Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

martes, febrero 15, 2011

¿Qué nos Enseña un Naufragio sobre Liderazgo?

El 22 de octubre de 1707 tuvo lugar uno de los mayores desastres navales de la historia de Gran Bretaña.

En medio de una tormenta, cuatro barcos de la armada británica se estrellaron contra las costas de las islas Scilly. El número de marineros que perdieron la vida nunca se supo con seguridad. Las cifras que se manejaron oscilan entre 1.400 y 2.000.

La flota estaba comandada por Sir Cloudesley Shovell (comandante en jefe de la armada británica). La trayectoria de Shovell y su participación en numerosas batallas le habían convertido en un héroe popular. Sin embargo, es recordado como el causante de una de las mayores tragedias de la historia naval de Gran Bretaña.

¿Cuál fue la razón para que uno de los marinos más experimentados de la armada británica perdiese el rumbo y terminase incrustado en las rocas de las islas Scilly?

Se barajaron muchas hipótesis. Aunque no se puede afirmar con seguridad, parece que el motivo que causó el accidente fue la falta de capacidad del comandante para interpretar correctamente la “longitud” y calcular su posición correcta.

Además, para complicar algo más la historia, cuenta la leyenda que un marinero raso le advirtió del error que estaba cometiendo. Shovell no hizo caso de la advertencia y le colgó del palo mayor por amotinarse.

Al final, cuatro barcos y 2.000 marineros terminaban en el fondo de las aguas de las islas Scilly.

Esta historia es perfecta para ilustrar algunos de los aspectos más importantes del liderazgo. Para ser un buen líder, debes:

1.- Tener la autoridad. Shovell se la había ganado con su participación en numerosas batallas defendiendo los intereses de Gran Bretaña. Era un personaje reconocido y admirado.

2.- Tener el conocimiento. El comandante Shovell se había unido a la armada cuando tenía 14 años y durante todo el tiempo que sirvió a su país (43 años) desempeñó todas las responsabilidades imaginables.

3.- Tener los elementos necesarios. En el momento de la tragedia, Shovell comandaba una flota de hombres de mar equipada con las mejores herramientas de la época. Si estaban preparados para pelear en cualquier batalla, debían estarlo para sortear unas islas en su rumbo.

4.- Saber interpretar correctamente esos elementos. Shovell cometió dos errores fatales. El primero fue no interpretar correctamente la “longitud” de su posición. Tenía el conocimiento y las herramientas, pero se equivocó en la interpretación. El segundo, no prestar atención a la alarma que dio el marinero. No supo escuchar a los demás.

Al final de toda la historia, lo que queda es que Shovell fue un mal líder. Llevó a la muerte a cientos de personas por no manejar correctamente todos los aspectos del liderazgo.

Esta lección la puedes aplicar en todos los ámbitos: profesional y personal. Si quieres dirigir un proyecto, asegúrate de que no te dejas ninguno de estos aspectos por el camino.

Y recuerda que los buenos líderes siempre llegan a puerto.

lunes, febrero 14, 2011

Una visión detallada de los retos y objetivos de liderazgo

El nuevo Presidente y CEO de Electrolux Keith McLoughlin, como parte de sus metas de liderazgo, espera continuar desarrollando una cultura empresarial que agregue valor. Al tener en cuenta la clase de proyectos que agregan valor y motivación en la agenda de sus empleados, lo más probable será que continúe impulsando la innovación y el éxito de esta corporación de electrodomésticos.

Durante casi toda la ultima década, el Presidente y CEO Hans Stråberg ha estado al frente de Electrolux, una corporación de electrodomésticos con un fuerte enfoque en la innovación y la sustentabilidad. Sin embargo, a partir del 1 de enero de 2011, el anterior jefe de Investigación y Desarrollo y Producción y Compras de los Principales Electrodomésticos de Electrolux, Keith McLoughlin, comenzó a tener una gran responsabilidad a su cargo. Afortunadamente para la empresa, su experiencia previa dentro de la compañía, así como sus creencias sobre liderazgo, son motivos para confiar en el éxito continuado de Electrolux en las próximas décadas.

Hans Stråberg tomó la ya exitosa empresa de electrodomésticos y creó una organización con una visión precisa y definida, que impulsa la innovación y está motivada por el consumidor global, duplicando el valor de mercado de Electrolux como resultado. Su partida representó una pérdida para la empresa, pero, afortunadamente, ha dejado en su lugar un equipo de liderazgo empresarial que ayudará a asegurar el éxito continuado de la empresa.

Además del Directorio, la empresa cuenta también con un Equipo de Gestión Grupal que se compone de seis jefes de sector, cuatro jefes de personal Grupales, así como el jefe de Investigación y Desarrollo, Producción y Compras de los Principales Electrodomésticos de Electrolux, y el Presidente y CEO. El Grupo decide sobre los objetivos principales, la organización estratégica y las políticas principales, mientras que el Directorio los tiene en cuenta a la hora de decidir sobre cuestiones financieras. De este modo, la empresa está en condiciones de garantizar que las metas financieras se alinean con los objetivos y viceversa.

Como ex jefe de Investigación y Desarrollo, McLoughlin forma parte del Comité Ejecutivo desde 2003. Sus métodos de liderazgo se guían por la creencia de que las personas son la clave del éxito en una empresa, estando a favor de una cultura de colaboración, transparencia y responsabilidad dentro de Electrolux.

Como él mismo explica, "El compromiso con un objetivo común es tremendamente importante en el mercado altamente competitivo de hoy. Todos en la organización deben tener un conocimiento claro de la visión, la misión y de la promesa de marca de la empresa". Una manera en que la empresa ha tenido éxito motivando a los empleados es mediante la generación de proyectos que agregan valor y de oportunidades creativas.

En 2010 lanzaron la campaña "Vac from the Sea" (La Aspiradora del Mar) para eliminar los desechos de plástico de los océanos del mundo y utilizarlos en la producción de aspiradoras elaboradas con aproximadamente 70% de plástico reciclado (con el objetivo ultimo de alcanzar el 100%).

Si bien no es un proyecto con una motivación de lucro (por cierto no están fabricando suficientes aspiradoras como para que se encuentren disponibles a todos los consumidores), este es de alguna forma el objetivo: el proyecto esclarece el hecho que el plástico reciclable es difícil de conseguir, como así también expone la contaminación de plásticos. La iniciativa también es única ya que busca voluntarios fuera de la empresa para la expedición marítima (para saber cómo participar ingresar a: http://www.electrolux.se/Innovation/Campaigns/Vac-from-the-sea/Wanted-Crew-Member-to-Sea-Expedition/)

El liderazgo es algo más que dirigir una empresa, los verdaderos líderes son aquellos que además agregan un propósito y motivación a sus empleados. “Vac from the Sea” (La Aspiradora del Mar) " es tan sólo un ejemplo de un proyecto que las empresas pueden añadir a su itinerario con el fin de crear un significado para los empleados y un sentido de propósito con una fuerte motivación.

Sin embargo, la implementación depende de una dirigencia organizada, definida, que pueda asegurar que tanto las metas financieras como los objetivos sean cumplidos para gestionar una empresa exitosa. Es de esperar que durante el mandato de Keith McLoughlin como CEO y Presidente se sigan llevando a cabo proyectos que aporten valor y motivación adicional a los empleados, reforzando la visión creativa y la cultura innovadora de la empresa.

Fuente: HSM

domingo, febrero 13, 2011

El dilema Hitler-Gandhi

Si hay una palabra recurrente en los debates de los últimos tiempos, esta palabra es liderazgo: su necesidad, su déficit, sus requerimientos. A veces se plantea como si fuera la nueva poción mágica. Es uno de los (supuestos) diagnósticos más frecuentes: aquí falta liderazgo. Sustitúyase aquí por país, gobierno, mundo, empresa, asociación, equipo... lo que haga falta.


Y hay que empezar a considerar si es posible pensar los liderazgos sin pensar sus finalidades. Porque a menudo parece que pensar el liderazgo es pensar una función sin finalidades (o al margen e independiente de ellas). Estamos tan excesivamente obsesionados por la confusión práctica entre líder y liderazgo, que nos limitamos a reducirlo todo -de hecho- a la pregunta por el líder, hasta el punto que a menudo descuidamos la cuestión sobre la visión global del liderazgo.


Si reducimos la pregunta por el liderazgo a la pregunta por el líder, caeremos inevitablemente en lo que con Àngel Castiñeira hemos denominado la paradoja Hitler-Gandhi, que es la perplejidad que produce constatar que muchas -¡pero muchas!- de las definiciones o conceptualizaciones que se hacen sobre el liderazgo encajan perfectamente de manera indistinta en estas dos personalidades. Y, claro está, si las podemos aplicar a dos personalidades que representan perfiles y trayectorias tan diversas (o incluso opuestas), entonces la pregunta es:


¿Qué se nos escapa o qué hace falta en el debate y a la reflexión sobre los liderazgos, dado que da como resultado precisamente esta posibilidad?


El sentido común nos diría que tenemos que añadir algo más a nuestra reflexión cuando tantas descripciones, teorizaciones o planteamientos sobre los liderazgos permiten perfectamente poner bajo la misma definición personajes tan dispares y maneras de proceder tan diferentes. Lo que me parece que no tenemos que hacer es tratar de mejorar las definiciones: muchas de ellas resultan bastante adecuadas. Lo que tenemos que cambiar es la aproximación que hacemos.


En un texto casi olvidado de los orígenes del management de Chester Barnard, a principios del siglo XX, ya puso de relieve lo siguiente: «No he podido avanzar mucho en el estudio de las organizaciones o del comportamiento de las personas que trabajan sin plantearme unas cuantas preguntas de formulación bien sencilla: ¿Qué es un individuo? ¿Qué entendemos por una persona? ¿Hasta qué punto tenemos poder de elección o podemos ejercer nuestra voluntad? La tentación es evitar estas preguntas difíciles y dejarlas para los filósofos y los científicos, que hace siglos que hablan de ellas. Sin embargo, enseguida observamos que, aunque evitamos contestarlas, vuelven a planteársenos y no las podemos eludir. Las contestamos implícitamente en todo aquello que decimos a propósito del comportamiento humano. Y lo más importante es que personas de todo tipo, también los líderes y los ejecutivos, actúan sobre la base de suposiciones y de actitudes antropológicas fundamentales, aunque raramente son conscientes de ello.»


Lo que quiero decir es que pensar el liderazgo es justamente traer a la superficie o traer a la conciencia el reconocimiento de que siempre que hablamos de organizaciones y de liderazgos estamos hablando también de opciones y modelos que tienen un fuerte componente valorativo, y desde opciones que responden a una visión de la realidad humana (la que sea).


El liderazgo no es una herramienta (como un cuchillo) que se puede utilizar para finalidades muy diversas: la comprensión del liderazgo es incompleta y limitada si no incluye intrínsecamente la reflexión y el debate sobre los valores a los que está vinculado. Hablar de organizaciones y de liderazgos es hablar de una realidad empapada de una manera de entender las relaciones humanas, de una manera de entender el ser humano, de una manera de entender los proyectos que hay en juego.


El liderazgo no es un programa genético sino una manera de proceder, que implica poner en marcha un proceso colectivo que afecta a las personas, a la estructura de sus relaciones y al propósito de su acción. Así pues, tenemos que poner el acento en los procesos de liderazgo, y deberíamos encapsularnos menos en la figura concreta que personifica un determinado líder. Podemos estudiar casos históricos o actuales de líderes destacados, pero el anecdotario que eso genera lo considero relevante sólo como un recurso para entender y construir mejor la compleja y rica categorización del (los) liderazgo(s), los elementos que entran en juego, el tipo de desafíos a los que tienen que dar respuesta en el seno de una organización o comunidad y las estrategias o métodos que han seguido.


¿Cuál es la cuestión de fondo?


La cuestión de fondo… son dos cuestiones: no tenemos que confundir liderazgo con líder; y tenemos que centrar el debate no tanto en el liderazgo como en el buen liderazgo. Por lo tanto, no deberíamos identificar el liderazgo con una posición, sino con una relación y, sobre todo, con un proceso. Por eso hablamos de liderazgo(s), y no de líderes. Porque apuntar únicamente a los rasgos y competencias del perfil personal de quien asume la función de líder es una condición necesaria, pero no suficiente, y nos puede llevar a reduccionismos empobrecedores. Resulta sintomático constatar como en muchas organizaciones el debate sobre el liderazgo se reduce a un debate sobre los líderes y se dejan en una zona de penumbra tanto el debate sobre el proyecto que se impulsa o ambiciona -y sus bienes y valores inherentes-, como el debate sobre el tipo de relación, compromisos y vinculaciones que supone por parte de los que se implican en el proyecto.


El liderazgo no es lo mismo que el líder. El líder es un componente esencial –por supuesto- del proceso de liderazgo, que incluye un conjunto de aspectos interrelacionados, distinguibles pero inseparables: líderes, seguidores, proyecto y maneras de proceder.


Por lo tanto, para hablar de buen liderazgo tendremos que tener en cuenta la calidad humana y las competencias del líder, sin duda; pero también las características de la relación establecida con los seguidores o colaboradores; la bondad y el sentido del proyecto o de la causa a alcanzar; y, por último, la corrección del proceso de toma de decisiones, el acierto de la decisión escogida, el tipo de acciones realizadas, los medios utilizados y los resultados obtenidos para intentar realizar la misión o alcanzar el propósito.


Hablar de liderazgos no es sólo hablar de quién va delante. Es hablar de personas, pero también de buenos proyectos, y de compromisos interpersonales generadores de excelencia y sentido en los diversos niveles de la relación y de la acción.


En caso contrario, Don Corleone podría ser un paradigma de buen líder. No en balde, en la tercera entrega de la saga, hace un excelente discurso sobre la necesidad y la conveniencia de la ética en los negocios.


Josep M. Lozano

sábado, febrero 12, 2011

El poder del pueblo y sus armas secretas: el liderazgo distribuido

Los últimos días llegan cargados de noticias tristes: Túnez, Egipto….tristes por las muertes ocurridas en las manifestaciones y a la vez alentadoras porque el pueblo se arma de valor y protesta con fuerza contra lo que no cree justo.

Entre medio de las noticias, escucho varias veces que las revueltas de ambos países, las manifestaciones espontáneas, no hubieran sido posibles sin internet, y más exactamente sin redes sociales. Gracias al intercambio de información y a la posibilidad de organización que las redes sociales aportan, la gente ha conseguido unirse y provocar una revuelta sin precedentes.

Asociando ideas, me llega el recuerdo de las movilizaciones que tuvieron lugar en España en el 2004, entre los atentados del 11M y las elecciones generales del 14M, recuerdo claramente la influencia que en ellas tuvieron internet y los SMS; ¿Consiguieron cambiar el rumbo del país? Lo que sí que está claro, es que causaron influencia en la decisión de voto de los ciudadanos.

La forma que adopta el poder ha cambiado, la influencia ya no procede de un grupo dominante, el pueblo tiene la capacidad de construir sus propias redes de comunicación para compartir información, debatir y autoorganizarse sin ser controlados por los medios.

Ya es inevitable. La capacidad de influencia, está en cada uno de nosotros, en los ciudadanos. El liderazgo se ha distribuido y va pasando a manos de los líderes de opinión en las redes – puede ser cualquier ciudadano-. Nace el fenómeno de las microcelebridades: todos podemos hacer publicidad de nosotros mismos y tener influencia sobre los demás.

¿Dónde quiero ir a parar? Nuestras organizaciones, nuestras empresas, representación de la sociedad a pequeña escala, no se escapan a los cambios de foco del poder: el liderazgo distribuido. En este nuevo paradigma el líder –el que influye, el que genera opinión, el que moviliza emociones y crea pasiones- puede ser cada uno de nosotros sin importar la posición jerárquica.

Pase lo que pase con las redes corporativas 2.0, este nuevo liderazgo es inevitable: Implantemos o no este tipo de herramientas sociales en nuestras empresas, disponemos de suficientes medios para comunicarnos entre colegas y compartir nuestras ideas, por tanto, ¿Por qué no hacerlo de forma organizada?

Para compartir esta información de forma organizada, conversar, compartir archivos, crear grupos y subgrupos, en definitiva para gestionar la red de interacciones entre los miembros de una empresa, existen numerosas herramientas de microblogging. La más usada actualmente es Yammer, que utilizamos nosotros (Humannova) y recomendamos a muchos de nuestros clientes. La usamos para comunicarnos internamente, nos permite mantenernos informados de lo que están haciendo nuestros compañeros, compartir documentos, fotos, videos…casi todos somos consultores que pasamos buena parte de nuestro tiempo en empresas-cliente. Se te puede ocurrir cualquier idea de negocio en momentos en los que no estás en la oficina, ni puedes comentar con tus compañeros. Un comentario en Yammer puede poner en marcha un proyecto que genere un negocio (algunos de los proyectos han nacido así), y nos permite crear grupos de trabajo.

Otra plataforma que recomendamos a nuestros clientes, que se está consolidando e implantando en numerosas empresas con éxito (y ganándole terreno a Yammer) es Zyncro, que además de microblogging , sincroniza los archivos del PC y permite compartirlos en línea (algo parecido a Google Docs, Dropbox, u otras herramientas) y ha incorporado recientemente gestión de tareas (algo parecido a Teambox), además la gente de Zyncro está trabajando para mejorar continuamente la herramienta.

También encontramos en muchos de nuestros clientes SharePoint de Microsoft, Lotus Connection de IBM, por nombrar algunas de las más conocidas, normalmente destinadas a grandes empresas.

Todas ellas vienen a ser algo parecido a una plaza pública que incentiva el diálogo descentralizado, multijerárquico y ¿libre?

Las buenas ideas pueden venir de cualquier lado, así como la influencia y por lo tanto el liderazgo, que puede cambiar en cualquier momento.

Pero ¿están preparadas las empresas para “perder” el control clásico sobre lo que se dice, se piensa o se decide?

viernes, febrero 11, 2011

Los CEOs no están sumergidos en las redes sociales

El 64% de los CEO's de importantes firmas no están inmersos en un entorno digital ni usa medios sociales para interactuar con sus clientes.

La revolución 2.0 que han causado las redes sociales y el "social media" en el mundo hace pensar que los principales hombres "guías" de las marcas y empresas más poderosas llevan las riendas de esta tendencia. Pero ello no es así.

Un reciente estudio publicado por Weber Shandwick, una de las mayores agencias del mundo, revela que 64% de los CEO's (Chief Executive Officer) de estas compañías no son "sociales", es decir, no aprovechan las redes sociales para conversar con sus principales stakeholders.

Lo que resulta más increíble aún, es que la mayor parte de la visibilidad online de estos CEO's se limita sólo a lo que aparece sobre ellos en Wikipedia y, en cuyo contenido, no participan ni él ni su equipo de comunicación.

Eso no es todo, ya que al descartar Wikipedia se obtiene que sólo 36% colabora a través de las páginas web de sus empresas o en canales de medios sociales.

El mismo porcentaje lo hace mediante videos/podcasts en dichas páginas web o participando en canales corporativos en Youtube, Twitter, Facebook, LinkedIn, MySpace y algunos blogs corporativos.

Al parecer, el apego todavía sería a las formas de comunicación tradicionales como el periódico, la radio y la televisión.

Así, nueve de cada 10 CEO's de las 50 compañías top aparecen habitualmente citados en la mayoría de las publicaciones correspondientes a su sector y noticias, mientras que 40% ha participado en conferencias concertadas hacia un público externo (offline), indicó Weber Shandwick.

¿Por qué no lo hacen?

Según Leslie Gaines-Ross, directora de estrategias de reputación de Weber Shandwick, "existen varios motivos por los cuales estos ejecutivos no son más sociales":

Prefieren emplear su tiempo en clientes y empleados.
Su reputación ha alcanzado mínimos históricos entre el público general.
No se ha probado aún la rentabilidad de la inversión por lo que los asesores legales advierten de que todo lo que tiene visos de "CEO celebridad" es una situación sin salida.

Chris Perry, presidente de Comunicación Digital de la misma empresa, añade a estos puntos que "no es de extrañar que los CEO's estén menos dispuestos a participar en medios sociales dado el riesgo potencial y el tiempo requerido para poder interactuar en conversaciones bidireccionales".

¿Qué pierden?

Según el estudio que lleva por nombre "Socialising Your CEO: From (Un) Social to Social", existen razones de peso por las que estas personas deberían adoptar un perfil digital.

Primero, con mil 960 millones de usuarios de Internet en todo el mundo, los CEO's deberían estar presentes en todo lo que la gente observa, lee, conversa o escucha.

Además, los medios de comunicación tradicionales siguen siendo los mercados preferidos por los CEO's para sus comunicaciones externas. Si embargo, se está produciendo un cambio en la manera en que ellos van asociando estos medios con las redes sociales y otros canales a través de los cuales pueden llegar a un mayor número de stakeholders y mostrar "imagen humana".

En tercer lugar, casi cuatro de los 10 "CEO's más sociales" que han participado en el estudio pueden ser pioneros en este momento, pero a corto plazo se espera que los líderes que representen a sus empresas lo hagan de la forma más transparente posible.

Cómo socializar a tu CEO

Si sientes que tú o alguno de los ejecutivos más importantes de tu empresa están en este porcentaje de personas que aún no se integran a las redes sociales, la agencia Weber Shandwick recomienda seis normas a seguir:

1. Identifica las mejores prácticas online de tus compañeros y los mejores comunicadores sociales. Establece y busca nuevos desafíos.
2. Empieza con los principios básicos, como videos online o fotos. Haz un inventario e incorpora comunicaciones corporativas ya existentes para una readaptación online.
3. Haz la prueba participación en los medios sociales. Debes conocer a qué te estás enfrentando antes de ponerte en marcha.
4. Decide de antemano cuánto tiempo puedes dedicar a "ser social", ya que puede variar de una vez a la semana a una al mes, al trimestre o incluso menos. Debes juzgar por ti mismo lo que creas más conveniente.
5. Utiliza formas de expresión que capten la atención del público al que te interesa dirigirte y humaniza la reputación de la empresa.
6. Acepta el hecho de que "ser social" debe formar parte de tu programa de gestión de la reputación corporativa. Gestiona con un fin determinado tanto tu reputación social como tu reputación corporativa.

Fuente: altonivel.com.mx

jueves, febrero 10, 2011

Las siete cualidades de un CEO exitoso

La consultora lAAP sugiere prestar atención a estos siete puntos para mantener el liderazgo.

1. Excelencia en las actividades básicas del día a día

Ser apasionado, optimista, motivador y valorar a su gente. Demostrar los valores en pequeños actos con todos todo el tiempo (honestidad, coraje, perseverancia, lealtad, humildad).

2. Excelencia en relaciones personales

El liderazgo no tiene nada que ver con el cargo o el título, el liderazgo se demuestra con las relaciones interpersonales. Cumple promesas, escucha atentamente, dice la verdad, fomenta el respeto y logra relaciones de confianza, duraderas y genuinas.

3. Adaptación al cambio

Heráclito dijo “Lo único constante en el universo es el cambio”, y eso es lo que pasa en el mundo de los negocios. Los líderes no dirigen personas, sino que tienen actitudes que inspiran a las personas de su entorno y las mueven para actuar.

4. Eficacia personal

Se enfoca en lo valioso, prioriza, reclasifica las metas.

5. Creatividad e innovación

Las ideas se han convertido en la materia prima de los proyectos exitosos, pero no son más que eso, materia prima. Después de la creatividad e innovación falta la ejecución. Se debe crear e innovar pensando en la ejecución desde un principio.

6. Ser el entrenador del equipo

Aconseja, observa cosas que se pueden mejorar, comparte experiencias pasadas generosamente.

7. Conciencia social

El proyecto contribuye a la organización, la organización contribuye a la sociedad. Si esos tres elementos (proyecto, organización, sociedad) no están alineados, ¿para qué se trabaja? satisfactorio es poder compartirlos con la comunidad.

Fuente: HSM

miércoles, febrero 09, 2011

El arte de ser flexible

El hombre demostró ser capaz de adaptarse a las más diversas formas de vida, entornos y geografías. Supo sortear y superar problemas y catástrofes de toda índole. Ahora bien, ¿de qué se trata esta cualidad que lo hace tan versátil? ¿Todos la poseen? ¿Se adquiere? ¿Cómo repercute en los planos personal, social y laboral? ¿Por qué, en la actualidad, es una de las características más solicitadas por las empresas? Los especialistas ayudan a descifrar el misterio.

Sin duda, el hombre es el ser viviente con mayor capacidad de adaptación, es decir, con mayor flexibilidad. Es capaz de vivir y sobrevivir en los más disímiles entornos, geografías y ecosistemas. Los ejemplos se extienden desde los esquimales, que solo saben de hielo y de temperaturas bajo cero, hasta la vida en las zonas más calurosas y desérticas del planeta. Hay quienes habitan en las alturas, a varios miles de metros sobre el nivel del mar, y hay quienes viven en una situación diametralmente opuesta. En otro orden, basta pensar en las más diversas formas de vida, de alimentación y de hábitos que existen y que existieron. Y en cómo la raza humana pudo superar y sortear catástrofes naturales, guerras y enfermedades que la obligaron a (re)adaptarse a las nuevas circunstancias.

Entonces, ¿de qué se trata esta virtud que hace al hombre diferente del resto de los seres vivos por su alto nivel de versatilidad? ¿La flexibilidad es una cualidad que se adquiere? Por el contrario, ¿existen seres rígidos? ¿Qué importancia tiene en las relaciones personales y laborales?

Para poner blanco sobre negro y encontrar las respuestas ante tantos interrogantes, consultamos a Walter Riso, psicólogo clínico y autor de El arte de ser flexible, quien cree que la flexibilidad mental es una virtud que define un estilo de vida y permite a las personas adaptarse mejor a las presiones del medio. “Es una ‘virtud correctiva’, que implica la capacidad de revisarse a sí misma, modificarse o reinventarse cuando la lógica o la evidencia indican que estamos equivocados. Nos lleva a dudar sin miedo o a estar dispuestos al cambio, cuando este cambio es razonable y razonado. Esto no significa que se deba negociar con los principios, sino que es el proceso por el cual escuchamos, y de verdad, al otro, viajamos hacia otro punto de vista y confrontamos esa información con la propia. Es una dinámica de observación de uno mismo que nos permite actualizarnos”, sostiene Riso.

En el caso contrario, ¿quién alguna vez no padeció a algún compañero de trabajo, jefe, amigo o familiar obstinado y testarudo, incapaz de reconocer un error y con la creencia de que posee la verdad absoluta?

La “mente rígida”, como la llama Riso, se resiste a cambiar comportamientos, creencias y opiniones, aunque la evidencia y los hechos le demuestren que está equivocada. “Al tener tan poca variabilidad de respuesta, su capacidad de adaptación es muy pobre”, afirma en su libro. “Se apega a la información, se estructura sobre la base de un saber que se da por seguro. Pero esta ‘certeza’ inmodificable y monolítica es solo aparente porque no se pone a prueba. Una persona rígida tiende a ser dogmática (se cree dueña de la verdad), fundamentalista (no es materia discutible lo que piense, sienta o haga) y oscurantista (está convencida de que lo nuevo es peligroso y sospechoso)”, explica.

Según el psicólogo, aunque esto no llega a ser una enfermedad, puede acarrear consecuencias en el cuerpo. “Cuando esta tendencia se transforma en una actitud obsesiva y muy cerrada, y les impide a las personas hacer contacto con la realidad, genera estrés, ansiedad y depresión, entre otras alteraciones psicológicas”, advierte. “Además, las mentes rígidas son las más propensas a la violencia, sobre todo si se las acorrala con información contradictoria. Cuanto más rígido se es, más lejos se está de la felicidad y de las buenas relaciones interpersonales”, ahonda Riso.

Por su parte, María Silvina Fernández Toribio, psicóloga, especialista en inteligencia emocional y terapeuta de la clínica del doctor Máximo Ravenna (en Río Negro), coincide con el carácter negativo de la mente rígida. “La rigidez, junto con otros indicadores, puede llegar a ser una manifestación de la falta de sanidad en el orden mental, emocional y conductual. Expresa un umbral muy bajo de tolerancia a la frustración. Esto no solo predispone a generar vínculos disfuncionales, sino también a una convivencia deficiente con uno mismo. Además, se vincula a la neurosis, la perversión y la psicosis. Cualquiera de estas estructuras posee diferentes grados de rigidez. La rigidez elimina la posibilidad de auto-registrarse (mirarse, observarse) con un criterio fuerte de la realidad, generando una visión totalmente distorsionada de esta. De este modo, cierra la puerta a acciones asertivas, productivas, equilibradas y ‘sanas’”.

Sobre su “cura”, Fernández Toribio explica: “Es posible eliminarla, con mucho trabajo, compromiso y una gran cuota de paciencia para modificar muchos de los hábitos contaminados de inflexibilidad”. Riso también cree que es posible pasar de una mente rígida a una flexible. “Como todos los esquemas mentales, la rigidez se aprende y, por lo tanto, también puede desaprenderse. Es decir, se pueden reemplazar esas estructuras rígidas por otras más flexibles. Esta modificación conlleva, al menos, tres elementos o principios. El primero es ‘la excepción a la regla’: aplicar el reglamento al pie de la letra y ciegamente puede resultar peligroso. Es necesario abrir un espacio para la reflexión, donde no esté contenida la norma; eso nos llevará a analizar otros puntos de vista. El segundo es ‘el camino del medio’: hay que aprender a evitar los extremos y a considerar los grises en cualquier decisión. Hay que calibrar la exigencia y tratar de usar un pensamiento divergente que no haga ver la vida en blanco o negro. Por último, ‘el pluralismo’: ponerse en el lugar del otro. Desplazarse hasta la mente del prójimo, poner las propias ideas entre paréntesis por un rato y luego volver a ellas con la nueva información, y tomar una decisión fundamentada”.

La flexibilidad en el mundo laboral

Que los empleos no son para toda la vida ya es algo sabido. También lo es el hecho de que las formas, métodos y lugares de trabajo cambian constantemente para una misma persona. Por esta misma razón, la flexibilidad, la versatilidad y la capacidad de adaptación son requisitos indispensables que las empresas solicitan a la hora de contratar empleados. “El cambio no es algo circunstancial, sino permanente. Por eso, resulta fundamental ser flexible”, enuncia María Mirta Pascuali, gerente de la consultora de recursos humanos Valuar. “Hay que adaptarse constantemente a todo: nuevos jefes, nuevas reglas de juego en el país y en el mundo. Mucho más en la Argentina. Nuestros ejecutivos son muy buscados por la versatilidad que tienen, por la capacidad de poder manejar una compañía en plena prosperidad y saber adaptarse, también, a una crisis. El que no es flexible tiene algo que debe trabajar y algo de qué preocuparse. La flexibilidad no se puede compensar con otras fortalezas porque es una condición básica que piden las empresas hoy en día, ya que a uno le puede tocar ir a desempeñarse en otro país, cambiar de área, de jefe, etcétera”, explica. Y agrega: “La capacidad de adaptación y la de comunicación (la relación interpersonal, el modo en que uno se relaciona con el resto, porque cada vez más se trabaja junto a otros colegas, ya sean compatriotas o extranjeros) atraviesan todos los puestos y rubros”. Pascuali reflexiona sobre el origen de la flexibilidad: “Los argentinos solemos ser bastantes flexibles. Nos adaptamos; es algo cultural. Estamos acostumbrados a pasar de la abundancia a no tener nada y a volver a empezar. En líneas generales, los jóvenes son más flexibles que los más grandes. El estudio también tiene mucho que ver. Hay un gran número de carreras más tradicionales, rígidas, que forman con más estructuras que otras. Quizás a la gente que sigue esas carreras el cambio le cueste más, así como a los mayores de 40 o 50 años. Sin embargo, todo eso está cambiando en las generaciones más jóvenes y el tema está instalado”.

Rodolfo Salas, experto en liderazgo y estrategia, aporta otro punto de vista al debate. Considera que la flexibilidad es un componente fundamental para lograr un buen ambiente laboral. “La flexibilidad es la libertad que sienten los empleados para innovar sin inconvenientes. Este es uno de los factores primordiales que influyen en el ambiente laboral de la empresa. Los empleados tratan a los clientes de la misma forma en que la empresa trata a los empleados. Entonces, un buen clima organizacional afectará los resultados del negocio”. Salas concluye: “Si bien la apertura al cambio es positiva, el líder debe ser fiel a un conjunto de valores fundamentales que son el sustento del verdadero ejercicio de liderazgo, como la integridad, el respeto por el individuo, la calidad de los productos y los clientes”.

Alejandro Formanchuk, presidente de la Asociación Argentina de Comunicación Interna y director de Formanchuk & Asociados, se suma a la discusión y advierte que no siempre los cambios son buenos. “Por un lado, estar abierto a los cambios y ser adaptable puede ser algo bueno, incluso necesario e inevitable. Pero, por otro lado, una persona muy flexible puede jugar en contra porque también se requiere que alguien se resista a los cambios, que encuentre el pelo en el huevo, que demande esfuerzo convencerlo de la necesidad de cambiar, y no que simplemente diga ‘sí’”. Para terminar, afirma: “En términos sociológicos, cuando el cambio sucede, es necesario también que haya empleados que sostengan ese cambio y generen estabilidad. El cambio necesita no cambiar, al menos durante un tiempo, para que pueda construirse. En caso contrario, todos estaríamos a cada hora abiertos a cambios, flexibles a cualquier volantazo y dispuestos a rehacer todo cada vez que alguien nos lo propone. Por eso, más que personas abiertas al cambio, considero que lo mejor es personas con sentido crítico, que no sean ‘cabezas duras’ y no se aferren a recetas porque sí, pero que tampoco vanaglorien lo nuevo solo porque es nuevo”.

María Alvarado (meryalvarado@yahoo.com).

Fuente: Nueva. La revista del interior.

martes, febrero 08, 2011

¿Cómo es posible que las empresas se hayan desprendido de tanto talento?

Las empresas apuestan por su talento y son las primeras que, en sus discursos multitudinarios, apuestan por un valor clave, sin embargo, esas afirmaciones no van siempre acompañadas de hechos que demuestren esa realidad.

Si no fuera así, ¿cómo es posible que las empresas se hayan desprendido de tanto talento? Ocurre por una falta de previsión en la gran mayoría de las ocasiones, que conlleva tomar decisiones precipitadas donde priman criterios que no se corresponden con la productividad ni a las aportaciones que realiza cada trabajador. Determinados responsables entienden la valía con la aceptación y el respeto a sus decisiones y ordenes por encima de todo. Con ello, las personas con iniciativa, espíritu crítico y ganas de aportar suelen chocar con este tipo de jefes que les ven como una amenaza.

En las compañías deben primar perfiles de todo tipo, donde unas personas se complementen con las otras, aportando diversos parámetros y capacidades.

Las compañías, a la hora de seleccionar, siguen utilizando de forma mayoritaria las herramientas tradicionales, sin dar una oportunidad a las nuevas aplicaciones 2.0 que pueden darnos, en tiempo real, información sobre las competencias, logros y capacidades de una persona. Por ejemplo, por lo que dice o cuenta en su blog, en determinados foros de redes profesionales, etc. La selección del talento sigue basándose en lo que ponemos en un papel y lo que contamos en una entrevista.

Los seleccionadores deben de primar más en las entrevistas de trabajo las dificultades con las que se ha encontrado cada persona en sus experiencias laborales, como las ha resuelto, logros alcanzados, aspiraciones, necesidades, etc., para ver cómo encaja todo eso con el perfil requerido, con la filosofía de la compañía y con el equipo en el que se integrará. Es un gran error buscar a personas iguales para el mismo equipo de trabajo porque eso limita las aportaciones de otros puntos de vista.

Si lo que de verdad prima para las empresas son las personas y su talento por encima de todo, ¿por qué las personas mayores de 50 años están siendo apartadas del mercado laboral? Hasta hace poco, eran totalmente adecuadas para el mercado y aportaban valor. Sin embargo, ¿cómo es que las personas jóvenes formadas sin experiencia también sufren dificultades serias para acceder al mercado laboral? La verdad es que esta situación es totalmente incoherente y a uno le surge la pregunta:

¿Qué tipo de perfil buscan ahora las empresas?

Muchas no lo tienen claro porque buscan personas con 5 años de experiencia menores de 25 años o buscan gente con una trayectoria en un puesto similar superior a 15 años, pero a la vez, menores de 40 años y esto no es real ni justo.

Otra realidad es que las empresas necesitan unos perfiles profesionales especializados que no están siendo provistos por el sistema educativo español en sus múltiples niveles. Simplemente es incoherente ver como el sector de la construcción está en grave crisis pero al mismo tiempo, se ofrece múltiple formación para los oficios relacionados con este sector dentro de los planes vigente de formación para el empleo. ¿Qué posibilidades reales de colocación tienen las personas que se forman en este tipo de profesiones hoy en día?

Por otro lado, las compañías se quejan de una falta de valores entre sus personas así como de una carencia de compromiso, sin embargo, ¿qué hacen las empresas por potenciar el compromiso de sus personas? ¿Cómo van a potenciar las personas los valores colectivos si cada vez son más individualistas? ¿Las organizaciones limitan el desarrollo de sus personas? ¿Se castiga el error porque se pretende que el éxito sea a la primera con escasa práctica?

Las empresas deben ser globales y eso requiere una transformación y cambio de sus personas y de su forma de pensar. No podemos estar constantemente diciendo que las compañías deben cambiar desde arriba y gastar mucho dinero en formaciones para sus cúpulas, pretendiendo que recibiendo unos cursos ya cambien por si solos, sin pretender hacer nada para conseguirlo y sin querer cambiar.

No olvidemos que la formación es un medio que, para conseguir su fin, debe partir del cambio, del querer personal de cada persona. No podemos pretender que las cosas cambien si no hacemos algo diferente que nos haga poder obtener resultados diferentes.

Las personas son el valor seguro que diferencia a las compañías mediocres de las grandes compañías y debemos aprender de las empresas que no tienen rotación ni en los momentos de bonanza ni en los de recesión porque dan protagonismo a sus trabajadores, haciéndoles responsables de sus trabajo y permitiéndoles ser parte importante en la vida corporativa en sus diversas facetas.

Constantemente se nos lanzan mensajes de que escasea el talento en las empresas, sin embargo, pienso que también no se tiene la visión necesaria par saberlo detectar en determinadas ocasiones.

Si nos preguntamos que qué entendemos por talento, comprobaremos que no existe unanimidad objetiva de criterio porque es algo que se conforma con muchas percepciones subjetivas y vivencias personales que arrastramos con nosotros aunque no queramos.

Las empresas deben de ser coherentes con lo que dicen y demostrarlo en su día a día porque si ellas son las primeras que no tienen ética profesional, ¿cómo pueden pretender que las personas que pueden formar parte de ellas la tengan?

lunes, febrero 07, 2011

Los límites éticos del networking

¿Quién no ha buscado algún contacto para favorecer su carrera o ha entregado tarjetas de visita en fiestas? ¿Existe una dimensión ética en estos comportamientos? En “The Practice of Networking: An Ethical Approach” (La práctica del networking: un enfoque ético), publicado en el Journal of Business Ethics, el profesor del IESE Domènec Melé afirma que el networking empresarial puede ser virtuoso, pero solo bajo ciertas condiciones.

El autor pasa revista a las teorías existentes sobre el networking, un término que hace referencia a las estructuras sociales compuestas por “nodos” o actores, que pueden ser tanto individuos como organizaciones, y “díadas”, que son el vínculo entre ellos.

Las redes resultan esenciales en los negocios, ya que la coordinación de la vida económica y social no solo depende de los mercados y las jerarquías, sino también de los lazos interpersonales. Desde el estatus relativo de los actores hasta la fuerza del vínculo existente entre los miembros de la red conforman la naturaleza de estas relaciones.

Los actores pueden usar estos atributos de forma responsable, pero también pueden aprovecharse de ellos, como cuando los actores con un estatus superior abusan de su posición y poder.

La manera correcta de utilizar los contactos

El uso de las relaciones por parte de los actores depende en gran medida del tipo de networking que practican.

Aristóteles describió tres tipos de relaciones: por utilidad, por placer y por auténtica amistad. Partiendo de este planteamiento podemos determinar tres tipos de motivaciones que sustentan el networking empresarial: motivaciones utilitarias, para obtener beneficios, como dinero o poder; motivaciones emocionales, para disfrutar de las interacciones, y motivaciones virtuosas, para cubrir las necesidades de otras personas por una causa noble.

El último tipo de networking es el único plenamente ético, pero este tipo de motivación moral puede ser compatible con los otros dos tipos, siempre que los actores con intenciones utilitarias o emocionales sean capaces de dar lo mismo o incluso más de lo que reciben a cambio.

No se puede determinar con precisión lo que convierte el networking en “virtuoso”, pero el profesor Melé detalla algunos elementos esenciales:

Actuar con buena fe. Las intenciones deben ser sinceras. Es aceptable que los actores se unan a una red para lograr beneficios empresariales, pero siempre que sean justos con todos. Además, la red en sí debe tener unos objetivos honestos y sus actividades deben ser éticas.

Compartir de forma equitativa. Los actores tienen que compartir información, conocimientos o recursos, pero también beneficiarse de los que los demás aportan.

Usar el poder correctamente. Siempre habrá algunos actores más poderosos que otros, pero solamente deberían utilizar este poder para beneficiar la red.

Cuando se cruzan los límites

El autor describe algunas conductas inapropiadas que se dan con frecuencia y que incluyen:

Actuar con mala fe. A veces hay gente que se une a una red con la única intención de aprovecharse de los demás o de engañarles. Estos motivos son el círculo vicioso que puede comportar un abuso de confianza similar al de Bernie Madoff, que fue condenado a 150 años de prisión por su gran estafa piramidal.

Hacer un mal uso del poder. Los actores más poderosos de una red pueden sacar partido de su posición de forma que otros salgan perjudicados. Por ejemplo, Facebook recibió duras críticas por su polémico sistema de publicidad Beacon, que hace un seguimiento de las actividades de los usuarios en Internet (incluso después de cerrar su sesión) y envía a los servidores de Facebook datos relacionados con la compra de productos, el registro de servicios y artículos incluidos en wish lists (listas de deseos) de otros sitios web.

Nepotismo. Domènec Melé recurre al ejemplo de la administración presidencial de Harry S. Truman en Estados Unidos para mostrar cómo un actor puede abusar de su poder para favorecer a ciertos individuos a expensas de otros que están fuera de la red.

Según el autor, un enfoque virtuoso del networking resulta fundamental para generar confianza, un principio básico de toda relación empresarial armoniosa.

Esta confianza hace posible que los actores adquieran conocimientos, información y habilidades de los demás. Esto pone a prueba la fiabilidad de un actor y permite forjar una buena reputación, lo que a su vez se traduce en relaciones empresariales sostenibles que resisten el paso del tiempo. Por tanto, un enfoque ético del networking ofrece muy buenos resultados.

domingo, febrero 06, 2011

Cómo hacer un plan de formación eficaz

La mayoría de los autores coinciden en que un plan de formación debe realizarse a partir de las necesidades. Afirmación que es adecuada y comparto. Sin embargo, en la mayoría de los casos, no queda en claro el mejor camino para determinarlas.

Los usos y costumbres más frecuentes indican que las necesidades se recolectan a través de la opinión de los jefes; compartimos esta postura. También se podría decir, de manera acertada, que la detección de necesidades surge de la adecuación persona-puesto. Ambas afirmaciones son correctas, pero pueden ser insuficientes.

Por lo tanto, el método, sumamente difundido, de preguntar a los jefes sobre las necesidades de formación de sus colaboradores, si bien es una buena práctica puede originar desajustes e incluir una visión poco objetiva de los jefes al respecto, quienes pueden percibir algo que no sea estrictamente la realidad y/o lo necesario para ese colaborador y para ese momento de la organización.

Otro problema frecuente, es que los jefes responden con premura estas encuestas y las necesidades expresadas no representan aquello realmente necesario. Las respuestas suelen incluir conocimientos y competencias que siempre es bueno reforzar o mejorar, pero que no necesariamente representan aquello que el colaborador necesita para tener un desempeño exitoso en su puesto de trabajo.

Por lo tanto, es posible confeccionar un plan de formación en base a este tipo de información, pero se corre el riesgo de no responder a la estrategia organizacional. En nuestra opinión, la detección de necesidades para la confección de un Plan de formación debe partir, en todos los casos, de los planes estratégicos de la organización, de este modo será eficaz.

En un breve resumen debieran contemplarse al mismo tiempo: 1°) los planes estratégicos, 2°) los requerimientos del puesto de trabajo y, eventualmente, 3°) las brechas en relación al mismo. Considerando estos tres elementos de manera conjunta se podrá determinar de manera más asertiva las necesidades de la organización.

Uno de los roles del área de Recursos Humanos es trabajar para que la organización en su conjunto obtenga los objetivos estratégicos que se haya planteado. Desde esta perspectiva y en relación con Formación, se puede pasar de la confección de un plan de formación a diseñar un Modelo organizacional de formación.

¿Qué implica un Modelo organizacional de formación?

Llevar a cabo un conjunto de pasos y actividades estructuradas que permitan asegurar que las actividades a impartirse se relacionen con los planes estratégicos de la organización. En el mismo se pueden identificar las siguientes etapas:

1) Necesidades. A partir de la Visión de la organización. La formación debe ser planificada para alcanzar la Estrategia. Esta etapa incluye la fijación de prioridades y la separación de las actividades formativas en conocimientos y competencias.

2) Diseño. Las buenas prácticas indican que hay que diferenciar entre el diseño de la capacitación y quién la imparte. Ambos son importantes, pero deben ser considerados por separado.

3) Implementación. La implementación del plan de formación debe ser objeto de control y seguimiento.

4) Evaluación de resultados. Los indicadores para medir el resultado deben ser definidos en el momento de la confección del plan de formación. A su vez debe medirse la eficacia tanto del diseño como de los instructores.

5) Auditoría. En la actualidad se entiende que todos los procesos de Recursos Humanos deben ser auditados, por esta razón como paso 5 del Modelo organizacional de formación y a modo de culminación del mismo, se ha incluido la auditoría del mismo. La auditoría puede ser externa o bien interna. En esta última variante una organización puede contar con un área de auditoría interna para los distintos subsistemas de Recursos Humanos, en especial: Selección, Formación, Desempeño y Desarrollo.

Martha Alles. Presidenta de Martha Alles Capital Humano. Autora de más de 40 libros de su especialidad.