 57 y 85 años con respuestas a preguntas sobre sus relaciones en 2005 y 2010. Considerando su estado civil, edad, salud e ingresos, concluyeron que la gente que seguía trabajando disfrutaba de mayores redes de familiares y amigos. Las redes sociales de la gente jubilada, en cambio, se redujeron en los cinco años del estudio.

Está claro que no todos pueden trabajar en la vejez o desean hacerlo. La idea de trabajar más tiempo en empleos de baja paga o en una línea del montaje, por ejemplo, puede ser dolorosa. Como escribió H. L. Mencken, el periodista y satírico, en 1922: "Aunque no obtuviera premio alguno, el artista seguiría trabajando de todos modos; su premio de hecho a menudo es tan pequeño que casi se muere de hambre. Pero supongamos que un trabajador del vestido no recibiera nada por su labor: ¿seguiría trabajando de todos modos?".


Traducción de Gabriel Zadunaisky

viernes, marzo 31, 2017

La inversión en el no talento, quizá más redituable que la mirada en la elite

Aquellos cuya performance no es tan brillante pueden ser, en un futuro próximo, quienes brinden a la empresa una increíble oportunidad de mejora.

Tenemos experiencia suficiente para saber que todo recurso, tarde o temprano, puede agotarse. Por ejemplo, la energía, que no sólo se trata de la producción de combustibles, sino también la energía humana, de cualquier individuo u organización. Por lo tanto, su administración debe ser sensata y cuidadosa, porque cualquier desvío puede anticipar un derrumbe.

Desde esta perspectiva resulta muy interesante el debate que ofrece una nota aparecida en Human Resource Executive On Line, donde se propone que los objetivos organizacionales deberían apuntar a los empleados de bajo rendimiento. Contradice la corriente actual acerca de captar y retener talentos a toda costa.

Hay una experiencia llevada a cabo por Amazon. Es un programa de apoyo a los empleados con peor desempeño. Esto genera polémica con los que insisten en que la atención de Recursos Humanos debe atender sólo a los mejores, porque son quienes generan un crecimiento económico exponencial.

De esto se trata la administración de la energía. ¿A quiénes atender? ¿A los de arriba o los de abajo? Coincide con decisiones novedosas que tienen algún punto en común, como la que tomó General Electric, desechando la habitual práctica de hacer rankings entre los mejores empleados, para que sirvan como modelos. Coincide también con la crisis de los sistemas de evaluación de desempeño tradicionales, demandando la atención personalizada en vez de calificaciones estándar.

En Amazon, se destina una dotación de asesores para ayudar a los empleados en su desarrollo. Deben tener experiencia en recursos humanos, relaciones laborales, servicios sociales o similares. Asesoran, sin gestionar, hasta lograr mejoras visibles en aquel que no venía haciendo las cosas como se esperaba de su puesto. Y aquí empieza la polémica.

Quienes están a favor, argumentan que es una demostración de que la empresa se preocupa por sus trabajadores. Por el contrario, Levi Segal, socio de la consultora Aon Hewitt, afirma "que Recursos Humanos estaría mejor si invirtiera más tiempo en los perfiles de mejor rendimiento [...] Prefiero identificar a esas personas y ofrecerles un coach de carrera en vez de aquellas que no están produciendo".

En este punto aparece otro problema que Segal señala: "El papel de RR.HH. como defensor del trabajador a menudo entra en conflicto con el papel de socio del negocio. Con el fin de aportar valor real a la organización, RR.HH. necesita pensar más como socio que como abogado defensor de los empleados".

Otra especialista, Mary Beth Harteb, CEO de Prism Global Management Group, agrega otra dimensión: "Hay tantas variables como personas", planteando que lo adecuado es "invertir en el primer ciclo de vida del empleo, mediante procesos eficaces de contratación y selección, orientación de los empleados, coaching o mentoring, y programas de formación".

Según David Ulrich define a RR.HH. como socios de negocios que "también cumplen con cuatro roles; son socios estratégicos + expertos administrativos + adalid de empleados + agente de cambio". Es decir, deben ser equilibristas sobre cuatro cuerdas, lo cual no es una tarea tan sencilla como la que expone Segal, convencido de que hay un solo rol: socio del negocio.

Desde esta definición, se explica que los humanos sean sólo un recurso más. Pero por estos motivos, Recursos Humanos es un área que tendrá siempre, por lo menos, cuatro miradas distintas.