Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

domingo, junio 17, 2012

La metamorfosis de #RRHH: 4 elementos-fuerza


Si damos por hecho que las organizaciones como comunidades productivas requieren (hablemos en presente) de una gestión de personas diferenciada, capaz de, no solo digerir, sino de actuar como motor de inyección directa en el nuevo escenario en el que se produce su evolución, es conveniente hacer una reflexión sobre los elementos que actuarán como fuerzas en este proceso de reinvención. Sería ingenuo pensar que la función de RRHH puede acometer este proceso “per se”, sin apoyos, haciendo una campaña quijotesca y acometiendo los mismos molinos de siempre. De ser así, el resultado sería, el de siempre, magulladuras y fracturas.

Los 4 elementos-fuerza:

#RRHH
El propio área de gestión de personas debe ser la piedra angular entorno a la que se articule el  proceso de adaptación y transformación. Si, los profesionales que se dedican a la gestión de personas no hacen una lectura correcta del nuevo “orden socio-organizativo”, si no entienden que la aportación de valor desde RRHH pasa por ajustarse a un nuevo marco, entonces, activar el resto de fuerzas resultará inútil. El proceso de re-conceptualización, podría partir del siguiente axioma:  #RRHH debe desaprender la dicotomía “negocio-área soporte”, para, a partir de ahí, evangelizar la idea de organización como un único todo. En otras palabras, creer intrínsecamente en la necesidad del cambio es el punto de partida de la metamorfosis.

#Liderazgo
Sería un error dar por hecho que las organizaciones de forma generalizada ya han actualizado su estilo de Liderazgo, incorporando los comportamientos y habilidades propias de lo que ya se ha bautizado como Liderazgo 2.0. La mayoría de organizaciones aún están muy lejos de acometer la revisión de su modelo de Liderazgo, aunque cada vez hay más compañías en ese proceso. Pero, sin llevarnos a engaños, tras la autodeterminación de la propia función de RRHH en pos de su transformación, igual de relevante resulta que, aquellos a quienes se ha “servido” en modo “función soporte” durante tantos años, entiendan, integren y provoquen, en última instancia, una función de Gestión de personas 2.0. Sencillamente, el anclaje de una nueva forma de gestionar personas, precisa de un Liderazgo 2.0 completamente arraigado.

#Organización
La transformación no se completará hasta que la Organización en su conjunto haya incorporado de manera generalizada el nuevo rol o papel del área de gestión de personas. La organización como un todo, debe interiorizar que la función de RRHH ha adoptado un papel de área-fuerza, que no existe dicotomía alguna que la diferencie del negocio y que su cometido es la generación de valor directo neto. Es poco realista pensar que la organización en primera persona y, de manera independiente, otorgará un nuevo papel al área de gestión de personas, a menos que esta cuente con el Liderazgo y la propia función como avales principales de ese nuevo rol; por lo tanto, la metamorfosis requiere también que la organización ejerza de crisálida en este proceso y envuelva el concepto y permita que evolucione dentro de ella.

#Entorno socio-económico
La adopción por parte del entorno socio-económico de esta “nueva” identidad resulta igualmente catársica para que la transformación tenga lugar de manera integrada; no obstante, será un proceso gradual. Considerar RRHH como un área-fuerza exclusiva a una industria o sector concreto no permitirá la metamorfosis completa del área. Debe producirse un proceso de polinización en el que las organizaciones pioneras en la reinvención del área, contaminen en positivo el entorno socio-económico. A medida que las unidades productivas vayan incorporando y, normalizando la idea de una versión 2.0 de la gestión de personas, se producirá un efecto contagio, una pandemia que permitirá que la generación de valor sea vista, de forma generalizada como su principal seña de identidad.

La metamorfosis:

La evolución del mercado reflejada en los ajustes organizativos de toda índole, la proliferación de nuevos perfiles y ocupaciones, el desarrollo exponencial del plano virtual en la forma de hacer negocios  ó la globalización de las relaciones interpersonales, por enumerar solo algunos de los cambios que están teniendo lugar, son la base para justificar esta metamorfosis. El área de RRHH debe ser el origen del proceso, pero es primordial comprender que la transformación requerirá un Liderazgo evolucionado que haga suyo el concepto, permitiendo que la organización, como un todo, integre la nueva identidad del área como algo normal, no excepcional, para que, a partir de ahí, el entorno socio-económico albergue de manera natural un nuevo concepto de gestión de personas. Si RRHH, se plantea esta transformación como una cruzada, como una batalla contra sus líderes, organizaciones y entorno, la transformación jamás tendrá lugar. La conjunción de los cuatro elementos-fuerza es la clave de este proceso.

sábado, junio 16, 2012

El origen de una idea


En estos tiempos en los que el concepto de innovación ocupa, sin exagerar, el 90% de los escritos del management (exagerando supongo que ocupará más), nos encontramos que el 90% de dichos escritos (nuevamente sin exagerar, exagerando, serían muchos más) se dedican a lo que podemos denominar la función OÉ.

Por decirlo de forma llana. El 90% de los escritos dedicados a innovación se pueden resumir en la siguiente frase: ¡¡INNOVEMOS, OÉ, INNOVEMOS, OÉ, OÉ, OÉ…!! 

Es el nuevo Bálsamo de Fierabrás “con el cual no hay que tener temor a la muerte, ni hay que pensar morir de ferida alguna” (Alonso Quijano dixit) y que, parafraseando a Cervantes servirá para que la empresa que va mal, se convierta en rentable gracias a una sabia e innovadora renovación de productos y procesos comerciales y para el que ya ha cerrado la suya sea capaz de reinventar el negocio en base a un producto revolucionario para el que existe un nicho de mercado aún virgen.

La innovación, al igual que el Bálsamo de Fierabrás, únicamente presenta un ligero inconveniente: “si a mí se me acordara de hacer una redoma del bálsamo de Fierabrás, que con sólo una gota se ahorraran tiempo y medicinas” se quejaba lastimoso D. Quijote. 

En palabras modernas: si a mí se me ocurriera la idea innovadora del nuevo producto, estaríamos salvados.

¿Cómo idear algo innovador? Esa es la clave. A este punto solo llegan el 10% de los escritos que OÉ, OÉ, hablan de innovación. 

Para que no se pueda decir lo mismo de éste, dos sugerencias para poder tener ideas innovadoras:

- ¡Piense! Obsesiónese con el problema. Para ser más exactos, obsesiónese con la solución. No piense en términos de problema, piense en términos de objetivo no alcanzado. Y obsesiónese. Piense, duerma, coma, sueñe, hable dándole vueltas a la situación y a las posibles soluciones. Ponga por escrito todo lo que se le ocurra, por disparatado que le parezca. La gran idea vendrá del modo más inesperado, cuando menos se le ocurra y de la forma más inopinada: durmiendo la siesta (el cerebro emite ondas alpha), en la ducha o en un baño relajante… Pero para que pueda ser posible, es preciso, previamente, focalizar el cerebro y toda su energía a un punto concreto.

- Cuestiónese todo. Como hábito mental. Las ideas originales se dan cuando se pone en cuestión el modo tradicional de hacer las cosas. Solo cuando dudas surgen respuestas nuevas.

Por último y para que lo anterior no caiga en saco roto: ¡Trabaje! Decía Picasso que procuraba que la inspiración le pillara trabajando. Toda idea por buena que parezca, si no se lleva a la práctica será un disparate surgido de la imaginación. Toda idea por extravagante que parezca si se lleva a la práctica con sentido común tiene una elevada probabilidad de convertirse en innovadora.

En definitiva, que no nos pase como a Sancho: 

“Si eso hay, dijo Panza, yo renuncio desde aquí el gobierno de la prometida ínsula, y no quiero otra cosa en pago de mis muchos y buenos servicios, sino que vuestra merced me dé la receta de ese estremado licor (…) ¿Pues a qué aguarda vuestra merced a hacerle y a enseñármele? Calla, amigo, respondió Don Quijote, que mayores secretos pienso enseñarte”

viernes, junio 15, 2012

Los individuos resilientes gozan de una mayor satisfacción vital


Son más capaces de superar los traumas y controlan mejor sus emociones y su estado de ánimo, revela un estudio. Las personas resilientes tienen mayor inteligencia emocional, que es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. Fuente: Wikimedia Commons.

Ante las situaciones adversas, como puede ser el caso de la pérdida de un ser querido, algunas personas sufren secuelas a lo largo de toda la vida. Otras, la mayoría, se sobreponen y la intensidad de sus emociones negativas (como la ansiedad y la depresión) van decreciendo con el tiempo y ellas se adaptan a la nueva situación.

Hay un tercer grupo de personas a las cuales la vivencia del trauma las hace crecer personalmente y sus vidas adquieren un nuevo sentido y salen fortalecidas.

Investigadores de la Unidad de Psicología Básica de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) analizaron las respuestas de 254 estudiantes de la Facultad de Psicología en diferentes cuestionarios, para evaluar su nivel de satisfacción con la vida y encontrar relaciones con su resiliencia y con la capacidad de reparación emocional, uno de los componentes de la inteligencia emocional, que consiste en la habilidad de controlar las propias emociones y las de los demás.

Los datos del estudio han demostrado que los estudiantes más resilientes, el 20% de los participantes en la encuesta, tienen más satisfacción con la vida y son también aquellos que creen que pueden controlar sus emociones y controlar su estado de ánimo. La resiliencia tiene, por tanto, un efecto predictor positivo sobre la satisfacción con la vida.

La resiliencia se puede practicar

"Algunas de las características de las personas resilientes pueden ser entrenadas y mejoradas, como la autoestima y la regulación de las propias emociones", afirman los autores del estudio.

"Con este aprendizaje se podría dotar de recursos a las personas para facilitar su adaptación y mejorar su calidad de vida ", explica Joaquín T. Limonero, profesor del Grupo de Investigación en Estrés y Salud de la UAB, y coordinador de la investigación.

En la investigación, publicada recientemente en Behavioral Psychology, han participado también el investigador de la UAB Jordi Fernández Castro, los profesores de la Escuela de Enfermería Gimbernat (centro adscrito a la UAB), Joaquín Tomás-Sábado y Amor Aradilla Herrera, y la psicóloga e investigadora de la Mútua de accidentes laborales Egarsat, M. José Gómez-Romero.

jueves, junio 14, 2012

Cómo manejar el estrés


Más pesado y más torpe. Literalmente eso es lo que obtienes con el paso del tiempo cuando no manejas el estrés de forma efectiva. Por desgracia, se trata de un factor de vida para todos los que viajan en el carril de alta velocidad empresarial. La buena noticia es que si se maneja de manera correcta, el estrés puede estimular tu energía, ayudar a que se resuelvan tus problemas cotidianos y aumentar el rendimiento de tu memoria.
Existen varias razones por las cuales el estrés mal manejado se puede convertir en una crisis. En primer lugar, puede provocar falta de sueño, lo que derivaría en una interrupción de la regulación de insulina y, por lo tanto, en aumento de peso. Además, a niveles altos puede resultar en efectos adversos en la memoria y comprometer tu sistema inmunológico.
Si eres dueño de negocio o administrador general de una organización y casi todo el tiempo estás estresado, entonces quizá también tu equipo se encontrará en la misma condición. Considera que las neuronas espejo en el cerebro detectan cuando nuestros jefes están molestos y reflejan la emoción.
¿Cuál es el resultado? Cuando el líder está molesto, todos en la oficina se ponen ansiosos. La toma de decisiones, el respeto común y la colaboración se van por la ventana. En resumen, le dices adiós a tus mejores colaboradores.
La solución está en no tensarse demasiado debido al estrés. Hay algunas cosas muy sencillas que te ayudarán a asegurar que el fuego en tu estómago se convierta en el combustible que necesitas para generar tu próxima gran idea, y no una nueva úlcera. Aquí tienes los primeros pasos para lograr este cambio en tu vida.
Dormir. Mientras duermes repasas las actividades y sucesos del día, de modo que se codifican en tu memoria. Se hacen asociaciones que te permiten resolver problemas que te acosaron durante la jornada. Incluso una siesta de 10 minutos resetea las neuronas que estuvieron expuestas al estrés en tu cerebro. De esta manera, puedes tomar mejores decisiones y reaccionar de manera más apropiada frente a las situaciones que te estresan.
Antes de una reunión o presentación importante, asegúrate de que estás lo más descansado posible. Así, te aseguras de que tu cerebro haga su trabajo por ti, y no en contra tuya. Recuerda que después de cuatro noches consecutivas de sólo cuatro o seis horas de sueño, terminarás con la misma agudeza mental como si hubieras consumido varias copas de vino, pero sin divertirte.
Si bien es diferente en cada caso, lo cierto es que muchos adultos necesitan dormir entre siete y nueve horas por noche. Cuando no se tiene este descanso, los eventos negativos y las emociones se magnifican y regresan con facilidad, en tanto que los recuerdos de lo positivo disminuyen.
Todo está claro: si estás estresado porque no manejas tu día de forma apropiada, no dormirás bien. Lo que haces mientras estás despierto es crítico para proporcionarle a tu cerebro el descanso que necesita para resolver cosas durante el sueño. Lo que lleva al siguiente punto.
Piensa positivamente. ¿Te has dado cuenta cómo algunas personas no se molestan por cosas que a ti te enloquecen? Toma una lección de meditación budista y esfuérzate para ver todo con menos estrés. La idea es que los objetos no pueden ser estresantes por ellos mismos, más bien tú los interpretas de esa forma. Por eso, vale la pena reorientar tu estrés en algo más positivo.
Por ejemplo, cuando obtengas un rechazo de un cliente –como un obstáculo más hacia el “sí”–, piensa que eventualmente lo obtendrás de otro prospecto. No te paralices y estreses por esa razón. Mejor, sigue adelante y vuelve a intentarlo.
Sueña despierto. Deja que tu mente viaje. A la mayoría se nos ha dicho que soñar despierto es un mal hábito, pero las investigaciones muestran que en realidad nos permite ser más creativos. Cuando reducimos el estrés de la hormona cortisol, la mente es capaz de acceder a regiones de nuestro cerebro que no están disponibles cuando estamos estresados.
Así que cierra tu puerta, apaga cualquier elemento electrónico y literalmente divaga durante 10 minutos. Deja que tu mente viaje. Los flashazos que emerjan del interior podrían ser tu próxima idea millonaria.
Ríe. Sin duda, es uno de los más rápidos inhibidores de estrés. Contrarresta el cortisol y permite que tu cerebro aprenda y piense nuevas cosas. Cuando te pones serio, te encuentras en un formato de protección; sólo te sirve para resolver problemas viejos, no para crear futuro. La recomendación es la siguiente: bromea, convive con gente graciosa, ve videos divertidos en YouTube y hasta ríete cuando vayas camino al banco.
Si trabajas a un ritmo tan rápido y duro como la mayoría de los emprendedores, lo más seguro es que el estrés se encontrará en tu camino. Pero con un cambio de perspectiva, el sueño y el tiempo destinado para descansar te serán de utilidad para sacar a flote la mejor forma de resolver los conflictos que se te presenten a diario. Además, tendrás un pensamiento creativo y colaborativo, lo que te hará infalible.
Ahora bien, recuerda que tu habilidad para hacer dinero es directamente proporcional a la de resolver problemas para tus clientes. Encontrar soluciones efectivas es una de las características más valiosas que puedes tener como empresario. El perfeccionar esta aptitud es la base para obtener beneficios esenciales. Por ejemplo: ganar tiempo, hacer dinero y encontrar la próxima gran idea para tu negocio.
Existen tres mitos acerca de la resolución de problemas, que deben eliminarse antes de hablar sobre cómo volverse efectivo en este renglón.
 Mito 1. Resolver problemas y el pensamiento crítico, son lo mismo.
Hecho. Solucionar conflictos es un derivado de su primo más grande: el pensamiento crítico. Y más bien tiene que ver con el tema inmediato, mientras que su pariente es un elemento necesario para asuntos de estrategias a largo plazo.
Mito 2. Los que son buenos para resolver problemas intuitivamente desenfundan el arma.
Hecho. La intuición es una parte importante del proceso. Sin embargo, investigaciones muestran que las personas que son más sistemáticas para solucionar conflictos obtienen un mejor resultado utilizando recursos bien planeados.
Mito 3. Si encuentras una buena solución, eres bueno para resolver problemas.
Hecho. Hay cinco pasos para superar las dificultades y debes seguirlos todos para llegar a ser un emprendedor juicioso y profesional.
Toma nota de cada uno de ellos y ejecútalos con éxito:
1. Identificar. Determinar el conflicto correcto para trabajar en él es con frecuencia el punto en el que la mayoría de la gente se equivoca. No es tan simple como crees, pues saltarte este paso es bajo tu riesgo.
Piensa en un negocio que tiene dificultades con el flujo de efectivo. Podría haber varias razones que expliquen esta situación. Para llegar a ellas, hay que realizar las preguntas precisas y ser un detective astuto. No olvides que el que es bueno para resolver problemas, por lo regular, cuestiona muchas cosas para saber lo que en realidad sucede, en lugar de adivinar y tomar decisiones fáciles.
2. Idear. Ahora que tienes una pequeña lista de lo que puede ser el problema, haz una lluvia de ideas para generar todas las soluciones posibles. Para eso, mete a la gente más creativa de tu equipo en una oficina a fin de que propongan diferentes alternativas. Sin embargo, aún no descartes ninguna posibilidad.
El proceso mental fisiológico de generar ideas no es el mismo que el que utilizas para evaluarlas, y tampoco pueden activarse al mismo tiempo. Ambos son procesos críticos. Por esta razón,  no interrumpas el primero para darle paso al segundo. Todo lleva su tiempo.
3. Evaluar. Aquí es cuando ponderas las propuestas que tuviste durante la fase anterior. Primero, dales valor a las ideas basadas en el impacto de un objetivo, y después analiza su complejidad. ¡Ojo! Complejidad no quiere decir dificultad. Más bien se determina por dos factores: tiempo y dinero.
¿Puede la idea dar buenos resultados en el tiempo disponible y se ajusta a las limitaciones del presupuesto? También pregúntate qué tanto impacto tendrá, tomando la complejidad que implicará como referencia. La fórmula perfecta: ideas de alto impacto con complejidad baja.
4. Ejecutar. Es otro paso que el promedio de los que resuelven problemas se saltan. No es bueno tener un gran plan y luego estropearlo en su ejecución. Todos hemos estado en esas juntas donde la lluvia de ideas termina en algunas nobles intenciones. Evita esto y traza un plan para realizarlas. No forzosamente tienes que ser el ejecutor, pero sí debes asumir parte de la responsabilidad de la implementación.
5. Re-examinar. El último paso es dar un seguimiento al progreso de la solución y determinar si es la correcta. Habrá ocasiones en las que el problema aún exista porque la salida no era la indicada. No tires la toalla. Regresa al paso dos y continúa hasta encontrar la alternativa que buscas.

miércoles, junio 13, 2012

Trabajar bajo presión: Una guía para lidiar con el estrés del management


CommLab India, líder en soluciones de capacitación online a empresas, aborda esta vez el estrés asociado a trabajar sobre fechas límites y cómo mejor lidiar con este.

De tener en cuenta que el trabajo bajo presión implica trabajar en circunstancias dónde el tiempo y los recursos pueden ser limitados para la complejidad de la tarea, es estrés puede manifestarse en una combinación de formas que incluyen reacciones, conductas, intensidades de las respuestas y demás.

Lo primero, es aprender cómo administrar la carga laboral. Algunas habilidades pueden ayudarle a demostrar un mejor rendimiento.

1. Analizar la tarea. De esta forma usted será capaz de separar lo importante de lo que no lo es, y también se definirán las prioridades. Del análisis quedará claro también dónde hay que enfocarse, y cuáles son los elementos necesarios para llevar adelante un proyecto. Para conducir un análisis acertado, es necesario tener en cuenta: 
  • La identificación de los objetivos claves y revisar el contenido del trabajo.
  • Asegurarse de la disponibilidad de los recursos necesarios para la tarea asignada.
  • Confirmar con los superiores que encargaron el proyecto que se identificaron bien los objetivos y que los recursos necesarios están disponibles.

2. Manejar el tiempo. Esta habilidad juega un rol crucial para combatir el estrés y lidiar con una carga de trabajo pesada. Con una planificación adecuada del tiempo, el estrés disminuye y se cumplen las fechas de entrega sin apuros. Además, se aseguran buenos resultados porque se deja lugar para reaccionar ante imprevistos o eventualidades. Y lo que no es menos, permite al equipo que pueda disfrutar de un tiempo libre fuera de trabajo, sin seguir pensando en el trabajo.
3. Diagnosticar qué tareas consumen mayor tiempo improductivamente. Por ejemplo, quizás llevar un registro físico de algún elemento puede resultar inútil para el resultado y redundante si ya se mantienen registros digitales. Y se consumen recursos y tiempo innecesariamente.

4. Lista de actividades. Cada miembro del equipo debe estar al tanto de su propia lista de actividades, deben conocer cuáles son los objetivos a corto y largo plazo. Pero en cualquier lista, las prioridades deben estar claramente identificadas.

5. Agenda efectiva. Es muy útil sobre todo para quienes encuentran más dificultades en producir bajo presión. En estos casos, llevar una agenda precisa con tiempos específicos, evitará que las tareas se acumulen o se posterguen para los últimos momentos. En proyectos largos, también puede ser útil porque puede existir la tentación a acomodarse y perder de vista los plazos.

6. Distribuir el trabajo. No es negativo ayudar a alguien en su tarea, o dejar que alguien haga por un colega parte del trabajo si es que puede completarlo con efectividad y mayor agilidad. De hecho, en esto consiste delegar. Pero siempre es necesario que el trabajo esté separado en pequeñas porciones asignadas a los miembros del equipo. De esta forma, cada empleado cumple una función que se corresponde con sus habilidades, por las cuales forma parte del equipo. Claro, siempre es bueno dejar el campo abierto a la colaboración entre los miembros, para que aprendan o entrenen otras habilidades. 

Si desea consultar la versión original del artículo, puede acceder aquí.

martes, junio 12, 2012

Más apuntes desde el MIT sobre Inteligencia Colectiva (post-302)


Ésta es la segunda parte del post anterior donde avanzaba las “9 ideas-fuerza sobre Inteligencia Colectiva” que me traje de la MIT Collective Conference 2012 a la que asistí el mes pasado en Cambridge (Boston). En la primera entrada expliqué tres ideas, así que ahora toca continuar con las otras seis que faltan, pero primero recuerdo que éste es sólo un aperitivo, porque algunos de estos puntos los voy a tratar mejor en posts independientes:

4.- Aprender de los animales – Biomimética e Inteligencia Colectiva:
Dos ponentes, Deborah Gordon (Stanford) y Ian Couzin (Princeton), son buenos ejemplos de lo que decía antes de la Multidisciplinariedad en los estudios de la Inteligencia Colectiva (IC), y una prueba del carácter de esta conferencia. Ambos nos dieron un buen paseo por los misterios de la Biomimética, pero siempre desde la humildad que implica extrapolar sus observaciones a las colectividades humanas. Éste es un tema fascinante porque conecta con mis estudios sobre hibridación. El uso creciente de las matemáticas y de las ciencias de la computación, junto con nuevos dispositivos de tracking y Geolocalización están ayudando a conseguir grandes avances en el estudio del comportamiento colectivo de los enjambres, o “Swarm Intelligence”.

A mí me quedó claro, visto lo visto, que el estudio del comportamiento de los animales puede aportar mucho a la Inteligencia Colectiva porque desvela modelos inspiradores alternativos o complementarios a los que manejamos habitualmente en las Humanidades. Por ser más concreto, podemos aprender de los mecanismos de decisión de los grupos de animales si nos inspiramos en sus modelos de detección de señales. Por ejemplo, según contaba Deborah Gordon, resulta muy interesante ver cómo las hormigas pueden optimizar sus decisiones dentro de la colonia sólo usando información local, la que cada una tiene a su alcance, sin necesidad de un control central.

5.- Medir la inteligencia colectiva: Factor-C vs. Factor-G:
La ponencia de Anita Woolley (Carnegie Mellon), y su complementaria de Christopher Chabris (Union College/MIT) fueron las más citadas y comentadas de la Conferencia por responder a estas dos preguntas: ¿Hay evidencias objetivas de que existe la IC? ¿Se puede predecir a partir de algún modelo? Es un tema complejo y relevante que voy a tratar en un post independiente, así que no voy a extenderme como el asunto merece. Pero por resumirlo de alguna manera, se trataba de ver si del mismo modo que existe un Coeficiente Intelectual (CI o IQ) que estima a través de tests el grado de inteligencia individual, puede haber algún indicador o factor que mida y explique de forma equivalente la “inteligencia grupal” como capacidad para resolver tareas que exigen del trabajo en equipo.

El experimento se publicó en la revista Science, y tuvo una gran repercusión mediática. Los resultados permitieron construir el llamado “Factor-C”, que sería el homólogo a escala grupal del “Factor-G” individual, que es como ellos llaman al coeficiente-IQ. La validez predictiva del factor-C como indicador de la inteligencia grupal es todavía discutible, está por confirmarse con más investigación, pero empieza a arrojar luz sobre qué características de un equipo influyen más en su rendimiento colectivo. Una conclusión interesante fue constatar que la Inteligencia Colectiva de un grupo (“factor-C”) no depende tanto como se creía del promedio de inteligencia individual de sus miembros (“IQ o “factor-G”) porque la correlación entre un factor y el otro es débil. Tampoco de atributos que siempre se han citado como la satisfacción del grupo, el grado de cohesión o la motivación. Los tres elementos que mejor explican el “Factor-C” son: 1) el grado de habilidad social de los miembros, 2) una conversación más distribuida, 3) que hayan más mujeres. Éste último, que es una estupenda noticia, habría que matizarlo dado que su efecto es más un resultado del primero, que una variable independiente en sí misma. En fin, sería largo de contar, así que prontito voy dedicar un post independiente para ampliar el tema.

6.- Cultura de la colaboración, legislación y poder:
Yochai Benkler es, y sigue siendo, uno de mis ídolos… a pesar de que, #yoconfieso, me hizo pasar un mal rato al no querer sacarse una foto conmigo . Ya recomendé en un post anterior su último libro: “The Penguin and the Leviathan”, donde demuestra que la cooperación es un valor en alza y pone en entredicho la visión economicista del egoísmo como único motor que impulsa al ser humano. Habló de un tema jugoso: “Legitimacy in Cooperative Human Systems Design”. Nos contó, entre sus conclusiones, que la legitimidad expresa las características de diseño de un sistema que permiten utilizar al poder de forma productiva pero al mismo tiempo reducir sus efectos negativos sobre la motivación (Una perlita que le escuché: “Power can undermine intrinsic motivations”).  Insistió en la importancia de que la gente participe en el diseño de las normativas, porque eso aumenta su legitimidad, y así su cumplimiento. También nos invitó a estudiar el impacto que puede tener la nueva cultura de la colaboración en la forma de gobernar, y de legislar, porque es posible que haya llegado la hora de que revisemos el paradigma del “homo economicus”. Benkler se cuestiona la tiranía del homo economicus con la que se intenta explicar casi todo, y se diseñan las políticas públicas; e insiste en que necesitamos adaptar el diseño de las leyes y de la política a una mayor diversidad de actitudes que hoy existe respecto de la colaboración.

7.- Diversidad, independencia y agregación inteligente:
Se habló mucho de la diversidad, y de su impacto en la eficacia de la inteligencia colectiva. Siguiendo la estela de las tesis de James Surowiecki, pero aportando estudios más rigurosos. Por ejemplo, Scott Page (Michigan), un reconocido experto en modelos y sistemas complejos, hizo una exposición muy matemática para mi gusto, pero nos regaló una fórmula genial que sirve para entender muchas dinámicas de reflexión colectiva => Crowd Error = Average Error – Diversity. Por otra parte, confirmó que a más multidisciplinar es el problema, más aporta la Inteligencia Colectiva porque la variedad de conocimiento que se necesita para resolverlo se autoselecciona.

8.- Inteligencia Colectiva en los concursos y premios de innovación:
Karim Lakhani (Harvard) trató un tema muy práctico: “Inteligencia Colectiva en los concursos/premios de innovación“. Una de las cosas interesantes que dijo fue que, en estos certámenes, cuando se hace una evaluación o selección “a ciegas”, sin saber el nombre, las mujeres suelen tener más probabilidad de ganar. El rendimiento de las mujeres en estos concursos es “significativamente” mejor que el de los hombres. Lakhani insistió en las ventajas de los concursos abiertos para la resolución de los problemas, que propician la autoselección de los participantes, porque suprimen las barreras a la entrada de participantes no-obvios, de individuos que se mueven en ámbitos marginales o extraños a los que el convocante podría asociar el problema. Esta sugerencia responde a una observación en su investigación según la cual las soluciones ganadoras tienen una fuerte correlación con la distancia entre la especialización técnica del ganador y la del campo habitual del problema. Es decir, que las soluciones ganadoras provienen más de ámbitos técnicos marginales.

9.- Monitorización de redes sociales (mecanismos de influencia):
Otro tema-estrella fue el de la monitorización de las redes sociales como fuente de investigación dentro del ámbito de la Inteligencia Colectiva. Matías Barahona,  Lada Adamic (Michigan) y Ben Schneiderman (Maryland) abordaron en sus ponencias distintas dimensiones del problema. Barahona, usando archivos de datos de las redes sociales que se generaron a partir de la agitación estudiantil de Chile 2011, hizo un análisis dinámico de las redes sociales, cómo los líderes y los participantes utilizaron Twitter y la web para auto-organizarse y comunicarse unos con otros, y generar así uno de los más grandes “movimientos inteligentes” en la historia de Chile. Todo el tiempo me hizo pensar en paralelismos con nuestro #15m. Adamic nos habló de cómo se propaga la información por las redes sociales y en qué medida las personas somos influidas por ella. La idea que me pareció más interesante fue que aunque los lazos fuertes nos influyen más, por la frecuencia en la interacción y también por la confianza que concedemos a la fuente; la información más fresca y novedosa suele venirnos de los lazos débiles. O dicho de otro modo, los lazos débiles nos exponen a una información más diversa, y sirven para atenuar los posibles efectos de la homofilia que suele manifestarse a través de los lazos fuertes.

Pues nada, éste es mi resumen en dos posts. Pero seguiré escribiendo sobre la MIT Conference, publicando entradas independientes con análisis más amplios de algunos de estos temas. Espero que os haya sido útil….

lunes, junio 11, 2012

9 Ideas-fuerza sobre Inteligencia Colectiva (post-301)


Como expliqué en un post anterior, del 18 al 20 de abril participé en la MIT Collective Conference 2012 celebrada en Cambridge (Boston), y de ahí me traje bastantes ideas y materiales que me han costado procesar por su volumen y variedad. Por cierto, si te interesa el asunto, puedes leerte la reseña que hice sobre mi anterior visita al CCI-MITen 2008, en la que describo varias de sus líneas de investigación: “Inteligencia Colectiva según el MIT” (fichero en PDF, que puedes bajarte).

Después de darle muchas vueltas, por fin creo estar en condiciones de escribir sobre lo que aprendí allí, y lo voy a hacer en varias entregas, porque el temita de las traePublicaré un seriado sobre Inteligencia Colectiva en el que iré comentando distintas líneas de investigación que se abren en esta emergente disciplina. La intención del equipo de eMOTools es ordenar y socializar lo que aprendimos en Cambridge, que es mucho, para que los lectores del blog y de la web os beneficiéis de alguna manera de lo que allí escuchamos.

Lo que voy a hacer no es una crónica periodística a la que podamos exigirle objetividad o fidelidad a lo que se contó en el MIT. No prometo eso, sino una lectura personal de lo que me pareció más interesante, sesgada como es lógico por mis inquietudes y mi forma de entender la Inteligencia Colectiva. Es mi visión de la Conferencia, como seguro que habrá muchas más. Lo primero que me gustaría decir es que, francamente, no había visto en mi vida tanto talento e inteligencia concentrados por m2/hora como el que se reunió en el evento del MIT, y no soy el único que hizo una observación parecida. Además de la extraordinaria calidad de los ponentes, estos americanos no dejan de sorprenderme por su enorme capacidad de explicar con sencillez la cosa más heavy y rocosa que uno se pueda imaginar.

A algunos, el (buen) lenguaje académico les aburre, pero a mí me seduce, y aprovecho para repetir algo que digo siempre: tenemos muchísimo que aprender del método científico porque lo necesitamos para ser más inteligentes y que nos engañen menos. Escuchar tanto talento concentrado fue como regresar al campus de la Universidad Carlos III, cuando tenía tiempo para bichear tranquilamente entre los papers.  En fin, adoro el rigor a la hora de argumentar y explicar las cosas, así que yo estaba en mi salsa.

Por dar algunos datos, diré que el evento contó con unos 200 participantes. Se enviaron 104 Papers, de los que fueron aceptados 14 para presentaciones y 16 para posters. Según mis pesquisas, solo estuvimos por allí 3 españoles. Los Papers de una parte de las ponencias que se presentaron en la Conferencia los puedes consultar aquí. E imágenes que saqué con mi cámara, en el álbum de Flickr.

Uno de los objetivos del evento era reconocer de manera oficial a la Inteligencia Colectiva como un nuevo campo de investigación interdisciplinar; y Thomas Malone, el Director del MIT-CCI, afirmó en la inauguración que se trataba de la primera conferencia monográfica sobre el tema que se convocaba en el mundo con un carácter tan multidisciplinar, anuncio que desde luego provocó un gran entusiasmo entre los participantes.

Siempre digo que si quieres aprender mucho en una conferencia, ponte a tuitear porque mientras filtras y documentas, metabolizas… así que eso fue lo que yo hice sin parar los dos días. Utilicé mi propio hashtag  #icmit12, pero después usé también el de la Conferencia (#ci2012), que alguien se inventó de forma emergente, porque los organizadores no previeron ninguno. Por cierto, Ben Schneiderman (un académico fantástico) construyó un grafo con el Twitter stream de la Conferencia a partir de ese hashtag, donde curiosamente aparece el “nodo boquerón” del menda dando guerra como uno de los más ajetreados.

Aviso que no he sabido hasta hoy cómo organizar todo este material, pero de momento pienso hacer lo siguiente. Voy a publicar primero dos posts con el resumen de las 9 ideas-fuerza que me he llevado del evento (la décima te la dejo, como de costumbre, a ti). En estas dos primeras entradas voy a exponer los temas sólo a modo de aperitivo y sin profundizar demasiado en ellas; y después seguiré el “seriado” con 4-5 posts más que aborden de forma independiente, y con mucho más detenimiento, las ideas que me parecieron más jugosas y que creo que merecen un tratamiento más profundo.

Pues nada, al grano, te avanzo los títulos de mi listita de 9 ideas-fuerza elegidas de la MIT Collective Intelligence Conference 2012:

1.- Interdisciplinariedad en los estudios sobre Inteligencia Colectiva
2.- Enfoques críticos sobre el Crowdsourcing
3.- Crowdsourcing y Human Computation
4.- Aprender de los animales: Biomimética e Inteligencia Colectiva
5.- Medir la inteligencia colectiva: Factor C vs. Factor G
6.- Cultura de la colaboración, legislación y poder (Yochai Benkler)
7.- Diversidad, independencia y agregación inteligente
8.- Inteligencia Colectiva en los concursos y premios de innovación
9.- Monitorización de redes sociales (mecanismos de influencia)
Empecemos entonces a desgranar cada una de estas ideas por separado, aunque en este post sólo trataré las tres primeras:
1.- Interdisciplinariedad en los estudios sobre Inteligencia Colectiva
La pregunta nuclear que pretendía responder la Conferencia era ésta: ¿Qué factores o condiciones favorecen que los grupos o colectivos humanos sean más inteligentes que si lo hicieran de forma individual? No es una pregunta sencilla, como te puedes imaginar. Implica cuestiones teóricas complejas que tienen fuertes implicaciones prácticas. También muchísima investigación empírica para llegar a conclusiones con fundamento. Hay bastante retórica y apasionamiento en este mundillo, así que necesitamos abordajes que aporten evidencias con rigor. 

Participar en esta Conferencia me ha permitido entender el amplio espectro de disciplinas que pueden aportar valor al estudio de la Inteligencia Colectiva. Ya lo suponía, pero ver en acción a tantas perspectivas diferentes me ha ayudado a entenderlo mejor. Entre los ponentes y participantes había gente que trabaja en Computación Humana (Human Computation), Social Computing, otras ramas de las Ciencias de la computación, Management, Ciencia de las Redes, Economía, Psicología Social, Sociología, Ciencias Políticas, y Biología, entre otros. La hibridación de modelos, visiones y herramientas que proceden de campos tan diversos está fortaleciendo el desarrollo de esta emergente “inter-disciplina”. Y me encantó ver el gran respeto que sienten entre ellos, la apertura con que escuchan otros puntos de vista, con la intención de encajarlos dentro de una mirada más sistémica de un área de investigación que es de naturaleza necesariamente transversal.

2.- Enfoques críticos sobre el Crowdsourcing
El crowdsourcing (CS) fue, con diferencia, el tema-estrella de la Conferencia, y quizás la palabra más repetida por ponentes y asistentes. Fue curioso percibir dos lecturas claramente diferenciadas: una más técnica y/o empresarial, que sigue examinando el CS como un instrumento en manos de una organización que quiere extraer el máximo valor del “Crowd” (multitud), y otra más social/de redes, que invierte el sentido de la relación, y lo juzga en función de cuánto contribuye a aumentar la inteligencia del propio “Crowd”.

Son dos miradas muy distintas, y que afloran preguntas y cuestionamientos también diferentes. La primera (¿cómo puedo extraer más valor de las multitudes para unos fines concretos de la organización?) se centra en detalles técnicos de diseño, calidad y eficiencia de la interacción; mientras que la segunda (¿cómo puedo hacer que las multitudes aprendan más colaborando juntas?) involucra factores de índole ético, laboral, social e incluso político, que los primeros no consideran, y que significa una mirada más crítica y holística sobre las iniciativas de CS.

Contraponer los dos enfoques nos lleva a una reflexión fascinante, y en la que estoy metido ahora mismo. Pronto escribiré una entrada sobre esto, y que pretende responder a esta pregunta: ¿Cuál Crowdsourcing es realmente Inteligencia Colectiva, y cuál no? Porque la tesis que adelanto hoy es que muchos casos de CS, que se citan en revistas de Management y en ponencias de gurúes, no deberían ser considerados, en rigor, ejemplos de Inteligencia Colectiva porque no cumplen requisitos mínimos para que lo sean. Pero ya hablaré de esto prontito, porque la reflexión va avanzada.

3.- Crowdsourcing y Human Computation
Este tema fue un descubrimiento para mí. Resulta que se está produciendo un boom de una nueva sub-disciplina dentro de las Ciencias de la Computación que se llama Human Computation, y que parece estar muy interesada en aportar inputs y recoger outputs de la Inteligencia Colectiva. Una evidencia de su importancia es que Luis von Ahn, experto en Computación Humana de Carnegie Mellon University, era el Co-chair junto a Thomas Malone de la Conferencia. Por explicarlo brevemente, la “Computación Humana” es una técnica que deriva o externaliza a humanos ciertos pasos del proceso computacional, en una especie de simbiosis que busca optimizar el ratio de habilidades/costes en la interacción hombre-ordenador. En la computación clásica el hombre utiliza a los ordenadores para resolver problemas, le asigna tareas; mientras que aquí se produce un cambio de roles dado que es la computadora la que asigna tareas a grupos de personas, y después colecta, interpreta e integra los resultados que éstas le envían.

Amazon Mechanical Turk es el ejemplo más mediático de plataforma de Human Computation, y por eso se habló bastante de ella, en general con un espíritu crítico. Mi lectura es que varios ponentes pusieron en evidencia que herramientas de este tipo pueden estar reduciendo a micro-tareas mecánicas las iniciativas de CS, y que eso devalúa el sentido de lo que deberíamos entender como “Inteligencia Colectiva”. Por cierto, puede interesarte revisar los papers publicados en un Workshop celebrado en febrero de 2011, “Crowdsourcing and Human Computation”, que se centró exclusivamente en revisar cómo la combinación entre Crowdsourcing y Computación Humana puede influir en la interacción hombre-máquina. Hasta aquí llego por hoy para no hacer la entrada demasiado extensa, que ya lo es. Si te ha gustado, pues nos volvemos a ver en el siguiente post, donde trataré las seis ideas restantes de mi lista. Te espero por aquí para compartir conversación, que hay mucho de qué hablar…

domingo, junio 10, 2012

Hacia un nuevo Modelo de Gestión

Gustavo Sarnari, ha sido destacado como profesor invitado del mes por la UTN - Regional San Nicolás por haber impartido diversos cursos en esa Casa de Altos Estudios, el último sobre Comunicación e Innovación para personal del Ministerio de Trabajo de la Nación. Ahora bien, disfrutemos de uno de sus últimos artículos.

En el ámbito empresario y comercial, el trabajo cotidiano de titulares o dueños de negocios obliga a los mismos a armar reportes de gestión, medir la evolución de indicadores de ventas, económicos y financieros. Es decir, se considera el dinero y la rentabilidad. Las empresas deben ser rentables para poder subsistir y crecer.

Ahora la pregunta es ¿Para hacer dinero, se debe dejar de lado el corazón y los escrúpulos?  Lo que hoy está cambiando en el mundo de los negocios no es la necesidad de hacer dinero, sino la manera de hacerlo. Durante el Siglo XX, construimos una sociedad de consumo y desde entonces, sociedad y consumo quedaron atados para siempre. Una cosa explica la otra.

La gente expresa sus valores y creencias a través de lo que compra, siendo los productos y las marcas signos de su identidad, por lo que el trabajo del empresario y comerciante implica involucrarse en la vida cotidiana de sus clientes y en su cultura. Esto exige realizar un abordaje desde una perspectiva diferente.
Comprender una cultura implica descubrir que lo que une a los consumidores, es ante todo, que son personas. En la actualidad, para comprender lo que está sucediendo, la economía es una variable necesaria, pero no suficiente. La gente sigue a aquellos que realmente logran entender cuáles son sus nuevos deseos. Si lo importante pasa por la vida cotidiana, aquellos que mejor puedan involucrase con la cotidianeidad tendrán más chances de ser aceptados.
Hoy la gente no está comprando ni productos ni servicios ni ideologías políticas. Está comprando empatía, y siguen a aquellos que, de uno o de otro modo, los ayudan a tener una vida un poco mejor. La empatía es una actitud y una habilidad que se expresa en los vínculos interpersonales, considerando que cuanto más abiertos estemos a nuestras emociones, más hábiles seremos para interpretar los sentimientos de los demás.
Comprender la cultura y empatizar con la sociedad se constituye en una necesidad creciente para el mundo de los negocios. Mirémoslo de esta manera: en el siglo XVIII estábamos en la era de la Agricultura, y éramos básicamente granjeros. En el siglo XIX evolucionamos hacia la era Industrial y por eso fuimos operarios. En el siglo XX continuamos evolucionando y llegamos a la era de la Información, y allí fuimos trabajadores del conocimiento.
El autor norteamericano Daniel Pink  habla de la necesidad de combinar y desarrollar  el uso de los dos hemisferios cerebrales porque estamos yendo según el título de su libro “De la era de la Información a la Era del Concepto”. Esto implica ser, en el siglo XXI “Creativos y Empáticos”.
Compartiendo la visión de este autor, hay una amenaza latente que crece día tras día para las empresas y los gobiernos. Aquellos que no logren construir un modelo de gestión basado en esta nueva manera de ver a la gente perderán capacidad de atracción. Si gobierno y empresa no saben mirar el interior del prójimo serán los consumidores y ciudadanos comunes los que mirarán para otro lado.
Es un modelo al revés de lo que venimos conociendo hasta acá: antes, las personalidades creativas terminaban resultando incómodas en todos los ámbitos por pensar diferente. Por no seguir un caminito lógico, tenían enormes dificultades para acercarse a las organizaciones (en muchas ciudades, y más aún en las ciudades pequeñas atadas a viejos paradigmas todavía los tienen).
Pero señores empresarios y políticos prepárense. El talento es el nuevo bien en el corto transcurso del siglo XXI.

Gustavo SarnariDirector en Centro de Entrenamiento y Capacitación Pyme 2.0

sábado, junio 09, 2012

Cuatro consejos de inteligencia emocional en el trabajo


No caer presa de las emociones puede impulsar tu carrera.

Las personas son emocionales antes de ser racionales; la lógica hace que las personas piensen y los sentimientos hacen que actúen, dice Bruce Clarke, presidente de la empresa  estadounidense de Recursos Humanos, CAI.  El directivo asegura que una inteligencia emocional fuerte es la clave para tener éxito profesional.

La inteligencia emocional (IE), término acuñado por el autor Daniel Goleman, define la capacidad de una persona de controlar sus propias emociones  para reaccionar ante los sentimientos de otros y así manejar sus diferentes relaciones. Es decir, es saber reaccionar ante diferentes situaciones de manera racional sin caer presa de los propios sentimientos.

El ser humano es también conocido como el animal social por su necesidad innata de relacionarse con otros individuos, y el mundo de los negocios no es diferente. Según el experto en consultoría y desarrollo profesional Martyn Newman, los trabajadores con una fuerte IE son muy valiosos para las empresas porque generan fuertes relaciones con sus compañeros de trabajo, saben manejar bien las situaciones estresantes y saben entender a sus colegas.

En su blog semana, Clarke asevera que un buen líder empresarial debe tener una fuerte IE ya que eso le permite contratar a los candidatos más eficaces para su compañía, manejar los problemas de crecimiento de un negocio y enseñar más adecuadamente a sus equipos.

Saber manejar nuestros sentimientos tiene un efecto real en cómo nos desempeñamos en el trabajo. Un estudio de 2011 en Reino Unido arrojó que la preocupación debido a los altibajos económicos  por los que pasa Europa impulsó a los empleados a instalarse en un “modo de supervivencia” que los hizo proteger a toda costa su trabajo, haciéndolos poco susceptibles al cambio, debilitando su respuesta al estrés e incapaces de distinguir oportunidades de negocios.

El informe, reportado por The Guardian, apunta que tener un pobre manejo de las emociones en tiempos de alto estrés hace que las personas tiendan a desestimar el trabajo de sus compañeros impulsando conductas como el mobbing. Clarke ofrece estos cuatro consejos para equilibrar la inteligencia emocional en el ámbito laboral.

Analízate a ti mismo
Conoce cuáles son tus emociones típicas y cómo respondes a diferentes clases de situaciones emocionales. Sé honesto contigo mismo para saber cuáles emociones son las que más afectan tu desempeño laboral (envidias profesionales, reacciones al estrés, inseguridades) y trata de tomar responsabilidad por tus actos. No olvides que siempre puedes recurrir a ayuda psicológica profesional si consideras que necesitas ayuda para entender tus reacciones.

Escucha, no oigas
Muchas veces le ponemos “silencio” a las cosas que no queremos o no nos interesa escuchare, como un problema con un compañero, y las conversaciones se quedan como ruido de fondo. Una persona con alta IE  sabe enfocar su atención a lo que los demás de verdad están diciendo, aunque no sea algo que le agrade o interese particularmente. Trata de enfocar tu mente a lo que los demás realmente están comunicando y haz un resumen mental de lo que crees que te está diciendo y si lo necesitas, puedes hacer preguntas para clarificar algún punto. Te sorprendería lo que se puede aprender cuando guardas silencio y realmente se presta atención, además profesionalmente te ayudará contar con toda la información posible para tomar decisiones claras y efectivas.

Recuerda, tienes un lenguaje corporal
Los seres humanos siempre estamos comunicando con el cuerpo aunque guarden silencio sus palabras. Trata de observar si el lenguaje corporal de las personas va de acuerdo con lo que están diciendo de forma oral. Observa las expresiones faciales, los tonos de voz, los movimientos de los ojos, etcétera. Es posible que una conversación laboral tome un tono completamente distinto una vez que se toman en cuenta el lenguaje corporal.

Identifica que te causa estrés
Existen miles de factores que pueden hacer que una persona llegue a su punto de quiebre y reaccione de cierta manera a una situación que no lo requería. Por ejemplo, un problema en casa puede tensionarte lo suficiente para que le grites a un compañero de trabajo. Identifica qué es lo que te causa estrés, practica tu capacidad para mantener la calma y prueba mecanismo de gestión de tensión como meditación, pintura, ejercicio, etcétera. El punto es saber manejar la frustración de manera  sana pues una persona con alta IE evita descargar su tensión con otras personas. No olvides que lograr un buen manejo de las emociones no es algo que se logre de un día para otro, es más bien un trabajo constante.  

Para ti, ¿qué otras actitudes son señales de una alta inteligencia emocional?

viernes, junio 08, 2012

12 errores que pueden arruinar su estrategia


La estrategia es imprescindible en una empresa si pretende que sus proyectos arriben a buen puerto. Como suele decirse, "si no sabes adónde vas, probablemente acabes en cualquier otro sitio".

A la hora de planificar los objetivos estratégicos y los indicadores para su seguimiento, es clave evitar fallos como la falta de sistematización, la mala preparación de las reuniones o una excesiva complejidad de la supervisión.

En una nota técnica, el profesor del IESE Alberto Fernández Terricabras profundiza en los doce errores más habituales y aporta fórmulas efectivas para implantar los procesos de planificación y seguimiento de forma óptima.

Las grietas de un buen plan
Seis son las equivocaciones más comunes en el proceso de planificación de la estrategia.

1. No planificar. Algunos directivos no dedican el tiempo suficiente a este importante proceso estratégico. Ya sea por falta de tiempo o de hábito, por no querer involucrar a la organización, por la rapidez de los cambios en el mercado o, simplemente, porque la empresa va bien.

Para evitar este error especialmente evidente en la planificación a largo plazo hay que otorgar la importancia debida a dicho proceso, gestionar bien la agenda y concretar un momento determinado en el calendario para planificar la estrategia. Basta con dedicar el 5% de nuestro tiempo a planificar el futuro.

2. Alargar excesivamente la planificación a corto plazo. Este fallo hace más difícil pensar en metas concretas realistas y provoca que la intensidad del proceso decaiga. Obviamente, es más difícil pensar en las metas del año siguiente en julio que en octubre.

El proceso de planificación mejorará en la medida que consigamos reducirlo y simplificarlo. Para ello, es clave valorar bien quién debe participar en el mismo y cuáles serán sus funciones, así como tener claro el porqué de cada cosa. Normalmente no es necesario que la planificación del año siguiente se inicie antes de septiembre.

3. Trabajar conjuntamente las planificaciones de largo y corto plazo. Hay empresas que organizan reuniones de varios días para reflexionar desordenadamente sobre su estrategia a corto y largo plazo. Pero ambas estrategias requieren procesos mentales distintos.

El análisis de tendencias, los análisis de movimientos de los competidores y el grado de concreción de los objetivos son muy diferentes en ambos casos. Mientras que en la planificación a largo plazo se deben fijar las grandes líneas de actuación, en el corto plazo hay que ser mucho más concreto.

Tampoco es recomendable abordar la estrategia a largo plazo justo después de establecer la planificación a corto, ya que esto puede imponer muchas limitaciones.

4. No preparar las reuniones. Por muchas reuniones que se convoquen, de poco servirán si los asistentes no acuden bien preparados y con los deberes hechos.

La alta dirección ha de establecer una cultura en la que las reuniones se preparen adecuadamente. ¿Cómo? Dando ejemplo y asegurándose de que se fija una agenda de la reunión, se distribuye previamente la información necesaria a los asistentes para agilizar el encuentro, se acude puntualmente, se desconectan los móviles y, en definitiva, se hace hincapié en la importancia que tienen para la organización las reuniones de planificación estratégica.

5. Priorizar el presupuesto. Lógicamente, siempre hay que tener en cuenta los recursos económicos al abordar cualquier proceso de planificación estratégica. Pero no conviene que el presupuesto limite aquellos proyectos que puedan resultar interesantes y mostrar un retorno adecuado (no solo económico). Hay que pensar primero en la estrategia y después en los recursos.

6. No involucrar adecuadamente a personas clave. En el proceso de planificación es fundamental contar con aquellas personas cuyos conocimientos contribuyan a definir y ejecutar con éxito las estrategias a seguir.

Por ello hay que decidir qué personas participan en cada fase del proceso teniendo en cuenta los distintos conocimientos que pueden aportar y su papel en la ejecución posterior.

Del dicho al hecho
Una vez planificada la estrategia, hay errores que persisten en la fase de seguimiento, como la falta de preparación de las reuniones, pero también aparecen otros nuevos.

1. No prever ningún tipo de seguimiento. Hay empresas que obvian este proceso por completo o en las que existe una marcada descompensación respecto a los esfuerzos y recursos utilizados en la planificación. Es necesario evitarlo con la adecuada planificación.

2. Prescindir del seguimiento previsto. Las desviaciones negativas en los dos primeros trimestres no se pueden despachar aduciendo que se remontarán en la segunda mitad del año y después relajar el control tras el retorno de vacaciones.

El seguimiento de una estrategia debe llevarse con absoluta seriedad y rigor. Factores como los periodos vacacionales o la superposición de dos ciclos de planificación no deben repercutir negativamente en este proceso. La alta dirección debe recalcar su importancia.

3. Abordar conjuntamente el seguimiento estratégico y el operativo. En general, las cuestiones estratégicas suelen ser más complejas, requieren más tiempo de análisis y sus resultados quedan más alejados en el tiempo. Por eso, si se abordan conjuntamente en una misma reunión, los temas relacionados con el seguimiento operativo acaban imponiéndose.

Para evitarlo, es necesario hacer reuniones independientes para ambos seguimientos y aplicar un sistema que garantice la suficiente atención al estratégico.

4. Establecer indicadores de seguimiento inadecuados. De poco sirve tener un buen proceso de seguimiento si no se hace el análisis de los objetivos y acciones, definidos durante el proceso de planificación. En ocasiones solo se presta atención a los indicadores financieros.

Hay que alinear los indicadores con los objetivos y acciones estratégicos y hacer un seguimiento de los indicadores clave.

5. Tener un proceso de seguimiento demasiado complejo. La presencia de un número excesivo de indicadores en el seguimiento de la estrategia puede complicar el proceso, encarecerlo y provocar la desmotivación de muchos profesionales cuya aportación es clave.

Es conveniente evitar una planificación burocrática y farragosa, valorar detenidamente la razón de cada paso que se da y evitar "medir por medir" con un exceso de indicadores.

6. Hacer reuniones de seguimiento sin las personas adecuadas. Un exceso de reuniones en el proceso de seguimiento de la estrategia incrementa las posibilidades de que alguna persona clave no pueda asistir.

La videoconferencia puede facilitar la participación de todos. Además, se debe planificar el seguimiento con tiempo y evitar los encuentros informales o imprevistos. Lo mejor es que entre reunión y reunión pasen entre uno y tres meses.

jueves, junio 07, 2012

Veinticinco hábitos que hacen fracasar a un jefe


Los expertos señalan que no generar confianza puede ser el error más costoso para los directivos.

Lo que parece obvio no siempre predomina. Todo líder cree saber cómo fomentar la confianza entre sus empleados asumiendo que basta con la seguridad que tiene sobre sí o en sus cualidades. Lo que expertos en el área revelan ahora es que no es suficiente esto para dar por sentado el éxito firme de una gestión: para crear esperanza y seguridad a sus empleados, un líder debe hacerse ver como un empleado más, uno más del equipo.

Según revela el especialista en apoyo a directivos Peter Vajda, “El único elemento que crea la confianza es el comportamiento individual. La confianza es el motor que lleva a los equipos a ir a la milla extra, a trabajar por el bien del equipo y la organización”.

El experto asegura en un artículo que ha publicado en el digital especializado Management-Issues que fomentar la comunicación abierta y honesta y el respeto mutuo para generar apoyo debe ser la misión de todo líder con ética. El estudioso confirma que la desconfianza, por el contrario, a menudo se deriva de una actitud "yo primero", mentalidad que desencadena el conflicto y el egoísmo.

No existe el “yo”, solo un “nosotros”

Según explica Vajda, lo primero que se debe hacer es cambiar la manera en que se expresa un jefe, sus afirmaciones y su discurso debe estar alejado de la palabra “yo”, un “nosotros” en cambio, le ayudará a dar el primer paso en la dura carrera de conseguir el beneplácito de sus empleados, que a partir de entonces dejarán de ser sus subordinados para convertirse en “compañeros” de trabajo. Su equipo.

En tiempos como los que vivimos, con una cultura caracterizada por la desconfianza, cuando las relaciones laborales sufren, sufre el rendimiento, la producción y las ganancias.

Así que, el experto insiste en hacer que los líderes de hoy en día se planteen ¿cómo podrían estar contribuyendo a la desconfianza en su equipo?, para descubrir de dónde proviene esa fuga de energía que conlleva a perder el norte de una organización, la productividad al 100%.

Vajda, por su parte, señala 25 comportamientos que considera contribuyen a promover la desconfianza dentro de un equipo.

Hábitos no saludables

1. No mantener las promesas, acuerdos y compromisos.
2. Promover el bienestar laboral propio en primer lugar, y el de otros sólo cuando es conveniente.
3. Tener una cultura de microgestión y jamás delegar en otros.
4. Contradicción entre su discurso y su manera de actuar.
5. No compartir información crítica con sus colegas para buscar soluciones.
6. Optar por no decir la verdad.
7. Evadir sus responsabilidades y buscar culpables para sus errores, por miedo a asumir que se ha equivocado.
8. Juzgar, culpar y criticar en vez de ofrecer una retroalimentación constructiva.
9. Traicionar confidencias, chismes y hablar de los demás empleados a sus espaldas.
10. Optar por no permitir que otros contribuyan a tomar decisiones.
11. Restar importancia a los demás talentos de su organización, conocimientos y habilidades.
12. Negarse a apoyar a los demás con su desarrollo profesional.
13. Resistirse a la creación de valores compartidos, expectativas e intenciones a favor de su propia agenda.
14. Negarse a rendir cuentas a sus colegas.
15. Resistirse a hablar sobre su vida personal, para evitar revelar sus debilidades y admitir sus problemas.
16. Asumir el sarcasmo, el desprecio, humor negro y comentarios desalentadores como actitudes "buenas para el grupo."
17. No admitir que necesita ayuda para no sentirse menos.
18. Tomar las sugerencias de los demás y las críticas como ataques personales.
19. No hablar en las reuniones de equipo y evitar contribuir de manera constructiva.
20. Negarse a considerar la idea de conflicto constructivo y evita conflictos a toda costa.
21. Apropiarse siempre de las reuniones del equipo para evitar discutir otros temas de la empresa que le puedan perjudicar.
22. Negarse a seguir las decisiones acordadas en las reuniones del equipo.
23. En secreto conspirar negociaciones con otros miembros del equipo para crear sus propias alianzas.
24. Negarse a dar a otros el beneficio de la duda y prefiere juzgarlos sin pedirles explicación de sus acciones.
25. Negarse a pedir disculpas por sus errores, malos entendidos y comportamientos inadecuados para defenderse y proteger su reputación.

La integridad y la humildad triunfan

Cuando usted se presenta ante su equipo desde la integridad y la humildad, los demás le verán como un jefe original y romperá con el paradigma del jefe de cuello blanco. Como tal, sus compañeros de equipo comenzarán a confiar en usted, pues sentirán que pueden relacionarse con usted de una forma muy genuina y sincera.

Comunicación y trabajo en equipo son la verdadera ecuación de la calidad humana de la confianza, no la técnica, no la tecnología. Cuando la confianza es alta, la comunicación es fácil y sin esfuerzo. Y a nivel de productividad como jefe conseguirá más de empleados que le ven como un compañero y confían en su gestión, les es más sencillo dedicar innumerables horas de trabajo por un objetivo en común con su líder que por algo o alguien en quien no creen ni sienten respeto.

El experto concluye: “nadie está dispuesto a dar el 100% a alguien en quien no se puede confiar. Punto!” y nunca mejor dicho, somos seres emocionales, nos mueve el amor hacia la vida, hacia una persona o hacia un proyecto y sólo cuando nos sentimos importantes buscamos el éxito.