Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

miércoles, junio 18, 2014

Liderazgo de Océano Azul

Número de mayo de Harvard Business Review. En portada, ‘Blue Ocean Leadership” (Liderazgo de Océano Azul), por Chan Kim y Renée Mauborgne. ‘Cómo hacer que tus empleados se sientan comprometidos y dejar de perder el tiempo de todos’.

Como bien sabes, W. Chan Kim y Renée Mauborgne son profesores del INSEAD en Fontainebleau. Publicaron un artículo en HBR hace unos 10 años, ‘La Estrategia de Océano Azul’, como resultado de sus investigaciones sobre movimientos estratégicos (un 14% de ellos no eran “más de lo mismo” –océanos rojos, competir en precio-, sino ser percibidos por los clientes como únicos, lo que generaba más del 60% del total de los beneficios). El libro ‘La Estrategia de Océano Azul’ (2005), publicado inicialmente por Harvard Business Press, ha vendido más de 3’5 M de ejemplares. Y el concepto se ha convertido en uno de los más influyentes de este siglo XXI.

En el artículo, parten de las últimas investigaciones de Gallup (‘State of the American Workplace Report’, 2013), según las cuales un 30% de los profesionales están activamente comprometidos con su trabajo, el 50% ni fu ni fa y un 20% se sienten muy descontentos, influyen negativamente en sus compañer@s, malgastan el tiempo y “expulsan” a los clientes (un Pareto en toda regla, como corresponde al Talentismo). Gallup estima que el coste de este 20% de “terroristas corporativos” (como les han llamado otros autores) es de medio billón de dólares (“half a trillion dollars”) en la economía de EE UU.

Teniendo en cuenta que el PIB estadounidense es de unos 12’650 billones de euros anuales y el de España es un billón, el equivalente de coste en nuestro país por ese 20% de “activamente desenganchados” sería de 39.525 M € (la mitad de los recortes en Estado del Bienestar y aumento de impuestos desde 2010, para que nos hagamos una idea).

Gallup considera que la gran causa de esta falta de compromiso, tan costosa, es la escasez de Liderazgo. No es falta de voluntad por parte de los directivos. “El problema es que no tienen un claro entendimiento de lo que deben cambiar para conseguir que las personas den lo mejor de sí mismas y generen un alto impacto”.

Kim y Mauborgne aplican su “estrategia de océano azul” para convertir no clientes en clientes al Liderazgo, que entienden como servicio a l@s demás. Tod@s l@s líderes tienen clientes: los jefes a los que el/la líder debe mostrar el desempeño, y l@s colaboradores/as que necesitan su guía y apoyo. Cuando tu gente valora tus prácticas de liderazgo, de hecho “te lo compra. Les inspiras para la excelencia y se sienten comprometid@s. Cuando no “compran” tu liderazgo, no se sienten comprometid@s y por tanto son “no clientes” del mismo”.

Desde este componente de Liderazgo de Servicio, con Gavin Fraser (experto del Blue Ocean Network), entrevistaron a cientos de directivos para aplicar el “océano azul” a sus prácticas directivas. L@s líderes de océano azul difieren en cómo se enfocan en las actividades (está comprobado que cambiar el carácter de una persona no es nada fácil; centrarse en lo que hace y cómo lo hace resulta mucho más práctico), en cómo conectan con las realidades del mercado (con frecuencia, la dirección se aleja involuntariamente de los clientes) y cómo distribuyen el Liderazgo a todos los niveles de la organización.

El Liderazgo de Océano Azul requiere de cuatro etapas: Ver la actual realidad del Liderazgo (la diferencia entre lo que hacen y deberían hacer), desarrollar Perfiles de Liderazgo alternativos, seleccionar Perfiles de Liderazgo potenciales e institucionalizar las nuevas prácticas de Liderazgo.

Utilizando la parrilla ERAC (qué eliminar, qué reducir, qué aumentar y qué crear), los jefes en contacto con el cliente (frontline managers) deberían eliminar el elevar a los mandos intermedios los problemas con los clientes, deberían reducir la captación de datos para los informes (reporting), la búsqueda de aprobaciones para tomar decisiones y el relleno de formularios, deberían aumentar su gestión del bajo desempeño, el trato con sus colaboradores/as, el desarrollo del talento (coaching) con l@s mism@s, la comunicación de la información relevante y crear y compartir objetivos tangibles y deberían celebrar los logros y clarificar la estrategia de la empresa para que los profesionales se involucren. En definitiva, deberían servir más y mejor a sus clientes y no a sus jefes directos.

Los mandos intermedios (middle managers) deberían eliminar duplicidades (dos o más personas llevando la misma iniciativa) y el papeleo de peticiones frecuentes, deberían reducir los cumplimientos y justificaciones y el tiempo con los mandos intermedios, deberían aumentar la creación de un espacio para el aprendizaje y la mejora, la clarificación de la estrategia, la delegación en la primera línea y el coaching a sus colaboradores, y deberían crear objetivos de desempeño juntos, compartir mejores prácticas entre los equipos y alinear el reconocimiento con el rendimiento. Más coaching (como líderes-coaches) y menos control.

La alta dirección (senior managers) debería eliminar las prácticas rutinarias establecidas y la resolución de problemas operativos y “apagar fuegos”, debería reducir el tiempo de monitorización de las iniciativas de los mandos intermedios, la burocracia (emails, reuniones administrativas) y la conducción de reuniones operativas, debería aumentar la gestión del bajo desempeño, el coaching y la motivación de sus colaboradores, la comunicación de la visión, la creación de una estrategia ilusionante y la explicación de la misma, y debería dedicar tiempo al análisis de tendencias futuras (y sus implicaciones para la empresa), a desarrollar una agenda para el cambio y a remover barreras burocráticas que no aportan valor.

La ejecución (que es el 90% de la estrategia) necesita de la involucración de la alta dirección, del compromiso de los profesionales (que debe definirse con claridad), de las aportaciones a todos los niveles y de la valoración de las expectativas y logros. Para ser unos “Líderes de Océano Azul”, debemos aprovechar el talento de nuestra gente mucho mejor (ya sabes que “el talento que no se aprecia, se deprecia”). Con un “Leadership Canvas” (Lienzo del Liderazgo) que recoja las prácticas principales, se consigue una transformación más profunda en menos tiempo. No se trata de cambiar lo que somos, sino lo que hacemos.

También en la edición de mayo de HBR, Michael Mankins, Chris Brahm y Gregory Caimi, de Bain & Co. tratan el recurso más escaso: el tiempo (en realidad, no gestionamos el tiempo sino la energía). La ley de Metcalfe (el valor de una red es el cuadrado del número de contactos) tiene un lado oscuro: por término medio, cada ejecutiv@ recibe unos 30.000 emails al año, algo en principio inmanejable. Para gestionar de verdad el tiempo organizativo, ocho prácticas: una agenda clara y selectiva, presupuesto de base cero, hacer business cases de todos los proyectos, simplificar la organización, delegar con claridad, estandarizar el proceso de decisión, establecer una disciplina del tiempo en toda la empresa, dar feedback para gestionar el tsunami organizativo.

El escritor David Zweig, autor de ‘Invisibles: el poder del trabajo anónimo en una era de continua autopromoción’ (junio de 2014), trata de las marcas invisibles: “Las empresas y las marcas tienen que pensar qué hacer cuando no se dedican a gritar a la gente” (Michael Lebowitz, Ceo de Big Spaceship, agencia creativa digital con clientes como BMW, Dreamworks y Youtube). En la era de la televisión, se trataba de interrumpir los programas. Ahora es más complicado.

La psicóloga social Heidi Grant Halvonson (Columbia) explica que para que un equipo consiga sus objetivos, en la estrategia debe incluir un enfoque de escenarios (objetivos con hitos y una planificación if-then). Funciona tanto para los individuos (como demuestra el coaching estratégico) como para los equipos.  
Jeff Jordan, socio de Andreesen Horowitz, que ha sido CEO de OpenTable, presidente de PayPal y VP de eBay, nos pregunta: “Si un atleta de clase mundial cuenta con un coach para mejorar, por qué los directivos lo hacen solos” (un servidor titulaba un artículo reciente ‘Un directivo sin coach es como un deportista de élite autodidacta’). En las empresas debería haber jugadores, coaches (líderes-coaches), general managers y los comisionados de la liga. Jordan aprendió de Scott McNealy (Sun Microsystems) que la labor de un/a deirectiv@ es que su gente sea feliz y productiva (en realidad, ambas cosas son la misma).

Mi gratitud a Adi Ignatius, editor de la Harvard Business Review, a colegas como Kim y Renée, Michael, Chris y Gregory, David, Heidi o Jeff. En el Talentismo, el Liderazgo está cambiando radicalmente. Y marca, más que nunca, la diferencia.

martes, junio 17, 2014

Qué hacer para aumentar tu valor y ganar más

Algunas estrategias pueden ayudar a que te revalorices y a que exijas –porque lo mereces y puedes probarlo– un aumento de tu retribución u otra clase de recompensa profesional. Casi todo se basa en demostrar tu singularidad y en hacer visible lo que aportas.
Si fueras futbolista en uno de esos equipos emergentes que acaban de cuajar una gran temporada, muchos analistas estarían haciendo cábalas acerca de quién puede estar interesado en ficharte, o por qué tu club debería pagarte más. En ese caso, los meses de buen fútbol y triunfos televisados cada semana dejarían bien claro que tu valor ha aumentado considerablemente. Todo el mundo lo sabría y tú podrías utilizarlo.
La cuestión es si en el mundo de las empresas hay estrategias que puedas seguir para probar que te has revalorizado y que puedes exigir –porque lo mereces– más retribución o algún otro tipo de recompensa profesional.
Jorge Cagigas, socio de Epicteles, cree que "si trabajas en organizaciones con éxito tendrás más posibilidades de ponerte en valor. Pero en todo caso debes saber hacerlo, porque no basta sólo con decirlo; también hay que demostrarlo".

No somos insustituibles sino más bien singulares. Haz ver que todo lo que aportas es diferente

Dan Lyons, director general de Grow, considera que todo el mundo vive vendiendo algo, de manera que para ayudarte a encontrar formas de hacerte valer más y sacar más partido en tu trabajo puede ayudarte pensar en ti mismo como un producto. Lyons recomienda que te visualices como tal en tu trabajo: "Si estuvieras en el mercado de las personas que hacen lo mismo que tú, ¿te comprarías a ti mismo?".

Singularidad
Además, el experto aconseja que conozcas lo que denomina las unique selling propositions (USP) personales: "Cada producto tiene su USP particular. Sólo unos pocos productos son lo que los clientes necesitan. Haz una lista con tus fortalezas y debilidades y asegúrate de que pones en juego tus valores".

En este sentido José María Gasalla, profesor de Deusto Business School, recuerda que "muchos profesionales no tienen en cuenta la importancia de la marca personal, y resulta evidente que se debe actuar en función de ella".

Que te quieran
Gasalla insiste en que tu marca debe estar alineada con la de la empresa, porque esto os beneficia a los dos y argumenta que "no somos insustituibles, sino más bien singulares. Oscar Wilde decía: 'Sé tú mismo, todos los demás puestos están ya ocupados'. Debes hacer ver públicamente qué aportas de diferente, buscando tu propia singularidad".

Si eres capaz de trabajar en diferentes puestos y demuestras flexibilidad funcional, te revalorizas 

El experto aconseja utilizar las redes sociales para esta visibilidad: "No basta con que te conozcan y te encuentren. Ni siquiera que confíen en ti. Es necesario que te 'quieran' para tener más valor. No se trata sólo de valor económico, pero sí es el camino para alcanzarlo".
Gasalla ofrece algunas claves para que te revalorices en tu empresa, entre las que se cuenta el hecho de que se tiene que ver que "eres cada vez más eficiente (utilizas menos recursos) y eficaz (generas más resultados); y que debes dejar patente que eres más ágil, que agradeces más las cosas y que compartes y ayudas". Son valores fundamentales para la carrera que tienen que ver con aportar al equipo, al jefe, a los compañeros y subordinados.
El profesor de Deusto Business School añade que "si eres positivo y das ejemplo, eso aumentará también tu valor". Parece claro que la revalorización profesional es para aquellos que tienen capacidad para mantener su estado de ánimo y permanecer estables ante los cambios.
Cagigas coincide en que "gestionar tu carrera profesional y cambiar también te aporta valor, pero siempre teniendo en cuenta que los cambios excesivos tampoco son recomendables".
Otro de los factores diferenciales a los que alude el socio de Epicteles es la experiencia: "Resulta clave para revalorizarte. Se aprecia especialmente que sepas sacar valor de los proyectos en los que has intervenido".
Saber rodearte de los mejores también resulta clave. Se trata de crear un entorno de colaboradores que tengan planes ambiciosos y que persigan grandes objetivos. Incluso si éstos son diferentes a los tuyos, debes fomentar su energía y alimentarte de ella.
Cagigas añade la formación a los factores que impulsan tu trayectoria. Se tiene por un elemento que aumenta tu valor, pero también tu retribución. A esto añade la polivalencia: "Si eres un empleado capaz de trabajar en diferentes puestos; si eres un comodín y demuestras flexibilidad funcional, todo eso te revaloriza".
También la diversidad, y no sólo los idiomas: "Hoy se valora a los profesionales capaces de comunicarse en entornos diferentes y que puedan participar en proyectos internacionales". Debes tener en cuenta que, cada vez más, se hace necesaria una alta capacidad relacional a todos los niveles; una apertura de miras y cultural desde el principio.
Esto incluye una faceta internacional relevante, por lo que tu valor se incrementa notablemente si eres el tipo de profesional que sabe manejarse en diferentes culturas en sentido amplio (corporativas, sociales y políticas). Lo que se valora realmente es la capacidad para moverse con el mismo impacto en una cultura ajena. Ser eficaces en diferentes culturas.
Volviendo a la idea de producto que aumenta de valor, Dan Lyons recuerda la necesidad de actualizarse: "Es mejor que lo hagas antes de que otro lo haga por ti. Haz una lista de quién o qué representa oportunidades o amenazas en tu organización".
Lyons recomienda asimismo que te asegures de que al menos una o dos veces al año haces un esfuerzo extra por algún proyecto: "Busca nuevos productos o servicios, empaquétalos y preséntalos a tus superiores; vende tu proyecto y asegúrate de que tu propuesta consiste en aumentar ventas o reducir costes y de que consigues un porcentaje como variable, o logras ser accionista, al menos en cierta parcela".
El director general de Grow concluye que algo útil pero no obligatorio es mantenerte activo para que se vea tu trabajo. Eso implica que demuestres estar dispuesto a la movilidad internacional, con lo que tu disponibilidad incrementa tu valor. Pero también que trates de ser más comercial o busques sinergias. 

lunes, junio 16, 2014

¿Cuáles son las ciudades más inteligentes del mundo?

La reputación de las ciudades no siempre obedece a la realidad. Florencia, por ejemplo, es la sexta mejor valorada del mundo. Sin embargo, ocupa el puesto 57 si se miden todas sus dimensiones de forma objetiva. 

El podio de las ciudades más inteligentes del mundo lo ocupan Tokio, Londres y Nueva York por tercer año consecutivo, según el índice IESE Cities in Motion (ICIM), elaborado por el Centro de Globalización y Estrategia del IESE bajo la dirección de los profesores Joan Enric Ricart  y Pascual Berrone.

Para establecer este ranking, los investigadores han estudiado 135 ciudades a partir de un modelo teórico que tiene en cuenta 50 indicadores de 10 áreas diferentes, lo que permite realizar una comparación global y objetiva entre las ciudades.

Las más "inteligentes" del mundo
De las veinte primeras ciudades, diez son europeas, seis norteamericanas, tres asiáticas y una de Oceanía. Suiza es el país con mejores resultados, ya que las tres ciudades helvéticas analizadas se sitúan entre las diez mejor valoradas.

En el listado se dan casos paradigmáticos. Un ejemplo es el de la ciudad de Tokio, que encabeza el ranking general pero ocupa el puesto 20 en medio ambiente y el 125 en cohesión social, una dimensión en la que cinco de las diez primeras ciudades ocupan los últimos puestos. Barcelona es la ciudad con una mayor progresión, tras pasar del puesto 63 al 51 en tan solo dos años.

En busca de ciudades más sabias
El informe pone de manifiesto que no existe un único modelo de éxito. El primer paso para la mejora de la ciudad es definir qué modelo seguir y en qué dimensiones se quiere mejorar.

Pero no basta con ser bueno en una sola dimensión: las ciudades deben ser capaces de alcanzar mínimos aceptables en todo el conjunto, ya que existen vínculos entre algunos apartados. Por ejemplo, los modelos de movilidad y transporte que una ciudad elija incidirán en el área medioambiental.

Una de las principales responsabilidades de los gestores urbanos consiste en entender cuáles son estas interrelaciones, así como las amenazas y oportunidades del contexto nacional.

Una iniciativa pionera
Las ciudades han sido valoradas conforme a diez dimensiones clave a la hora de determinar su eficiencia:

1. Gobernanza. El ciudadano es el punto de encuentro para solucionar todos los retos de las ciudades. Cuentan factores como el nivel de participación ciudadana o la capacidad de las autoridades para involucrar a los líderes empresariales y agentes locales. La primera ciudad del ranking según esta dimensión es Auckland.

2. Gestión pública. Se trata de las acciones destinadas a mejorar la eficiencia de la administración, incluyendo el diseño de nuevos modelos organizativos y de gestión. Tokio es la mejor en este aspecto.

3. Planificación urbana. Para mejorar la habitabilidad de cualquier territorio, es necesario tener en cuenta los planes maestros locales, el diseño de zonas verdes y espacios de uso público, así como apostar por un crecimiento inteligente. Los nuevos métodos de urbanismo deben centrarse en crear ciudades compactas, bien conectadas y con servicios públicos accesibles. Berlín es la ciudad con una mejor planificación.

4. Tecnología. El desarrollo tecnológico permite a las ciudades ser sostenibles en el tiempo, ampliar las ventajas competitivas de su sistema productivo y la calidad del empleo. Londres ocupa el primer puesto.

5. Medio ambiente. Mejorar la sostenibilidad medioambiental a través del apoyo a los edificios verdes y las energías alternativas, una gestión eficiente del agua y de políticas que ayuden a contrarrestar los efectos del cambio climático es imprescindible. Zúrich, Ginebra y Basilea son las ciudades más ecológicas.

6. Proyección internacional. Las ciudades que quieran progresar deben lograr un puesto predominante en la escena mundial. Cuidar la proyección internacional pasa por mejorar la marca de la ciudad a través de planes estratégicos de turismo, atracción de inversión extranjera y representatividad en el exterior. Londres repite primer puesto.

7. Cohesión social. La preocupación por el entorno social requiere el análisis de factores como la inmigración, el desarrollo de las comunidades, el cuidado de los mayores, las desigualdades, la eficacia del sistema de salud y la seguridad ciudadana. Eindhoven es la ciudad más cohesionada.

8. Movilidad y transporte. Moverse por las ciudades, muchas veces de grandes dimensiones, y facilitar el acceso a los servicios públicos es uno de los grandes retos de futuro. Berlín va en cabeza.

9. Capital humano. El principal objetivo de toda ciudad debería ser mejorar su capital humano. Por tanto, debe ser capaz de atraer y retener talento, crear planes para mejorar la educación e impulsar la creatividad y la investigación. La primera del ranking es Tokio.

10. Economía. Incluye todos aquellos aspectos que promueven el desarrollo económico de un territorio, como los planes de promoción de la económica local, los de transición y los industriales estratégicos, la generación de clústeres y la innovación. Nueva York es la capital económica.

Entre sus conclusiones, el informe destaca la importancia de tener una visión de conjunto de la gestión urbana, la lentitud con que se reflejan los cambios en las políticas públicas, la incidencia del contexto nacional, la ausencia de un único modelo de éxito y la falta de correspondencia entre la reputación de algunas ciudades y la realidad. 


domingo, junio 15, 2014

Un cambio de enfoque para la planeación estratégica

Transformar la gestión de las organizaciones para mejorar la calidad de sus procesos internos tiene varios significados e implicaciones. Se trata de generar un cambio de largo plazo que tiene como núcleo el conjunto de prácticas de su capital humano y que conlleva el crear y consolidar formas de hacer distintas, que permitan mejorar la eficacia, la eficiencia, la equidad, la pertenencia y la relevancia de la acción empresarial.

En contextos inciertos y bajo condiciones cambiantes, es preciso recrear, sistematizar y mejorar continuamente los objetivos, estrategias, prácticas y culturas de las organizaciones. Al adoptar un cambio de enfoque, se reconoce la urgencia de superar el modelo organizacional centrado en una administración rígida, formal y rutinaria, y cambiarlo por otro que busque la comprensión de la complejidad y la diversidad que caracteriza a las sociedades actuales; donde las empresas sean la unidad de organización clave dentro de un sistema que genere experiencias tanto desde el conocimiento como desde competencias actitudinales acordes a las exigencias de la sociedad.

Estas nuevas experiencias se pueden construir a partir de la reflexión de los sujetos sobre su propia acción que implique una autonomía y una capacidad de autotransformación; el diseño y la experimentación de nuevas formas de acción basados en el conocimiento producido por la investigación, que supone procesos de formación y aprendizaje de los sujetos y la invención de nuevas formas de acción basada en la generación de nuevas herramientas o instrumentos de apoyo a la acción, que exige la difusión y el desarrollo de competencias de los sujetos para su uso. La gestión adquiere sentido como Gestión Estratégica cuando entran en juego las experiencias, capacidades y habilidades de los actores, sus aptitudes, las estrategias que utilizan para desempeñar sus funciones, la actitud que se asume frente a los procesos y las competencias que ha desarrollado la organización para resolverlos.

En este sentido, el líder debe reforzar la satisfacción, el rendimiento y eficacia de sus colaboradores, revitalizando su papel de motor y agente de cambio, dando importancia tanto a la tarea como a la persona, permitiendo la corresponsabilidad por las acciones emprendidas e instalando una cultura con parámetros internos para lograr el bien común como cualidad del equipo. Esto no implica que quien esté al mando pierda su liderazgo, por el contrario, este se vuelve más efectivo cuando logra que todos participen en igual medida, promoviendo un cambio en las relaciones de poder y en el control social a la hora de la toma de decisiones, reforzando la autonomía y el auto aprendizaje, formando organizaciones que aprenden orientadas hacia la mejora.

Al establecer un sistema de colaboración se contribuye a la generación de un clima organizacional que posibilita la libre expresión y la comunicación bidireccional que privilegia el diálogo en el tratamiento y la resolución de conflictos, confianza y armonía en las relaciones interpersonales, constituyendo acuerdos y cumpliéndolos. Desarrollar planeación estratégica de esta forma, contribuye a que las organizaciones tomen el control sobre su destino y no solamente reaccionen ante las demandas de las comunidades a las que atienden, también permite monitorear los avances y tomar decisiones oportunas, manteniendo presente la visión, la misión y las metas institucionales; ayudando a los directivos a orientar estratégicamente el cambio planeado. Gracias por compartir este espacio conmigo. 

Gustavo SarnariDirector Asociado de Grupo CoSMO y Centro Pyme 2.0 – Co-Editor de Estrategia & Negocios – Titular de GS Consultora Desarrollo & Educación Organizacional – Miembro de ACICA Asociación Civil Iberoamericana de Capacitación y Asesoramiento – Licenciado en Educación y Gestión Institucional por la Universidad Nacional de Quilmes – TS en Marketing por el IS San Pablo de Villa Constitución – Posgraduado en Formación Docente con especialización en Educación Superior por el IS San Nicolás de Bari de San Nicolás (gsarnarimkt@gmail.com).

sábado, junio 14, 2014

"El sistema económico ya no se aguanta": Papa Francisco

El papa apuntó a las grandes economías mundiales para asegurar que "sacrifican al hombre a los pies del ídolo dinero".

Madrid.- El papa Francisco arremetió contra el sistema económico actual, del que aseguró que "ya no se aguanta", en una entrevista publicada hoy por el diario español "La Vanguardia".

"Estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. En el centro de todo sistema económico debe estar el hombre, el hombre y la mujer, y todo lo demás debe estar al servicio de este hombre. Pero nosotros hemos puesto al dinero en el centro", dijo.

Francisco, de 77 años, habló de "una cultura del descarte".

"Ahora también está de moda descartar a los jóvenes con la desocupación. A mí me preocupa mucho el índice de paro de los jóvenes, que en algunos países supera el 50 por ciento", apuntó el papa argentino.

"Descartamos a toda una generación por mantener un sistema económico que ya no se aguanta", aseguró.

El papa apuntó a las grandes economías mundiales para asegurar que "sacrifican al hombre a los pies del ídolo dinero".

"Este pensamiento único nos quita la riqueza de la diversidad de pensamiento y por lo tanto la riqueza de un diálogo entre personas. La globalización bien entendida es una riqueza. Una globalización mal entendida es aquella que anula las diferencias", señaló.
 

Así será tu puesto de trabajo en la era de las Google Glass

Gafas de realidad aumentada, smartwatches y, próximamente, prendas conectadas. Laswearable technologies pronto integrarán nuestra vida cotidiana, incluyendo nuestro lugar de trabajo.

Imaginemos el día en que las wearable technologies (o tecnologías de vestir) integren nuestra vida cotidiana, igual que hoy lo hacen los móviles, los ordenadores portátiles o las tabletas. Esto se producirá en un plazo no superior a cinco años, según los analistas. Incluso antes, dada la creciente velocidad con la que evoluciona el uso de las nuevas tecnologías –hace cinco años, Facebook acababa de cruzar el Atlántico y el iPad no existía–. En Reino Unido, el 21% de la población activa ya tiene algún tipo de dispositivo de vestir, según Vision Critical.

Un reciente estudio de la compañía de softwareRackspace, elaborado a partir de una investigación de dos años, concluye que las Google Glass, los relojes inteligentes (o smartwatches), las pulseras deportivas o las próximas prendas conectadas podrían traer cuantiosas ventajas a las empresas, principalmente en lo que respecta a la productividad y la satisfacción de sus trabajadores.

Según el profesor Chris Brauer, del Instituto de Estudios de Gestión de la Universidad de Londres, la productividad de los empleados que usan sensores de actividad y movimiento es un 8,5% superior, y su satisfacción laboral, un 3,5% mayor.

Posibles usos
En febrero, Financial Times publicó un artículo titulado El empleado digitalizado: ¿puede la tecnología de vestir crear una fuerza laboral más sana y productiva? El diario proponía el uso de estas herramientas –algunas de las cuales incorporan sensores del ritmo cardiaco, la respiración o el movimiento– para la mejora de la salud de los trabajadores. En teoría, esto reduciría el número de bajas laborales y mejoraría el rendimiento de los empleados. Además, permitiría a las empresas racionalizar sus costes en seguros médicos, una modalidad de pago en especie muy común en EEUU.

Estos dispositivos podrían jugar un papel relevante en la mejora de la productividad

No se trata sólo de salud. Para determinados puestos de trabajo no tecnológicos o creativos, como la asistencia en carretera, peones de construcción, técnicos de instalaciones eléctricas o personal sanitario de urgencias, este tipo de dispositivos podrían ayudarles a actuar más rápidamente o de manera más efectiva.
Ciertas industrias manufactureras, asimismo, pueden sacar partido de unos dispositivos que permiten el uso de las dos manos. En España existe ya un inspirador caso de uso de las Google Glass en un quirófano, con un fin educativo. El pasado junio, el doctor Pedro Guillén, fundador de la clínica Cemtro de Madrid, empleó las Google Glass para retransmitir en directo una intervención quirúrgica ante un grupo de médicos e investigadores de la Universidad de Stanford. Tres meses después, repitieron la experiencia ante más de 300 universidades y hospitales todo del mundo. "El próximo paso será poder pedir ayuda a otros cirujanos desde el mismo quirófano, en caso de una emergencia. Con las Google Glass, otros pueden ver lo que estás haciendo y orientarte. Estos dispositivos pueden ayudar a salvar vidas", expuso Isabel Guillén, hija del doctor Guillén y miembro de su equipo, en una reciente conferencia.

¿Nos van a espiar?
Ahora bien, todo avance tecnológico implica riesgos. Porque la tecnología no es buena o mala en sí misma, todo depende del uso que se haga de ella.
La principal preocupación estriba en torno a la privacidad de los usuarios. Un mayor número de dispositivos conlleva compartir más datos personales. "Los directivos deben entender que las nuevas tecnologías pueden ayudar a que sus equipos sean más productivos. Eso significa hacer las cosas mejor, no necesariamente hacer más cosas. La tecnología no tiene por qué convertirse en un arma para espiar o explotar a los trabajadores", opina Enrique Gonzalo, cofundador de Hightrack, una app de productividad personal.

A corto plazo, estos 'gadgets' se emplearán para mejorar la salud de los trabajadores

Pese a todo, sectores como el financiero –que trata información especialmente sensible– se muestran reticentes a la incorporación de estos gadgets, tanto por motivos de privacidad y seguridad, como por la inversión necesaria en infraestructura tecnológica. Rackspace discrepa: "Muchos empleados están ya familiarizados con herramientas de monitorización, pues ya las tienen en sus smartphones. Las compañías serán probablemente transparentes en cuanto al tipo de información que recogerán y cómo la usarán", opina su director de tecnología, Nigel Beighton. La ciencia-ficción ya está aquí Sensores de reconocimiento gestual como los de Minority Report, coches voladores como los de Blade Runner o gafas de realidad aumentada como las de Robocop. La tecnología que los hará posibles ya está disponible aunque, como en el caso de los coches voladores, no se venda comercialmente.

Cada innovación debe encontrar su hueco en el mercado. En el caso de las Google Glass, a la venta desde el mes pasado, no está claro cuál sería su utilidad para el gran público. Mayor potencial parece tener en ámbitos profesionales como la telemedicina, la cirugía, la decoración, el ocio, el marketing o la educación. En cuanto a los smartwatches, su principal barrera radica en que no son autónomos, sino que dependen de un smartphone. Las pulseras inteligentes, por su parte, se han posicionado por ahora en los campos de la salud y el deporte.

viernes, junio 13, 2014

Gestión del Cambio en las Organizaciones del Siglo XXI

Hace algunos meses, mi amigo Antonio Crespo (@antoniocrespo), con quién compartí muchos años de mi carrera profesional en HP, me invitaba a colaborar en uno de los proyectos en los que está actualmente involucrado: Leaners Magazine.
La idea de colaborar con un amigo, en un nuevo proyecto que gira alrededor de la innovación, y hacerlo hablando de mi tema favorito, el de la productividad centrada en las personas, me encantó y por eso acepté la invitación de inmediato. El resultado es este artículo que transcribo a continuación y que fue publicado hace algunas semanas. Aprovecho para dar nuevamente las gracias a Antonio y a Mariano (@MarianoFerrera) tanto por la oportunidad de colaborar con ellos como por su apoyo durante la aventura. Si quieres acceder a la versión original (en pdf) publicada en Leaners Magazine, la tienes aquí.
El cambio forma parte de nuestras vidas y de la de nuestras organizaciones. Del mismo modo, la gestión del cambio es algo tan antiguo como las propias organizaciones y a pesar de ello sigue siendo una de sus grandes asignaturas pendientes.
Desde una perspectiva histórica, las teorías tradicionales parten de un paradigma en el cual el cambio, incluso cuando es necesario o beneficioso, no deja de vivirse como algo negativo en sí mismo, como una circunstancia que suele generar rechazo y causar problemas. Por ese motivo, las teorías ortodoxas de la gestión del cambio lo abordan como un mal necesario, estando más preocupadas por “controlarlo”, para que se produzca con éxito, sin problemas y de forma duradera, que por aprovechar todas las oportunidades que ofrece.
Hay que tener en cuenta que estas teorías tradicionales se desarrollaron en un entorno socioeconómico muy distinto al actual, un entorno en el que el factor motivación no era tan relevante para la consecución de resultados como lo es hoy día en el llamado trabajo del conocimiento, ya que los resultados en una cadena de producción dependen esencialmente de los procesos y la tecnología utilizados. Por este motivo, al infravalorar la importancia de la relación entre motivación y resultados, la gestión tradicional del cambio se ha venido planteando más como necesidad de reaccionar puntualmente ante un problema que como explotación continuada de una oportunidad.
Motivaciones
Pero, ¿qué ha cambiado en lo que sabíamos sobre cambio, motivación y resultados?
Por una parte, que en el trabajo del conocimiento hay una relación directa entre resultados y grado de implicación por parte de la personas. Esto supone una diferencia radical frente al trabajo mecánico típico de las cadenas de producción, en el que la motivación tiene un impacto marginal en los resultados.
Por otra parte, como explica Daniel Pink en Drive- The Surprising Truth About What Motivates Us, sabemos que las motivaciones extrínsecas que vienen empleando las organizaciones clásicas de forma generalizada no solo no motivan sino que en determinadas circunstancias son incluso contraproducentes de cara a la consecución de resultados. Sorprendentemente, estas motivaciones extrínsecas sí funcionan cuando se trata de tareas sencillas y rutinarias tipo cadena de producción pero no tareas complejas y diversas como las características del trabajo del conocimiento. En este último caso, la verdadera motivación es intrínseca y depende de los factores autonomía, maestría y propósito, es decir, de que las personas sientan que pueden influir en su trabajo, ejercer y desarrollar sus habilidades y encontrar un sentido a lo que hacen.
Asimismo, como expone Eugenio Moliní, sabemos también que las personas cambian y se comprometen solo cuando quieren y que resisten cualquier intento de forzarles a, o de impedirles, cambiar o comprometerse. En consecuencia, las organizaciones solo cambian realmente cuando una masa crítica de personas decide libremente que quiere cambiar y comprometerse.
De todo lo anterior se deduce que, para una gestión efectiva del cambio, es imprescindible entender que el cambio, cuando se siente como algo impuesto, externo e innecesario, nunca se produce realmente ya que, aunque pueda no ser visible, la resistencia permanece ahí.
Facilitadores del cambio
Para que el cambio sea real tiene que ser aceptado por las personas y para ello tienen que vivirlo como algo propio y con sentido. La clave de la gestión del cambio en el siglo XXI reside en ser capaces de crear los espacios necesarios para que el cambio se produzca a partir de las personas que van a vivirlo, en lugar de serles impuesto por otras personas ajenas al mismo.
En línea con lo anterior, habría que reformular el papel de los managers tradicionales, haciéndolo evolucionar desde un rol coercitivo centrado en la supervisión y el control a otro rol más constructivo centrado en facilitar, conectar personas y crear espacios en los que el talento pueda expresarse en todo su potencial.
Un motivo más para evolucionar el rol tradicional del manager es la necesidad de que los profesionales del conocimiento se responsabilicen de su trabajo. A este respecto, es también importante tener en cuenta que, como señala Manel Muntada, las personas toman decisiones irresponsables cuando se les permite pensar que no son responsables de sus decisiones porque una figura con autoridad asume esa responsabilidad. En ese sentido, las organizaciones fuertemente jerarquizadas son un obstáculo para que este proceso de madurez profesional y responsabilidad tenga lugar.
Porque, lamentablemente, la realidad actual de la mayoría de las organizaciones tradicionales está muy lejos de este ideal. Estas organizaciones continúan ancladas en el paradigma del control, lo que las lleva a monopolizar el proceso de toma de decisiones hasta niveles extremos. Por su parte, los antiguos modelos de gestión del cambio buscan sobre todo cómo convencer de las bondades del mismo, imponiéndolo cuando lo anterior no funciona. ¿Qué lugar queda en estos planteamientos para la autonomía, la maestría y el propósito de las personas? ¿Qué otras alternativas existen?
El “qué” y el “cómo”
Una opción es separar “qué” persigue el cambio de “cómo” conseguirlo y trabajarlos de forma independiente. Habitualmente el “qué” acapara casi todo el “cómo”, dejándolo como algo residual y anecdótico donde no hay espacio para que las personas puedan sentirse autónomas, expresar su maestría y encontrar un propósito. La clave es limitar al máximo el “qué” para maximizar el “cómo”, porque solo cuando el “cómo” es suficientemente relevante tiene el efecto motivador que buscamos.
La productividad de las organizaciones del conocimiento es el resultado agregado de las productividades de todas sus personas y, para ello, no solo los procesos, las tecnologías, las estructuras y cualquier proceso de cambio debe ser desde, por y para las personas, sino que éstas deben poder trabajar de forma autónoma y responsable, expresar su maestría y encontrar un propósito a su trabajo. Porque el siglo XXI es el siglo de la productividad centrada en las personas.

jueves, junio 12, 2014

Innovación: ¿una cuestión de contactos?

Invertir en I+D es uno de los requisitos para aportar nuevas ideas a la organización, pero no es el único factor relevante para innovar. El entramado de relaciones informales de la empresa puede ser igual de importante.

En el artículo "
The social underpinnings of absorptive capacity" (Los fundamentos sociales de la capacidad de absorción), el profesor del IESE Marco Tortoriello muestra que la capacidad relacional tiene una incidencia clara a la hora de sacar provecho de los conocimientos de los demás para innovar. 

El artículo, publicado en
 Strategic Management Journal, se basa una investigación de Tortoriello sobre las patentes registradas por una multinacional de dispositivos semiconductores. Concretamente, fueron encuestados casi 300 científicos, investigadores e ingenieros de la división de I+D de la compañía para averiguar a quién conocían y así determinar cómo incidían estas relaciones en sus resultados en innovación. 

Alimentar la red de contactos
El autor descubrió que, para mejorar los frutos de la inversión en I+D, resulta crucial "la creación y el cuidado de redes internas que promuevan la diversidad y el acceso a diferentes departamentos de la organización".

Por lo tanto, una de las
 formas más efectivas de estimular la innovación sería fomentar actividades en las que coincidan diferentes grupos de la empresa.

Para poner en práctica más fácilmente esta estrategia, se pueden
 esquematizar las redes de contactos informales de la empresa, representando los individuos con círculos de colores según el departamento y las relaciones con líneas que los unan. 

Algunos grupos destacarán por sus numerosas interconexiones. En estos casos es probable que las personas que los integran trabajen muy bien juntas, con un elevado nivel de conocimiento mutuo e incluso complicidad.

Otras zonas del mapa de contactos estarán más aisladas, con muchas menos conexiones con el resto de grupos. Las personas que mantienen lazos con estas áreas actúan como intermediarios, ya que conectan a personas que de otra forma quedarían aisladas. Este hecho les otorga un papel fundamental para fomentar la innovación.

Las ventajas de los intermediarios
El autor identifica tres grandes motivos por los que estos intermediarios son los mejor situados para convertir el conocimiento de terceros en innovación: 

1. Al tener
 contactos en distintas áreas, es más probable que los intermediarios sean capaces de identificar oportunidades, ya que pueden combinar la información y perspectivas de diferentes departamentos para encontrarles un uso innovador.

2. Como
 dominan la jerga de distintos campos y conocen las dinámicas de los grupos, les resulta más fácil compartir ideas e informaciones complejas con ellos.

3. Al disponer de un
 amplio número de potenciales colaboradores, con capacidades y aptitudes diversas, pueden encontrar más fácilmente a las personas adecuadas para cada proyecto, aunque revista cierta complejidad.

La capacidad de absorción
En definitiva, el artículo de Tortoriello facilita una mejor comprensión de la "capacidad de absorción", es decir, la facultad de entender, interiorizar y sacar partido del conocimiento de otras personas.

Sus hallazgos sugieren que, si se quiere maximizar la innovación, no solo conviene invertir en I+D para generar conocimiento, sino que también es recomendable ponerlo en manos de los miembros de la organización con una red de contactos informal más amplia. 

miércoles, junio 11, 2014

6 ventajas del trabajo en equipo

Seguro que si te encuentras en situación de búsqueda activa de empleo y utilizas Internet para ello te habrás dado cuenta de que un patrón que se repite en la inmensa mayoría de las ofertas de trabajo publicadas en los portales de búsqueda de empleo más utilizados es la conocida como ‘capacidad de trabajar en equipo’. 

Pero, ¿por qué es algo tan demandado? Para la empresa, que los trabajadores sean capaces de trabajar en equipo y unir sus fuerzas bajo un mismo objetivo es algo de vital importancia que normalmente se traduce en unos resultados mucho más beneficiosos para la misma. A pesar de que cada empleado tenga ya su propio puesto y función dentro de la empresa, en numerosas ocasiones es muy recomendable el cooperar con el resto de los trabajadores para lograr una meta común.

A lo largo de este artículo vamos a centrarnos en enumerar seis de las principales ventajas que ofrece el trabajar en equipo dentro de la empresa.

1. Resultados de una mayor calidad. Cuando un grupo de trabajadores aúna sus fuerzas con el fin de lograr un propósito u objetivo común, la calidad del trabajo realizado siempre mejora considerablemente. Al trabajar en grupo, cada empleado puede aportar su granito de arena y orientar al resto poniendo su punto de vista sobre los temas que mejor domina, lo que se traduce directamente en unos resultados de mejor calidad.
2. Mejora las relaciones entre los trabajadores. El tener que trabajar codo con codo con otros compañeros de trabajo hace que se fomente la comunicación y la cooperación entre todos los participantes. Es probable que hasta ahora nunca hubieses cruzado más que breves saludos con ese compañero del departamento de al lado, pero gracias a tener ahora un proyecto en común podréis llegar a conoceros más a fondo. Y quien sabe, quizá pueda llegar a ser un importante contacto profesional en el futuro. Además, gracias a esta mejora de las relaciones sociales, la productividad se verá incrementada al trabajar en un ambiente de trabajo agradable en el que todos los trabajadores se encuentren a gusto.
3. Los proyectos serán terminados en un tiempo mucho menor. Al dividir una tarea grande entre varios trabajadores la dificultad se verá reducida en gran medida, ya que cada trabajador se encargará de trabajar en una parte del proyecto, normalmente para la que mejor capacitado esté. Por ello el trabajo progresará de un modo mucho más rápido, lo que hará que se puedan completar un mayor número de proyectos en el mismo periodo de tiempo.
4. Los beneficios de poder compartir ideas. Una de las ventajas más importantes del trabajo en equipo son los múltiples beneficios que otorga el compartir ideas. Cosas que a un solo empleado nunca se le ocurrirían surgen sin mayores dificultades  en los múltiples ‘brainstormings‘ o ‘tormentas de ideas’ que podremos realizar si trabajamos en grupo, y es que el poder compartir diferentes opiniones y puntos de vista pueden hacer crecer de forma considerable un proyecto determinado.
5. Aumenta la motivación por hacer las cosas bien. El sentirse parte de un todo con intereses comunes y un mismo propósito es uno de los factores motivadores que más influyen en la empresa, y es que el querer demostrar todo lo que podemos ofrecer al equipo nos hará exprimir nuestras capacidades al máximo.
6. Surge un sentimiento de unidad. Si el trabajo está bien hecho, todas las recompensas y los halagos por parte de los superiores irán dirigidas al grupo como tal y no a personas individuales, lo que hará que se dejen a un lado la envidia por los logros de los demás y el sentimiento de competitividad entre compañeros de trabajo, creando un clima más agradable en la empresa en el que todos aunarán fuerzas y se apoyarán con el fin de obtener mejores resultados.

martes, junio 10, 2014

El significado de 35 gestos corporales durante una entrevista laboral

La comunicación verbal carecería de eficacia si no fuera acompañada de una serie de claves no verbales: mirada, expresión facial, distancia interpersonal, tono de voz…. En una entrevista laboral, tu cuerpo debe expresar el mismo mensaje que tus palabras. Cuando expresan mensajes diferentes, el reclutador dará mayor fiabilidad a tu comunicación no verbal, debido a que los gestos no se pueden ocultar y resultan más difíciles de controlar que las palabras. Debéis tener en cuenta que un reclutador, sabrá leer vuestros gestos corporales, como si de un libro se tratara. Os detallo a continuación 35 gestos que los candidatos suelen manifestar, y lo que denota o significa para el entrevistador.
1.    Pellizcarse o tocarse alguna parte de la cara (frente, pelo, cejas, oreja, labios) o morderse las uñas: Dudas, Inseguridad, nerviosismo.
2.    Tocarse la nariz mientras se habla: Se está mintiendo.
3.    Apoyar la mano en la barbilla: Aburrimiento, falta de interés por cansancio.
4.    Acariciarse el mentón: Aceptación positiva, toma de decisiones.
5.    Retorcer y entrelazar las manos, abrir y cerrar los puños: Ansiedad.
6.    Entrelazar los dedos: Autoridad y seguridad.
7.    Palma de la mano abierta y hacia arriba: Sinceridad, buenas intenciones.
8.    Jugar con un bolígrafo, anillo o cualquier otro objeto: Distracción, nerviosismo.
9.    Golpear ligeramente los dedos contra una mesa o reposabrazos de la silla:   Impaciencia.
10. Tener los brazos cruzados a la altura del pecho: Actitud defensiva.
11. Sujetar algo contra el pecho (Chaqueta, bolso, portafolios…): Miedo a los retos.
12. Asentir con la cabeza mientras habla el entrevistador: Interés, escucha activa.
13. Cejas completamente levantadas: Incredulidad.
14. Cejas medio levantadas: Sorpresa.
15. Cejas medio fruncidas: Confusión.
16. Cejas completamente fruncidas: Enfado.
17. Mirada huidiza o esquiva al entrevistador: Timidez, dificultad para integrarse, sin iniciativa.
18. Bajar la mirada: Incredulidad de lo que se escucha.
19. Mirar por encima de las gafas al reclutador: Desconfianza.
20. Mirar con los ojos entreabiertos: Desaprobar o no estar de acuerdo.
21. Mirar el reloj o frotarse las manos: Impaciencia.
22. Mirar directamente a la cara al entrevistador, pero no de forma excesivamente continuada: Interés, concentración, confianza en ti mismo.
23. Sonrisa amplia y sincera: Imagen positiva.
24. Balancear tu cuerpo: Tensión, dudas.
25. Moverse continuamente en el asiento: Nerviosismo, ansiedad e inseguridad.
26. Balancear un pie mientras tenemos las piernas cruzadas: Aburrimiento, desidia..
27. Piernas torcidas, con las puntas de los pies juntas y talones separados: Nerviosismo, tensión.
28. Postura excesivamente cómoda: Arrogancia.
29. Postura relajada: Comodidad, nada que ocultar.
30. Mantener una postura erguida y natural al estar sentados:Confianza, seguridad y sinceridad.
31. Sentarse al borde de la silla: Indecisión, impaciencia, inseguridad.
32. Sentarse repantigado: Falta de respeto.
33. Inclinación hacia delante: Atención o interés.
34. Mantener una distancia óptima con el entrevistador (al menos 1 metro): Educación y respeto.
35. Caminar erguido: Confianza y seguridad en sí mismo.

 No debemos olvidar un detalle importantísimo de la mirada: 
La mirada no miente. Los ojos son la única parte visible del cerebro. La neurofisiología es clara en este sentido. Si nos hacen una pregunta y, antes o durante la respuesta, nuestros ojos suben hacia la izquierda, estamos intentando acceder a nuestro córtex visual, es decir, a la zona de la memoria, del recuerdo. Por tanto, decimos la verdad. Si los desviamos hacia la derecha, recurrimos a los centros creativos del cerebro y, en consecuencia, las posibilidades de invención o mentira aumentan”.  Yuri  Morejon (Diario El Mundo, lunes 16 de mayo de 2011). 

lunes, junio 09, 2014

Ocho años en un puesto: lo ideal para optimizar su carrera

Para competir en un mercado en constante transformación, las empresas deben ser capaces de responder eficazmente a los nuevos contextos y desafíos.

Por eso, la adaptabilidad, definida como la capacidad de trabajar con eficacia en distintas situaciones y con personas diversas, tal vez sea la competencia más crítica para los directivos de hoy. Y es que los líderes actuales deben ser capaces de adquirir nuevas habilidades y aplicarlas rápidamente a nuevos problemas y tareas.

En el artículo "Too Much or Too Little? A Study of the Impact of Career Complexity on Executive Adaptability" (¿Demasiado o demasiado poco? Un estudio sobre el impacto de la complejidad de la carrera en la adaptabilidad de los ejecutivos), publicado en Career Development International, la profesora del IESE Mireia Las Heras, junto con Guorong Zhu, de la Universidad Estatal de Salem, Steve B. Wolff, de GEI Partners, Douglas T. Hall y Kathy Kram, de la Universidad de Boston, y Betzaluz Gutiérrez, de Hay Group, analiza si los ejecutivos con trayectorias profesionales más variadas son los que mejor se adaptan a las nuevas situaciones.

Carrera de fondo
Los autores analizaron las trayectorias profesionales de un grupo de directivos de una compañía listada en Fortune 100, clasificando sus puestos de trabajo anteriores según el tipo y el nivel jerárquico.

Para ello, recurrieron al método de evaluación de Hay Group, que establece tres categorías: puestos con incidencia directa en los resultados financieros de la empresa, puestos con un impacto indirecto (responsables de RR. HH. o el departamento legal, por ejemplo) y puestos colaborativos, en los que el directivo no tiene el control directo de muchos de los recursos necesarios para cumplir sus objetivos y se ve obligado a coordinarse con otros ejecutivos.

Los autores también consideraron los resultados de las entrevistas de promoción interna a las que habían sido sometidos recientemente estos directivos, en las que una de las capacidades evaluadas era la adaptabilidad (en una escala del 1 al 4).

Uno de los hallazgos más reveladores fue la correspondencia entre esta puntuación de la entrevista y la cantidad de veces que los individuos habían cambiado de rol directivo durante sus carreras.

En busca del equilibrio perfecto
Por regla general, había cierta correspondencia entre la variedad de puestos que había ocupado el directivo en su carrera y su nivel de adaptabilidad, aunque con ciertas limitaciones.

Los cambios de funciones obligan a los directivos a aprender nuevas habilidades y adaptarse a ambientes radicalmente distintos, lo cual les ayuda a desarrollar nuevas competencias y estrategias. Sin embargo, los investigadores comprobaron que los individuos que habían cambiado de rol directivo con demasiada frecuencia se habían beneficiado menos de esas experiencias.

Al pasar la mayor parte del tiempo tratando de mantenerse a flote en un nuevo puesto, muchos de estos ejecutivos no habían podido interiorizar todas las implicaciones de las funciones desempeñadas. Además, al abandonar el puesto tras un corto periodo de tiempo, tampoco vivían en primera persona las consecuencias a largo plazo de sus decisiones.

Los autores llegaron a la conclusión de que lo ideal es que los directivos cambien tres veces de tipo de puesto a lo largo de su carrera, una vez cada ocho años.

Este periodo permite que los directivos asuman plenamente su función y aprendan a responder a las circunstancias cambiantes, sin llegar a acomodarse demasiado o volverse autocomplacientes.

El camino más rápido al éxito
Los datos del estudio reflejaron un segundo patrón destacable: la mayoría de los directivos que al inicio de sus carreras habían trabajado como asistentes ejecutivos de un miembro de la alta dirección mostraron una buena capacidad de adaptación, con puntuaciones de tres o cuatro puntos sobre cuatro.

Esta experiencia parece de gran utilidad a la hora de preparar a los jóvenes directivos para afrontar futuros cambios: además de permitirles observar y contribuir a la toma de decisiones ejecutivas complejas, les proporciona una valiosa tutoría y la oportunidad de desarrollar sus redes de contactos.

Lecciones aprendidas
Aunque este estudio se limitó a una empresa y a un grupo específico de directivos, los resultados ofrecen pistas claras sobre cómo fomentar la adaptabilidad de los directivos jóvenes:
  • Trabajar como asistentes de dirección al principio de sus carreras ayuda a desarrollar el talento emergente y les permite aprender cómo lidian los altos directivos con las circunstancias cambiantes.
  • Los individuos con una mayor capacidad de adaptación son aquellos que han desempeñado diferentes funciones, pero que han pasado suficiente tiempo en cada una de ellas como para conocer plenamente las consecuencias de sus decisiones. 
Mireia Las Heras, Guorong Zhu, Steve B. Wolff, Douglas T. Hall y Kathy Kram