Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

martes, junio 11, 2019

Entrevistas nada tradicionales y con elementos sorpresa

Todo vale, desde pedir a los candidatos que hagan un trago a partirde un tutorial hasta llevarlos a una plataforma petrolera o a la bolsa de comercio. Crédito: Shutterstock.

Resolver el problema de un huésped en un hotel o hacer rápidamente un mojito de coco siguiendo un tutorial fueron algunos de los desafíos que planteó en un casting una cadena de hoteles para reclutar gente para sus operaciones en la Argentina. Una cervecera fingió la descompensación del reclutador en la entrevista para evaluar cómo actuaba un candidato en una situación de emergencia. Otras empresas llevan al postulante a la bolsa de valores en pleno cierre bursátil.

En todos los casos se trata de acortar los tiempos de búsqueda, ajustar bien la selección y achicar al máximo la diferencia de expectativas entre empleador y candidato.

Si bien la inteligencia artificial ha impactado en las tareas típicas del proceso de reclutamiento, como identificar y seleccionar currículums o coordinar y organizar grandes volúmenes de interesados, el encuentro del candidato con la situación laboral sigue siendo de tipo humano, donde dos se eligen.

"El proceso de reclutamiento es una elección mutua. Ya no se trata de un proceso unidireccional, como se lo consideraba tradicionalmente. Busca analizar qué tiene para aportar el profesional y qué espera que la empresa le aporte a él. La elección es recíproca. Es como el casting para una serie: encontrar el papel al actor y viceversa. Ambos deben elegirse", afirma Daniel Urman, de Numan, consultora especializada en búsquedas para el mundo industrial.

Si de castings se trata, Selina, una cadena de hoteles para nómades digitales, tiene el Selina's Got Talent: una innovadora estrategia de reclutamiento que busca atraer al mejor talento de cada lugar donde abre un establecimiento. "La cadena resuelve en solo tres días el reclutamiento para una nueva operación", explica Ángeles Udry, vicepresidenta de recursos humanos.

El día de la convocatoria, los candidatos se reúnen con los reclutadores y los gerentes de las distintas áreas para contarles quiénes son en un formato rápido e informal. "El principal es el segundo día, cuando los preseleccionados participan de los retos", cuenta Udry.

"Esos desafíos sirven para ver tanto sus aptitudes como sus habilidades interpersonales. Algunos tienen que acomodar en menos de tres minutos una habitación exactamente como en la imagen que les mostraron o, en grupos de cinco personas, dramatizar distintos casos y problemas posibles de un hotel y resolverlos. También tuvieron que hacer un mojito de coco que se les mostró en un video", afirma.

Al finalizar el tercer día, la empresa despide a todos los participantes con una ceremonia de graduación, y a la semana siguiente llama a los seleccionados para hacerles la propuesta laboral. "Es una forma creativa de reclutar talentos que nos permite, de forma profesional, rápida y divertida, conocer a más de 100 personas y seleccionar entre 15 y 30 candidatos en tres días", dice Dilana Chaves, de Selina. En la Argentina este método se aplicó por primera vez a fines de 2018. Se cubrieron los 15 puestos para las áreas de ventas, marketing, gastronomía, turismo, front desk, atención al cliente, entre otros.

En Fesa Group usan la entrevista tradicional en una primera etapa, pero en la tanda finalista incluyen la variable de "la dinámica real" del futuro trabajo. "Si la búsqueda es un perfil para un área de producción, vamos a la línea donde está la fábrica. O al ensamble, si es una embotelladora. Vamos al tambo o a un pozo petrolero, donde sea necesario. En una búsqueda para la Bolsa de Comercio, estuvimos a las 15, en plena ebullición. Este método economiza tiempos, ya que la persona conoce el sitio laboral y si algo no funciona en esa dinámica concreta la disconformidad surge claramente", afirma Bernabé O'Rourke, associate director & partner de la empresa.

"En las automotrices, cuando entrevistamos a un candidato, le programamos un simulacro de cómo se usan las herramientas en la sala de realidad virtual. Así, acortamos la brecha entre sus expectativas sobre el trabajo y lo que el trabajo finalmente le aportará. "A los candidatos este método de selección les resulta transparente, ya que led permite 'vivir' el ambiente laboral. Quedan sorprendidos", señala Ximena Lumi, gerenta de recursos humanos de Atlas Copco, una empresa sueca que fabrica herramientas y equipos industriales. "La sala virtual se inauguró hace aproximadamente un año para realizar demostraciones con los clientes, y lo aprovechamos como un método de selección".

La experiencia no dura más de 5 a 10 minutos. "Nos permite medir las capacidades técnicas puestas en juego y el potencial de los candidatos. Sin duda, esto es un punto fuerte porque es a través de esta puesta en práctica que vemos cómo podrían enfrentarse y resolver ciertas situaciones que no conocen", comenta Lumi.

Un método de reclutamiento bastante particular fue el de Heineken, a través de su proyecto "El candidato: la primera entrevista de trabajo para la que no te puedes preparar". La empresa realizó extrañas entrevistas para poder seleccionar a "la" persona. Los candidatos fueron expuestos a situaciones poco comunes. Por ejemplo, los reclutadores generaron una situación de emergencia simulada en la que había que abandonar el edificio. De ese modo, veían cómo reaccionaban ante lo imprevisto.

Luego publicó en una plataforma interna a los tres mejores postulantes para que el equipo de marketing eligiera al adecuado. El candidato más votado fue invitado al estadio de la Juventus para un partido de la Champions League, evento patrocinado por la cervecera, y allí oficialmente le informaron a través de un video proyectado en las pantallas gigantes del estadio que era el elegido. La empresa logró 1734 aspirantes al puesto. En solo tres días, el video alcanzó 816.000 visitas.


lunes, junio 10, 2019

IA y datos para medir y gestionar los recursos humanos

Se incorporan herramientas para evaluar perfiles, medir la integridad o visualizar en tiempo real la experiencia de los empleados.
Algunas herramientas tecnológicas permiten predecir conductas futuras de los candidatos a un empleo.

En la era de los datos y la inteligencia artificial parece que no hay cosa que no sea medible: decisiones, experiencias, modos de ser, capacidades, predisposiciones y probables conductas a futuro también son objeto de cuantificaciones para su mejor utilización.

La gestión de los recursos humanos es una de las áreas que está sumándose a esta tendencia. La analítica de datos y la IA se aplican en la evaluación perfiles, para medir el nivel de integridad de un candidato o para visualizar en tiempo real la experiencia cotidiana de los trabajadores y monitorear el clima laboral.

Un ejemplo de este uso de los datos está inspirado en la “experiencia del cliente” en marketing, que busca entender, diseñar y gestionar las interacciones cliente-empresa para influir sobre sus percepciones e incrementar su satisfacción. Para esto, las empresas deben entregar “experiencias positivas”.

En el mismo sentido, RR.HH. puede medir la “experiencia de empleado”, nombre que la consultora española Lukkap le puso a una metodología de gestión que “crea un modelo de relación entre empleados y empresas en base a lo que viven y sienten los empleados”, según Rafael Vara, CEO de la consultora. Para esto, las empresas deben realizar un diagnóstico y proyectar qué recorridos (journeys) propondrán a sus empleados, intentando ser coherentes con la “promesa” que formulan en tanto marca empleadora. “Se trata de mejorar la experiencia de los empleados en momentos y aspectos clave”, explica Vara.

En el centro de la metodología se ubica Xpocketes, una herramienta online que permite medir las experiencias, visualizarlas en tiempo real y accionar mecanismos de mejora. “Las encuestas de clima no generan un call to action, por el tiempo que pasa entre la elaboración de las preguntas y la obtención de resultados, y porque mucha veces no hay vínculos con los indicadores de negocio”, asegura Vara. En cambio, la herramienta permite una medición constante a través de consultas ad hoc y el procesamiento inmediato de la información. Los resultados se presentan en gráficos que permiten ver su evolución a través del tiempo y establecer comparaciones. Así, los jefes obtienen una “foto” de la experiencia de su propio equipo y ven el impacto de su gestión a nivel “personas”.

Según Daniel Piqué, CEO de la PCG Consulting, que tiene la franquicia de Lukkap en la Argentina, los temas que más miden las empresas son el proceso de ingreso a la compañía, el desarrollo de carrera, cómo se sienten tratados los empleados cuando hay una situación vital especial (nacimiento, enfermedades, etc.) y el vínculo con el líder, “un punto clave porque puede afectar muy negativamente al empleado aunque el resto de las cosas estén bien”, señala Piqué.

También la “Internet de las cosas” (IoT) se está utilizando para gestión de personal y clima laboral. “En las organizaciones ya existen diferentes dispositivos de alta tecnología que permiten obtener datos sobre los colaboradores: performance, ubicación, horarios de mayor efectividad, rendimiento en capacitaciones y reacciones ante ciertos estímulos, entre otros”, enumera Juan Pablo Quintana, director comercial para Latinoamérica de VISMARaet. Esa información “puede ser crítica para tomar buenas decisiones y mejorar los ambientes laborales, crear un buen clima y definir equipos de trabajo eficientes”, agrega.

Incluso, existen organizaciones que proveen a sus empleados con smart watches (relojes inteligentes). Estos dispositivos recolectan datos relacionados con la salud, como el ritmo cardíaco o cuánto camina por día. Pero “este tipo de elementos requieren cierta conducta ética muy clara y precisa. Y todavía no hay regulaciones en lo referente a IoT aplicada a RR.HH,”, advierte Quintana.

Selección

La inteligencia artificial está cada vez más extendida en reclutamiento y selección. Según Mateo Cavasotto, fundador y CEO de Emi, en las búsquedas masivas “el CV quedó caduco porque la inteligencia artificial permite a los reclutadores hablar con todos los candidatos, sin importar lo que diga el CV”, asegura.

La herramienta que desarrollaron, Emi, es una “plataforma conversacional basada en inteligencia artificial”. Primero, el sistema aprende sobre cada posición de la empresa y el proceso completo de selección e incorporación de personal. Terminada la etapa de aprendizaje, y lanzada una búsqueda, los candidatos son derivados a un chat con Emi.

En la “conversación”, la herramienta valida el interés del candidato y le hace preguntas para entender si cumple o no con las condiciones básicas de la posición. Además, explica el puesto de trabajo, responde preguntas frecuentes y completa y valida datos básicos. Finalmente, hace la preselección y coordina el siguiente paso, que puede ser una entrevista presencial, un test online, o lo que fuera que la empresa determine. Arma la agenda y le avisa al candidato qué tiempo de viaje tendrá hasta la entrevista, de ser el caso, y qué transporte público puede tomar para llegar a tiempo. Por otra parte, notifica los rechazos.

La herramienta Integrity Meter, desarrollada en Israel, se especializa en evaluar la integridad de los candidatos a un puesto de trabajo. Consiste en una cuestionario online de unas 100 preguntas que deben contestarse por sí o por no en un máximo de 15 a 20 segundos cada una.

“La clave está en el análisis de una cantidad importantísima de datos que cruzamos. El sistema analiza patrones de respuestas que son dinámicos y van cambiando con el input de nuevos exámenes, y que permiten detectar el falseamiento de la información”, cuenta Gabriel Mysler, de Innovation Reach, que comercializa la herramienta en la Argentina.

Estos patrones permiten un análisis predictivo: “se puede analizar a qué te pueden conducir en un futuro tus actitudes actuales”, asegura Mysler. “No se trata de entender la personalidad, sino la honestidad del candidato. Por eso no se hacen preguntas con graduaciones sino por sí o por no. El sistema produce una recomendación, a la manera de un semáforo, que le permite al seleccionador tomar ese indicador para cuando se siente frente a la persona en una entrevista”, agrega.

Mysler advierte que no es una herramienta conclusiva o que pueda usarse de manera aislada. Y enfatiza que su ventaja es que “evita el sesgo emocional, por lo que garantiza resultados más precisos”.


domingo, junio 09, 2019

Cómo Lograr que la Empatía sea Clave en la Cultura de una Organización

Jamil Zaki en hbr.org del pasado 30 de mayo recuerda las palabras de Tim Cook en 2017 a los graduados de MIT en las que advertía a éstos que “Las personas tratarán de convenceros de que debéis mantener a la empatía fuera de vuestras carreras profesionales pero no tenéis que aceptar esta falsa premisa. El directivo de Apple no es el único que reconoce y enfatiza la importancia de la empatía ya que la formación en este tema está creciendo dentro de la formación de directivos y muchos altos directivos reconocen que es clave para el éxito.

Diversas investigaciones avalan esta idea ya que los entornos de trabajo con una cultura en la que domine la empatía entre sus profesionales se caracterizan por una mayor colaboración, niveles de estrés bajos y una moral más elevada. 

El autor, en su libro “The war for kindness”, describe como las personas no sólo nos adaptamos e incorporamos los malos comportamientos y ejemplos de los demás sino que también nos adherimos a normas más bondadosas y productivas. Por ejemplo después de ver como los demás votan, no derrochan energía o donan a organizaciones de caridad nos mostramos más dispuestos a hacer lo mismo.

Zaki propone una serie de medidas para ayudar a los líderes a generar una cultura de empatía en sus organizaciones:

1.- RECONOCER EL POTENCIAL DE CRECIMIENTO

Si las personas pensamos que la empatía es un rasgo del carácter que tenemos o carecemos de él parece que no está a nuestro alcance cambiar la situación. Carol DweckKarina Schumman y el autor han encontrado que las personas que tienen este patrón mental fijo sobre la empatía se esfuerzan menos en conectar con los demás. Si estas creencias se extienden por la organización fomentar la empatía como un valor colectivo va a fracasar. 

La buena noticia es que nuestros patrones mentales pueden cambiar. Por tanto, los líderes deben comenzar por comprobar cuál es el patrón mental de sus colaboradores para transmitirles y enseñarles, en caso de que sea necesario, que pueden caminar para alcanzar sus ideales.

2.- DESTACAR CUÁLES SON LAS NORMAS CORRECTAS

Las voces más altas rara vez son las más amables, pero cuando dominan las conversaciones pueden contaminar nuestras percepciones. Cuando un miembro del equipo expresa ruidosamente una actitud tóxica sus compañeros pueden confundir ésta con la opinión de la mayoría. Estas “normas fantasma” pueden descarriar cambios positivos si las personas las aceptan y se adaptan a ellas.

Los líderes pueden combatir estas normas haciendo que la atención se centre en los comportamientos correctos a través de incentivos y reconocimientos, por ejemplo, cuando trabajan juntos en lugar de competir o actúan con amabilidad. La empatía con frecuencia se manifiesta en una mayoría “tranquila y silenciosa” por lo que hay que destacarla.

3.- ENCONTRAR LOS LÍDERES “CULTURALES” Y CO-CREAR CON ELLOS

Cualquier equipo cuenta con personas que fomentan la cohesión aunque ésta no se incluya en su rol formal. Estos individuos puede que no sean los más populares o poderosos pero son los mejor conectados. Información, ideas y valores fluyen a través de ellos y son los que ejercen la mayor influencia oculta dentro del equipo. 

Para construir culturas en las que prime la empatía los líderes pueden comenzar por identificar a los “conectores” y reclutarles para defender esta causa.


sábado, junio 08, 2019

Las 14 habilidades que todo líder debería tener o desarrollar

La transformación digital que están acometiendo muchas organizaciones han puesto en jaque al liderazgo empresarial, que ve cómo la necesidad de reinvención del perfil profesional también alcanza a la alta directiva. De este modo, en el marco de la llamada cuarta revolución industrial, con un alto componente tecnológico, estas son las 14 habilidades que todo líder deberá tener.

Capacidad de comunicación, empatía, visión estratégica, habilidad para analizar datos, manejo de las nuevas tecnologías… Estas son algunas de las competencias que se piden a los candidatos, en marco de un proceso de selección actual. Sin embargo, estas habilidades son también claves en las posiciones de liderazgo.

Así lo confirma Forbes en un artículo, donde se asegura que el hecho de que la inteligencia artificial y la robótica esté cada vez más presente en muchos lugares de trabajo, no significa que las habilidades de liderazgo humano no sean necesarias. De hecho, se apunta a que dichas competencias “serán vitales para el éxito”.

En esta línea, Forbes ahonda en las 14 habilidades de liderazgo que todo líder deberá desarrollar, si quiere seguir siendo empleable y hacer que la organización supere los retos que trae consigo la cuarta revolución industrial:

  1. Agilidad a la hora de entender y aplicar los cambios. Según Forbes, los líderes deberán ver las nuevas medidas, tendencias y procesos de cambio como una “oportunidad para crecer e innovar” y no una carga. Por tanto, se aconseja los directivos “abrazar y celebrar” el cambio, el lugar de ‘luchar’ contra él.
  2. Inteligencia emocional, clave para poder percibir, comprender y gestionar las emociones propias y ajenas, es decir, las emociones personales y las de los miembros de los equipos, mejorando así la gestión del capital humano que dirige.
  3. Humildad y confianza. Dos conceptos que, a menudo, parecen contradecirse pero que son plenamente compatibles. En este sentido el artículo destaca que “los líderes del mañana deberán encontrar un equilibrio entre la confianza en sus propias habilidades y decisiones, y ser humildes acerca de su lugar en la organización”, con el fin de impulsar -junto a sus equipos- y tener éxito en las iniciativas puestas en marcha, al tiempo que se hace ‘brillar’ a toda la fuerza de trabajo.
  4. Transparencia en la comunicación. Todo líder que se precie busca ganarse el respeto de su equipo. Una cuestión en la que la responsabilidad y la comunicación juegan un papel clave, especialmente ahora que, según Forbes, el futuro del trabajo pasa por la creación de organizaciones cada vez más transparentes y colaborativas. “En este entorno, es crucial que las acciones de un líder estén alineadas con las metas y los objetivos de la compañía”, añaden los expertos.
  5. Visión de futuro. Además de estratégica y global, la visión que todo líder deberá tener redunda en la necesidad de anticiparse a las tendencias que llegarán a la organización para volver a cambiarlo todo. Asimismo, deberán ser capaces de “entender cómo cada parte interesada, ya sean empleados, proveedores, accionistas u otros, se verá afectada por las decisiones” que toman. “Esto requiere que un líder determine estratégicamente cómo satisfacer las nuevas necesidades de todas las partes interesadas de manera efectiva”, destacan desde Forbes.
  6. Valentía para asumir riesgos y tomar decisiones. En un entorno VUCA, no caben los titubeos, aunque sí la reflexión, en la toma de decisiones. Así el artículo destaca que, dado que no habrá una hoja de ruta clara, los líderes deberán tener “el coraje de enfrentar lo desconocido y navegar por circunstancias difíciles”.
  7. Flexibilidad para adaptarse a las cambiantes demandas de los trabajadores, las áreas de trabajo y las herramientas. También será clave la adaptación a los nuevos tiempos, dejando así de ser “complacientes”. “Lo que resultó en éxito en el pasado no será la fórmula para el éxito de mañana”, señala Forbes.
  8. Conocimientos tecnológicos y pensamiento digital. Otra habilidad importante se refiere al uso de nuevas tecnologías. Por tanto, no solo deberán tener conocimientos técnicos, sino que también necesitarán entender, tener conversaciones y tomar decisiones relacionadas con el uso, aplicación e inversión en tecnología. “La capacidad de comprender lo que la tecnología puede hacer por una organización es esencial, y los líderes deben adoptar continuamente nuevas plataformas y herramientas tecnológicas”, se lee en el artículo.
  9. Intuición para poder escuchar lo que no se dice y ver lo que no es visible. Este punto enlaza con otro anterior vinculado a la necesidad de anticipar las futuras tendencias que están por llegar.
  10. Capacidad para la colaboración, especialmente en un entorno con un ecosistema de trabajo diverso, compuesto por profesionales de hasta cinco generaciones, con características culturales muy distintas y un perfil profesional cada vez más heterogéneo.
  11. Alta capacidad para aprender de forma rápida, continua y para toda la vida. “Los líderes necesitarán evaluar rápidamente una situación y aprender lo que necesitan para tomar decisiones efectivas. Junto con esto, deberán estar abiertos a la capacitación y el aprendizaje de los expertos en la materia de su equipo”, apunta Forbes
  12. Culturalmente inteligente. El liderazgo efectivo también requiere que alguien con experiencia aprecie y aproveche las diferencias que cada individuo aporta al equipo desde sus perspectivas individuales.
  13. Autenticidad para construir mejores conexiones y generar confianza. “Los líderes deberán ser auténticos en tiempos de incertidumbre y fracaso, como lo deben ser cuando están entusiasmados con el éxito”, señala Forbes.
  14. Atención a los detalles. Un buen líder deberá mantenerse enfocado en los objetivos de la organización y proporcionar estabilidad a los empleados, incluso cuando el ritmo del cambio podría modificar las prioridades.


viernes, junio 07, 2019

Por qué tu jefe pasa de todo lo que le propones

Un metaanálisis aporta información nueva que, junto a investigaciones anteriores, puede ayudar a conformar una imagen más completa sobre las complejas relaciones entre jefe y empleado.

La comunicación entre jefe y empleado es todavía una barrera que nadie sabe muy bien cómo sortear. En los casos en que hay un intercambio de ideas sano, hay una relación de confianza de base que permite a las dos partes pedir lo que necesitan de forma asertiva. Pero son los menos. Normalmente los trabajadores notan un muro difícil de franquear que hace que no sepan cómo expresar sus necesidades a sus superiores. Pero incluso cuando esa comunicación está directamente relacionada con las tareas diarias resulta difícil afrontarla.

Las ideas que ponen en tela de juicio el statu quo pero son constructivas pueden desempeñar un papel fundamental en la mejora de la eficacia organizativa. A pesar de eso, los jefes son reticentes a escucharlas y aplicarlas, según el análisis de la investigación realizada hasta la fecha. Tradicionalmente, se ha establecido que los jefes no hacen mucho caso de las propuestas de los empleados porque van a lo suyo o tienen problemas más importantes de los que preocuparse. Pero un metaanálisis realizado por investigadores de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) aporta información nueva que, junto a investigaciones anteriores, puede ayudar a conformar una imagen más completa sobre las complejas relaciones entre jefe y empleado.

Esta investigación señala que los jefes piden más opiniones cuando sienten que la situación está bajo su control directo (y no el de otros superiores) y cuando están trabajando para conseguir objetivos a largo plazo. Las propuestas de los empleados normalmente exigen cambios a corto plazo que verán su resultado en el largo plazo. Pero el peso de los resultados del día a día hace que sea complicado apostar por unos resultados que tardarán tiempo en llegar. A no ser que su visión también esté puesta en ese momento del futuro.

Los jefes "a menudo trabajan en entornos que no les dan autonomía para cambiar las cosas. Experimentan estructuras de decisión centralizadas, en las que la autoridad se encuentra en la parte superior de la jerarquía, y son simplemente 'intermediarios", asegura en HBR Vijaya Venkataramani, al frente del equipo de investigación y experta en redes organizacionales, creatividad de los empleados y liderazgo. "Incluso cuando están facultados para actuar, aún deben mostrar éxito a corto plazo. Bajo tales circunstancias, incluso los gerentes mejor intencionados probablemente eviten solicitar ideas de los empleados". Estas conclusiones se unen a investigaciones anteriores que aportan explicaciones complementarias a esta dificultad de comunicación.


El propósito de este estudio, llevado a cabo por la Universidad de Nueva York, fue arrojar luz sobre los tipos de problemas que los empleados se resisten a plantear a sus jefes. También buscaba identificar por qué a veces deciden permanecer en silencio en lugar de expresar sus preocupaciones. La razón más frecuentemente mencionada fue el temor de ser vistos o etiquetados negativamente y, como consecuencia, dañar las relaciones profesionales. A partir de los datos recogidos, los investigadores diseñaron un modelo para visualizar cómo las implicaciones de comunicarse con sus jefes podían quitar la capacidad que tenían los empleados de influir en su entorno laboral.


Una vez superado el temor inicial, también puede suceder que las propuestas de los empleados sean rechazadas proactivamente por sus jefes. En un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Aberdeen, en Escocia, se lee que la comunicación informal de los empleados hacia sus superiores estaba prácticamente ausente porque sus peticiones eran habitualmente ignoradas. Además, también encontró que los altos cargos no eran conscientes de la situación, que no estaban dispuestos a esforzarse por entenderlo y que desalentaron la comunicación con sus empleados.


En una investigación desarrollada en colaboración entre la Universidad de Virginia y la Universidad de Texas, encontraron que hay dos razones clave por las que los empleados prefieren guardar silencio. Los jefes se comportan de tal forma que desaniman a que los demás se comuniquen abiertamente con ellos por dos motivos: el miedo a las consecuencias (vergüenza, aislamiento, calificaciones de bajo rendimiento, promociones perdidas e incluso despido) y una sensación de inutilidad (la creencia de que decir algo no hacer una diferencia).

M. Victoria S. Nadal 

jueves, junio 06, 2019

Así ven el futuro laboral los empleados de hoy

/ DREAMSTIME

Los trabajadores españoles, junto con los japoneses, creen que la flexibilidad laboral tendrá el menor impacto positivo en el futuro del trabajo.

Más de 17.000 trabajadores -6.500 en puestos directivos- en once países es el punto de partida del estudio que ha elaborado Boston Consulting Group y Harvard Business School para averiguar cómo ven los líderes empresariales y los empleados el futuro del trabajo.

La investigación, que adelanta en exclusiva EXPANSIÓN, aporta datos tan esclarecedores
como que los trabajadores españoles son, tras los franceses, los que mayor responsabilidad asignan al gobierno en su preparación para el futuro, pero consideran que ellos mismos son los primeros responsables en formarse. Creen que las principales barreras de esa formación son el coste, el impacto negativo que pueda tener en sus salarios y la falta de tiempo. Los españoles como los japoneses, son los que menor impacto positivo otorgan a la flexibilidad laboral. Judith Wallestein, socia de Boston Consulting Group (BCG) y directora de BCG Henderson Institute Europa, aclara que los trabajadores clasificaron como expectativas de trabajo flexible, autonomía y propósito como una de las seis tendencias principales. Sin embargo, asegura que corresponde a cada empresa definir con precisión qué significa flexibilidad y autonomía en su propio contexto.

Cuestión de prioridades

Pese a estos peros, los profesionales ven oportunidades en los cambios que se avecinan y son optimistas sobre sus perspectivas laborales, es más, según este análisis, están dispuestos a hacer los ajustes necesarios. Quienes no parecen estar en esa sintonía son los líderes empresariales que aseguran que sus organizaciones no se están preparando para el futuro. El 50% cree que sus empresas tienen otras prioridades estratégicas; el 39% afirma que el cambio en su compañía aún está lejano; y más de un tercio subraya que su negocio carece de visibilidad sobre las tendencias futuras y sus impactos específicos.

Josep Fuller, profesor de Harvard Business School y copresidente del proyecto Managing the future work, sostiene que "los trabajadores que configuran y configurarán los entornos de trabajo en los próximos años son diversos. Este informe demuestra que los líderes empresariales están pasando por alto a un socio clave en sus esfuerzos por prepararse para el futuro: su propia fuerza laboral". Añade que "en lugar de temer el futuro del trabajo, los empleados de todo el mundo están dispuestos a aceptar el cambio y tomar medidas. Es responsabilidad de los líderes empresariales reconocer esta oportunidad y ser proactivos para apoyar a sus empleados y generar planes de acción concretos".

Sobre la tecnología y la posible amenaza que supone por la eliminación de puestos de trabajo, Wallestein destaca que en todos los países analizados "los empleados no consideran a la tecnología como culpable de un futuro incierto, sino como una oportunidad". Subraya que "son optimistas y miran hacia el futuro con confianza, además creen que la tecnología puede ser parte de la solución".

Opiniones enfrentadas

Trabajadores y directivos no coinciden en su visión. El 39% de estos últimos afirma que la falta de empleados con nuevos conocimientos ya está afectando a sus organizaciones; y el 29% cita con más frecuencia el temor de los trabajadores al cambio como la razón que más les impide prepararse para el futuro. Sin embargo, el 46% de los profesionales consultados se considera responsable para prepararse para los cambios; y el 45% cree que las variaciones en el entorno laboral darán como resultado mejores salarios. El 75% apunta que probablemente o definitivamente se preparan para las tendencias futuras del trabajo. Wallestein achaca esta falta de coherencia a que "los ejecutivos a menudo se centran en un segmento selecto de miembros muy cualificados con títulos universitarios pero o ponen mucha atención a los trabajadores de habilidades medias, por lo que no tienen una comprensión profunda de sus necesidades y actitudes".

En opinión de Pablo Claver, socio de BCG director de la practise area people and organization en Iberia, "los equipos directivos de las organizaciones necesitan una comprensión clara de cuáles son las tendencias y disrupciones que más impacto tendrán en sus compañías, cuáles son las principales amenazas y cuáles las oportunidades, es el momento de convertir el futuro del trabajo en una prioridad estratégica para la organización".

El impacto de la tecnología

  • El 45% de los trabajadores cree que los cambios en el lugar de trabajo darán como resultado mejores salarios.
  • El 61% de los profesionales es optimista sobre el impacto de la tecnología en su futuro laboral.
  • Los trabajadores y los líderes empresariales no perciben el impacto de la tecnología como un tema prioritario.


miércoles, junio 05, 2019

Marrakech, la ciudad donde conviven pasado y futuro

Se suele afirmar que el trabajo del futuro ya es el presente y que muchas de las actividades laborales que realizamos están siendo sustituidas por las tecnologías exponenciales. El poder conocer determinados lugares del mundo nos permite afirmar que estos supuestos aún están muy lejanos de ser una realidad y que rápidamente podemos retroceder y conocer situaciones diametralmente opuestas.

Marrakech, es una de las ciudades más importantes de Marruecos - al noroeste de África - fundada hace casi 1000 años y alberga a aproximadamente un millón de habitantes.

Medina -ciudad vieja, amurallada-, declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad es un increíble laberinto de callejuelas, mercados, plazas y mezquitas.

Vivenciar su dinámica es una experiencia inigualable y un viaje al pasado que en pocos lugares se puede visualizar de manera más clara. Las decenas de "riads" -casas convertidas en hoteles-, son auténticos palacios con unas pocas habitaciones que permiten vivir a sus huéspedes como verdaderos sultanes por tarifas muy accesibles.

Intentar caminar por sus angostas calles es una odisea que requiere estar atento para eludir la muchedumbre -la mayoría vestida con sus tradicionales túnicas- que se entremezcla con las motos que avanzan a una velocidad impensada, carros y caballos. Cruzar de una vereda a la otra es una misión arriesgada, ya que el caos es la normalidad.

Recorrer sus mercados tradicionales -suqs- es sumergirse en la historia del trabajo y el comercio. Por largas cuadras conviven puestos callejeros - uno pegado al otro - que ofrecen especias, ropas, alfombras, comidas típicas o vajilla, con artesanos que venden sus propias producciones de todos los rubros imaginables: desde herreros hasta marroquineros y curtidores, pasando por orfebres, ceramistas, panaderos, textiles, bordadores, carpinteros o costureros. Cada uno de ellos en pequeños loles, en los que en el fondo tienen sus antiguos talleres y en el frente expone su mercadería. Observar con detenimiento sus mecanismos de producción es retroceder muchísimos años, pues utilizan precarias herramientas, con tecnologías que podríamos pensar que se encuentran sólo en los libros de historia. Un ejemplo de los tantos que se pueden observar es la elaboración manual de aceite de castañas, con un grupo de mujeres que muelen durante largas horas en sus recipientes girando una rudimentaria piedra, sentadas en el suelo y obteniendo gota a gota. El regateo es la única manera de acordar un precio y las discusiones sobre el valor de un producto pueden durar varios minutos.

La plaza central, corazón de la Medina, es un espectáculo llamativo donde se pueden ver tanto encantadores de serpientes, músicos, malabaristas y faquires como vendedores ambulantes de todo tipo - desde brebajes afrodisíacos a frutos secos-, tatuadoras de henna, feriantes que ofrecen sus productos de todos los colores, aromas y tamaños y un gigante restaurant al aire libre.

Cuando se podría pensar que están muy alejados de la globalización, los teléfonos celulares están omnipresentes, al igual que algunas marcas de bebidas como así también zapatillas y camisetas de los clubes más importantes de futbol de dudosa procedencia.

Pero como los extremos siempre tienden a unirse, también la Medina de Marrakech podría ser un excelente ejemplo del movimiento de "productos kilómetro 0" o "productos de proximidad". Esta tendencia -que cada vez tiene más adeptos-, está basada en el cuidado del medioambiente, el desarrollo sustentable, el comercio justo y el compromiso ético con los productores locales. Fomenta una nueva manera de comprar y consumir -como contracara de los alimentos que viajan miles de kilómetros desde su punto de origen o recolección hasta el supermercado-. Sus impulsores sostienen que los alimentos deben generarse y consumirse en un radio no mayor a los 100 km., ser de temporada, no se le deben añadir químicos ni tóxicos y se debe proteger el medioambiente en toda la cadena de suministro.

Es entonces que podemos decir que el pasado, el presente y el futuro se conectan impensada e increíblemente.

Sin dudas, hay múltiples ejemplos similares a Marrakech alrededor del mundo -algunos muy cercanos- para entender que aún tenemos un largo camino por recorrer y que hablar de trabajo del pasado, presente o futuro es solo una cuestión de contexto y perspectiva.

Alejandro Melamed. Speaker internacional. Co-autor de "Diseña tu camino", de reciente edición.

martes, junio 04, 2019

Los cinco tipos de líderes según Great Place to Work

La consultora ha elaborado un estudio con 75.000 empleados y más de 10.000 managers para clasificar a los diferentes jefes de personas según sus cualidades y distinto tipo de liderazgo.

Great Place to Work, referente internacional en consultoría de investigación y gestión de alta dirección, ha elaborada una nueva clasificación con la opinión de 75.000 empleados y más de 10.000 managers. En este caso, no se centra en los Mejores Lugares para Trabajar, sino en quienes dirigen a sus personas. Y es que si hay algo que la consultora destaca tras el estudio es que no todos los jefes son los candidatos perfectos para la responsabilidad que sustentan y solo los líderes para todos son los que consiguen impactar positivamente en los resultados de las empresas que les otorga su responsabilidad.

El modelo de análisis de Great Place to Work permite identificar cuándo una empresa ha elegido a un líder para hacer crecer el negocio o si, en cambio, el fin fue más operativo o incluso amistoso. “Este exhaustivo estudio nos ha permitido descubrir un hecho demoledor y es que más del 50% de los líderes de las compañías con las que trabajamos nunca aspiraron a ser líderes de personas” – afirma Nicolás Ramilo, Director General de Great Place to Work España. 

A partir de los datos de más de 10.000 líderes, la consultora ha dividido a los jefes de personas en cinco tipos, en base a una serie de características y áreas de mejora. Ahora sí, veamos los perfiles en términos de rentabilidad para una compañía. 

El líder involuntario es el líder que nunca se propuso serlo. Por razones de diferente índole llega a este puesto, pero carece de habilidades para motivar e inspirar a las personas que se encuentran bajo su dirección. Es fácilmente reconocible por pensar en su equipo como un grupo de empleados y no de personas, obtener reconocimiento por tareas que no son suyas o no llevar a cabo cambios tras recibir comentarios negativos sobre su desempeño profesional. Además, son personas que resuelven sus frustraciones alzando la voz o emitiendo juicios personales sobre los demás. Se trata seguramente de los líderes que menos impacto positivo tienen en los resultados de su compañía, sin embargo, Great Place to Work propone un plan de mejora para ellos, que incluye, entre otros, ser más accesible, colaborador, abierto, aceptarse más y tener mayor confianza en uno mismo. Por el contrario, exige al líder ser menos tóxico, permitiendo a las personas enfocarse más en la tarea en cuestión que han de desarrollar para reducir sus probabilidades de que deseen cambiar de trabajo.

Muy cerca de estos, el líder inestable es aquel que no apoya activamente a su equipo o que no realiza su tarea en la medida en que la compañía lo necesita, o dicho de otra manera, no dan un paso adelante cuando deberían hacerlo. Suelen tener a sus favoritos y presentan dificultades para trabajar con otros equipos. Además, no se centran porque tienen problemas personales y profesionales en cuanto a la relación con otras personas, suman quejas de sus empleados y suelen recibir advertencias por no alcanzar sus objetivos. Para ellos, Great Place to Work aconseja eliminar favoritismos, comunicarse regularmente con las personas y hacer que los miembros de su equipo se sientan involucrados. 

Por su parte, el líder transaccional es aquel que se limita a sacar adelante el trabajo.  Suelen ser buenos en lo que hacen y verifican continuamente que todas las tareas estén ejecutadas, sin embargo, no intentan desarrollar las relaciones profesionales en sus equipos, por lo que sus empleados, se sienten desprotegidos. Son personas que dan muchas órdenes, pero escuchan poco. Aunque son competentes, trabajan con frialdad y no se preocupan por la vida que las personas tienen fuera de sus puestos de trabajo. Para ellos, la consultora recomienda desarrollar habilidades y hábitos de buenas personas, escuchar a sus empleados y mostrar su interés por ellos.

En penúltimo lugar y mucho más cerca de la perfección se encuentra el buen líder, un perfil consistente, incluyente y sincero. Estos son claros acerca de las expectativas, entienden que los errores ocurren y saben que las personas tienen vida fuera del trabajo, lo que los lleva a hablar con sus compañeros sobre cualquier problema e incluso les ayuda a desarrollarse en sus carreras y a promocionar. Pese a que se aproximan, no llegan a ser el líder para todos y para que lo consigan, Great Place to Work les invita a mirar a largo plazo y enfocarse tanto en el futuro como en la manera en que los equipos de la compañía se unen para lograr los objetivos, algo que pasa por dejar sus propios objetivos en segundo plano para centrarse en los intereses del grupo.

Y por último, el líder para todos es el mejor en términos de rentabilidad para la empresas. Ellos son los que más ayudan al incremento de los resultados de las compañías en las que operan al establecer un fuerte sentimiento de colaboración dentro de los equipos. Siempre lideran desde atrás, permitiendo a las personas desarrollar su trabajo de la mejor forma posible y tratan a todos de la mejor forma, independientemente del puesto que ocupen. Además, promueven que las personas trabajen de manera autónoma y agradecen los comentarios y opiniones de otros sobre sus decisiones. Se identifican fácilmente porque están rodeados de personas inteligentes, comprometidas y que aman su trabajo, por lo que cuentan con poca rotación entre los empleados que dirigen. Reciben buenas evaluaciones por su desempeño y han sido promovidos por sus habilidades de liderazgo o el éxito de sus equipos. Lo bueno es que cualquiera de los cuatro líderes anteriores, desde el involuntario hasta el buen jefe, son capaces de convertirse en un líder para todos. Solo tienen que reconocer que aún no lo son y saber que existe un plan de mejora para llegar a serlo. Es cierto que no es fácil serlo, pero para ello hay que empezar por reevaluar constantemente lo que las personas y los equipos necesitan para tener éxito y para ayudar al equipo a lograr sus objetivos.

Según Ramilo “los líderes de este nuevo mundo sobresalen por los proyectos que desarrollan, por cómo hacen que la innovación fluya a su alrededor, por su compromiso de su equipo con la visión y la estrategia de la compañía y por los resultados que, en consecuencia, todo esto proporciona”. Y añade, “si hay algo que en Great Place to Work tenemos claro es que todos, independientemente de su clasificación actual, pueden convertirse en líderes de personas”.


lunes, junio 03, 2019

Management 2020: la era posdigital: a la transformación tecnológica le sigue la empatía


Gabriel López (Ford), Federico Rava (Telefónica), José Del Rio (LA NACION), Henry Seeber (American Express), Carlos Pérez (BBDO) y Axel Labourt (Corteva)
Gabriel López (Ford), Federico Rava (Telefónica), José Del Rio (LA NACION), Henry Seeber (American Express), Carlos Pérez (BBDO) y Axel Labourt (Corteva). Fuente: LA NACION

En un encuentro organizado por LA NACION y Accenture, ejecutivos de empresas contaron cómo las tendencias sociales van modificando los negocios y a qué desafíos se enfrentan

En los últimos años, el universo de las empresas se dividió en dos. De un lado, las firmas tradicionales de sectores como el agroindustrial, el energético, el de la industria automotriz o el del mundo del consumo masivo, empezaron a notar que algo estaba cambiando. Del otro, nuevas empresas empezaron a surgir impulsadas por el auge de internet y el desarrollo de nuevas tecnologías como el análisis de datos, la programación de algoritmos y la inteligencia artificial.

Estas no solo empezaron a ganar mayor protagonismo, sino que se empezaron a ubicar primeras en el ranking de las que más facturan a nivel global. Por ejemplo, según indican datos de Standard & Poor's, de las diez empresas más valiosas del mundo, las primeras cinco pertenecen al segundo grupo: Apple, Alphabet (matriz de Google), Amazon, Microsoft y Facebook. Y, en la Argentina, ya hay cinco unicornios, empresas valuadas en más de 1000 millones de dólares.

La llegada de estos nuevos negocios, nuevos paradigmas y nuevas formas de trabajo hizo que las tradicionales iniciaran sus propios procesos de transformación digital para no quedar afuera.

Al día de hoy, muchas de esas compañías ya tomaron "ritmo digital" gracias a la inversión en innovación y desarrollo. Y también a la contratación de recursos tomados de las nuevas empresas o, también, de la incorporación de quienes nacieron y se criaron ya en la cultura digital. Pero, una vez cerrada la grieta digital en el mundo de los negocios, ¿qué queda por explorar?

La quinta y última jornada del ciclo 2019 de Management 2020, organizado por LA NACION y la firma Accenture, tuvo como centro del debate los desafíos que plantea la "era posdigital". En una mesa moderada por José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, profesionales de distintos sectores de la economía hablaron de lo que viene después de la automatización y la digitalización de procesos.

Gabriel López, presidente de Ford Grupo Sur, Ford Sudamérica, contó que ingresó en la compañía en 1981 como un ingeniero raso que hacía tareas en el área de ingeniería de producto. Hoy, tras 37 años en la automotriz de origen estadounidense dirige el proceso de cambios de la firma, que se propone pasar de ser productora de autos a ser proveedora de servicios de movilidad para las personas.

"Las ciudades comenzaron a demandar otro tipo de servicios de transporte. Nosotros desarrollamos nuevas herramientas para ayudar a las ciudades a crear nuevos sistemas de movilidad", explicó el ingeniero, nacido en Córdoba. El servicio se llama mobility cloud y consiste en una plataforma en la nube, a través de la cual todos los actores del sector transporte pueden colaborar aportando información. ¿El objetivo? Hacer más eficientes los recursos que están disponibles para poder trasladarse de un punto a otro.

Actuar sobre lo que viene

Además, Ford también implementó en los Estados Unidos un servicio de transporte médico, no de emergencia, bajo el nombre GoRide. "Una de las realidades con las que va a tener que vivir la humanidad es la del envejecimiento de la población. Ya hay mucha población de gente mayor con dificultades de movilidad. Creamos un sistema de transporte para ayudar a las personas a las cuales las compañías de taxi o de otros sistemas les escapan, porque son un problema y necesitan asistencia del conductor", detalló el ejecutivo de la automotriz.

Sentado a su lado, Federico Rava, presidente de Telefónica Argentina, contó que la empresa está llevando adelante una política digital. "Estamos viviendo un cambio de época que tiene una ruta clara desde el punto de vista tecnológico, pero que deja abiertos interrogantes y preguntas en el plano humano y ético", sostuvo. Y agregó: "Si no tenemos una responsable de ese proceso y de ser protagonistas de esta etapa, si no asumimos que hay que generar reglas, valores con respecto a cómo se gestionan datos, a las relaciones... Si esos temas, que son estrictamente humanos, quedan afuera, el proceso puede no ir en la dirección correcta, en vez de tener una vida más humana tendremos una vida más tecnológica", destacó. En este sentido, destacó el trabajo que hace la empresa desde la aceleradora Wayra.

"Hace algunos años vendíamos tarjetas de crédito; hoy vendemos soluciones de pago. Tenemos que darle al cliente la facilidad de pagar bienes y servicios sin importar si es con la tarjeta, con el teléfono o usando una app. Es difícil predecir adónde va a terminar este proceso, pero es nuestra responsabilidad incorporar nuevas tecnologías y facilidades pensando en el cliente", definió Henry Seeber, presidente y gerente general de American Express Argentina.

Lejos de delegar todo el servicio a las innovaciones digitales, Seeber aclaró que hace algunos años se pensaba que la robotización iba a reemplazar todo, pero los propios procesos de servicio y atención al cliente obligan a humanizar lo digital. "Hoy, un cuarto de las ventas se realiza online, y gran parte del servicio se da por ese canal, pero lo humano está presente en el momento en que el cliente lo necesita", apuntó Rava.

Por su parte, Axel Labourt, presidente de la Región Cono Sur de Corteva Agriscience, una compañía que nació el 3 de junio de 2018 de la unión de Dow y Dupont, señaló: "Hoy estamos orientados ayudar al productor a ser eficiente en el campo, con recursos y con la parte financiera. Tenemos un montón para aprender. Se abren las fronteras, las líneas industriales se borran".

Y agregó que lo que se está haciendo es "trabajar en la cultura, porque venimos de dos legados de compañías que tienen 200 años de historia o más; tenemos procesos, herramientas, fierros, pero queremos ser diferentes". Corteva Agriscience opera hoy en la Argentina como compañía con foco en el mercado agrícola.

Nuevas demandas

Carlos Pérez, también integrante del panel en el evento, es presidente de la compañía de publicidad BBDO Argentina, a la que define como la primera en ingresar en Great Place to Work Argentina, un reconocimiento que ganó en dos oportunidades en los últimos cinco años.

El ejecutivo de la agencia creativa explicó que hoy, de manera no consciente, se les demandan a las organizaciones características que son propias de las personas. "Hoy demando a una empresa lo mismo que le demando a un amigo. Si este dice algo y hace otra cosa, entonces hay condena", ejemplificó. Es en este sentido en el cual las organizaciones tienen que ser y actuar cada vez más como personas. Y cuanto más fáctica puede ser esa ayuda, tanto mejor.


domingo, junio 02, 2019

Cómo convertir en un éxito el trabajo en equipo

/ Dreamstime

Trabajar en grupo es mejor cuando los miembros se sienten cómodos expresando su opinión con total libertad y permiten que el resto haga lo mismo.

Cuando Rolands Mesters y Roberts Bernans fundaron Nordigen, una fintech con sede en Riga, la capital de Letonia en 2016, se comprometieron a que la compañía fuera abierta e inclusiva, un lugar en el que todo el mundo pudiera proponer ideas y estas se escucharan con respeto. Más tarde comenzaron a contratar a vendedores de grandes compañías y su cultura cambió. A los nuevos fichajes lo único que les importaba era vender, no hacían ningún esfuerzo por conocer al resto de empleados y rechazaban cualquier sugerencia sobre cómo comercializar su tecnología. Aunque eran buenos vendedores, como compañeros dejaban mucho que desear, y consiguieron que los demás se reservaran sus ideas en lugar de compartirlas. Mesters y Bernans tomaron una medida que en principio no encajaba con su compromiso de hacer de la empresa un lugar inclusivo. Introdujeron un test de indoneidad cultural: "Tras la primera ronda de entrevistas invitamos a empleados, elegidos al azar, a conocer al candidato", explica Mesters. "Cuando veíamos que la persona era 'uno de los nuestros' la contratábamos", añade.

Muchos estudios apuntan a que los equipos formados por personas con distintas experiencias vitales, identidades y formas de pensar suelen ser mejores en la resolución de problemas. Otras investigaciones apuntan a que los equipos que abordan los problemas desde distintos ángulos superan a los grupos en los que sus miembros piensan parecido. Aun así, la diversidad tiene sus desventajas. Como descubrieron en Nordigen, confiar en la gente con prioridades distintas al final genera más división que beneficios. Las distintas creencias culturales pueden dificultar la integración en los equipos y llevar a malentendidos, obstaculizando el logro de objetivos.

Los grupos formados por personas de distintas
identidades resuelven mejor los problemas

Para beneficiarse de la diversidad, las empresas tienen que tratar de erradicar estereotipos y valorar lo diferente. Por otra parte, según un estudio de 2010 de la Carnegie Mellon University, y el MIT, en los equipos con más grado de inteligencia social, en los que predominan las mujeres, se fomenta la capacidad intelectual colectiva. En Red Hat, una empresa de software de EEUU, se empiezan las reuniones encomendando a alguien la tarea de asegurarse que todo el mundo participe.

Harpreet Nandha, directiva de la cadena de televisión británica Sky, opina que "si estamos en una sala y todo el mundo dice a todo que sí, nadie querrá expresar su opinión por miedo a ser diferente". En McAfee, la firma de ciberseguridad, los directivos intervienen cuando un miembro del equipo acapara las conversaciones. "Queremos que se escuchen todas las opiniones", explica la directora de RRHH, Chatelle Lynch.

Pero trabajar en equipo no significa estar de acuerdo en todo. Según la profesora de Harvard Amy Edmondson, autora de La Organización Sin Miedo, en los equipos más sólidos los miembros discuten de forma constructiva para aprender unos de otros. Tom Marsden es consejero delegado de Saberr, una empresa que trabaja con equipos. Hace poco la compañía contrató a dos ejecutivos que chocaban constantemente. "Aunque el diálogo no consiguió cambiar sus convicciones, les ayudó a entenderse mejor cuando discrepaban", recuerda Marsden. El trabajo en equipo mejora cuando sus miembros se sienten cómodos expresando su opinión con libertad y permiten que el resto haga lo mismo.

Un equipo primero debe hablar y luego decidir y actuar. En este sentido, las normas "a la antigua usanza" como ponerse objetivos y decidir quién tendrá la última palabra evitan conflictos", concluye Emma de la Fosse, directora creativa de la agencia Digitas UK.


sábado, junio 01, 2019

5 claves para aumentar tu capacidad de anticipación

El trabajo crece, se expande y se complica. Sin medidas drásticas puedes hacer poco para evitarlo pero sí que puedes hacer mucho en esto: cómo lo afrontas. Y ahí, la anticipación, es vital para que puedas con él sin morir en el intento y además brillando.


La preparación, el ir «por delante de», mirar ciertas cosas antes de que pasen, actuar con iniciativa con fechas y plazos… son cosas que poco tienen que ver con tu aptitud, y sí con tu actitud, y que marcan definitivamente cómo haces tu trabajo y hasta qué tipo de profesional vas a ser.

La anticipación e ir por delante de tu trabajo es algo que se puede entrenar.
Y vale más que malgastar tu energía haciendo «listitas».

La anticipación (y su contraria, la no-preparación) está presente en numerosos momentos de tu trabajo. Y por repetidos la mayoría terminan perdiendo relevancia… vamos, que pasamos olímpicamente. Por eso me gustaría ahora repasar contigo los cinco que posiblemente más impacto tengan. Empezar a cuidarlos primero, y potenciarlos después, implicará mejoría sin cambios traumáticos ni bravuconadas que terminan a los dos días. (Y ese «cambio inteligente» paulatino pero constante es el que seguro te vendrá mejor. A mí me funcionó. Me funciona).

1. Prepara reuniones y ciertas llamadas
Creo que todos preparamos las reuniones importantes. Aunque sea por instinto de supervivencia profesional o por temor a hacerlo mal, uno mira las cosas antes. Pero, ¿qué hay de las otras reuniones de trabajo más cotidianas (que además son mayoría)? Pasamos de ellas y las vemos como una molestia necesaria. Total, que entramos en ellas sin haber mirado nada. Y así nos va.
SOLUCIÓN: cuando fijes o aceptes una reunión crea inmediatamente una tarea en tu lista 1-2 días antes, para poder prepararla bien. Muchas veces 15 minutos bastan para mirar y anotar lo que vas a tratar, los puntos clave, etc.

2. Habla el «lenguaje de las fechas» y plazos
Las fechas y los plazos es lo que te permite a ti estructurar tu trabajo, llegar a tiempo, y cumplir con las necesidades de otros. Pero sobre todo anticiparte. Por eso es tan tan tan tan importante que tú y los demás lo habléis primero, y os apoyéis en él después para organizar el trabajo. Si se habla de lo que hay que hacer pero pocas veces de cuándo se va a hacer, tendréis un bonito caos en el que tú serás el protagonista.
SOLUCIÓN: en correos, reuniones, llamadas o conversaciones de pasillo, introduce ya esa coordenada de oro en el lenguaje de las fechas: CUÁNDO. Y si los demás no lo indican cuando piden algo, pregunta. No cuesta nada y elimina millones de problemas.

3. Trocea el trabajo en partes más pequeñas
Si miras a tu Agenda-Calendario y lo comparas con el de hace 5-6 años probablemente esté más saturado y fragmentado. Y eso plantea un problema bastante serio: ¿cuándo haces las cosas gordas si casi «no tienes tiempo»? Muchas veces la consecuencia de eso es ir dejándolas hacia el último momento, para hacerlas con las clásicas prisas, muchas dosis de experiencia, y finalmente salvar el expediente.
SOLUCIÓN: conociendo bien las fechas puedes repartir mejor tu trabajo: dividirlo en fases, partes y tareas más pequeñas, para poder empezar pronto y distribuirlo mejor en los «huecos» de tu Agenda en los días previos a la entrega o fecha límite.

4. Haz un buen seguimiento de lo «que te deben»
Hay tareas que encargas a otros y ya está, no hay que seguirles el rastro; pero hay otras que no puedes perder de vista. Para eso hay que hacer un buen seguimiento, con tiempo, con anticipación. Porque si te empeñas en preguntar por ellas justo en el último momento, tendrás problemas. Recuerda que los demás no tienen el mismo ritmo que tú, que tienen más trabajo que tú, y que incluso puede que pasen de ti.
SOLUCIÓN: en el momento de encargar-pedir-delegar algo, crea una tarea en tu lista para hacer un seguimiento posterior en tal fecha. Y asegúrate de que poner margen suficiente para la acción de seguimiento: ya sea enviar un correo, hacer una llamada o comentarlo en una reunión, pregunta por eso cuando todavía hay un colchón de días suficiente.

5. Revisa SIEMPRE diaria-semanalmente
Llámalo Planificación si te gusta más. A mí nunca me ha importado el nombre pero sí lo que implica: mirar tu trabajo ANTES de empezar el día y la semana y prepararlo en condiciones. No puedes… lo repito: no puedes empezar a trabajar a ciegas, sin saber lo que tienes y no tienes que hacer, sin marcar objetivos y visión, sin adelantarte a reuniones y llamadas, sin identificar el «core» de ese día o de esa semana, sin otras muchas cosas que haces en ese momento innegociable de preparación revisión diaria (el día antes) y semanal (el viernes antes).
SOLUCIÓN: crea un evento repetitivo en tu Agenda-Calendario para asegurar que diaria y semanalmente harás esos dos ejercicios que representan la base de la anticipación en el trabajo. Asegúrate sobre todo de repetirlo al terminar la semana para hacer un buen cierre y anticiparte bien a todo lo que viene en adelante.

La anticipación y la preparación no son sinónimo de éxito, sin duda; luego hay que ejecutar y hacerlo bien o muy bien. Pero sin anticipación todo es exceso de improvisación. Y convertir eso en un hábito es peligrosísimo. ¿Ves por qué decía que todo era cuestión de actitud? ¡Y de Hábitos!