Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

viernes, febrero 08, 2013

30+1 Reflexiones sobre talento, liderazgo e Innovación

No pierdo mi capacidad de sorpresa por la fuerza creadora de las Redes Sociales, comunidades de extraños con intereses comunes que comparten, unen y desarrollan sus ideas. Cada uno de nosotros crece en la medida que los demás crecemos.
Por estos no quiero caer en el fenómeno de la criptomnesia que te hace olvidar que lo que pensamos es fruto de los demás, de lo que intercambiamos, por esto estas reflexiones no son del todo mías también son un poco tuyas. Gracias por ayudarme a construirlas.
1- Las ideas que impulsan la innovación no llegan. Se buscan o se crean
2- El verdadero talento consiste en rodearse de talento.
3- Una regla básica de la innovación es que las grandes ideas a menudo parecen absurdas.
4- La serendipia, encontrar cosas que no buscabas mientras buscas, es una de las principales bases de la innovación y del éxito profesional.
5- Las cultura son conversaciones. Una cultura innovadora gestiona las conversaciones como principal mecanismo para aprender e innovar.
6- No entiendo porque las organizaciones tienen miedo a las Redes Sociales y escuchar las ideas de las personas. Yo tendría miedo de no hacerlo
7- Una empresa con éxito lo es por qué alguna vez venció el miedo a una nueva idea. Lo que nos debe asustar es la falta de innovación.
8- Las revolución 2.0. no es una revolución tecnológica es una revolución de nuevos valores, del talento,… de las personas
9- El líder es ante todo un creador de emociones que hace olvidar lo viejo y acerca el futuro creando esperanza ante lo nuevo.
10- El capital más valioso de nuestras empresas son ideas diferentes. Las personas más valiosas líderes e intramprendedores que las implanten.
11- Nuestro peor enemigo profesional son nuestras emociones negativas que nos impiden escuchar, aprender y actuar: nos impiden cambiar.
12- Lo que mejor describe al líder es su capacidad de servir a los demás, de ayudar a que otros consigan sus objetivos.
13- El aprendizaje del futuro será en Red. Los nuevos líderes: los que establecen el hilo conductor de las conversaciones en la red.
14- Hemos tenido que leer a grandes expertos para entender lo que sabíamos cuando niños: el juego es la forma más apasionante de aprender y crear.
15- ¿Quieres ser innovador? Contrata gente que no piensa ni haría las cosas como tú.
16- La creatividad necesita la valentía para pensar distinto, la innovación coraje para actuar de forma diferente.
17- Innovar es arriesgado, no innovar es mortal.
18- Sacrificar la innovación para ahorrar costes, es como parar el reloj para ahorrar tiempo.
19- La pasión genera creatividad y energía para innovar, permite caminar agotado y convierte lo pequeño en extraordinario.
20- Las culturas organizativas son conversaciones. Una cultura innovadora gestiona las conversaciones como principal mecanismo para aprender e innovar.
21- En época de crisis o de bonanza,… el mayor derroche que cometen las empresas es el despilfarro del talento de las personas.
22-  A menudo cuando alguien te dice que tú no puedes, lo único que realmente significa es que él no puede.
23-  Si vas a cometer errores, que sean nuevos.
24- Si el plan A no funciona, recuerda que aun te quedan 26 letras más…. Y si te parece insuficiente utiliza letras chinas
25- Las organizaciones 2.0. son las que han cambiado el paradigma “la información es poder” por “poder es compartir información.
26- Si no cambias corres el riesgo que el cambio te arrolle. No dejes que te cambien, lidera tú el cambio.
27- El freno de la innovación es el hábito, nuestro cerebro emocional, que no permite reconocer lo que vemos ni hacer lo que queremos.
28- La innovación no es una moda, buena, importante o estratégica…. es la principal prioridad, la única ventaja competitiva sostenible.
29- El reto de las organizaciones es aprender a aprender para innovar en como innovar.
30- La letra más importante de I+D+i es la “i” minúscula, las otras dos letras mayúsculas nos impresionan más, pero solo están a su servicio.
Y todas estas se resumen en una:
Sin riesgo no hay innovación, no hay pasión, no hay felicidad…. Seamos felices innovemos, lideremos el cambio, lideremos nuestra vida.

jueves, febrero 07, 2013

Lecciones de liderazgo de Obama


Aprenda trucos para hacer llegar su mensaje como lo hizo el presidente de EEUU en su discurso de investidura.

Es probable que pocos recuerden los adornos retóricos del segundo discurso de investidura de Barack Obama. La frase "aunque estas verdades son evidentes por sí mismas, nunca han sido ejecutables por sí mismas", no puede compararse a "de lo único que tenemos que tener miedo es del propio miedo", de Franklin Roosevelt, o a "no te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tú país", de John Kennedy.

Pero el discurso de Obama fue hábil y conmovedor, la obra de un persuasor que consiguió salir reelegido pese a que el desempleo supera el 7% -algo que el pasado siglo sólo consiguieron Roosevelt y Ronald Reagan-. Los líderes empresariales deberían ver la intervención del presidente de EEUU. Es un buen orador, y la mayoría de ellos no lo son.

Anteriores análisis del estilo oratorio de Obama se han centrado en técnicas como la "regla del tres". Se dice que éste es el número adecuado de puntos en una lista, especialmente si se adereza con algo de aliteración, como en el llamamiento que hizo Obama a "rehacer nuestro gobierno, renovar nuestro código tributario, reformar nuestras escuelas".

Esto está bien, pero la regla del tres no es en lo que fallan los altos ejecutivos cuando se dirigen a sus empleados o a audiencias externas. Puedes cumplirla, y aún así no mantener a tu audiencia despierta. Algunos directivos empresariales fracasan no por lo que dicen, sino por la forma en la que lo dicen. Se pueden extraer lecciones del discurso de Obama -tres, casualmente-. 

No usó Power Point. Escriban en Google "muerte por PowerPoint". La gente lleva años criticándolo. Pero los ejecutivos no quieren escuchar. Prácticamente todos ellos siguen llevando una memoria USB con varias docenas de diapositivas. 

El problema no es lo que le hace a la audiencia. Ya es malo de por sí: las diapositivas normalmente son ilegibles desde el auditorio y sólo sirven para demostrar que el orador es tan aburrido escribiendo como hablando.  

Al que realmente perjudica es al orador. Power Point se convierte en algo de lo que hay que preocuparse. ¿Funciona el control remoto? ¿La diapositiva mostrada es la que corresponde? ¿Qué ocurre si me paso de imagen y tengo que volver atrás?  

Use sólo PowerPoint cuando tenga una diapositiva especialmente elocuente: un gráfico que refleje un fuerte aumento de las ventas cuando las del resto se colapsan, o un mapa que muestre que sus tiendas están presentes ahora en todos los rincones de la ciudad. Y cuando haya mostrado esa diapositiva, vuelva a algo neutral. Si hay demasiadas imágenes, hasta el usuario de PowerPoint más experimentado tiene que mantener su mirada sobre la pantalla, que no es lo que debería estar mirando. Lo que nos lleva a la segunda lección de Obama.  

Miró a su audiencia. Preste atención al vídeo inaugural y observe el estilo disciplinado con el que el presidente Obama lo hace: una firme mirada a su derecha, luego fija sus ojos en el centro de su audiencia, y después una mirada concentrada a la izquierda. Y compruebe como continúa haciéndolo.  

Todos los conferenciantes saben que deberían mirar a la audiencia, pero es algo fácil de olvidar. Cuando se da un discurso, a menudo sólo se puede entrever a la gente presente. Es posible que haya luces que lo cieguen, o una lámpara en el estrado, iluminando sus apuntes, pero convirtiendo a la audiencia en un oscuro conjunto de cabezas. Al no poder verlos, es fácil olvidar que están ahí. Pero ellos pueden verle. Así que siga mirándolos. Es algo difícil de hacer cuando tiene que seguir los apuntes; a diferencia del presidente, probablemente no disponga de un prompter donde leer el mensaje.  

Hay dos formas de abordar este problema. Primero, asegúrese de imprimir su discurso con una letra lo suficientemente grande. Algunas personas bromean con que el tamaño de la fuente debería equivaler a su edad. No hasta ese punto. Pero yo no tardé en descubrir que 12 era demasiado pequeño. Segundo, practique. Los discursos necesitan tiempo y preparación. Aprenda fragmentos de memoria. De ese modo, podrá mirar sus apuntes sin ser prisionero de ellos. Puede controlar el tiempo, que es la tercera lección.  

Obama les hace esperar. Al final de un conjunto de frases, se detiene -en ocasiones durante lo que parece una eternidad-. La mayoría de los ejecutivos no tienen la confianza suficiente para hacerlo. Piensan que la atención de la audiencia cambiará. Todo lo contrario. El silencio capta la atención. Cuando la conversación en torno a una mesa se detiene, todo el mundo aguarda a escuchar lo próximo que se va a decir. Lo mismo ocurre con un discurso.  

¿Y el contenido? La mayoría de los consejeros delegados conocen su oficio tan bien como el presidente el suyo. Lo más probable es que lleven más tiempo en sus industrias que Obama en política. Los líderes saben de lo que hablan. Es la forma de expresarlo. 

miércoles, febrero 06, 2013

Un líder es…


Un líder es aquel que es capaz de influir en los demás, es la persona que lleva la voz cantante dentro del grupo, aquella a la que sus opiniones son las más valoradas. Una persona puede ser el jefe y no ser un líder y también un líder puede no ser un jefe.

El jefe dice lo que hay que hacer en virtud a la autoridad que le otorga su posición jerárquica. 

El líder sin disponer necesariamente de esta, tienen también la capacidad de decidir la actuación del grupo en base a la influencia que ejerce, que viene determinada por su autoridad moral que ejerce sobre el resto del equipo.

A los miembros del grupo les inspira confianza saber que al frente del mismo se encuentra el líder.

Lo que caracteriza al líder es su habilidad para conducir equipos.
Consigue que cada miembro del equipo trabaje y aporte lo mejor de si mismo.
Además de esta capacidad innata para gestionar equipos, el líder se caracteriza también por su visión de futuro.
Es una persona que mira a largo plazo, Que marca unos objetivos muy ambiciosos para la organización y que consigue ilusionar a su equipo en la búsqueda de los mismos.

El líder anticipa los caminos y se adelanta a los competidores.

Una persona que no tenga esta visión de futuro podría ser un buen gestor, un buen coordinador, pero nunca un autentico líder.

En las metas que plantea el líder persigue tanto el bien de la empresa como el particular de cada uno de sus miembros.

Consigue así que las personas se identifiquen con las metas marcadas, que las hagan propias y luchen por ellas con todo el empeño.
Una persona a la que tan sólo le preocupara su bienestar futuro difícilmente podría ser el líder de una organización. Esta terminaría por rechazarlo.
Una vez que el líder tiene definida su visión de futuro, luchará con autentica pasión para lograr los objetivos.
El líder representa para el resto del grupo un auténtico ejemplo de dedicación, de entusiasmo y coraje.
Una persona que tuviera una gran visión de futuro pero que careciese de capacidad de ejecución podría ser un buen estratega, pero nunca un líder.

Algunas personas poseen esas cualidades de manera innata, aunque también se pueden adquirir a través del aprendizaje y de la experiencia.

Ana Fenoy

martes, febrero 05, 2013

Cómo evitar la falta de productividad de los empleados durante la tarde


Nuevos datos revelan que las gaseosas y los dulces promueven la fatiga vespertina de los trabajadores.

Volver a la oficina cada mañana constituye parte de la rutina diaria, y aunque la pereza se apodere de muchos es común entrar en calor rápidamente y retomar la actividad laboral incluso con entusiasmo. El saludo del resto de compañeros del equipo y otras actividades propias del inicio de la jornada ayudan a afrontar con mejor actitud las siguientes horas.

Sin embargo, el panorama es claramente diferente en horas de la tarde y tras la comida. La sensación de cansancio y pereza se agudizan y de manera inevitable disminuyen las ganas de culminar las tareas emprendidas en la oficina, lo que afecta de manera directa la productividad del empleado y la empresa. Según los especialistas en eficiencia empresarial, las tres horas anteriores al fin de la jornada laboral son las menos productivas.

Al parecer, el hecho de que el empleado esté consciente de lo poco que falta para volver a casa le hace distraerse aún más con cualquier evento, evadiendo así sus responsabilidades con la empresa. El número de visitas y comentarios en redes sociales personales y envíos de mensajes de texto con el móvil muestra un aumento considerable según el experto en marketing y rendimiento empresarial, Andrew Jensen durante las últimas horas de la tarde, antes de salir del trabajo.

Por la tarde se acentúa el malestar

Parece una situación psicosomática generada por la misma ansiedad de volver a casa y descansar, pero según Jensen relata en su informe titulado “La lucha contra la calma de la media tarde en la oficina” no es un estado alejado de la realidad.

La fatiga de sentarse en un escritorio todo el día, lo que puede dar lugar a una mala circulación sanguínea, la fatiga de tanto mirar pantallas de ordenador durante largas horas, o el cansancio generado por un día muy largo y ajetreado con el estrés de una gran carga de trabajo, son los causantes de todos los malestares que se manifiestan en horas vespertinas.

“Con la economía actual, los empleados con frecuencia son responsables no sólo de su propia carga de trabajo, sino también de la de otro compañero que pueda estar de baja por enfermedad o maternidad. Las empresas son menos dadas en la actualidad a contratar a sustitutos para ayudar a gestionar la carga de trabajo, y como resultado, en algunas situaciones, los empleados son cada vez más abrumados con cargas de trabajo superiores a las que regularmente manejan”, apunta el experto.

El especialista en rendimiento laboral asegura que otra de las causas pueden ser los bajos niveles de azúcar en la sangre de los empleados. Situación que es consecuencia de sólo tomar un aperitivo mínimo a la hora de la comida, algunos empleados presumen de no comer en absoluto, mientras están en el trabajo, y esto puede afectar significativamente el estado de alerta, la atención, la velocidad y su capacidad de ser productivo.

Tan mala es una cosa como otra, comer grandes cantidades al mediodía de comida chatarra, genera los mismos resultados negativos pues sus cuerpos trabajan horas extras en la digestión para manejar esa ingesta excesiva lo que ocasiona la sensación de pesadez que desencadena la apatía laboral tras la comida.

Cinco claves para combatir la pereza vespertina

Los síntomas son conocidos por todos. Es una situación experimentada con frecuencia y más aún por las personas que trabajan una media de 40 horas semanales. Sin embargo, el especialista recomienda a los directivos hacer especial énfasis en cuidar cinco aspectos en la rutina diaria de sus empleados para conseguir una mayor productividad durante todo el día:

1.- Fomentar una alimentación sana:

Promover la ingesta de alimentos saludables, merendar con frutas o barras alimenticias saludables de entre 120 y 160 calorías. Retire refrescos (gaseosas), dulces y otros asesinos de rendimiento de las máquinas expendedoras. Reemplácelas con alternativas saludables.

Anime a beber agua regularmente mediante la prestación de enfriadores de agua visibles y de fácil acceso con tazas.

2.- Promover un estilo de vida vigorizante:

Incentive al personal a apuntarse a un gimnasio con cintas de correr al que puedan asistir en sus horas de descanso, si el gimnasio tiene duchas mucho más favorable (algunos empleados encuentran que una ducha a media tarde ayuda a rejuvenecer) apunta el experto.

3.- Proporcionar un ambiente de oficina agradable:

Asesórese con un especialista en iluminación que le proporcione algunas recomendaciones para una mejor iluminación de las áreas de trabajo.

Controle la temperatura de los espacios con cuidado, la temperatura no debe ser demasiado fría ni demasiado caliente, y si la temperatura aumenta gradualmente durante todo el día, los empleados comenzarán a sentirse mareados y afectará su productividad.

Utilice diversos olores suaves para la estimulación, teniendo en cuenta que ciertos olores molestan a algunas personas y, con el tiempo, el uso repetitivo de olores particulares pueden negar los beneficios que inicialmente pudo haber proporcionado.

4.- Fomentar la salud emocional, mental y espiritual:

Capacitar a directivos y empleados a ser alentadores y constructivos en sus relaciones con los demás sería un gran acierto. Promover las actividades en familia y con amigos en los días libres. No permita que los empleados piensen que trabajar en exceso dará lugar a favoritismos para aumentos de sueldo y posiciones nuevas.

Premie a sus empleados tanto de manera económica por alcanzar objetivos como haciéndoles saber que de hecho están haciendo contribuciones valiosas a la sociedad y que son considerados valiosos por sus compañeros de trabajo y supervisores.

5.- Estar abierto y atento a los comentarios y sugerencias de los empleados sobre la manera de aumentar la productividad en horas de la tarde: la comunicación mutua o retroalimentación será fundamental en todo proceso de cambio.

lunes, febrero 04, 2013

Las reglas del mercado laboral en la era 2.0


Cuando una empresa desea cubrir una vacante en un puesto de alta responsabilidad o buscar un nuevo director general, suele confiar y apoyarse en la profesionalidad, discreción y red de contactos de un headhunter. Sin embargo, las cosas están cambiando muy rápido para los profesionales que se dedican a la búsqueda y selección de directivos.

La Web 2.0 y la proliferación de perfiles públicos en redes profesionales y personales como LinkedIn, Facebook y Twitter suponen un punto de no retorno en la evolución de sus servicios hacia nuevas formas de añadir valor y sentido a su actividad.

A menudo se minimiza el fenómeno con el argumento de que esta tendencia no aplica para los cargos de mayor responsabilidad, menos proclives a dejar huellas en Internet. Y aunque en buena medida es cierto que no están todos los que son, no lo es menos que hay una razón meramente generacional para ello.

La nota técnica "La búsqueda de directivos: de la agenda de cuero a la Web 2.0", de Eduardo Rábago y el profesor del IESE Guido Stein, describe el nuevo panorama para las relaciones entre las empresas, los directivos y las agencias o profesionales especializados en ponerlos en contacto.

Su objetivo es dar a conocer la actividad y las reglas de funcionamiento de los cazatalentos y las empresas de selección, explicar cómo la Web 2.0 influye en la forma de relacionarse de los directivos con sus potenciales empleadores y los intermediarios laborales, y reflexionar sobre cómo todo lo anterior está modificando el valor que ofrecen estos últimos en las distintas etapas de un proceso de búsqueda, selección y contratación de directivos.

El valor diferencial de un headhunter
La actividad de un headhunter se ha basado tradicionalmente en una selecta red de contactos y en el acceso directo a fuentes de información privada, más o menos confidencial, en distintos sectores empresariales y particularmente en los niveles más altos de los organigramas: la agenda de cuero a la que alude el título de la nota técnica.

Pero esta agenda, real o metafórica, se ha hecho pública y accesible a cualquiera con la irrupción de la Web 2.0 y la popularización de las redes sociales.

En este nuevo contexto, cambia el origen del valor diferencial que aporta un headhunter: ya no es sostenible fundamentarlo en su base de datos y la fase de identificación de candidatos, sino que se mueve hacia otros aspectos y fases del proceso.

Ahora toman más relevancia funciones como el asesoramiento previo para detectar y definir las necesidades de un organigrama; la evaluación de candidatos, aportando experiencia, métodos y procesos propios para valorar las competencias de tipo más personal y humano; la petición de referencias, con el necesario equilibrio entre información y confidencialidad; o la negociación y cierre del contrato, intermediando para evitar las tensiones, los malentendidos y el desgaste que puede comportar una negociación exigente.

¿Qué cambia para las empresas?
Desde el punto de vista de la empresa, este nuevo escenario ofrece tres grandes ventajas: facilita la identificación a bajo coste de posibles candidatos de interés para la empresa, brinda la posibilidad de rastrear la imagen de la propia empresa en las redes sociales y permite actuar para que esa imagen sea la de un empleador deseable y se atraiga talento con más facilidad.

Para las compañías, la decisión no es si estar o no en las redes sociales (una empresa no puede evitar, por ejemplo, que sus directivos y empleados aparezcan identificados como tales en un perfil de LinkedIn y que den su opinión). La cuestión es cómo optimizar esa presencia.

Directivos: adaptación a las nuevas reglas
Tampoco los potenciales candidatos pueden vivir al margen del fenómeno 2.0. Lo quieran o no, acabarán teniendo algún tipo de rastro digital.

Los autores apuntan algunas recomendaciones para construir y generar una marca personal en Internet:
  • Construir nuestra propia imagen online. De no hacerlo, es posible que otros lo hagan por nosotros, voluntaria o involuntariamente, con informaciones que pueden ser erróneas o estar desfasadas.
  • Asegurar unos mínimos de presentación. La imagen virtual del directivo debe ser coherente con la real, tanto en perfil como en capacidad de dedicación. Es negativo tanto ofrecer un perfil incompleto que rebaje nuestro nivel de capacidades como crear un blog que no se actualiza.
  • Tener una presencia online adecuada. No debe ser ni inexistente, algo que puede ser asociado a desconocimiento, ni excesiva, lo que se puede interpretar como demasiado tiempo libre. Además, es necesario pensar a largo plazo, ya que en el mundo online es más fácil entrar que salir.
  • Cuidar los contactos. Para los empleadores resulta muy útil conocer el rango y sector de nuestros contactos profesionales, así como las opiniones de nuestros contactos personales.
  • Elegir bien los grupos a los que se pertenece. Un número excesivo puede ofrecer una imagen dispersa e inundarnos con información. También es conveniente actualizarlos para adecuarlos a nuestros intereses de cada momento.
  • Generar seguidores y recomendaciones positivas. Aunque las recomendaciones tienen un valor relativo, siempre es preferible contar con ellas.
  • Ser prudente con los contenidos. Conviene insertar mensajes constructivos y positivos, evitando un rastro de negatividad que puede perjudicarnos en el futuro. 


domingo, febrero 03, 2013

Un nuevo management para una nueva época II


Los condimentos de mi vida profesional últimamente tienen un denominador común complejo que creo me están llevando a algún sitio, espero que positivo. Elevadas inversiones, financiadas con deuda en su mayoría de las veces; instalaciones con un uso por debajo del 50% de su capacidad; lo que antes parecía competitivo y fácil de vender ahora es misión -casi- imposible (se vendía casi a golpe de llamada, hasta el punto que hay empresas que distorsionan los conceptos, en vez de decir “salí a vender” se dice “no entran pedidos”); caídas de productividad; falta de motivación en los ejecutivos que antes eran “estrellas mediáticas”…
Si las negociaciones con los comités sindicales se centraban en subidas salariales y mejorar los derechos de los trabajadores “ante la carga de trabajo”, ahora los encuentros “empresa /trabajadores” (¿como si fueran dos entes distintos?) se han convertido en un arma de destrucción masiva de la motivación de los trabajadores; expedientes de regulación de empleo en el que se incluyen todo tipo medidas: despidos, reducciones de jornada, cambios de actividad dentro de la compañía, reducciones de complementos, de salarios…y la cosa se pone tensa cuando hay impagos de nóminas y los trabajadores empiezan a estar al límite. De la misma manera, familias de empresarios en apuros, embargados y que han visto cómo sus criaturas profesionales o fallecen o están en proceso de cáncer galopante.
Todo esto es muy duro y difícil de gestionar. La pregunta es, ¿y ahora qué? Mi objetivo no es otro que tratar de aportar algunas ideas para responder a esta pregunta,  y por eso quiero continuar con mi culto al nuevo Management y a la escuela que ya está creando el propio Gary Hamel (aunque no sólo él).
Hemos aprendido una lección muy importante, y que tenemos que empezar a poner en práctica desde el primer minuto: vivimos y viviremos aún más en un mundo donde es improbable que el futuro refleje el pasado. El parámetro que realmente importa (para no caer en el sesgo del corto plazo, cuando estamos bien y creemos que siempre será así) es el coste de la adaptabilidad de cada decisión: “¿cómo nos puede limitar esta decisión? ¿dónde reduce nuestros grados de libertad? ¿cuánto nos costaría salir?”.
O somos adaptables y creamos organizaciones que nos lo permitan ser, o estamos condenados a sufrir. Una compañía adaptable lo es cuando “la reversibilidad se convierte en una variable fundamental a utilizar cuando las cosas empiecen a no funcionar”. Si no hay vuelta atrás, o es muy costosa, tendremos ajustes con altos costes personales y económicos. Por lo tanto, es clave trabajar en averiguar cómo ganar esos grados de libertad e ir surfeando la ola, venga por donde venga y tenga el tamaño que tenga.
Hay, en este sentido, una idea clave que pone en cuestión ciertos “fundamentos”. Lo decía Steve Jobs o el propio Guy Kawasaki, los emprendedores visionarios cuando empiezan a crecer y a tener “éxito” tienden a pasar el testigo a gestores, muy bien formados, que les gusta la burocracia y el férreo control y que son capaces de “mejorar la organización”, pero no logran hacerla “diferente, reinventarla de forma continua”, y es por eso que…malas estructuras organizativas conducen a renunciar a lo que nos hizo jóvenes, frescos, distintos.
Como los seres humanos, las empresas también pueden padecer cáncer. Es más, está más extendido de lo que creemos. Un cáncer es algo difícil de diagnosticar al principio -los síntomas no son muy apreciables- pero detectarlo a tiempo y empezar a tratarlo es algo fundamental. Si se extiende, te mata. ¿Cómo preparar una organización para detectar el cáncer? ¿Con complejos sistemas informáticos? ¿Con miles de reuniones semanales y con informes y unos cuantos PowerPoint? Gary Hamel aporta 3 ideas, pero todas ellas afectan de lleno a la pieza clave de toda empresa, las personas. Y por eso sus aportaciones, sobre todo dirigido a los “ejecutivos”, son:
1.    Ser humilde. Las creencias de la industria son hipótesis, no mandamientos. Por lo tanto, están y deben ser objeto de rectificación. Cuando escuches eso de “así es como funciona en este negocio...” contrarréstalo con un “¡hasta que deje de hacerlo!”. Ésta es una lección que aprendemos, en todos los sectores, casi todos los días. Otra cosa es que queramos o no reconocerlo.
2.    Ser honesto. Busca hechos incómodos, no los escondas, compártelos con el resto de la organización, con tu entorno. Aunque no te resulte fácil y atractivo, si duele, si te hace sudar…estás en el buen camino. Pon en un podio a los disidentes de tu organización”...valora a los que vienen con ideas incómodas, pero trabajadas y convincentes. Porque “un líder tiene que hacer frente al futuro, no desacreditarlo”.
3.    Mantén la misión como un bien supremo. No confundas los medios con los fines. Tu propósito tiene que estar en todo lo que haces para ser creíble. Los hechos tienen que hablar por ti y no puedes “prostituir” la misión que transmites al mundo. Eso de que “el cliente es lo primero” y tener los baños sucios y ponerle mala cara…no puede ocurrir…¿Qué valores supremos definen a tu empresa? ¿Para qué luchas, sudas y trabajas todos los días y quieres que el resto haga lo mismo? ¿Por qué haces lo que haces además de por el dinero?
Una primera regla para mantener el éxito es abandonar las cosas que no lo son. Pero aquí ya entramos en conflicto con las decisiones pasadas que te anclan. ¿Y si no vendo esta máquina que he comprado porque tenía una subvención del 20% pero que ahora no la necesito y tengo que devolver el 80% al banco y no tengo liquidez para otra cosa..? ¿Cómo prevemos evitar caer en estas situaciones? ¿Cómo auto-diagnosticamos nuestra propia estrategia? Hay tres ideas fuerzas de las que parece que es difícil escapar:
1.    La gravedad gana. Ninguna compañía puede funcionar mejor que la media de forma indefinida. En los negocios, como en la biología, las cosas grandes crecen más despacio. “El crecimiento se hace más lento a medida que el mercado se vuelve más maduro y los beneficios de la productividad son más difíciles de conseguir cuando el cuchillo rasca más cerca del hueso”…, es decir, cuando llegan los rendimientos decrecientes entre inversión e ingresos.
2.    Las estrategias mueren. ¿Por qué? Porque se pueden copiar, reemplazar o simplemente porque los clientes poderosos o la competencia puede acabar con esa estrategia. Esto sucede más a menudo de lo que creemos y es clave analizar indicadores adecuados (próximo post).
3.    El éxito corrompe. Existen factores humanos y organizacionales que prostituyen los valores, la frescura, la juventud adquirida en algún momento. ¿Cuáles son? Algunas ideas:
:: El uso constante de un “pensamiento defensivo”. Esto ocurre cuando aquellos ejecutivos que alguna vez desafiaron el statu quo, que arriesgaron y fueron valientes, ahora lo defienden… Ahora que somos grandes…que no nos dejen caer, que mantengan nuestros privilegios ¿sabes de qué hablo, no?
:: Sistemas inflexibles.Preocúpate cuando veas a una empresa que pasa de la innovación a la mejora…o de la exploración a la explotación. Cuando la disciplina, la obediencia y el cumplimiento exhaustivo de las normas es el foco principal…el cáncer se empieza a extender…La eficiencia, mal gestionada, puede matar tu capacidad de adaptación y con ello sacarte del mercado.
:: Modelos mentales fosilizados. Esto es quizás el mayor combustible al cáncer de una organización. Cuántas veces has oído eso de…”hasta ahora mira qué bien nos ha ido…es una mala racha que pasará”… “las cosas siempre se han hecho así y han funcionado” o “¿vas a desafiar tú a una industria?”. El mayor problema de todo esto es que, como dice, Hamel “el éxito genera dogmas, doctrinas” y salirse de ellas es muy difícil. Antes de ello, parece que preferimos la muerte. El problema del dogma y de “creerse el gallo del corral” precedido de un éxito “pasado” es que esta tipología de ejecutivos se dedican a matar, sin compasión, toda idea nueva que desafíe su statu quo. Estos “killer” son verdaderos tapones para progresar en una empresa (¿en cualquier organización público/privada?).
:: Recursos abundantes. Hemos aprendido en este boom de crecimiento sin precedentes, alimentado con la gasolina crediticia, que cuando hay “abundancia”, aunque sea una percepción más que una realidad, te conviertes en perezoso. ¿Para qué voy a pensar en ideas nuevas cuando estoy vendiendo y todo me va bien? ¿Para qué voy a enfrascarme a romper el puzzle de mi modelo de negocio y testar nuevas opciones si mi cuota de mercado sigue creciendo?
:: Satisfacción y derechos adquiridos. En este ámbito también resulta muy habitual, cuando hablas con emprendedores de éxito, creerse que estabas predestinado a ese éxito y que como te ha ido bien antes, ya no te puede ir mal. Parece que una vez creado algo, ya sólo hay que gestionarlo..pero eso está lejos de la realidad. “Se necesita mucha más imaginación y valentía para construir algo que para dirigir algo, y quizás más esfuerzo para cambiar algo…un punto en el que los burócratas de carrera rara vez suelen comprender”.
La arrogancia y la complacencia de muchos directivos pueden crear una metástasis del cáncer en cualquier organización. Me duele pensar que haya empresas tomando decisiones en 2012 que deberían haberse tomado hace 6/7 años. No sólo tomamos decisiones “hacia adelante” sin asumir el coste de la reversibilidad, sino que tambiénnos cuesta asumir que esa demanda perdida no volverá, al menos la misma y en las mismas condiciones.  
Tenemos que asumir la dureza de que, más veces de las que creemos, “cuando las organizaciones mueren, lo hacen por suicidio, tanto por las decisiones tomadas como por las no tomadas”. No podemos olvidar que “toda organización debe volver a ganarse continuamente su derecho a existir, ya sea un instituto público de nuestra ciudad o la General Motors”. Mal vamos, y ahora mismo estoy pensando en muchas empresas del sector bancario, cuando su longevidad depende más de la protección que de su capacidad de resiliencia.
¿Bajo qué principios están forjadas nuestras empresas? Cualquiera de nosotros los reconoce: el control, la disciplina, la responsabilidad, la fiabilidad y previsibilidad. Pero, ¿esto es suficiente? Sobre la base de los trabajos de Maslow, Gary Hamel propone 6 niveles de capacidades humanas: obediencia, diligencia, experiencia, iniciativa, creatividad y pasión. 
La obediencia es necesaria y la podemos hacer cumplir fácilmente (si no vas a trabajar, te despido). La diligencia ya es más difícil, pero es una capacidad que se puede incentivar para crear empleados que trabajan duro por satisfacer (ciertos) objetivos. “No se puede construir una organización ganadora con empleados indolentes”. Es claro que la experiencia es un grado, y a veces un grado imprescindible. Toda gran organización que se precie quiere a los más formados, a los más experimentados y a los que estén con “hambre” por saber más y llegar más alto.
¿Dónde está el problema? “Que la obediencia, la diligencia y la competencia se están convirtiendo en bienes de consumo globales”. Cada vez es más difícil diferenciar a las empresas o a las instituciones sólo por estas tres capacidades humanas. Tener trabajadores puntuales, que sepan desempeñar sus tareas y que tengan buenos incentivos económicos es cada vez menos diferenciador. Son mínimos indispensables para sobrevivir. Y si estamos especializados en tareas muy automatizadas (tocar el botón), se abre la puerta para que personas formadas en cualquier parte del planeta (con sus dotes adecuadas de obediencia y diligencia) las pueden hacer, y siempre hay alguien que tiene todo esto a un coste menor que tu empresa.
Se necesita un paso más, algo que cree organizaciones singulares. ¿Qué más? Hay que escalar en esa jerarquía de capacidades. El nivel 4 es la iniciativa. Existe una gran diferencia entre tener o no trabajadores que ante un problema actúen, vean una oportunidad de mejora y que no esperan a que le digan qué es lo que tiene que hacer. Si a esta iniciativa se le une la creatividad, subiremos de nivel, porque en este caso tendríamos empleados que “están a la caza de grandes ideas para desafiar lo que tienen entre manos en su día a día”, y mejorar con ello toda la organización. En la cima de estas capacidades humanas está la pasión. Cuando se logra que los “empleados sientan su trabajo como una vocación, como una manera de establecer una diferencia positiva en el mundo”, algo grande, sorprendente, se puede construir a partir de ahí. “En una organización donde prima la pasión, los empleados no están presentes sino comprometidos”.
¿Cómo se escala de la obediencia, la diligencia y la experiencia a la iniciativa, la creatividad y la pasión? ¿Se escala a través del dinero? La iniciativa, la imaginación y la pasión son dones, no los puedes comprar. Las personas deciden (la gran mayoría por motivos intrínsecos) si van a ir equipados de estos dones a trabajar o no. Y es ahí donde entra el gran reto de los líderes, de los que emprenden y de todo aquel que quiera crear algo de futuro.
“Hoy la tarea más importante para cualquier gestor consiste en crear un ambiente de trabajo que inspire una contribución excepcional; que justifique un flujo de pasión, imaginación e iniciativa”. Su trabajo como ejecutivo no sólo es pagar la nómina y definir las tareas (medirlas y optimizarlas), hay que ir más allá. Hay que crear un ecosistema interno que extraiga lo mejor de cada uno de nosotros. Burocracias absurdas, rigidez de protocolos, normas que se acumulan y solidifican y mantener el statu quo por encima de todo, no ayudan a crear estos ecosistemas, más bien los destruyen.
¿Y por qué me cuentas esto ahora? Ahora que tenemos las empresas “destrozadas” lo urgente es sobrevivir, ¿para qué necesito este discurso (por cierto, algo largo)? Pues por una razón muy sencilla. ¿Tienes que reinventarte, sobrevivir, crear desde las cenizas donde te encuentras? Pues usa lo que tienes ahí, a tu lado ¡Usa a tu equipo! No vas a resolver tus problemas llamando a una empresa que te diga qué mejorar (y pagarle una gran suma de dinero) o refinanciando 2 años más tu deuda. Necesitas algo más…y hay algo que no cuesta dinero, sino esfuerzo, humildad y ciertas habilidades: trabajar con tu equipo, con las personas que aún mantienes, que saben, que tienen experiencia y están formadas. Que están desmotivadas porque se ven en el pozo (como tú), pero que quieren luchar por su futuro (como tú). Alíate con ellas, escucha, cede responsabilidad, abre tu mente y trata de encender la chispa de la imaginación, inciativa y pasión que todos (sin excepción) tenemos. Si das ese paso, igual esas cenizas esconden, en realidad, carbón vegetal…

Abel Fernández

sábado, febrero 02, 2013

Un nuevo management para una nueva época I


Ha nacido un nuevo manual de referencia en el Management. El padre de la criatura es  Gary Hamel, el cual ha sido capaz de fusionar en Lo que ahora importa las ideas que emergieron en su anterior trabajo, El futuro del Management y en toda una línea de investigación en torno a una idea central:es necesario reinventar la forma en que nos organizamos, porque ha cambiado de forma tectónica durante el último siglo, muy lentamente, hasta el punto de estar desfasada y no orientada a alimentar la pasión, la creatividad y la responsabilidad social de las personas y las empresas.
Resulta realmente complicado sintetizar todas las ideas que Gary Hamel transmite de forma tan lúcida.  Sus trabajos aportan siempre un aire fresco tal que lo convierten, en mi opinión, en el Peter Drucker del Siglo XXI. Llevo mucho tiempo trabajando en este artículo, y su extensión aconseja dividirlo en dos post, aunque mi objetivo es que se puedan leer de forma no solo complementaria sino también independiente.
A continuación resaltaré algunas de las ideas más potentes para intentar provocar curiosidad y para insuflar, amigo lector, la energía necesaria para sumergirte y bucear en este nuevo mundo.
Dice el prefacio de la obra: “Éste libro representa un apasionado alegato destinado a reinventar la gestión empresarial tal y como la conocemos [...] No es una celebración para aquellas empresas que hasta ahora han realizado un gran trabajo [...] Es un anteproyecto para crear organizaciones adaptadas para el futuro de los seres humanos”.
El primer fundamento es que “En un mundo de certezas rotas y confianza socavada, algunas cosas importan más que otras”.
Por ello, la primera clave en que trabajar es la respuesta a la pregunta: “¿Cuáles son las cuestiones fundamentales que determinarán si su organización prosperará o se hundirá en los próximos años?”. La respuesta a dicha pregunta tiene condimentos que sorprenderían a nuestros abuelos o bisabuelos… pero lo preocupante es que también sorprenden a muchas personas de la empresa de hoy.
El centro del cambio de toda organización y de toda sociedad está en las personas: en su libertad, en el uso de su talento, en su capacidad para visualizar y ejecutar soluciones a problemas complejos y difíciles de abordar. Y ese talento y esas capacidades no se desarrollan de forma óptima en el modelo de gestión al que estamos acostumbrados. Se precisan nuevas fórmulas, y ahí es donde se centran los trabajos de Hamel, verdadero combustible intelectual para esta época convulsa.
Los amantes de la libertad y del individualismo solemos citar a Adam Smith o Ayn Randpero Hamel recuerda una salvedad clave que nunca hemos de olvidar. “Como sucede con la fisión nuclear, el interés propio funciona sólo en la medida en que exista un vaso de contención: un conjunto de principios éticos que asegure que el interés propio ilustrado no se funda hasta convertirse en simple egoísmo [...] Hoy, el agua subterránea de los negocios se encuentra excesivamente contaminada por el desagüe superficial de la ‘egomanía’ con anteojeras morales.
Valores, responsabilidad y humanización de las empresas para desarrollar los nuevos instrumentos con los que transformar la realidad: éstas son las claves en las que se fundamenta el nuevo Management. Y es que “en los próximos años, una compañía sólo será capaz de preservar sus libertades si adopta una visión nueva y más elaborada de sus responsabilidades”.
Será de vital importancia exponer los valores que han de perdurar y trabajar en los mismos. “Las contribuciones extraordinarias nacen habitualmente de un apasionado compromiso con los valores humanos intemporales, como: belleza, verdad, sabiduría, justicia, caridad, fidelidad, alegría, coraje… honor”.  
Por todo ello, la máxima que todos hemos de intentar llevar a la práctica es “la imperativa y ética tarea de humanizar el lenguaje y la práctica empresarial”. La importancia de estas ideas se harán evidentes en cuanto intentes responder a la siguiente pregunta:
¿Por qué los ideales que más nos importan a los seres humanos a nivel personal son precisamente aquellos significativamente ausentes en el discurso directivo?
Nos encontramos en un momento de la historia en el que una empresa que no “explota una discontinuidad o tiene dudas porque podría poner en peligro su querido modelo de negocio, acabará siendo la víctima y no el ejecutor”. El miedo al cambio y a lo desconocido establece sistemas burocráticos y jerarquizados que frenan y matan modelos de negocio continuamente. Por esta razón, Hamel plantea cinco preguntas clave para aprovechar el potencial de las discontinuidades que emergen por el mundo:
1.    En el campo de la cultura, política o de la tecnología, ¿qué cosas ha leído, visto o experimentado en los últimos meses que le han resultado sorprendentes, confusas o desconcertantes?
2.    ¿Cuáles de estas anomalías parecen haber contado con cierto impulso? ¿Se acelera dicha tendencia?
3.    Es fácil identificar discontinuidades mirando hacia atrás. Pero, si pasamos la película hacia adelante, ¿cómo visualizarías esas discontinuidades?
4.    ¿Cuáles de esas discontinuidades no son, aún, tema de conversación en su industria?
5.    ¿Cómo podrías aprovechar esas discontinuidades para diferenciarte de tus competidores?
Entrena a tu equipo, a ti mismo y a toda tu red para resolver constantemente preguntas y detectar oportunidades en las que adentrarse. Hacerlo te puede colocar en una buena posición para surfear la nueva ola del progreso. ¡Aprovéchalo! Si quieres surfear la ola desde la arena, seguro que no llegarás. Para marcar la diferencia, hay que meterse en el agua y detectar cuándo viene y cómo la tienes que sortear.
Esta forma de percibir la realidad no es cómoda, pero ¿por qué asumimos que habría de serlo? ¿Cuántos aspectos de tu modelo negocio han cambiado en los últimos 5 años? Probablemente muy pocos. ¿Por qué? ¿Lo impide alguna ley física o se trata, como argumenta Gary Hamel, de nuestra desmesurada “devoción por los precedentes”? ¿Cuántas empresas familiares no se atreven a tocar nada de lo que hacían sus padres o abuelos por el “peso del miedo”, la responsabilidad y la incertidumbre? ¿Cuántas veces optamos por quedarnos en la orilla y esperar la ola que llegará sin fuerza para surfear sobre ella?
Algunas empresas ven y explotan oportunidades donde otras no son capaces. ¿Por qué? La investigación sobre este tema ha puesto de relieve un hecho: “los innovadores tienen una manera distinta de observar el mundo; han desarrollado un conjunto de hábitos perceptuales que les permiten atravesar la niebla de ‘lo que es’ y visualizar aquello que podría ser”. ¿Por qué? ¿Se puede lograr eso en un sistema clásico de organización que es predecible, fiable, controlador y disciplinado con las personas? La respuesta parece ser que no; tenemos que lograr humanizar las empresas, abrirlas, apasionarlas y convertirlas en un organismo vivo que detecte oportunidades constantes.
Son las personas las que crean, y convierten un trozo de mármol en una escultura. ¿Cómo detectar si hay personas así en una compañía? Hamel propone evaluar el diseño de lo que producen. El diseño “es algo difícil de definir, pero una cosa es clara, el buen diseño se reconoce en cuanto se ve”. Un buen diseño provoca una especie de “reacción visceral”, de atracción, te cautiva, porque es:
1.    Absolutamente inesperado
2.    Asombrosamente competente
3.    Estéticamente exquisito
4.    Visualmente cuidadoso
¿Y qué es el anti-diseño? Empaquetar todo lo empaquetable; usar letra pequeña e ilegible; el lenguaje farragoso; un menú de centralita que convierte la solución de un problema en una tarea titánica para el cliente. ¿Nos suena? El diseño, el cuidado de los detalles está en todo lo que nos rodea: desde un producto de alta tecnología a la cafetería en la que nos tomamos el café de la mañana. Hamel, citando a Tim Brown, de IDEO, explica que “el poder de un gran diseño está subestimado […] Históricamente, los gestores concebían el diseño como un pequeño recipiente de polvos de hadas que podían espolvorearse encima de los productos para embellecerlos (…) en cambio, el diseño debería de considerarse como una disciplina fundamental que produce clientes demencialmente fieles y márgenes sustanciosos”.
Haz un “reset” y colócate en modo “pensamiento de diseño”, y la concepción de tu idea, de tu proyecto o de tu compañía consolidada será distinta. ¿Cuál es la esencia del pensamiento de diseño? Tim Brown lo sintetiza de forma brillante: “A través del ‘construir para pensar’, en lugar de ‘pensar para construir’, una organización puede acelerar notablemente su ritmo de innovación
Para lograr que esto ocurra en su empresa, has de crear el clima necesario para que la experimentación intelectual de los empleados sea un fenómeno habitual. Es imposible generar avances importantes a menos que la gente esté dispuesta a explorar nuevas opciones de forma “poco ortodoxa”.
Experimentar, probar, testear, de forma continua y barata. Ideas también expresadas por José Antonio de Miguel respecto a la nueva forma de abordar proyectos empresariales en modo “lean”. El “construir para pensar” de Tim Brown nos ha de llevar a técnicas como las del prototipado rápido y barato como forma eficaz de trasladar una idea a algo tangible que te ayude tanto a pensar sobre qué quieres, como a mostrar que hay algo más que un papel. ¡Probemos! Existen ya muchos centros tecnológicos completamente especializados en la sofisticación de estas técnicas, que mostraremos dentro de poco tiempo en Sintetia.
Quédate con una frase de Hamel: “el diseño tiene que ver más con la empatía que con el genio, y, a menudo, son las cosas insignificantes las que marcan la mayor diferencia para los consumidores”. Anota estas ideas, juega con tu puzzle profesional… y responde a una pregunta clave que te hará avanzar:
¿Cuáles son los pequeños e inspiradores placeres que podrías brindar a tus clientes sin casi ningún coste adicional? Encuéntralos, ¡y triunfarás!
En el ADN de toda empresa tiene que estar su capacidad de adaptación. La clave no es una ventaja competitiva en un momento determinado, sino el mantener la compañía “en órbita”. Por eso la gestión del cambio tiene que ser algo habitual y no traumático. “El Santo Grial del cambio sin trauma se encuentra en su abordaje de forma automática, espontánea y reflexiva”.
ADAPTACIÓN es la cualidad empresarial (y personal) más importante de nuestro tiempo. Y entrenarla requiere trabajar en las actitudes mentales, las motivaciones intrínsecas, en sistemas de gestión que no estorben y desgasten, y en empoderar comportamientos, actitudes e ideas que quieran, de forma constructiva, reinventar la realidad del momento.
Una compañía adaptable, configurada para gestionar cambios continuos de una forma poco traumática, es menos volátil y es más creíble para los inversores, porque están siempre colonizando nuevos mercados, abiertas al talento y con un grado adicional de empatía con sus clientes.
Los modelos de negocio no son eternos; saber cómo cambiarlos en “modo automático” y gestionar la entropía requiere desarrollar nuevas capacidades empresariales. Hamel nos invita a subir el escalón. Lo hemos hecho bien en Management para ser eficientes, pero ahora, además de la eficiencia, necesitamos la resiliencia. Lo que hemos aprendido para ser eficientes puede chocar con lo que necesitamos para ser resilientes, creativos y líderes de una transformación continua.

viernes, febrero 01, 2013

El reto de motivar personas: Gestión tradicional vs. Gestión motivacional


“El talento no se compra con dinero; se compra con motivación” Koldo Saratxaga.
En la empresa tradicional y en un entorno empresarial más estable que el actual, los managers eran algo así como los defensores del estatus quo, los que garantizaban el mantenimiento del orden establecido. Su principal función consistía en hacer que la maquinaria siguiese funcionando como lo había venido haciendo hasta el momento. Para ello, supervisaban que sus subordinados se ciñesen a ciertos procedimientos y rutinas que estaban previamente determinados. Cuando el entorno empresarial dejó de ser estable y más o menos predecible, y pasó a caracterizarse por los cambios rápidos y continuos, el rol del manager y la naturaleza misma del trabajo cambiaron completamente. Los directores de las organizaciones más competitivas se han convertido en enemigos del estatus quo, de lo establecido y de lo rutinario, y una de sus principales funciones consiste precisamente en contribuir a crear un ambiente de trabajo estimulante, flexible y abierto al cambio y a la innovación.

Los gestores tienen ante sí el reto de motivar a sus empleados para que introduzcan mejoras, se adapten a las necesidades del cliente, cuestionen los procedimientos que utilizan, experimenten nuevas soluciones y busquen posibilidades y alternativas continuamente. Frente a esta realidad, encontramos dos paradigmas de gestión de la motivación:

- La gestión tradicional. Es jerarquizada, de arriba a abajo, y se basa en instrucciones, estructuras, rutinas y métodos de control externo. Fue adecuada para entornos estables y relativamente predecibles, donde no se eran necesarias ni la innovación permanente ni la flexibilidad en todos los niveles de la empresa. Se corresponde con empleados que se limitan a seguir instrucciones previamente establecidas desde arriba, con escasa capacidad de decisión y cuyo rendimiento se premia o castiga mediante recompensas positivas o negativas.

-  La gestión motivacional. Está orientada a personas y no sólo a tareas, y se basa en una cultura participativa y enfocada a fomentar la motivación intrínseca de los empleados. Es necesaria en entornos empresariales que requieren flexibilidad, innovación permanente y mayor autonomía por parte de los equipos para poder adaptarse al cambio. Se corresponde con empleados que han de estar muy motivados para realizar un alto desempeño, para aportar valor innovando a todos los niveles y en todos los procesos de la organización, y para tomar decisiones de manera autónoma, dotando así a la empresa de más flexibilidad.

Si antes se consideraba bueno que el empleado ”se dejase el cerebro a la entrada de la empresa”, limitándose a seguir instrucciones y rutinas de trabajo que no debía cuestionar, hoy necesitamos que las personas lleven consigo todo su talento y su potencial a sus trabajos, para que aporten una diferencia competitiva permanente. Por ello, es importantísimo  que los gestores de hoy sepan motivar a sus empleados, porque sin motivación no puede haber calidad, innovación, iniciativa o aprendizaje continuo.