Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

miércoles, agosto 20, 2014

Qué debes hacer ahora para que tu currículo funcione

Los consejos tradicionales no son eficaces, porque los currículos de siempre ya no sirven. La obsesión por distinguirse provoca nuevas estrategias para captar la atención de los reclutadores. Pero no todo vale.

NUEVAS ESTRATEGIAS PARA DIFERENCIARSE. Francisco Jover, un licenciado valenciano en Administración y Dirección de Empresas de 26 años, utilizó la fórmula de la valla publicitaria para dar a conocer su currículo. Es un ejemplo de candidatos a un puesto que buscan la diferenciación en un mercado cada vez más competitivo.

Jack Moore tenía un sueño: trabajar como guionista en una cadena de televisión. Para cumplirlo, decidió hacer de todo menos enviar un currículo (CV). Así creó en Twitter Modern Seinfeld Twitter, desde donde tuiteaba las historias que los protagonistas de la serie Seinfeld –George, Jerry, Elaine o Kramer– estarían haciendo en el mundo de hoy. Esto le proporcionó su trabajo en televisión.
Philippe Dubost es un web productor manager francés que también prescindió del currículo para buscar trabajo. Para ello creó una página en Internet dedicada a su candidatura, inspirada en el portal Amazon.
Ambos casos, junto con la moda de los videocurrículos u otras fórmulas originales, se han convertido en una tendencia de búsqueda de empleo a través de soluciones radicales y poco convencionales. El objetivo básico es diferenciarse en un mar de candidatos que navegan por un mercado laboral cada vez más exigente y complicado.

Un gran porcentaje de los empleos no se publican o ya están asignados antes de iniciar la selección

Es tiempo de desarrollar nuevos métodos de búsqueda, porque el envío de currículos (incluso por Internet), la consulta de portales de empleo o la misma presencia en las redes sociales se revelan como insuficientes.

Un paso necesario, pero que ya no es suficiente
Debes hacerte a la idea de que el currículo es necesario, pero no suficiente para conseguir el puesto que persigues. La simple lectura de la vida laboral ya no permite al reclutador percibir qué tipo de profesional tiene delante. Hoy se tiende a tener en cuenta el peso de la personalidad y de los valores del candidato. Éstas son las herramientas que más ayudan al empleador a valorar cómo encajas en la cultura corporativa.

Cómo reflejar una nueva realidad profesional
Si buscas diseñar un currículo eficaz que te distinga del resto has de reparar obligatoriamente en el hecho de que para los empleadores resultan cada vez más irrelevantes tus éxitos pasados y la forma tradicional en la que los vendes. Piensa si dedicar demasiado tiempo a esto merece la pena cuando buscas un empleo. Quien analiza tu pasado laboral a través del currículo, y trata de pronosticar tu comportamiento futuro, se dará cuenta de que tu historia anterior en otra empresa no suele repetirse en la nueva.

Adapta tu realidad profesional al mercado de trabajo
Puesto que los empleadores muestran cada vez menos interés en la historia que cuentas en tu CV y se interesan más por comprobar qué puedes hacer en realidad, lo lógico será que demuestres que puedes ofrecer verdadero valor para el futuro empleador. Los contenidos de tu CV deben reflejar los talentos y habilidades que eres capaz de ofrecer en el nuevo puesto.

Los empleadores se interesan poco por lo que cuenta tu CV y más por lo que eres capaz de hacer

De la misma forma que debes crear tu propia estabilidad laboral, has de mirar a tu alrededor y generar las condiciones adecuadas. Esto incluye desarrollar habilidades y capacidades que tienen que ver con la flexibilidad y la adecuación al nuevo escenario laboral. Los empleadores valoran la capacidad de reacción inmediata ante una situación cambiante como la que vivimos, porque las empresas no tienen tiempo para planes de formación exhaustivos.

Cómo destacar en un mercado de trabajo oculto
Un gran porcentaje de las ofertas de empleo no se publican o ya están asignadas antes de que comience la selección. Hay quien habla de un mercado de trabajo oculto, y en este escenario laboral el networking adquiere una dimensión extraordinaria para detectar y conseguir los trabajos que no están publicitados.

Una respuesta para un nuevo tipo de ofertas
Tu estrategia respecto del currículo también tendrá que cambiar si tienes en cuenta que se acabaron las ofertas de empleo tradicionales y los anuncios de trabajo de toda la vida. Aparecen nuevas exigencias que responden a una nueva manera de reclutar. Esas ofertas de empleo diferentes tienen que ver con una capacidad para sintetizar los valores de las compañías, y transmitirlos sólo a quien los pueda entender.

Dominar una búsqueda que se convierte en móvil
Entre las estrategias diferentes para rastrear un puesto de trabajo se incluye el uso de los dispositivos moviles, que aseguran rapidez de respuesta y una mejor gestión y organización de los procesos. En mercados como el estadounidense, la búsqueda de trabajo ocupa ya más tiempo incluso que salir de compras. Nueve de cada diez personas que buscan empleo lo harán a través del móvil en los próximos doce meses. Según un estudio del portal Glassdoor, el uso del móvil proporciona mejores oportunidades para ser considerado para un nuevo puesto, ya que permite una respuesta mucho más rápida que la "tradicional" online.

Gestionar la diferencia en los 'perfiles sociales'
Debes ser capaz de gestionar tus "perfiles sociales" porque algunas tendencias internacionales hablan de la posibilidad de que los empleadores puedan otorgar en un futuro cercano una importancia determinante a nuestra actividad en las redes sociales. Así, los siete últimos años de actividad en Twitter, Facebook, LinkedIn y otras plataformas similares pueden ser analizados cada vez que busquemos trabajo. Se nos calificará y juzgará por esa actividad, que podría llegar a tener tanta relevancia como el currículo.
Hay quien piensa que redes como Twitter se han convertido en una nueva bolsa de trabajo en el nuevo currículo. Los reclutadores tienden a soluciones como el uso de esta red social para incorporar ofertas, buscar candidatos e investigar perfiles que puedan resultar interesantes. 

martes, agosto 19, 2014

Un OLE para todos. Tendencias #RRHH 2.0

No, no es lo que parece, este es un post serio aunque las siglas no acompañen y lo esté escribiendo en Sevilla inspirada por Carlos Magro y su pregunta ¿Tiene sentido hablar del PLE de una organización?   Si, este es un post sobre OLE (Organizational Learning Environment): Entornos Organizacionales de Aprendizaje.

Hablaba hace tiempo sobre los PLE (Personal Learning Environment ) o EPA (Entornos Personales de Aprendizaje) en “Tendencias 2.0 de formación y desarrollo profesional, aunque Carlos los describe en su último post de una manera más actual y completa (recomiendo leer). Parece lógico pensar que si todos los profesionales tenemos nuestro EPA para desarrollarnos, adquirir nuevos conocimientos, evolucionar y conseguir, en definitiva, mejores resultados, toda empresa, toda organización debería tener lo mismo, un entorno organizacional de Aprendizaje, un espacio común a todos los profesionales de la empresa, que como organización permita crecer, innovar y mejorar sus resultados convirtiéndose en una organización más efectiva. La gran mayoría de profesionales tenemos un EPA hace tiempo y en muchos casos sin ser conscientes de ello, de la misma manera, las organizaciones disponen de Entornos Organizacionales de Aprendizaje muchas veces espontáneos e informales.
Un OLE debería aglutinar, estructurar y conectar el conocimiento que se genera en la Organización y fuera de ella, que sea de interés común a la organización y al aprendizaje de las personas que la integran. Un OLE debería potenciar la creación de conocimiento nuevo gracias a la inteligencia colectiva de la Organización. Y un OLE, sobretodo, debería mejorar los resultados de la empresa. Este es su ROI más tangible aunque no el único.
¿Cómo tiene que ser ese OLE? Algunas empresas ya han creado una gran plataforma de conocimiento a la que pueden acceder todas las personas y que incluye:
o    Comunidades. Comunidades internas de diversa índole bajo el paraguas de una gran comunidad a la que tenga acceso toda la organización. Nos podemos encontrar una gran Comunidad de Comunicación y diferentes Comunidades de Práctica, Comunidades de Aprendizaje, de Innovación, etc. dónde se comparte el conocimiento y se crea nuevo conocimiento. Algunas de ellas generan nuevos productos, mejora de procesos, nuevas ideas que se aplican a negocio consiguiendo mayor eficiencia, innovación y mejores resultados.  Aquí puedes encontrar una definición de los diferentes tipos de comunidades.
o    Los blogs, esos pequeños tesoros de algunas personas de la empresa, que junto al corporativo y el del CEO, aportan conocimiento para el resto, además de wikis y repositorios de información, revistas electrónicas del sector, etc. dónde se comparta información y conocimiento interno y externo relacionado con la organización, el sector y su actividad. Además de contar con un blogroll con información de los blogs de profesionales externos referentes en el sector.
o    Inteligencia de mercado. Las organizaciones que crecen son las que escuchan al mercado, que conocen como evoluciona la competencia, que saben lo que se está hablando de ellas fuera de sus puertas, analizan las tendencias y responden a las nuevas necesidades. Existen herramientas de análisis y escucha de conversaciones 2.0 muy efectivas como Brandchats por ejemplo.
o    Redes Sociales. Por supuesto, este OLE debe integrar nuestras redes sociales (de empresa, de nuestras marcas) también para escuchar al mercado de una forma más proactiva, las redes sociales nos permiten conversar con nuestros clientes y usuarios y conocer sus necesidades, sus gustos, sus tendencias. Nos permiten conectar con el mercado, compartir información de nuestra empresa con ellos, adelantarnos a sus necesidades e innovar.
o    Espacio de formación. Debería integrar los espacios “formales” de formación: E-learning (y sus variantes Mobile Learning…), MOOC’s y foros para acompañar a la formación presencial antes y después de la presencialidad.
o    Streaming. En algunos casos – para nota- introducen un espacio de streaming, con conexión con eventos y conferencias de interés general para la organización, junto con un calendario informativo de los eventos.
o    Socialnetworking. Y como no, uno de los aspectos más importantes para nuestro desarrollo y aprendizaje, las personas. Es imprescindible que el OLE de la empresa esté conectado a otras comunidades abiertas y externas, del sector, en las que podamos compartir información, conversar, relacionarnos, posicionarnos y ampliar nuestra red de contactos.
o    ARS. Además es obligatorio tener indicadores y poderlos medir y evaluar mediante herramientas de Análisis de Redes Sociales para poder mejorar y desarrollar ese OLE.

Y  todo ello en el mismo espacio, una interface amable, escalable, ágil, rápido. PERO….¿QUIÉN ES EL RESPONSABLE DE CREACIÓN Y GESTIÓN DEL OLE? El PLE es personal y se lo diseña cada profesional a su medida y necesidades, pero en el caso del OLE muchas son las áreas funcionales dentro de la empresa que pueden aportar conocimiento para su creación, diseño y gestión, igual que ocurre con muchos proyectos transversales en las empresas. En el OLE puede intervenir desde el área de Recursos Humanos, Comunicación, Marketing y Social Media, Tecnología, hasta las áreas de Innovación, Gestión del Conocimiento… en su creación y diseño. Pero, ¿y en su gestión posterior? ¿Quién se encarga de gestionar y curar el contenido? ¿Quién se encarga de recoger las nuevas aportaciones de las personas de la organización para co-crear conjuntamente? ¿Quién se encarga de filtrar la información que llega del mercado? …
Difícil de contestar ya que engloba todas esas prácticas y algunas más. Considero que un OLE es algo muy estratégico para la compañía por acompañar en la mejora de resultados y cifra de negocio de la empresa y no se puede gestionar a través de una “Responsabilidad Compartida”. Y ahí dejo la pregunta: ¿Creéis que debería crearse un nuevo departamento estratégico dentro de la compañía responsable de ese OLE?
Gracias por llegar hasta aquí en la lectura del post;-) 

lunes, agosto 18, 2014

3 preguntas que puedes hacerte para mejorar tu Liderazgo

Las vacaciones, que en mi caso comienzan mañana viernes por la tarde-noche, me parecen una ocasión excelente para reflexionar sobre nuestro Liderazgo.
He estado leyendo en la red un artículo muy interesante de J V Crum III, fundador de ConsciousMillionaire.com, emprendedor, coach ejecutivo, conferenciante y autor del libro “Conscious Millionaire: Grow Your Business by Making a Difference” (El Millionario Consciente. Haz crecer tu negocio marcando la diferencia). En él comenta (y un servidor coincide con su análisis) que las empresas que tienen éxito no lo logran por casualidad, sino como consecuencia de un liderazgo especial. Y cita al gran Jim Collins (‘Good to great’): “Si una organización desea afrontar los retos de un mundo cambiante, ha de estar preparada para cambiarlo todo excepto sus creencias básicas en su salto evolutivo. La única vaca sagrada que una organización debe mantener es su filosofía básica de la forma de hacer negocios”.
El autor nos propone tres preguntas simples para reinventar nuestro modelo de Liderazgo:
1. ¿Tienes una visión clara y ardiente (“fire-burning” es el adjetivo que utiliza) sobre lo que quieres conseguir?
2. ¿Cuentas con un Equipo de personas que no solo creen en esa visión, sino que les inspira para dar lo mejor?
3. ¿Tienes clientes leales que conectan y sienten que forman parte de la organización a causa de tu visión?
Estrategia, Equipo, Energía. Las 3 E que componen el Liderazgo (ya sabes: marcar la pauta, hacer equipo, infundir energía).
Respecto a la necesidad de una visión, JV Crum III cita al reverendo Theodore Hesburgh, presidente emérito de la Universidad de Notre Dame: “La verdadera esencia del Liderazgo es tener una visión. Ha de ser una visión que articules con claridad y fuerza en cada ocasión. No puedes tocar una trompeta incierta”.
Para potenciar la importancia del Equipo, utiliza la famosa frase de Antonie de Saint Exupéry: “Si quieres construir un barco, no selecciones gente para recoger madera y no les asignes tareas y trabajo; es mejor enséñales la inmensidad del mar”. Se trata de convertir la visión en claridad, a partir del equipo. La ejecución es el 90% de la Estrategia.
Y sobre la tercera pregunta, nos propone algo más conocido: “Nuestro recurso más valioso es nuestra gente. Aprovecharan la visión para marcar o no. La visión puede crear entusiasmo o resistencia. Si puedes ayudarles a imaginar el dibujo de la compañía y su responsabilidad para que la cree y se beneficie de él, estás dando pasos en el diseño de una visión compartida basada en valores compartidos. Es la gasolina que llevará a tu empresa a la siguiente generación” (Atlantic Consultants).
Los clientes fidelizados han de ser una tribu profundamente conectada con la visión, la misión y los valores de nuestra organización. “La pasión debe brillar en nuestros productos, nuestra calidad de servicio y la interacción entre nuestros equipos”.
Estrategia (Visión), Equipo (para ejecutarla) y Energía (para hacerlo de la forma más eficiente –en recursos- y eficaz –en logros-).
Las tres preguntas apelan, sucesivamente, a nuestros tres cerebros: el visceral (que compartimos con todos los animales), el emocional (que solo tenemos los mamíferos) y el racional (prácticamente exclusivo de nuestra especie). La cuestión sobre la Visión está ligada a nuestra capacidad de anticipación y nuestro lenguaje (que actúan en el neocórtex). La cuestión sobre el Equipo es básicamente de inteligencia emocional (y, por tanto, del sistema límbico). La cuestión sobre la Energía (trasladada a los clientes) es puramente visceral, instintiva. El/la mejor líder es quien utiliza mejor sus tres cerebros, diseñando el futuro atractivo, llevando a la realidad emotivamente (con un equipo ganador) y contagiando a los clientes a través de la acción. Es simple (tres variables), pero complicado, porque las personas más intelectuales (capaces de lanzar una visión prodigiosa) no suelen ser tan emotivas (como para inspirar al equipo hasta la gloria); las personas más impulsivas (de acción, de contacto con el cliente) no suelen articular adecuadamente una visión inspiradora. Optimizar los tres cerebros es una tarea apasionante que parte del autodiagnóstico y requiere de mucha disciplina (con un/a coach, mejor).
La peli con Phillip Seymour Hoffman de hoy ha sido ‘Los idus de marzo’ (2011), dirigida por George Clooney. La he visto de nuevo en DVD, en versión original subtitulada. Un reparto fabuloso (Ryan Gosling, Clooney, PSH, Paul Giamatti, Marisa Tomei, Jeffrey Wright y Evan Rachel Wood) para una historia sobre elecciones (unas primarias que son prácticamente unas presidenciales). Un relato sobre la política en esta sociedad del espectáculo. Hablé de ella en este blog, la contrapuse a ‘La Dama de Hierro’ en ‘Del Capitalismo al Talentismo’, remarcando las que me parecen las principales frases de la cinta: “Cada vez que trazo una línea en la arena tengo que desplazarla”, le dice el gobernador (Clooney) a su esposa. Lo mejor es “la capacidad de ganarte el respecto de la gente, transformando su miedo en amor por ti”. Y al candidato, le recomienda: “Has roto la única regla de la política. ¿Quieres llegar a ser presidente? Puedes empezar una guerra, puedes mentir, puedes engañar, puedes hundir al país en la bancarrota… pero no te puedes tirar a una becaria”. Y al joven Stephen (Ryan Gosling), le dice: “No importa lo que pienses. Importa lo que hiciste, ¡y lo que no hiciste!”.
Mi gratitud a J V Crum III (leeré su libro sobre el Millonario Consciente) y a Clooney, por una película tan interesante como anfitriona de la reflexión. 

domingo, agosto 17, 2014

Reflexiones para ponerte en forma

Para muchos, las vacaciones ya están en marcha. Enhorabuena, te las mereces. Ahora lo importante es que te olvides de tu jefe, de tu trabajo, de tu equipo y de toda tu rutina diaria que tanto nos va desgastando sin darnos cuenta. Seguro que ya tienes todo planeado o estás a punto de hacerlo. Si aún estás dando vueltas a la cabeza… permite que te haga algunas sugerencias por si te pueden ayudar… ¡Ahí van!

♦ Cómprate el móvil más barato del mercado, que no tenga “datos” y úsalo para recibir llamadas “muy necesarias” sólo de tu familia o tus amigos. Tu Smartphone  habitual déjalo en casa, en el lugar más recóndito posible. Al empezar las vacaciones envíale un WhatsApp a tu jefe, advirtiéndole que tu mujer y tus hijos te han pedido, que si de verdad te importa la familia, dejes el dichoso aparatito durante unos días. Seguro que notarás un alivio que será tu mejor medicina veraniega.
♦ Busca un lugar de descanso que se parezca lo menos posible a tu hábitat habitual. Deja atrás el supermercado, la parada del autobús, el colegio de los niños, el gimnasio, los vecinos… Todo aquello que te pueda distraer de tu merecido descanso. Pero ¡Ojo!, no pienses sólo en ti. Tu mujer/marido y tus hijos esperan de ti lo mejor. Las vacaciones son un momento ideal para recuperar el tiempo perdido. Los planes familiares suelen ser muy gratificantes. Convierte en realidad ese deseo tuyo cuando dices que la familia, para ti, es lo más importante.
♦ Resérvate un  rato cada día para ti, para pensar, simplemente pensar. El silencio también es muy bueno. Durante el curso has vivido momentos de gran tensión. Infinidad de reuniones, miles de correos, conflictos de todo tipo, decisiones difíciles… Es posible que hayas estado estresado, siempre al límite, haciendo muchas cosas en el último minuto… Todo aquéllo, que tú y yo, sabemos que genera una situación que nos pone al borde de la “crisis”. Ahora es el momento de la terapia. Dejar volar la imaginación. A veces el silencio es el mejor camino para encontrar lo que buscas. Pero, insisto, no dejes a tu familia… Sobran prisas y falta reflexión.
♦ Elige un par de libros que pienses que te pueden relajar, divertir… No caigas en la tentación de comprarte el último ensayo del “gurú” de turno. “El ejecutivo al minuto” o “¿Quién robo mi queso”? están muy bien en la librería de tu despacho, pero no en tu maleta. Tampoco es recomendable leer la prensa sensacionalista que nos presentan unos escenarios excesivamente “crispantes”. Olvida la política, solo trae quebraderos de cabeza. Busca únicamente lectura que de verdad te distraiga y te haga pasar un buen rato.
♦ Ejercicio físico. Es de lo más sano, y sobre todo te deja como nuevo. Muchas veces te has dicho que no tienes tiempo para el deporte, pero no es verdad. No te falta tiempo, lo que te falta es fuerza de voluntad  y además no priorizas bien. Ahora tienes una oportunidad de oro. Pon la tabla de “windsurf” en el portamaletas del coche, o las raquetas de tenis o simplemente las zapatillas para caminar. El senderismo te permite compaginar el deporte con tu familia, ya que lo podéis hacer todos juntos. Este deporte mejora las relaciones, cansa (este tipo de cansancio es fantástico) y abre el apetito.
♦ Comida. Daros algún que otro homenaje. Es una actividad magnífica para el encuentro con los amigos, familiares…, pero ¡Ojo al colesterol! Según el Doctor Valentín Fuster, el ideal es una dieta mediterránea, que no se sabe exactamente cómo protege, pero si se sabe que debe ser muy variada. ¡Ese aperitivo en el chiringuito de turno! sabe a gloria… Las copillas por la noche con la pandilla, una delicia… Si además eres un “chef”, ésta es tu ocasión de oro para deleitar a los tuyos con un buen menú y tu pasártelo como un enano. No olvides el mandil, las tenazas, las cacerolas…
♦ Se ha hablado hasta la saciedad de la “zona de confort” en sentido negativo. Por una vez en tu vida “No salgas de la Zona de Confort”, disfruta de ella. Sal de la “horma” en las que estás encorsetado y mira el mundo con otros ojos. Hay muchas cosas bellas a tu alrededor. Un amanecer, una puesta de sol, un bosque, un acantilado, una ola, unos pescadores preparando sus aparejos, una anciana sentada a la puerta de su casa… Muchas, muchas cosas… Las vacaciones son una fuente inagotable de sorpresas…
♦ Relación con tu pareja. Dicen que las vacaciones, al estar tanto tiempo juntos, no es la mejor época para solucionar los posibles problemas que pueda arrastrar la pareja. ¡Falso! Es una oportunidad fantástica. Descansados, sin agenda, sin prisas… Una vez superado el estrés, las cosas se ven de otra forma. Aprovecha la oportunidad para salir solos, de hacer alguna que otra cena romántica, de invitar a los amigos a compartir con vosotros. Los niños serán grandes cómplices. Situación única para hablar y hablar… Tengo algún amigo al que las vacaciones han sido su remedio al “desamor”.
 No te olvides de los que no van a poder tener vacaciones. Mucha gente se va a quedar en casa por circunstancias diversas, y tal vez la económica sea una de las más fuertes. Hay familias en situación de pobreza, sin un sueldo que entre en su casa. Todos sin trabajo y con una familia a cuestas… No podemos olvidarnos de esta gente. Te propongo una idea: dar el 5% del presupuesto de las vacaciones a alguna asociación, de las muchas que hay hoy, para ayudar a estas personas que no tienen la fortuna de disfrutar unas vacaciones como las que vamos a tener tú y yo. Te aseguro, que esta aportación te hará sentirte mucho mejor. Será la guinda…

No sé si estas reflexiones te habrán servido de algo, pero por encima de todo: “Te deseo que seas muy feliz y que hagas feliz a los que te rodean”.

sábado, agosto 16, 2014

Líderes iluminados

En el futuro, los muros que tradicionalmente han delimitado las fronteras entre lo que posees, controlas o a quién empleas y dónde trabajan, dejarán de tener sentido. En cambio, lo que definirán las fronteras serán membranas permeables definidas por valores, propósitos y objetivos; las organizaciones se mantendrán unidas por un mecanismos, de conexión y compromiso, enraizados en la libertad de elegir en vez de sistemas de coerción y control. 
El ejercicio del liderazgo es inversamente proporcional al ejercicio del poder; de ahí, que las relaciones más productivas son, en su esencia, asociaciones mutuas. 
Los líderes de hoy necesitan realizar cuatro cambios para que sean efectivos como tales.
Primero: que la definición de lo que es el interior y el exterior de la organización se defina por la relación con la esencia de los valores centrales, los objetivos y los propósitos de la misma.
Todas las organizaciones se caracterizan por acciones duales: preservar el núcleo (la esencia) y estimular el progreso. 
De un lado, la organización se mueve por una serie de valores intrínsecos y propósitos que cambian poco -si es que cambian algo-, a lo largo del tiempo; por el otro, se estimula el progreso (cambio, mejora, innovación y renovación) en todo aquello que no forme parte de esos valores intrínsecos y del propósito.
En las grandes organizaciones, los valores esenciales se mantienen inamovibles, mientras que las prácticas operativas, las normas culturales, las estrategias o las tácticas, los procesos y las estructuras, e incluso los métodos, cambian continuamente como respuesta a las realidades cambiantes del entorno.
Las organizaciones que mejor se adaptan a este mundo cambiante saben siempre qué es aquello que nunca debería cambiar; tienen unos principios que actúan como un ancla que les fija y les guía; y alrededor de éstos, puede moverse más fácilmente cambiando todo lo demás. Saben la diferencia entre lo que es sagrado y lo que no lo es. Es la diferencia entre aquello que nunca debería cambiar y todo lo que debería estar siempre abierto al cambio; entre lo que representamos y creemos, y cómo hacemos las cosas. Los valores esenciales y los propósitos son el pegamento que mantiene unidas a las organizaciones, al tiempo que éstas se expanden, descentralizan globalizan y adquieren diversidad. Los valores esenciales y los propósitos definen el carácter eterno de cada gran organización, un carácter que perdura más allá de la presencia de un grupo de individuos o de líderes. En las mejores organizaciones, los líderes están siempre al servicio de los valores esenciales. El ser miembro se define por la capacidad de compartir esos valores esenciales, ese propósito común.
Segundo: construye mecanismos de conexión, y de compromiso, que estén enraizados en la libertad de elección, en vez de confiar en sistemas de coerción y control.
No puedes establecer valores y propósitos comunes y compartidos y esperar que todo, por sí sólo, permanezca unido. Necesitas de mecanismos tangibles que estimulen el compromiso requerido para producir resultados. En cualquier caso, estos mecanismos dependerán cada vez más de compromisos realizados de manera libre y que garanticen una amplia autonomía operativa, y no sustentados en una base de coerción y control.
El modelo de compromiso con libertad requiere de una inversión previa muy elevada en lo que es proceso de selección de las personas adecuadas. Es un modelo que no intenta amoldar a las personas para que sean lo en que realidad no son. 
La gente frecuentemente pregunta: “cómo podemos conseguir que los individuos compartan nuestros valores esenciales”. La respuesta es que “no se puede conseguir“. No puedes abrir a una persona insertándole nuevos valores dentro. La clave consiste en buscar, atraer y seleccionar a personas que tengan una predisposición a compartir esos valores esenciales, de manera que se cree un entorno que, de forma consistente, refuerce esos valores, fortaleciendo los mecanismos de conexión y compromiso. Si, en primer lugar, seleccionas a las personas adecuadas -y ellos eligen tu organización- no necesitas controlarlos. No necesitan horarios fijos. No necesitan ir a oficinas donde tengan que ser observados. No necesitan reglas. 
Lo que has de hacer es guiarlos, enseñarles, darles una dirección, proponerles objetivos claros acordando de forma común los tiempos y tener mecanismos de compromiso y conexión; pero no necesitas controlarlos. La mayoría de los gestores infra-invierte en los procesos de selección, e intenta corregir esos errores a través del control y la sobre-dirección. Si eliges a la gente adecuada, no necesitas moldearla. De hecho, en el momento en que piensas que necesitas moldear y controlar a una persona has realizado una selección errónea.
Tercero: acepta el hecho de que el ejercicio del verdadero liderazgo es inversamente proporcional al ejercicio del poder.
El trabajo mejor (y más innovador) nace del compromiso, real y libremente acordado, entre las personas dentro de un espíritu de asociación; no proviene de jefes diciendo a las personas lo que han de hacer. El liderazgo no puede ser asignado o entregado por poder o por la estructura; solamente se es líder cuando las personas siguen tu liderazgo teniendo la libertad de no hacerlo.
Al tiempo que las personas se encuentran cada vez más cómodas con la ambigüedad, cambiarán el modelo de trabajo único por un modelo multi-clientelar, restándole a una organización individual (o líder) poder sobre sus vidas y sus entornos.
Todas aquellas personas que perdieron sus trabajos de golpe acabaron entendiendo que una baja ambigüedad (un único trabajo) conlleva un riesgo (y un coste) muy alto (tener todos los huevos en la misma cesta).
Hoy ya podemos ver los cambios en dirección a este modelo de menor riesgo (multi-clientelar) al observar cómo los antiguos ejecutivos critican la falta de lealtad de la nueva generación. Pero no es cierto que haya menos lealtad en la nueva generación. La nueva generación sencillamente da menos poder a una única organización; son menos serviles, ya que tienen mayor libertad. Estos ejecutivos que protestan confunden servilismo hacia el poder con lealtad a la causa. Los ejecutivos necesitan cultivar la lealtad a la causa y liberarse de la dependencia del servilismo al poder. 
Estamos viendo un cambio donde nos alejamos de la propiedad sobre las personas en cualquiera de sus formas, incluyendo el trabajo (una forma moderna de propiedad sobre las personas al ser dueños de su tiempo). Las relaciones serán, cada vez más, vistas como joint-ventures.
Cuarto: los muros tradicionales se están disolviendo, así que absorbe esta realidad.
Nos movemos hacia un mundo donde el concepto de paredes y muros está comenzando a ser cada vez más arcaico, y no es necesariamente útil. Las corporaciones más progresistas han desechado la idea de que pueden existir en un entorno cerrado de actividad privada. La revolución de los clientes, por ejemplo, refleja la disolución de los muros que las compañías intentaron construir entre compañías y clientes. Los sistemas sociales que a la larga estarán mejor preparados para responder a las necesidades espirituales y materiales de la mayoría de las personas tienden a distribuir, en vez de concentrar, el poder.
Jim Collins, experto en Liderazgo y Management. Autor de Empresas que sobresalen (Good to Great).

viernes, agosto 15, 2014

Orientación hacia el mercado a través de una estrategia de marketing sustentable

A través de los años las empresas aplican diferentes enfoques en las Estrategias de Marketing orientadas hacia sus mercados, estableciendo una forma de cultura organizativa en la que el mercado, los clientes y los competidores son el eje central de las Operaciones de la Organización en un conjunto de tareas desarrolladas para generar, o bien, mayor valor al cliente, o bien, maximizar la rentabilidad sin poner demasiado empeño en la calidad.

Una de las estrategias implementadas es la que se orienta hacia un Enfoque de Producción. El mismo sostiene que los consumidores favorecerán aquellos productos que sean fáciles de conseguir a bajos precios. En las actividades de Marketing prevalecerán la eficiencia en la producción con bajos costos y la distribución masiva con mano de obra barata, en donde se pretende ampliar rápidamente el mercado.

Otra estrategia se orienta hacia el Enfoque de Producto, entendiendo que los consumidores valorarán aquellos productos que otorguen mejores resultados, características innovadoras y la mayor calidad aportada. Los esfuerzos de Marketing atenderán una mejora continua tanto del producto como de los procesos productivos, como así también en las tareas administrativas. Las campañas apuntarán a una actividad de comunicación constante, la distribución masiva continua y la venta con precios razonables.

El Enfoque de Ventas supone que la empresa triunfará basándose en ventas masivas. Lo que se busca es mayores márgenes a través de una venta intensiva mediantes técnicas de ventas por catálogo, telemarketing o servicios o productos que en ocasiones el consumidor no busca. Este enfoque puede significar un riesgo en el caso de que la empresa no esté preparada para un cambio en sus procesos productivos, la adaptación a cambios tecnológicos o la orientación hacia nuevas necesidades del consumidor.

A partir de aquí se produce un quiebre, donde Organizaciones con verdadera cultura comercial orientan sus acciones hacia un Enfoque de Marketing, centrándose en desarrollar productos adecuados para los consumidores. La clave radica en que las empresas logren sus objetivos siendo más eficaces que la competencia a la hora de generar, ofrecer y comunicar un mayor valor, detectando necesidades mediante investigaciones de mercado, y a partir de allí, diseñar y comercializar productos adaptados a los deseos y necesidades del consumidor.

Si la empresa desea avanzar y mejorar continuamente sus prácticas, puede dar el siguiente paso hacia un Enfoque de Marketing Holístico mediante el desarrollo, diseño y aplicación de procesos y actividades de Marketing, reconociendo que todo importa, siendo necesario adoptar una perspectiva amplia e integrada. Esto implica incluir componentes de Marketing Relacional que tiene por objeto establecer relaciones firmes y duraderas con las personas o con otras Organizaciones. La clave es apuntar hacia los consumidores, proveedores, distribuidores, gobierno y otros socios estratégicos, creando fuertes vínculos económicos, técnicos y sociales entre las distintas partes. Esto crea redes de Marketing con el fin de recopilar información del consumidor, información demográfica, psicográfica, preferencias de comunicación y distribución, nuevos canales de venta y mayor posibilidad de que el cliente interactúe con la empresa a través de las campañas en medios sociales gracias a la explosión de redes en Internet. El objetivo es generar un mayor nivel de lealtad dando prioridad al valor y calidad de vida del cliente mediante un Marketing Integrado que planifique actividades y coordine programas de fidelización.

Finalmente para que la estrategia resulte completa es necesario complementar con otra práctica más. La misma se traduce en un Enfoque de Marketing Sustentable, que abarca por un lado el Endomarketing es decir un Marketing Interno, siendo esta la tarea de contratar, entrenar y motivar al Capital Humano idóneo para crear lazos adecuados con buenas prácticas primero desde adentro de la Organización (Cliente Interno), lo que repercutirá favorablemente en los lazos con el cliente externo (consumidor). Y por otro lado implementar prácticas de Marketing Social o socialmente responsable que fortalezca el papel de las empresas en relación a su compromiso con el bien público, apoyando campañas para modificar conductas, acompañar causas de interés social mediante auspicios de eventos puntuales, donar un porcentaje de los ingresos obtenidos por una causa concreta, apadrinar a alguna institución o impulsar una fundación, abogar por los derechos humanos y aplicar prácticas empresariales para el cuidado del medio ambiente mediante procesos que generen el mínimo impacto ambiental. En este sentido, la sustentabilidad es lo que hoy debe imperar en la práctica empresarial como una forma de gestión que otorgue resultados sociales, ambientales y por supuesto, económicos. Gracias por compartir este espacio conmigo. 

Gustavo Sarnari. Director Asociado de Grupo CoSMO y Centro Pyme 2.0 – Co-Editor de Estrategia & Negocios – Titular de GS Consultora Desarrollo & Educación Organizacional – Miembro de ACICA Asociación Civil Iberoamericana de Capacitación y Asesoramiento – Licenciado en Educación y Gestión Institucional por la Universidad Nacional de Quilmes – TS en Marketing por el IS San Pablo de Villa Constitución – Posgraduado en Formación Docente con especialización en Educación Superior por el IS San Nicolás de Bari de San Nicolás. 

jueves, agosto 14, 2014

La Inteligencia Emocional, en 10 hábitos clave y cómo generarlos

Anoche estuvimos viendo en DVD ‘Los juegos del hambre: En llamas’, otra de las películas del malogrado Phillip Seymour Hoffman, y el tercer partido de pretemporada del Real Madrid, en Michigan contra el Manchester United. Más allá del récord de espectadores (109.000), fue un mal partido del equipo blanco. CR solo jugó los 20 minutos finales, Bale estuvo muy solo, Casillas no paró prácticamente nada y lo del falso 9 de Isco es un experimento fallido. Ancelotti ha prometido que su equipo irá a la final de la Supercopa (12 de agosto en Cardiff contra el Sevilla de Unai Emery) con otro espíritu. Veremos.
He estado leyendo ’10 Hábitos de la Gente con Alta Inteligencia Emocional’, de Diego Lossada en AutoayudaPráctica.com. Las personas con alta inteligencia emocional:
1.    Son conscientes de su estado emocional.
2.    Sus juicios están basados en hechos, no en suposiciones.
3.    Transforman lo negativo en positivo.
4.    Son capaces de poner límites y ser firmes si es necesario.
5.    Se rodean de personas positivas.
6.    Viven el presente.
7.    Cuidan muy bien sus pensamientos y sus palabras.
8.    Compran años de vida (a través de la experiencia de otras personas: leen, reflexionan, etc.).
9.    Saben cuándo es el momento oportuno para hacer algo.
10.    Tienen los ojos, la mente y el corazón abierto.
Gracias, Diego, por esta valiosa reflexión que me ha hecho recordar los inicios de la Inteligencia Emocional y que tan bien nos puede venir en verano.
Como sabes, el concepto de “Inteligencia Emocional” es de Peter Salovey y John Mayer (1990) y lo popularizó Daniel Goleman en un best-seller (unos cinco millones de ejemplares) a mediados de los 90. Es la capacidad de gestionar nuestras propias emociones y las emociones de los demás.
¿Hasta qué punto podemos modificar esa capacidad, nuestra inteligencia emocional (que es determinante en nuestra vida? Te recomiendo un artículo de mi admirado José Antonio Marina, ‘Educación del Carácter, Núcleo de la Personalidad’, en Cuadernos de Pedagogía, nº 396.

 En él, JAM nos recuerda que el carácter, desde la antigua Grecia, es el conjunto de hábitos que configuran una personalidad. Los buenos hábitos se llaman virtudes, y los malos, vicios. La Virtud (la areté) era la suma de fortalezas intelectuales (como el pensamiento crítico, el razonamiento, la argumentación, la creatividad) y morales: la tenacidad, la conciencia moral, la capacidad de elegir, la valentía, la capacidad de resistir el esfuerzo y aplazar la recompensa… Carácter, en griego, se decía “Ethos”.
Marina nos enseña que hay tres niveles. La personalidad recibida (género, habilidades intelectuales básicas, temperamento). La personalidad aprendida (mediante la experiencia y el aprendizaje): carácter. La personalidad elegida, por el proyecto de vida. “Si no fuéramos libres, nuestra personalidad y nuestro carácter se confundirían”, explica José Antonio.
Afortunadamente, somos libres (el libre albedrío está indisolublemente ligado al humanismo, como explicaba en ‘El triunfo del Humanismo en la empresa’). Sin embargo, aprovechamos poco esa libertad para cambiar a mejor.
Recordemos el experimento de Walter Mischel con 16 niñas y 16 niños de 4 años y chuches (marshmallow test), realizado en Stanford en 1970 y replicado muchas veces en este medio siglo. Puedes verlo en Youtube: www.youtube.com/watch?v=IQzM8jRpoh4 

A l@s impulsiv@s que se comen la chuchería inmediatamente, les va peor en la vida (en términos de calificaciones académicas, índice de masa corporal y otras variables), tal como se comprobó en 1990. Aplazar la recompensa es un gran predictor del éxito en la vida.
¿Podemos aprender, mejorar, asumir nuestra libertad, para que el carácter sea el elegido por nosotr@s? Volviendo a la Inteligencia Emocional, Goleman hablaba de cinco dominios que algunos convertimos en 5 S: Seguridad, Serenidad, Superación, Servicio y Sinergia.
La Seguridad en un@ mism@, la Autoconfianza, es consecuencia del conocimiento propio. Debemos autodisciplinarnos en el diagnóstico, en elevar nuestra autoestima y autodignidad, con hábitos tales como “Ser conscientes de nuestro estado emocional” o “Vivir el presente”.
La Serenidad, el autocontrol, debemos trabajarlo con hábitos como “Emitir juicios basados en hechos y no en suposiciones” o “Ser capaces de poner límites y ser firmes” (Asertividad).
El espíritu de Superación, de marcarnos objetivos, de fluir (ponernos retos para elevar nuestras capacidades a la altura de esos retos), a través de hábitos como “Transformar los pensamientos negativos en positivos” (Optimismo) o “Saber muy bien cuándo es el momento oportuno para hacer algo”.
El componente de Servicio, la Empatía, la Orientación a los demás, con hábitos como “Rodearse de personas positivas” o “Cuidar muy bien de los pensamientos y las palabras”.
La generación de Sinergia a través de ser un equipo, de la influencia honesta, de la autoridad moral (Liderazgo), mediante hábitos como “Comprar años de vida” (aprender de l@s demás) o “Tener los ojos, la mente y el corazón abiertos”.
Puedes convertir estos hábitos en “tus” hábitos, tu forma habitual de comportarte por ti mismo (lo que es harto complicado), o ayudad@ por un/a coach, alguien que te acompañe en la aventura de la educación de tu carácter. Tú decides.
Mi agradecimiento a Walter Mischel, Daniel Goleman y a José Antonio Marina por enseñarnos tanto de nuestra naturaleza humana. 

miércoles, agosto 13, 2014

Repensar el capitalismo

Los incesantes avances en IT, en nanotecnología, en materiales científicos y en biología están aumentando en forma exponencial la productividad de los recursos. Por lo tanto, estamos frente a una nueva revolución industrial que además de permitir crecimiento económico importante, lo hará con menor costo ambiental que en el pasado. Es otra versión del capitalismo.

Nadie lo discute ya; el crecimiento económico y la protección del ambiente pueden y deben ir de la mano. Pero no se trata solamente del cuidado del ambiente y el uso eficiente de los recursos. El debate intenso del momento es si además las empresas deben cambiar el modelo de negocios para lograr crecimiento global con desarrollo sustentable, sostenible en el tiempo.
Sobre todo esto trata esta versión del informe anual que Mercado publica en cada mes de julio, donde se analizan los términos de la discusión teórica y de los experimentos reales, y donde se pasa revista a las palabras y los hechos producidos por los actores empresariales más relevantes en este campo en nuestro país.
Hay cinco grandes fuerzas transformadoras: los avances tecnológicos, los cambios demográficos, el proceso acelerado de urbanización, la escasez de recursos y los cambios climáticos. Por lo tanto, además de crecimiento económico debe haber un crecimiento inclusivo, responsable y sostenible.
También hay un cambio relevante en las convicciones de los empresarios. Hace una década, la inquietud era conseguir una póliza de seguro contra los riesgos ambientales que podían dañar la reputación de una firma. Hoy campean otras ideas: no solamente prevenir daños y asumir responsabilidades; también ingresar en otras áreas de actividad económica que prometen buenas ventas y mejores ganancias a quienes se dediquen a producir bienes y servicios “verdes”. Ha comenzado una nueva era de transparencia para las empresas que se decidan a ser “ciudadanos globales”.
Con sus más y sus menos, en todo el mundo los agentes económicos ponen foco en el crecimiento. No es solamente una mejoría circunstancial o un afán de revancha de todos los que sobrevivieron a la tremenda recesión global de 2008/9. Ahora hay fuerzas externas de enorme importancia que están transformando el mundo de los negocios y la sociedad global.
Las consecuencias y efectos de estas fuerzas se aprecian por doquier. El nuevo poder de compra de los países emergentes es una novedad singular, pero lo mismo los efectos colaterales como el desempleo agudo, inquietud social y escasez de recursos.
El impacto de estas fuerzas transforma de modo radical las expectativas y las conductas de las empresas. Ética y reputación se convierten en conceptos vitales en cada mercado y en cada relación comercial. Por lo tanto, además de crecimiento económico debe haber un crecimiento inclusivo, responsable y sostenible.
En la manera de concebir la actividad industrial y las tareas productivas se está experimentando un cambio revolucionario. Las patentes para productos renovables, autos híbridos, luz y edificios que ahorran energía, células combustibles bioquímicas y plásticos verdes se multiplicaron a una velocidad dos o tres veces superior a la de las patentes en general.
Todo el proceso industrial en gran escala está entrando en una nueva era de capacidad que no se caracteriza por la mejora de procesos conocidos sino por una serie de nuevos sistemas de producción alimentados por software que son cualitativamente diferentes de los anteriores. Los cambios van a aumentar productividad, eficiencia en innovación, velocidad al mercado y flexibilidad, que a su vez conducirán a un ciclo más poderoso de crecimiento y creación de valor.

La nueva agenda.
En esta tarea permanente de repensar y reconceptualizar el capitalismo y el modelo de crecimiento económico sustentable, han aparecido dilemas, interrogantes y cuestiones que alimentan la agenda de debate permanente en el ámbito empresarial. He aquí un listado de esos temas:
• Hay analistas que sostienen que mientras el capitalismo se aleja cada día más de la época en que se hacían cosas que dañaban la naturaleza, el mantenimiento del medio ambiente va adquiriendo la misma importancia que la producción. Se vislumbra una nueva economía donde el concepto de crecimiento se despegue de las limitaciones de recursos.
• Los incesantes avances en IT, en nanotecnología, en materiales científicos y en biología, están aumentando en forma exponencial la productividad de los recursos. Por lo tanto estamos, frente a una nueva revolución industrial que además de permitir crecimiento económico importante, lo hará con menor costo ambiental que en el pasado.
• Es evidente que en el ámbito de los negocios se están desarrollando nuevos modelos organizacionales que aumentan los incentivos para modelos de producción más eficientes. Empresas de servicios energéticos, químicos, de diseño, de construcción, de finanzas, todas de modo diferente, se están responsabilizando del ciclo de vida de sus servicios, con el incentivo fuerte de recortar los insumos requeridos para cada unidad de producción.
• Hace diez años, la idea dominante era que si bien las inquietudes ambientales eran serios desafíos, lo importante era defender la reputación de la empresa. Hoy se vislumbra que ser verde puede ser un gran negocio. ¿Qué puede pasar en otros diez años? Hay quienes creen tener la respuesta: la conducta de las empresas y la forma en que producen será transparente y los consumidores las recompensarán.
• Hay consenso en que cinco tendencias globales: cambios tecnológicos, cambios demográficos, modificaciones en la economía global, urbanización, y escasez de recursos con cambio climático. Se dice que estas tendencias modifican radicalmente la expectativa que tiene la sociedad sobre el mundo de los negocios. La confianza en las empresas dependerá de que ellas estén en sintonía con estas expectativas.
• Hay chivos expiatorios en el campo de la sustentabilidad. Un blanco favorito del fundamentalismo ecológico son las empresas mineras. La cuestión de fondo no es si una actividad económica –esa o cualquiera otra– es necesaria. El interrogante central es si actúa de modo positivo para todo su entorno.
• Una política sustentable, responsable socialmente, es adoptada cada vez más por un número importante de empresas. Pero todavía quedan muchas que denominan a este territorio como un simple “centro de costos”. Los que los contradicen sostienen que es una oportunidad para el mundo de los negocios y para todo el mundo.
• Muchas empresas que están abriendo caminos en materia de crecimiento sustentable y economía verde, son las mismas que en el pasado registraron graves incidentes en esta materia.
• Una política sustentable, responsable socialmente es adoptada cada vez más por un número importante de empresas. Pero todavía quedan muchas que denominan a este territorio como un simple “centro de costos”. Los que los contradicen sostienen que es una oportunidad para el mundo de los negocios y para todo el mundo.
• El debate intenso del momento es si además del cuidado del ambiente y el uso eficiente de los recursos, las empresas deben cambiar el modelo de negocios para lograr crecimiento global con desarrollo sustentable, sostenible en el tiempo. En suma, un cambio de paradigma.
• ¿Por qué razones las empresas invierten en sustentabilidad y en RSE? ¿Para resguardar su imagen y reputación; para captar talento al reclutar empleados; para posicionar mejor la marca entre consumidores (e incluso inversores); para diferenciarse de los competidores; o simplemente porque creen que es hacer lo correcto?
• Hace una década, la inquietud era conseguir una póliza de seguro contra los riesgos ambientales que podían dañar la reputación de una firma. Hoy campean otras ideas: ingresar en otras áreas de actividad económica que prometen buenas ventas y mejores ganancias a quienes se dediquen a producir bienes y servicios “verdes”. Ha comenzado una nueva era de transparencia.
La respuesta de este momento. Todos los nuevos aportes en materia de crecimiento sustentable son la respuesta que da el capitalismo a la creciente demanda social verde gracias a una visión distinta de la acumulación y de la renta del capital que le provee el avance tecnológico, y que el modelo de desarrollo sustentable va en camino de convertirse en una ciencia que combine la economía, el medio ambiente, la política y la cultura.
Los líderes políticos acordaron el año pasado poner al desarrollo sustentable en el centro de la agenda de desarrollo mundial para después de 2015, cuando los países se comprometerán a adoptar las metas que faltaban, ya incorporadas las relativas a pobreza y enfermedades acordadas en el 2000, para el desarrollo sustentable del milenio: energía, alimentos, agua, el clima y el empleo.
El hoy está signado por las demandas sociales de conservación ambiental, que se van traduciendo en políticas públicas corriendo atrás de los conflictos, y las acciones de las RSE, que abren el paraguas desde un punto de partida más parecido al de las fundaciones mientras decodifican el rumbo de la reconversión industrial que impulsan las tecnologías.
En el seno de las sociedades, las urgencias aparecen con reacciones a los riesgos visibles de depredación, y ahora con la toma de conciencia sobre la puja de los residuos.
El ambientalismo entró de lleno en la agenda política aunque todavía no tenga un correlato electoral directo.
América latina, como continente proveedor de recursos naturales, está más atrasado en las demandas porque la población tiene otros problemas (de pobreza) ligados a una mayor concentración urbana que en la de los países desarrollados. Y la Argentina, enredada en la macroeconomía y en la etapa presidencial “del pato rengo”, no pasa de los temas prosaicos de las agendas municipales, entre los que la gestión de residuos urbanos sólidos y las disputas entre jurisdicciones por los basureros (caso CEAMSE) copan la parada.
Ergo: en el primer mundo, sustentabilidad coopta RSE, mientras en la Argentina RSE tiene, por inercia, continuidad temática a la espera de que sustentabilidad emerja de la transición tal vez con el nuevo Gobierno. Coincidencia con la agenda mundial: para 2015.
Lo que la sociedad espera de las empresas

El debate sobre la confianza perdida. Luego del sacudón de la gran crisis financiera de 2008-2009 los líderes de empresas van nuevamente detrás del crecimiento. Pero esta vez debe ser “buen crecimiento”, o sea, armonizado con la ética empresarial y la sustentabilidad.

Hay cinco tendencias globales que están redefiniendo el mundo en que vivimos y trabajamos: avances tecnológicos, cambios demográficos, cambios económicos globales, urbanización y escasez de recursos y cambio climático.
El impacto de estas tendencias está cambiando radicalmente las expectativas que la sociedad tiene de las empresas. Si las empresas se comportan de acuerdo con esas expectativas generan confianza. La confianza es fundamental porque es la base de toda relación humana, de toda transacción y de todo mercado. La capacidad de inspirar confianza es la base de la licencia para operar de un negocio en cualquier región o actividad.
Para generar esa confianza, los CEO no solo están interesados en el crecimiento de sus empresas. Quieren lograr “buen crecimiento”: real, inclusivo, responsable y duradero. Y quieren, además, que sus compañías contribuyan al buen crecimiento en todos los países donde operan.
La encuesta global de directores ejecutivos que realiza anualmente PwC revela que una de las formas en que las empresas pueden generar confianza es abocándose a conductas que reflejan un propósito centrado en la sociedad. Los resultados del estudio, publicados en enero de 2014, presentan la visión de más de 1.300 directores ejecutivos en 68 países y una cantidad de sectores diferentes. El cuestionario pidió a los líderes que compartan sus opiniones sobre la economía global, sus opiniones de las tendencias que están reformulando los negocios y sus planes para sus compañías.
En términos generales puede decirse que la encuesta revela el deseo de generar confianza a través del “buen crecimiento”.
Los problemas que tienen las empresas con la confianza se arrastran desde hace varias décadas. Las fallas en la conducta que se vienen observando desde los años 80 dañaron la manera en que la gente percibe a las organizaciones comerciales. Una serie de líderes empresariales viene trabajando desde hace tiempo para superar la falta de confianza.
En un nivel, sus esfuerzos parecen estar dando frutos. La encuesta descubrió que son más los directores ejecutivos que creen que los niveles de confianza mejoraron en los últimos cinco años, al menos dentro de sus propios sectores, que los que creen que se han deteriorado. Esta percepción se corrobora con la opinión pública. El Barómetro de la Confianza Edelman 2014, una encuesta del público general en 27 países conducida por la firma de relaciones públicas, también muestra un sostenido aumento en la confianza. 58% de los respondentes expresó su confianza en las empresas, comparado con 50% en 2009.
A pesar de esta mejora la falta de confianza en la empresa sigue siendo una gran preocupación para los CEO. La mitad de los respondentes de PwC la identificó como un peligro para sus perspectivas de crecimiento. Este número es mucho mayor que 37% de la encuesta 2013.
¿Cómo se puede, entonces, construir confianza? Los resultados del estudio sugieren que muchos directores ejecutivos identifican tres prioridades estratégicas. Primero, jerarquizar el rol de las conductas “correctas” por parte de la compañía, crear valor para una amplia gama de stakeholders y medir el impacto de esas conductas en el mundo que los rodea. Segundo, desarrollar y articular un propósito corporativo que tome en consideración el aporte total a la sociedad. Finalmente, colaborar con los Gobiernos para impulsar crecimiento que beneficie a los ciudadanos.
Confianza desde adentro. Tanto la dirección ejecutiva como los directorios suelen pensar en la confianza como algo que se crea a través del valor de largo plazo. Cierto, las compañías pueden aprovechar un círculo virtuoso mediante el cual aumentando la confianza consiguen mercados más grandes y más creación de valor económico, que a su vez genera más confianza y así siguiendo. Ese ciclo comienza solo cuando la empresa es confiable. El énfasis, por lo tanto, debe ponerse en los valores más que en el valor. La ruta hacia la confianza está en ver la creación de valor no como una actividad en sí misma sino en un resultado de conductas que auténticamente reflejan los valores centrales de una compañía.
Conseguir la confianza de la sociedad también requiere entender qué significa valor para una cantidad mayor de stakeholders de lo que muchas empresas están acostumbradas: no solo accionistas sino también clientes, empleados, miembros de la comunidad local, funcionarios del Gobierno y demás. Cada uno de esos grupos espera mucho de las empresas y sus expectativas cambian constantemente.
Una manera de lograr esto es haciendo un perfil de la confianza. Esta es una forma de evaluar cuán confiable es la organización desde el punto de vista de cada grupo. Una empresa puede determinar su propio perfil único de confianza, tomando en consideración su propósito, su visión, su misión y sus valores.
Los CEO ya no están dispuestos a delegar sus esfuerzos de Responsabilidad Social Empresaria en un silo especialmente dedicado; prefieren incluir prácticas responsables en el corazón de su estrategia. Esto implica medir el impacto total de una compañía en las dimensiones económica, fiscal, ambiental y social. En lo que se refiere a prácticas sostenibles, nunca es clara la opción entre acciones buenas y malas; por eso la medición del impacto total permite a los líderes sopesar las consecuencias de decisiones empresarias para todos los grupos de stakeholders y analizar más sólidamente los pros y los contras.
Propósito centrado en lo social. Uno de los pilares centrales para construir confianza es un propósito empresarial que esté definido por un compromiso genuino con el bien social. Tal propósito es altamente compatible con el crecimiento rentable. Ayuda a que la empresa se distinga, le otorga una licencia para operar y la ayuda a retener clientes. Un propósito social trasciende las ganancias como meta final de la actividad de la empresa. La “buena” empresa no debe concebirse solo como un camino para aumentar el valor para el accionista sino como un bien intrínseco.
Cuando una cultura se construye sobre una estructura ética de principios, convicciones y normas más que reglas, puede lograr el tono adecuado no solo desde arriba sino también desde el medio y desde abajo. Los empleados tienen la posibilidad de tomar decisiones sobre qué se pierde y qué se gana en los momentos críticos.
Esta identidad central es estable porque está apoyada en lo que la compañía hace todos los días. Pero también es lo suficientemente flexible como para adaptarse a cambios en los valores sociales. Para permitir esta flexibilidad, las organizaciones deben ser capaces de planificar no solo para el corto plazo sino para el mediano y largo plazo, tomando en cuenta las tendencias globales que moldean el mundo. Esto es difícil, especialmente para las que cotizan en bolsa que tienen la presión de los informes trimestrales.
Colaborar con el Gobierno. Un tercer pilar para la creación de la confianza es la íntima colaboración entre empresas y gobiernos, además de universidades, ONG y público en general, para lograr los mejores resultados nacionales. Eso no significa reemplazar al Gobierno; los CEO creen que el gobierno es importante para brindar un entorno con certezas y estabilidad que fomenten la inversión empresarial y la creación de empleo. Los interrogados en la encuesta (53%) creen que el Gobierno debería jugar un papel importante en: 1) asegurar la estabilidad financiera y el acceso al capital; 2) mejorar la infraestructura del país, como el acceso al transporte y banda ancha (50%); y 3) crear un sistema impositivo internacionalmente competitivo y eficiente (50%).
Los líderes que sigan esta agenda crearán organizaciones confiables que gocen de beneficios enormes. Sus empresas crecerán con contacto directo con la sociedad, ahora y en el futuro. La mayor resiliencia organizacional y el mejor desempeño generarán empleados con alto nivel de compromiso, clientes leales y mejores relaciones con socios comerciales y reguladores. Superar el escepticismo de los stakeholders no solo mejorará el ánimo de los inversores sino que además creará oportunidades para llevar el debate de la confianza a todos los ámbitos de la sociedad.
Poder para el cambio positivo
Conectar el centro del negocio con la sociedad. Mencionar una gran empresa hoy es invitar a la polémica. Luego de años de asistir a escándalos de grandes proporciones donde la codicia y la ambición no conocieron límites, la gente se indigna ante la idea de que las empresas puedan contribuir al bien común. Un nuevo libro sugiere que las crisis las han cambiado. A veces parece que el mundo existe solamente para enriquecer a una pequeña élite. Mientras el mundo tiene ante sí enormes desafíos, las empresas parecen interesadas solo en hacer ganancias y pagar bonos. Las grandes empresas son máquinas poderosas con poder para causar enormes daños a la sociedad y al ambiente, pero con sus recursos y su experiencia también pueden ser poderosas máquinas de cambio positivo. En lugar de resistir ese poder, la sociedad haría bien en aprovecharlo. Esta es la tesis del libro escrito por Lucy Parker y Jon Miller cuyo título original es Everybody’s Business: The Unlikely Story of How Big Business can Fix the World”.
Derrames de petróleo, fábricas clandestinas, fraude empresarial y evasión impositiva. Todas estas cosas y muchas más han ido deteriorando la imagen de la gran empresa en la opinión pública. El mundo las ve como pérfidas mega-corporaciones sin cara humana que actúan con métodos que dañan la economía, la sociedad y el ambiente por su falta de responsabilidad, de control y por su concentración exclusiva en los resultados de corto plazo.
El libro se propone superar ese relato simplista de bien versus mal y preguntar si no deberíamos buscar formas de aprovechar el poder de las grandes empresas en lugar de pelear contra ellas. ¿Ellas son parte del problema o podrían usar sus recursos, su experiencia y poder para ser parte de la solución? Tomándole el pulso a la actividad de las grandes corporaciones desde los corredores del poder hasta las capitales del comercio, Miller y Parker exploran una muestra de grandes empresas en telecomunicaciones, manufactura, minería, tecnología, productos farmacéuticos, ropa e ingeniería para ver cómo la compañía puede agregar valor al mundo que la rodea haciendo eso que mejor sabe hacer: negocios.
En una entrevista con Witold Henisz, profesor de la escuela de negocios de Wharton, los autores explican por qué algunas de las mismas compañías que fueran señaladas por malas prácticas se han puesto a la cabeza de un movimiento en el que” hacer el bien” está en el centro y no en la periferia de sus negocios.
Oportunidad que no hay que perder. John Miller comenzó diciendo que la clave del libro está en la segunda parte del título, que dice así: “la improbable historia de cómo la gran empresa puede arreglar el mundo”. La sospecha y la hostilidad hacia las corporaciones están muy afianzadas y es fácil entender por qué. Esas compañías tienen una larga historia de crímenes y estafas que está muy bien documentada. Todos la conocen. Y está muy bien que la gente las haga responsables. Pero... las grandes empresas pueden ser también usinas muy poderosas de cambio social. Y si no las aprovecha el mundo se pierde una gran oportunidad. Si lo único que se dice es que son los chicos malos perdemos la oportunidad de aprovechar ese poder y dirigirlo hacia un cambio positivo.
Lucy Parker cuenta que mucha gente les recriminó por haber incluido la minería en un libro sobre grandes empresas haciendo el bien. “Prácticamente todo lo que nos rodea, dijo, depende de la minería. Entonces el tema no es si necesitamos esa industria o no. El tema es cómo puede la industria actuar de modo positivo para el mundo que la rodea. Esa es la pregunta que hicimos en cada uno de los sectores que estudiamos”.
Para Miller y Parker, la gran empresa no está separada de la sociedad sino que forma parte indisoluble de ella y muchas de las historias que cuentan revelan ejemplos de colaboración entre directivos y ONG. “Es fácil pensar en esas grandes compañías como entidades monolíticas sin rostro humano, pero en realidad son simples colecciones de personas y relaciones. Allí es donde se producen los cambios, donde está la energía”, dice Miller.
Y continúa: “Lo que buscamos en este libro es un grupo de empresas que lideran un movimiento que busca una nueva manera de relacionarse con la sociedad y con el mundo para crear un conjunto lo más grande posible de resultados positivos.
Parker agrega: “Lo que es particularmente nuevo es el diálogo sobre cómo la empresa lleva esta forma de interactuar con el mundo al centro de sus actividades, cómo reconectar el corazón del negocio con la sociedad ampliada. Hay un nuevo paradigma que está surgiendo porque el valor de corto plazo para el accionista está seriamente cuestionado. Antes era natural decir que el propósito de una compañía es entregar valor al accionista. Ahora ya no se escucha eso porque la gente está comenzando a darse cuenta de que hay que crear valor para todos los stakeholders. Hay una nueva norma que se está creando y que es la de entender el largo plazo.
“¿Por qué –pregunta Henisz– se conoce tan poco de las historias que cuentan en el libro? ¿Será porque no fueron bien contadas?”
“Hasta cierto punto”, contesta Miller, “es una nueva historia. No hay duda de que las empresas tienen una larga historia de interacción con las comunidades y que hay muchos ejemplos de acciones desinteresadas a lo largo de los años. Lo que estamos buscando con este libro es un grupo de empresas con un nivel de actividad nuevo en su relación con la comunidad para crear la mayor cantidad posible de resultados positivos. Y eso es una historia nueva”.
Y Parker completa: “Una de las objeciones que podrían hacer los escépticos sería, ‘sí, ya sé que las empresas hacen algunas cosas buenas, pero generalmente esas cosas están al margen, son periféricas’. El elemento que es especialmente nuevo es el diálogo sobre cómo hace la empresa para llevar esa interacción con el mundo al centro mismo de sus actividades. Cómo reconectamos el centro del negocio con la sociedad”.
Big data para controlar el uso de los recursos. Fred Krupp, presidente del Fondo de Defensa Ambiental (EDF) desde hace 29 años, vaticina que la utilización de big data y tecnología de sensores podría mejorar el medio ambiente y los resultados financieros de las empresas.
La revolución que implica el análisis a fondo de información cruzada será muy importante para el uso eficiente de los recursos porque permite a las empresas saber lo que está pasando con sus insumos. Cualquiera que opere una flota de autos o camiones puede vigilar y optimizar la eficiencia del combustible.
En las granjas de Estados Unidos ya es posible monitorear cuánto fertilizante se pierde solo por el arrastre del agua de lluvia. Esto permite optimizar los rendimientos de los cultivos, algo sumamente importante para agricultores y consumidores, dice Krupp.
El Instituto Mundial de Recursos tiene una página web que controla la deforestación usando millones de bits de información que son generados minuto a minuto por los satélites que giran alrededor de la tierra. Esto será muy importante para asegurar que los bosques no desaparezcan. A medida que se hace posible que los ciudadanos, tanto individualmente como en grupos, usen tecnología para monitorear la polución del aire en tiempo real, la transparencia en los datos logrará bajar los niveles de polución.
Porque, explica Krupp, lo que se puede medir se puede manejar. Un área donde se puede comprobar esto es la del gas natural. El sistema actual permite que el gas natural se escape hacia la atmósfera y la industria no tiene actualmente una buena manera de medir cuánto metano se escapa. El metano es un potente gas de invernadero, o sea, con gran capacidad de calentar la atmósfera. Con utilización de técnicas de big data se puede exigir a las empresas que detecten las filtraciones en forma regular y realicen programas de reparación. De esa forma mantendrán el gas dentro de las tuberías, lo usarán con más eficiencia y dejarán de crear una gran fuente de calentamiento global.
Débil confianza en los mercados

Defender un capitalismo responsable e inclusivo. El capitalismo clientelista, donde las grandes empresas y el gran Gobierno conspiran para su propio beneficio en contra de la gente común, no es el tipo de sistema que se puede defender, opina Lady Lynn Forester De Rothschild, CEO del grupo E.L. Rothschilds, y quien ejerce la copresidencia de la Iniciativa Henry Jackson para el Capitalismo Inclusivo. 
“Creo firmemente en el libre comercio”, dijo Lady Rothschild al ser entrevistada en un programa de la CNN. “Un sistema económico que se concentre en los consumidores y no en los productores saca a más gente de la pobreza y crea más riqueza. Esa fue la tesis fundamental de Adam Smith en La riqueza de las naciones: si se saca el poder a los productores para crear más emprendedores habrá más y mejor riqueza para todos. Pero el capitalismo clientelista, donde las grandes empresas y el gran gobierno conspiran para su propio beneficio en contra de la gente común, no es el tipo de capitalismo que podemos defender. Sí, en cambio, podemos defender uno que tenga la motivación de obtener ganancias pero que también vea su responsabilidad en términos de la sociedad en su conjunto, no solo por un imperativo moral sino por su propia sustentabilidad. Porque en definitiva, si el hombre y la mujer del común no creen en el sistema lo van a voltear. Por eso no es posible que los capitalistas vivan en un barrio cerrado con grandes casas. Eso está bien si ha sido ganado con honestidad en una cancha pareja para todos donde cada uno tiene una oportunidad de llegar a la cima. Eso es lo que quiero decir por capitalismo inclusivo”.
Desilusión. La fe en las instituciones del mercado nunca estuvo más abajo. Y se entiende, porque los mercados fomentan una focalización casi maníaca en los resultados financieros de corto plazo, toleran la desigualdad de oportunidades y no parecen preocuparse demasiado por el bien común. Si no se controlan estas tendencias, no se puede esperar que el público tenga fe en el capitalismo.
Las encuestas muestran una correlación entre confianza pública en el sistema y el crecimiento del ingreso. Según datos oficiales, en los años 90 el ingreso de una familia de clase media en Estados Unidos creció 14% en términos reales. En la misma década, las encuestas de opinión muestran que la proporción de gente que creía que Estados Unidos avanzaba en la dirección correcta saltó de 28% a 51%. Pero entre 2000 y 2012, el ingreso promedio de ese grupo cayó más de 8%. No sorprende entonces, que el número de los que creían que sus hijos iban a estar económicamente mejor que ellos, cayera de 71% en 2000 a 15% en 2013.
Desilusionados con el mercado, los votantes exigen cada vez con más fuerza a los políticos que controlen las finanzas y las empresas.
Si bien no corresponde que las empresas solucionen los problemas de la sociedad, es malo que se las perciba como parte del problema. Para revertir esta creencia es preciso solucionar su incapacidad para propender al bien común.
Esta es una tarea ardua que exige liderazgo y cooperación entre empresas, obras filantrópicas de individuos y Gobiernos. Significa que las inversiones deben medirse no solo por los retornos de corto plazo sino por el desarrollo de capital humano, la administración del potencial de innovación, por cadenas de suministro sustentables y medibles, por la remuneración alineada con verdadera creación de valor y por el aporte total de la empresa a la sociedad.
Miles de empresas en casi todos los países comienzan a optar por este camino. Unilever, por ejemplo, hace cinco años abandonó los informes trimestrales de ganancias, anunció públicamente su estrategia de largo plazo, sus planes para expandir su base de productos de consumo masivo y reducir su huella ambiental. El grupo industrial Tata hace tiempo que prioriza su responsabilidad para las comunidades en India, donde invierte en escuelas, hospitales e instituciones de investigación. En Estados Unidos, empresas como Costco y Container Store pagan a los trabajadores mucho más que el salario mínimo legal.
Todo esto tiene, de un modo u otro, retornos financieros. Mejores salarios reducen la rotación del personal, las cadenas sustentables de aprovisionamiento pueden reducir costos en el largo plazo y las firmas responsables para con la comunidad son cada vez más atractivas para los trabajadores calificados. Pero el aporte más importante es el de reforzar la idea de que se puede confiar en el capitalismo como motor de progreso y fuente de optimismo.
Sin embargo, no se debería esperar que los CEO carguen con la responsabilidad de hacer más inclusivo el capitalismo. La conducta empresarial no cambiará sin que una masa crítica de inversores y clientes les exija pensamiento de largo plazo y altos estándares éticos.