Experiencias

Rodolfo Salas: Facilitador y potenciador sobre conocimientos de liderazgo, estrategia, marketing y gestión de los negocios.

Fortalezas: Dirigir, inspirar e integrar a otros con una gran energía, Aceptar cambios de forma positiva, Desarrollar relaciones con otros, Ser más visible y Tener un alto grado de compromiso.

sábado, abril 16, 2022

Las palabras importan: consejos para impulsar las comunicaciones de liderazgo

Shutterstock

En este post comparto mi visión sobre la importancia de las habilidades comunicativas para un líder y algunos tips que me ayudan a representar a la empresa ante diferentes públicos.

Hay una frase famosa: " Eres lo que comes". Me parece que todo libro sobre administración y cooperación con los empleados debería comenzar con las palabras: "Eres lo que dices". Continuando con la analogía, " Tu negocio mira el camino” tú lo presentas. A medida que avanzaba mi carrera, comencé a tomar nota de la importancia de las habilidades de comunicación del liderazgo, ya que comenzaron a influir no solo en la productividad de los equipos a mi cargo, sino también en el desarrollo del negocio en general. En este post comparto mi visión sobre la importancia de las habilidades comunicativas para un líder y algunos tips que me ayudan a representar a la empresa ante diferentes públicos.

Por qué todo líder necesita mejorar sus habilidades de comunicación

A medida que crezca su negocio, se enfrentará a la necesidad de dar comentarios y entrevistas, hablar en nombre de la empresa y comunicarse con los socios muchas veces. A partir de este punto, el éxito de tu negocio depende de cómo te comuniques con tu audiencia. 

Las personas necesitan a las personas, por lo que el público asocia las empresas y sus productos con los representantes de las empresas, incluso cuando los representantes evitan la publicidad. Los líderes también transmiten los valores de la empresa, influyendo en la percepción pública del negocio. 

Al mismo tiempo, la responsabilidad crece en consecuencia: el futuro del negocio depende de lo que digan los líderes de la empresa. Las palabras se propagan a todos los rincones del mundo en segundos, por lo que debe controlar cuidadosamente lo que dice junto con dónde y cómo lo dice. En este punto, debes aprender a controlar tus emociones y perfeccionar tus habilidades de comunicación pública.

Cómo me di cuenta de que era hora de mejorar mis habilidades de comunicación

A medida que el negocio se ha desarrollado a nivel internacional, y desde que me convertí en co-CEO de Parimatch Tech , la comunicación ha crecido significativamente. Como socio, solo solía comentar públicamente sobre una gama bastante limitada de cuestiones legales. 

Pero ahora participo en negociaciones con socios, reguladores, representantes gubernamentales y representantes del sector de TI del país en eventos como Web Summit y doy múltiples entrevistas a periodistas. En un momento, se estaban llevando a cabo tantas negociaciones importantes que sentí la necesidad de mejorar la forma en que me comunicaba con diferentes audiencias.

Consejos para comunicar pensamientos justo en el objetivo

No, no soy el tipo de persona que puede inspirar a sus colegas a mover montañas o lanzar naves espaciales con solo unas pocas palabras bien escogidas. Pero sigo algunos trucos y consejos que me ayudan a comunicarme con las personas y transmitir los valores del negocio a nuestros socios con mayor precisión. Aquí hay algunos consejos que he formulado a lo largo del camino.

Nunca es tarde para aprender de los profesionales

Si queremos aprender a conducir, vamos a una autoescuela. Las habilidades de comunicación se desarrollan utilizando el mismo enfoque. Debo admitir que no entreno regularmente con un mentor. Sin embargo, me entreno periódicamente para desarrollar habilidades para hablar en público. Además, cuando me preparo para conferencias o reuniones importantes, ensayo en privado y practico mi discurso con un mentor para hablar en público. Nunca es tarde para aprender.

El humor es una herramienta delicada

El humor ayuda a “romper el hielo”, pero es importante saber cuándo usarlo. El humor existe en una situación de comprensión profunda del contexto general. Cuando los contextos son sorprendentemente diferentes, la gente no entiende el chiste, y eso crea distancia. 

He decidido no hacer bromas cuando los contextos son demasiado diferentes. Piensa en los componentes: la misma organización, el mismo idioma, la misma geografía, la misma edad, el mismo género, los mismos intereses, la misma cultura, etc. Cuantos más puntos no coincidan, menos probable es que la broma sea una buena idea.

Pero cuando se tiene confianza en conocer el contexto y comprender la cultura, hacer bromas con personas de otras organizaciones y culturas ayuda a generar confianza rápidamente. Una broma siempre conlleva el riesgo de ser malinterpretada, pero atravesar este riesgo juntos, genera confianza.

No tengas miedo de ser tú mismo

 Esto es vital para ganarse la confianza de la audiencia porque es difícil empatizar con alguien que es “perfecto”. Y donde no hay empatía, no hay confianza. 

Es útil aceptar sus fracasos pasados como una parte esencial del viaje, reconocerlos y aprender las lecciones. Comparte tus fracasos con tu audiencia y la gente confiará más en ti. 

La inmediatez, la honestidad y el ser uno mismo son atributos esenciales para un líder que quiere ganarse la confianza. Mostrar debilidad está permitido y, a veces, es necesario, pero hágalo con prudencia y solo cuando sea apropiado.

Trate de evitar la trampa del vacío de información

Dado que usted es el jefe, puede imaginar que sus oyentes se aferran a cada una de sus palabras. Pero eso no es necesariamente así. 

Usar en exceso la jerga corporativa y los clichés, adoptar un tono formal, dar respuestas evasivas a las preguntas y hacer tediosas presentaciones de texto a partir de discursos escritos en papel son formas seguras de perder a su audiencia en el aburrimiento, el escepticismo y posiblemente el sueño. Este enfoque no inspira ni convence a nadie. 

Para evitar estas trampas, recopile comentarios o pídales a las personas que compartan lo que se llevaron de su presentación. Te sorprenderá, pero en un tercio de los casos, las personas te dicen algo completamente diferente de lo que les dijiste; esta es una señal clara de que no lograste transmitir la idea. Analice siempre estos casos, busque sus errores de comunicación y obtenga comentarios de personas de confianza.

La lengua puede mentir, pero el cuerpo no

Antes de que abras la boca, el resto de tu cuerpo ya ha comenzado a hablar por ti: expresiones faciales, gestos y miradas. El cuerpo no siempre sigue a la lengua, e incluso el entrenamiento actoral no te ayudará a engañar a una audiencia atenta. El lenguaje corporal es algo a tener en cuenta, especialmente si tienes algo que ocultar

Los errores son el mejor maestro

Todo el mundo los hace, incluso los mejores de nosotros. Por eso estudio las áreas de mis comunicaciones que mis oyentes malinterpretan y me concentro en ellas. Para encontrar las áreas problemáticas, debe controlar las reacciones de las personas a sus palabras y aprender a leer las señales no verbales de irritación o pérdida de atención.

Unas pocas palabras en conclusión

La comunicación de liderazgo debe involucrar al oyente, involucrarlo en la visión, generar confianza, inspirar confianza y energizar. Para atraer a los mejores especialistas, debe convencerlos de que sería mejor que trabajaran con usted. 

Además de proporcionar una visión clara de la interacción, el compromiso también ayuda. Hay una fórmula para generar compromiso: sé tú mismo, sé honesto, demuestra tus logros pasados y presenta una estrategia para el futuro. 

Como con cualquier habilidad, la comunicación efectiva requiere práctica. Practique, obtenga comentarios y siga trabajando en ello; esto tendrá un impacto positivo no solo en su negocio sino también en su vida personal.

Este artículo fue traducido de nuestra edición en inglés utilizando tecnologías de IA. Pueden existir errores debido a este proceso. Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Maksym Liashko 


martes, abril 12, 2022

5 consejos que te ayudarán a mejorar tu economía personal

Cinco consejos simples que te ayudarán a llevar el control de tus finanzas personales y no vivir eternamente agobiado...


DRAKULA IMAGES | Getty Images

Como emprendedores debemos cumplir con varias tareas, estar pendientes de todas las situaciones laborales, cotidianas, noticias, novedades, etc., y no decir, también esta nuestra vida personal. Un emprendedor debe de ser multifuncional, casi nunca se tiene un respiro y más cuando está iniciando su negocio. 

Es muy común que en este punto estemos sacando de nuestra cuenta personal para construir el futuro de la empresa que estamos creando, aunque nuestro bolsillo este financiando tan anhelado proyecto debemos tener un manejo limpio de nuestras finanzas personales. 

Hoy queremos darte a conocer cinco tips que de seguro te ayudarán a asegurar tus finanzas personales y que no te ahogues en deudas, estrés y que todo te llegue al abandono de las responsabilidades en casa.

1) Edúcate

Debes comenzar aprender sobre finanzas personales, crea más conocimiento acerca de este tema, está es la mejor manera de crear confianza para administrar de manera correcta tu dinero y tener un deposito que te sacará de apuros.

2) Revisa tu estado de crédito con regularidad

Debes conocer tu historial crediticia y siempre tenerla presente, este es un archivo que habla de ti y de cómo administras el dinero. Básicamente esto les dice a los prestamistas que tan riesgoso eres y basado en esto toman decisiones de darte un préstamo o no. Haz que tu historial crediticio sea implacable, esto dará una buena imagen de ti y a futuro puede salvarte a ti o a tu negocio.

3) Elabora un presupuesto

Elabora un plan, un presupuesto de tus finanzas, esto te ayudara a monitorear tus ingresos y tus gastos mensuales, puedes ayudarte de herramientas digitales como apps o vuelve a la vieja escuela con un documento de Excel. Asegúrate de que no te estés gastando más de los que ganas y que puedes ahorrar para desarrollar tus metas.

4) Paga tus deudas

Hazte a la meta de pagar tus deudas lo antes posible, empieza por crear una lista de todas tus deudas, incluye un avance actual de tus ingresos, el pago mínimo que debes realizar mensualmente y la tasa de interés de casa deuda.

Luego de tener toda esta información lista determina cuánto dinero le puedes añadir a los pagos de tu deuda. No está de más que realices investigaciones sobre estrategias para reducir las deudas y es importante que tengas un ahorro para las emergencias.

5) Construye tu plan de ahorro

Es importante que tengas ese comodín como plan B, hazte a la meta de ahorrar por un año, comienza a invertir en algo que después devuelva tus ahorros con un poco más de dinero. Hay tantas estrategias para asegurar nuestro dinero, solo debes busca la que mejor se acomode a ti y a tus necesidades. 

Ya conoces 5 estrategias efectivas para hacer un buen uso de tus finanzas personales y te aconsejo tratar, en la medida de los posible, de tener separada tu cuenta personal con la cuenta de tu negocio. 

(Agradecemos a SoyEmprendedor el habernos proporcionado este texto).

Julian Tabares

lunes, abril 11, 2022

El arte de la ‘reduflación’: cómo las empresas dan menos producto por el mismo precio

La escalada inflacionaria impulsa a buscar fórmulas para disimular el encarecimiento de las compras.

Un hombre hace la compra en un supermercado del Reino Unido.

Las bolsas de Doritos se han convertido en uno de los símbolos de una poca conocida estrategia comercial utilizada para disimular el encarecimiento de los productos. Se llama reduflación y consiste en poner menos cantidad de la habitual en un envase sin alterar el precio de venta. En el caso de Doritos, cinco nachos menos en cada paquete. 

Este cambio suele pasar desapercibido por la gran mayoría de los consumidores, que no están tan pendientes de si un paquete de galletitas tiene 25 gramos menos, pero sí suelen darse cuenta de si pagan más por él al pasar por caja. Se trata de una táctica legal, siempre y cuando las empresas reflejen la nueva cantidad en los envases, y suele emplearse en épocas de crisis económica o en tiempos inflacionarios como los actuales. 

La escalada de precios está siendo generalizada —el IPC se disparó hasta el 9,8% en marzo en España, el mayor registro desde 1985, y también sube en la zona euro y Estados Unidos— y las empresas toman medidas para tratar de mantener los márgenes sin encarecer los productos para no perder clientes. Una opción posible para bajar costos, que se han multiplicado por la energía, es reformular el producto con ingredientes más baratos.

Pero en principio es más fácil reducir la cantidad, como en el caso de Doritos, como admitió la empresa al medio digital QuartzUnilever también ha reconocido que tiene en cuenta este tipo de estrategia (las botellas de gel Dove han pasado de 24 a 22 onzas en Estados Unidos) y el gigante General Mills (Cheerios) adopta cuando lo cree necesario medidas similares. 

En España, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha detectado varios casos. Un 7% de los 238 productos analizados en octubre para los controles de precios que realiza periódicamente han reducido su tamaño. “La táctica ha sido empleada por Pescanova (en los lomos de merluza), Danone (cinco gramos menos en un yogur), Gallo, Cola-Cao y Tulipán, y recientemente hemos visto también un par de casos en Revilla y Campofrío”, explica su portavoz Enrique García. Son pequeñas diferencias de tamaño, cuenta, como poner 10 gramos menos de chorizo en el envase y seguir vendiéndolo a un euro.

En el caso de Pescanova, la OCU afirma en su estudio: “Podría parecer que el precio medio del paquete de lomos de merluza ha bajado un 7,1% respecto a 2020. Pero si se tiene en cuenta la reducción de peso, que ha sido del 10%, en realidad ha subido un 3,2%”. Fuentes del grupo pesquero afirman que el cambio en el tamaño no tiene nada que ver con la inflación, ya que el producto de 360 gramos salió a la venta en septiembre de 2020, cuando el IPC estaba en niveles bajos, y se dejó de vender el de 400 gramos en los supermercados. La empresa añade que adapta sus formatos a sus consumidores y que en enero, por ejemplo, sacó a la venta varias referencias con descuento. 

Cambiar el tamaño de los productos (táctica en inglés llamada shrinkflation, una combinación de las palabras reducir e inflación) es legal. Al formar parte de su estrategia interna, muchas empresas se reservan dar detalles sobre su política de precios. En ocasiones, estos cambios en los envasados o las cantidades se argumentan diciendo que se reducen los tamaños para eliminar calorías, o que responden a una decisión comercial por las modificaciones en los hábitos de consumo, en la demanda del cliente.

Lo cierto es que es difícil, entre los millones de marcas que hay en el mercado, saber hasta qué punto se recurre a estas prácticas. “Creemos que obedece a un entorno de subidas de precios, con el objetivo de hacerlas menos visibles al consumidor, porque en un momento inflacionario como este el usuario castiga lo que aprecia que sube”, añade García. 

La inercia y la rapidez tienen un peso importante a la hora de hacer la compra: el 70% de las decisiones se toman en dos segundos. Y, aunque los usuarios son más sensibles a las variaciones de precio, no suelen estar al tanto de lo que pesan los productos envasados que compran. 

En el caso de un litro de leche, o dos litros de refresco, la cantidad está más clara. Pero en otros productos empaquetados como una bolsa de macarrones o un chocolate, llevar la cuenta de los gramos no suele ser lo habitual.

“Hay productos en los que es más difícil darse cuenta, por ejemplo, si me fijo en un envase de humus de 220 gramos, en realidad no sé si hace una semana tenía 240, lo mismo pasa con un chocolate, si es un poco más corto que antes”, explica Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía de IE University. “Reducir la cantidad puede ser una estrategia defensiva ante el aumento de costos”, añade el experto. 

¿Puede tratarse en algún caso de una práctica engañosa? Fuentes del Ministerio de Consumo indican que la vigilancia para detectar si se producen irregularidades en el sector depende en España de las comunidades autónomas y que no les ha llegado ninguna denuncia al respecto. Por otra parte, el efecto en el cálculo del IPC no tiene por qué verse afectado por esta alteración de los tamaños, dado que el Instituto Nacional de Estadística tiene en cuenta el precio por cantidad para calcular el índice.

Grandes raciones

Jugar con las cantidades no siempre es para reducirlas. “Hace unos años hablábamos de la estrategia de dar grandes cantidades de producto y ahora es lo contrario”, recuerda Martínez Lázaro. El objetivo entonces era incentivar que se compraran paquetes de mayor tamaño, aunque luego se quedaran durante meses en la despensa. La reduflación no es nueva y a veces no solo se refiere a cantidades concretas de un envase, sino también a servicios que se prestan o al tamaño de las raciones. 

En muchas ocasiones las empresas llevan a cabo este tipo de procesos para poder mantener su margen de beneficios o, al menos, para no disminuirlos. Uno de los casos más conocidos es de 1987, cuando American Airlines redujo una unidad de la cantidad de aceitunas que servía en las comidas de sus vuelos y consiguió ahorrarse 40.000 dólares. 

Hace 30 años, solo los consumidores más perspicaces se daban cuenta, mientras que en la actualidad se comparte más información en internet. En la red social Reddit por ejemplo, el grupo Shrinkflation cuenta con 21.000 miembros, que publican fotos del antes y el después de productos que han menguado.

Los estudios que hay sobre el tema son escasos. Destaca uno realizado por la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido, entre enero de 2012 y junio de 2017, en el que detectaron variaciones en azúcar, mermelada, siropes, chocolates y la confitería procesada. Reducir los tamaños tampoco es siempre fácil. Tiene que compensar a la empresa, porque requiere en ocasiones cambios en el envasado o adaptar las máquinas.

 Además, a veces puede resultar menos polémico subir los precios directamente. Fue el caso de Toblerone. Su fabricante, la compañía Mondelez, provocó un disgusto a los consumidores al poner más espacio entre los picos de los populares chocolates para reducir su peso y costos de producción. En 2017 se enfrentó a una demanda y tuvo que rectificar y volver a su forma anterior.

Cristina Galindo Fuente: El País




domingo, abril 10, 2022

¿Somos buena gente? Libros para sobrellevar mejor la lluvia de pálidas


El historiador y escritor holandés Rutger Bregman, autor del libro "Dignos de ser humanos: Una nueva perspectiva histórica de la humanidad". Roberto Ricciuti - Getty Images 

Nochecita después de una jornada laboral intensa y estresante. Qué mejor que un poco de zapping para despejar la mente, que arranca por un recorrido por los canales nacionales de noticias: “Al borde del caos social, político y económico, todos peleados con todos”. Mejor pasar a los canales de afuera, que tienen otro tono: “Recrudece la guerra en Ucrania: un misil impactó en una maternidad de Kiev”. Seguimos de largo a National Geographic (un documental no pude fallar como plan de evasión): “Apocalipsis climático: se derriten los polos y no hay retorno”. 

Para no tirarnos como lemmings al acantilado después del bombardeo de pálidas que llega con cada resumen de noticias que consumimos por estos días, hay algunas opciones. Una es sumergirse en la literatura no ficción de optimismo, que tiene varios exponentes con una misión en común: convencernos de que, a pesar de todas las señales distópicas, el mundo está cada vez mejor (y continuará mejorando). Para lograrlo, estos autores no apelan a voluntarismo ni a frases vacías de autoayuda, sino que se apoyan en miles de estudios científicos y estadísticas (de disciplinas que van de la economía a la psicología, pasando por la biología evolucionista, la historia, la antropología y otras) que corroboran esta hipótesis. 

El más famoso de los escritores de esta lista es Steven Pinker (entrevistado en exclusiva para esta sección hace dos meses), quien en sus best sellers como En Defensa de la Ilustración (Paidós, 2018) detalla indicadores que muestran mejoras indiscutibles en variables como la calidad de vida, el conocimiento, la democracia y la felicidad. Que, según Pinker, se lograron gracias a los valores claves de la ilustración: razón, ciencia y humanismo. Doce años antes, Johan Norberg, escritor e historiador sueco, había sido un pionero en este género con Progreso: 10 razones para mirar el futuro con optimismo (Deusto, 2006).

Suecia parece ser un país propenso a ver la mitad llena del vaso: otro de los grandes autores de esta línea es el médico de Upsala Hans Rosling (fallecido en 2017), quien en Factfulness: Diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo y porqué las cosas están mejor de lo que pensamos describe distintos “instintos” (en economía del comportamiento serían “sesgos”) que nos engañan sobre la realidad. Entre ellos, el “instinto de la negatividad”, el de la generalización, el de la culpabilidad (mejor buscar causas que villanos, o sistemas en vez de héroes), o el del destino (tendemos a no notar los cambios graduales y sus afectos acumulativos). 

Pero la estrella emergente en el firmamento de la no ficción de optimismo es Rutger Bregman, un joven historiador holandés y columnista de varios medios (The Guardian y BBC, entre otros), quien en 2020, cuando comenzaba a avanzar la pandemia, publicó un libro de enorme repercusión: Dignos de ser humanos: Una nueva perspectiva histórica de la Humanidad (Anagrama). Si Pinker, Rosling y Norberg ponen foco en indicadores de contexto para enfatizar la mejora, Bregman pone énfasis en demostrar que la mayoría de las personas, al final del día, somos “buena gente”. En promedio, bastante mejores de lo que pensamos.

Bregman ya había comenzado a desarrollar su idea en su libro anterior, Utopía para realistas (Salamandra, 2014) en el cual defendía la renta básica universal, la semana laboral de 15 horas y la libre circulación de migrantes por las fronteras. Para respaldar estas tres ideas el historiador se basa en una condición optimista de la naturaleza humana. “Para ser claros: esto no es un sermón sobre lo buenos que somos, obviamente no somos ángeles. Somos criaturas complejas, con lados buenos o malos. El punto es que, especialmente cuando nos golpea una crisis, tenemos una preferencia marcada por el lado bueno”, argumenta. 

En materia económica, el libro apela a los estudios de Robert Frank, que muestran que la mayoría de las personas se comportan con menos egoísmo que los que predicen los modelos microeconómicos tradicionales. Y cita un famoso trabajo del economista Joseph Henrich, quien 20 años atrás recorrió 15 comunidades en los cinco continentes para concluir que las características del “Homo-Economicus” solo existen en los libros de texto. El capítulo 3 del libro habla de hecho del “ascenso del Hombre-cachorro” (“Homo-puppy”) para remarcar esta diferencia entre lobos y perros domesticados, con una presencia de altruismo mucho más elevada que lo que predicen los modelos económicos convencionales. 

Bregman dedica decenas de páginas a destrozar narrativas que amplificaron lo peor de la naturaleza humana, como los experimentos de la prisión de Stanford o de Milgram, o como al asesinato de Kitty Genovese, que se usa para ilustrar el “efecto transeúnte”, por el cual la mayoría de las personas –supuestamente– no se involucran cuando advierten que otro está pasando por una situación dramática. Y que estuvieron repletos de falsedades: Genovese, que fue apuñalada, murió en los brazos de un vecino que la fue a socorrer. Esto es lo mejor del libro de Bregman. Otro punto interesante es que no es un tecno-utópico: su visión optimista sobre el futuro de la humanidad no depende de avances tecnológicos. Al contrario, detesta a los empresarios de Silicon Valley, que según él crean riqueza… para las empresas del valle, a la vez que motorizan el consumo desenfrenado que acelera el cambio climático.

La parte más débil del texto es que, como toda la literatura de no ficción con alguna “teoría del todo”, hace una selección sesgada de los puntos que contribuyen a su hipótesis, y aborda muchas áreas de manera simplificada y liviana. ¿Sobreviven las visiones optimistas de Pinker, Rosling, Norberg y Bregman a la pandemia y a Ucrania? Todo hace pensar que sí. Luego del inicio caótico con acumulación de papel higiénico y sálvese quien pueda del Covid, la historia de las vacunas en tiempo récord y la tecnología de ADN mensajero es miel para los oídos de estos autores. Y los costos enormes para Putin (en de una tendencia global indiscutible en la que cada vez hay menos guerras), también. Por más que lo intente desmentir el zapping azaroso de la TV de la nochecita del primer párrafo.

Sebastián Campanario


viernes, abril 08, 2022

Los 12 hábitos de las personas más productivas en el trabajo


Hay personas tan resolutivas que nunca dejan una tarea por hacer, un correo sin leer o una llamada que atender. ¿Cómo lo consiguen? En realidad todos podemos ser igual de eficientes, señalaba el escritor Paul Rulkens en su libro "The Power of Preeminence".

"El alto rendimiento comienza con una mentalidad que se traduce en las cosas que haces. Una vez tengas esta mentalidad eficiente eso se traducirá en comportamientos y luego en acción" apunta Rulkens en su ensayo.

Basándose en el libro, Up SPAIN, empresa especializada en la gestión de beneficios sociales para empleados, revela que las personas más productivas son aquellas que llevan a cabo estos 12 hábitos en su día a día:

1. Se centran en lo que importa

Las personas que son altamente productivas han establecido objetivos claros y una visión de lo que quieren lograr a largo plazo. Se centran en lo más importante y se dan cuenta de que "el 80 % de lo que hacen no importa", dice Rulkens. En su lugar, se concentran en ese 20% restante y allí destinan todo su esfuerzo.

2. Conocen la diferencia entre "importante" y "urgente"

La gente extremadamente productiva sabe que "importante" y "urgente" son dos cosas diferentes. Muchos temas necesitan de una respuesta inmediata, pero si te desvías solo por estas cuestiones, perderás tiempo apagando incendios innecesarios en lugar de conseguir desarrollar este proyecto core para el negocio.

3. Planifican su día

Cuando algunas de las personas más inteligentes del mundo quieren ser productivas, asisten a un curso de formación ejecutiva por ejemplo. Robert Pozen, autor del libro "Extreme Productivity: Boost Your Results, Reduce Your Hours", recomienda que para mantenerse en la senda de la productividad, debes ser meticuloso en la planificación de las tareas pendientes y el establecimiento de objetivos.

4. Saben dónde encontrar lo que necesitan cuando lo necesitan

"Debes encontrar el mejor sistema para acceder fácilmente a toda la información y recursos que necesites", apunta Pozen. Él, por ejemplo, guarda los archivos en cada uno de sus cursos para que pueda acceder fácilmente a ellos y agrega noticias relevantes periódicamente. De esta manera, puede actualizar los cursos que imparte con los eventos y tendencias más actuales.

5. Se fijan rutinas

Es importante organizar tu vida personal para poder desconectar una vez sales del trabajo. Así, las personas más eficientes tienen su propia rutina diaria: se despiertan a la misma hora, desayunan lo mismo, y se visten con la ropa que se han preparado la noche anterior. Puede sonar aburrido, pero piensa en el tiempo que pierdes cada mañana preguntándote qué ponerte o desayunarás y reserva tu energía para tareas realmente valiosas.

6. Aprovechan los tiempos muertos

"Esos 10 minutos antes de tu próxima reunión o las dos horas de vuelo hacia la otra sede de la empresa se pueden convertir en la mejor noticia para tu productividad", explica Pozen. Si tienes una lista de tareas pendientes, aprovecha para repasarlas rápidamente y seleccionar aquellas que puedas realizar en poco tiempo, como responder correos electrónicos o repasar la presentación de tu próxima reunión.

7. Solo asisten a reuniones de utilidad

Las reuniones son un mal necesario y pueden ayudar a la productividad cuando se realizan de forma eficiente. Pero las reuniones mal planificadas te pueden hacer perder un tiempo precioso, señala la coach empresarial Melissa Mizer y fundadora de la firma MoreSeekers. Según ella, las reuniones eficaces deben tener cinco componentes

  1. Tiene solo a las personas adecuadas y necesarias.
  2. Los roles están claramente definidos.
  3. Explican el propósito de la reunión por adelantado.
  4. Fijan los objetivos de la reunión.
  5. Definen los próximos pasos a seguir antes de que termine la reunión.

8. Hacen las cosas que nadie quiere hacer

A veces hay que "comerse el marrón", reconoce Rulkens. Y es que afrontar situaciones o conversaciones difíciles con éxito es esencial para conseguir un alto rendimiento.

9. No son perfeccionistas

Al contrario de lo que se suele pensar, las personas productivas huyen del perfeccionismo extremo, ya que solo provocará nerviosismo y temor ante proyectos desafiantes. "Tu propuesta no necesita 10 versiones borrador", ejemplifica la coach.

10. Buscan huecos en su horario

En reuniones maratonianas es fácil perder el hilo o la concentración. Todos necesitamos unos minutos para pensar, y por eso las personas más eficaces liberan espacios para reflexionar. Si tienes demasiadas cosas programadas y una de ellas va mal, tendrás que interrumpir todo tu horario y posponer otras tareas importantes, así que asegúrate de gestionar el tiempo de forma inteligente para tener margen de maniobra.

11. Multitasking sí, pero con prudencia

La multitarea es esencial para las personas productivas, pero hay que elegir bien las actividades que simultanear. No puedes redactar un informe mientras conduces, pero sí que puedes consultar un correo eletrónico durante una llamada. "Las tareas deben ser complementarias: es decir, debes compatibilizar cuestiones importantes con tareas simples.", añade.

12. Delegan

Ser eficaz y altamente productivo implica necesariamente saber delegar tareas para concentrar tu energía en lo que consideres más relevante.

Fuente: Equipos y Talento

jueves, abril 07, 2022

Cómo Enfocar el Poder en el Entorno


Art Petty en Smart Brief on Leadership del pasado 31 de marzo plantea que nuestra relación con el poder, específicamente el cultivo del poder, es esencial para tener éxito y para el éxito de los que nos rodean. Existe un halo negativo acerca de la idea del poder en el trabajo ya que frecuentemente se considera que es una muestra de abusos, manipulación o “políticas de oficina”. 

El único matiz positivo parece ser el relacionado con conseguir que se hagan las cosas. Deborah Gruenfeld, en su libro “Acting with power. Why we are more powerful than we believe”, ofrece una alternativa positiva: El poder es la habilidad de controlar a los demás para nuestros propios propósitos, pero también es la capacidad de marcar una diferencia positiva en la vida de alguien”. Ésta última diferencia positiva se ejerce como un factor motivador fuerte para que los líderes hagan lo mismo por sus organizaciones. Si no tenemos poder tenemos limitada nuestra habilidad para para intervenir de forma positiva en los resultados, asegurar recursos e influir en decisiones clave. 

El reto está en encontrar la forma en que podamos cultivar y ejercer el poder en el trabajo mientras beneficiamos a nuestros grupos de interés. El autor considera, pues, que el desafío se encuentra en desarrollar un poder “limpio”, esto es poder cultivado en alineación con los valores y  ética organizacionales para beneficiar a los grupos de interés, mientras se mantiene la vigilancia ya que los demás puede que no elijan el mismo enfoque.

Petty propone 3 ideas para desarrollar este poder “limpio”:

1.- Fortalecer continuamente nuestras redes internas y externas

Implica trabajar sin descanso para identificar individuos que pueden impactar en las prioridades de nuestro equipo. Crear un mapa de las personas que influyen en nuestra área de responsabilidad y que pueden ayudar o entorpecer nuestro éxito en nuestros objetivos cruciales. Luego evaluar la fortaleza de nuestras relaciones con ellas y responsabilizarnos de realizar esfuerzos para su desarrollo. Podemos empezar con nuestro jefe pensando en cómo podemos ayudarle a solucionar un problema o a alcanzar las metas que tiene marcadas. En el caso de  los compañeros podemos encontrar formas de ayudarles cuando nos lo pidan o cuando una situación se hace visible en la que pueden tener dificultades. Nuestra habilidad para conseguir que un experto externo ayude en la iniciativa de un compañero o de promover las buenas ideas de un miembro de nuestro equipo puede generar deudas positivas.

2.- Utilizar el principio de reciprocidad para incrementar nuestro poder

La reciprocidad es una de las herramientas más potentes con las que contamos para crear relaciones estrechas e incrementar nuestro poder. Consiste en el proceso de hacer algo por alguien, sabiendo que lo normal es que la otra persona sienta que está en deuda con nosotros. No sabemos cuándo, si es que ocurre, vamos a necesitar su ayuda, pero es más fácil obtener su apoyo si hemos demostrado previamente que le hemos ayudado cuando lo ha necesitado. 

Podemos empezar con nuestro jefe pensando en cómo podemos ayudarle a solucionar un problema o a alcanzar las metas que tiene marcadas. En el caso de  los compañeros podemos encontrar formas de ayudarles cuando nos lo pidan o cuando una situación se hace visible en la que pueden tener dificultades. Nuestra habilidad para conseguir que un experto externo ayude en la iniciativa de un compañero o de promover las buenas ideas de un miembro de nuestro equipo puede generar deudas positivas.

3.- Formar coaliciones para abordar asuntos complejos

Una forma de incrementar nuestro poder contextual consiste en ir más allá de nuestras responsabilidades  diarias y utilizar la fortaleza de nuestras redes y relaciones para reunir recursos para solucionar distintos temas relacionados con la estrategia, la ejecución o la transformación. Si consideramos que las personas más poderosas en una organización son aquellas que deciden qué hay que hacer y quién hace cada tarea, nuestra habilidad para reunir a personas para abordar y solucionar los grandes retos hará que nuestro poder crezca rápidamente. Si unimos este esfuerzo con el sincero intento de generar visibilidad para los individuos que nos están ayudando reforzaremos el efecto de reciprocidad de manera virtuosa.

Isabel Carrasco


miércoles, abril 06, 2022

¿Por Qué Nos Cuesta Decir No?


Vanessa Bohns en “You have more influence than you think. How we underestimate our power of persuasion, and why it matters”, que estamos comentando, plantea que los sociólogos llevan años preguntándose por qué es difícil decir no y en lugar de hablar en términos de influencia, consideran que tiene una mayor relación con la “buena educación” o cortesía. 

El sociólogo Ervin Goffman en este sentido dice que una expectativa de la sociedad es que protejamos la imagen de los demás y éstos nos protejan la nuestra, por lo que, por ejemplo, si alguien nos dice que no pudo asistir a un acto al que le habíamos invitado por estar enfermo, nuestra respuesta no va a ser decirle que es mentira. Tendemos a no cuestionar la “imagen” de la otra persona porque resulta incómodo para todos los implicados.

Cuando pedimos algo entran en juego los mismos procesos. Si por ejemplo le decimos a alguien si nos puede dejar su móvil, el subtexto de esta petición es que soy una persona en quien confiar y por tanto mi solicitud de pedir prestado tú móvil es una petición razonable. Si mi respuesta es negativa estaré cuestionando esa presunción y que no me fio de ti. Este fenómeno es llamado por Sunita Sah como de “ansiedad de insinuación” y se produce porque nos sentimos muy ansiosos si insinuamos algo negativo de alguna persona. Por tanto buscamos disculpas para asegurar a la persona que hoy no podemos pero que realmente cualquier otro día nos sentiríamos honrado de dejarle el teléfono, pero que hoy no es posible por ……..de esta forma pensamos que estamos dejando claro que no estamos insinuando que no es de confianza la persona al rechazar su requerimiento.

De hecho odiamos sentirnos avergonzados que hacemos todo tipo de cosas para evitar  el bochorno y a todos los costes. Por ejemplo todos los años mueren aproximadamente 5.0000 personas ahogadas en parte porque prefieren no pedir ayuda cuando se atragantan en el curso de una comida.

El psicólogo John Sabini y sus colaboradores han argumentado que la mayor parte de los hallazgos icónicos en el campo de la psicología se pueden atribuir al miedo abrumador que experimentamos las personas ante la posibilidad de sentirnos abochornados. Un  ejemplo es el “efecto testigo o espectador” por el que las personas tendemos a mostrar una actitud menos activa ante una emergencia si hay alguien cerca, ya que cuantas más personas tengamos alrededor menos responsables nos sentiremos si no actuamos. Tendemos a asumir que otra persona ya lo está haciendo o lo va a hacer y sentimos que nuestra responsabilidad se difumina. 

Otro efecto que se puede producir en estas situaciones es el de “ignorancia pluralística”, que se presenta por ejemplo en casos en que podemos sospechar que existe un peligro (una fuga de gas,….), y pensamos si debemos hacer algo, pero si en esos momentos iniciales de duda y parálisis miramos a nuestro alrededor y nadie está haciendo nada, empezamos a cuestionarnos si realmente tenemos que hacer algo. Colectivamente el resultado de este fenómeno es una terrible decisión de grupo al no ser conscientes de que todos están pensando lo mismo: que alguien debería hacer algo rápidamente.

El estudio de Milgram, sobre la obediencia,  demostró la influencia que podemos tener sobre los demás en contextos cotidianos. En otra versión del estudio el experimentador en lugar de dar las órdenes directamente las daba por teléfono desde otra habitación. En este caso solo un 20% de los participantes  estaban dispuestos a administrar las corrientes más altas, ya que no se sentían tan incómodos al rechazar sus peticiones.

Resulta mucho menos embarazoso decir no a alguien cuando no tenemos que hacerlo cara a cara. Este es, por tanto, un aspecto importante cuando queremos persuadir a alguien. Tenemos que tener en cuenta que un correo electrónico, por ejemplo, le da a la persona que lo recibe una buena salida ya que no tiene que decir no a la cara. Por este motivo una de las mejores tácticas de influencia, y menos utilizada, consiste en recurrir a la relación y al contacto presencial.

La vergüenza y especialmente el acto de evitar el posible bochorno juegan un papel importante en nuestras vidas, pero no solemos considerarlo como un motor significativo en nuestro comportamiento o el de los demás. No es algo trivial porque las personas tomamos decisiones terribles por el miedo que nos produce esta emoción aparentemente sin trascendencia. 

Pensamos que somos personas buenas y responsables, queremos ser personas buenas y responsables y en realidad la mayoría de las personas lo son. Pero distintas investigaciones muestran que cuando nos enfrentamos a determinadas situaciones que potencialmente nos pueden resultar embarazosas, aunque nuestras intenciones sean buenas no informamos del humo que vemos y olemos o no dudamos en participar aunque sea para algo malo para otro. Por tanto suele existir una desconexión entre lo que la mayoría de las personas  piensa que haría en estas situaciones y lo que hacen cuando ésta se presenta  porque subestimamos el poder del temor al bochorno.

Diversos estudios muestran que cuando consideramos otro tipo de interacciones hipotéticamente, como, por ejemplo, cuando nos encontramos ante una injusticia solemos, también, subestimar lo incómodos que nos sentiríamos si manifestamos nuestra disconformidad u opinión en el momento. Como resultado pensamos que somos más osados y dispuestos a la confrontación de lo que realmente seríamos y, asimismo, creemos que los otros tendrían que haber sido o ser más valientes.

No podemos olvidar que, por lo anteriormente expuesto,  si de forma inintencionada, por ejemplo,  hacemos algún comentario racista, inapropiado o que puede resultar dañino, puede ser que no nos demos cuenta de ello porque lo más normal es que nadie nos diga nada. Ninguno de nosotros estamos inmunes a decir cosas dañinas, insensibles o que están mal. Es inevitable que otras personas se enfaden, se sientan molestos, incómodos o atrapados por las cosas que decimos y hacemos. Idealmente nos gustaría saber si nuestras palabras o acciones tienen este efecto para poder modificar nuestro comportamiento, pero la persona afectada puede no expresarnos  estos sentimientos por la parálisis que en ocasiones surge ante el miedo de encontrarse ante una situación embarazosa.

Existe otro motivo por el que nos cuesta decir no y es que normalmente queremos decir sí, porque nos gusta hacer cosas buenas por los demás y sentir que somos buenas personas. Por tanto, cuando le pedimos algo a alguien le estamos dando la oportunidad de sentirse bien consigo mismos, porque cuando les dejemos no estarán pensando cómo se han sentido obligados a decir que sí, estarán pensando que buenas personas son porque han ayudado a alguien.

Tenemos muchos mecanismos de defensa psicológicos cuya función principal consiste en que nos sintamos bien con nosotros mismos. Reimaginamos las cosas que hemos hecho para mostrarnos en nuestra versión más positiva. Reinterpretamos nuestras acciones de manera que tengan sentido y significado.

Tendemos a pensar que lo que las personas hacen es el resultado de quiénes son y de aquello en lo que creen. Por ejemplo si donan a una organización benéfica es porque son buenas personas que piensan que todos deben donar a este tipo de instituciones. En otras palabras nuestras creencias personales parece que dirigen nuestras acciones, Pero los psicólogos han comprobado que esto no es siempre así. Daryl Bem, en este sentido, ha propuesto la “teoría de la auto – percepción”: primero actuamos y luego utilizamos dicho comportamiento para calibrar lo que creemos. De esta forma nuestras acciones van a determinar nuestras creencias. Por eso, puedo donar a una entidad benéfica por alguna otra razón como por ejemplo, si alguien me ha pedido que lo haga y no me he sentido capaz de rechazar la petición, pero como conclusión puedo terminar pensando que soy una buena persona y que todos deben hacer donaciones.

El hecho de que el pedir pequeños favores hace que los demás se sientan bien no significa que podamos hacer peticiones desconsideradas que pueden sobrecargar al que las recibe o inapropiadas. La mayor parte de las personas no es consciente del poder que tienen sobre los demás. Por esta razón podemos poner a los demás en situaciones incómodas sin darnos cuenta. Podemos, por ejemplo, plantear una idea éticamente cuestionable a los demás para que la consideren (aunque lo presentemos como una broma), presionar a un amigo para que deje su trabajo y se vaya de copas con nosotros o intentar ligar con un compañero/a de trabajo que no nos ha dado ninguna señal de que está interesado en nosotros. Hacemos estas cosas porque pensamos que las otras personas se van a sentir libres de rechazarnos o decir no a cualquier cosa que digamos que pueda hacer que se sientan incómodos, sin ser conscientes de que esto no es verdad.

Todo esto sugiere que nuestra tendencia a subestimar nuestra propia influencia sobre los demás tiene un lado oscuro. Si pensamos que nadie está escuchando somos capaces de proponer malas ideas y  no pensar en las peticiones inadecuadas que estamos formulando a todo el mundo, asumiendo (incorrectamente) que las personas van a rechazar nuestras malas ideas, no considerar nuestros requerimientos inapropiados y llamarnos la atención por nuestras tonterías. Al poner la responsabilidad de decirnos que se sienten mal o de que no están de acuerdo en los demás intentamos eludir nuestra propia responsabilidad por las cosas que decimos y las situaciones en   las que nos ponemos. Por tanto, para combatir la desinformación, el acoso sexual, la discriminación racial, las malas conductas organizacionales y munchas más situaciones cada uno de nosotros debe reconocer cuál es el rol que está jugando a la hora de perpetuar o admitir estas cosas y  asumir la responsabilidad por la influencia que poseemos.

Isabel Carrasco


lunes, abril 04, 2022

La suerte de la guerra en Ucrania se decide en el sur

Escenarios. Para los Estados Unidos, la invasión rusa se transformó en una “guerra larga”. De ser así, además de mayor costo en vidas, se generará un impacto más grave en la economía global.


 

      Civiles pasan frente a un tanque ruso destruido cerca de la frontera con Rusia

Lo esencial del discurso de Varsovia del presidente Joe Biden es la afirmación de que el conflicto de Ucrania se ha transformado en una “Guerra Larga” de carácter prolongado, que puede llevar semanas, meses, quizá años; y es evidente que en esta perspectiva el presidente Biden no tiene ningún interés en las negociaciones de paz con el régimen del presidente Vladimir Putin. 

Lo esencial del discurso de Varsovia del presidente Joe Biden es la afirmación de que el conflicto de Ucrania se ha transformado en una “Guerra Larga” de carácter prolongado, que puede llevar semanas, meses, quizá años; y es evidente que en esta perspectiva el presidente Biden no tiene ningún interés en las negociaciones de paz con el régimen del presidente Vladimir Putin. Todo indica que el diagnóstico del presidente Biden es absolutamente acertado y cargado de realidad, y que de él se desprenden varias consecuencias necesarias, algunas con carácter inexorable.

En primer lugar, el costo humano de la guerra es cada vez mayor, debido a que su prolongaciones sinónimo de radicalización y tendencia a los extremos. Hay que dar como un hecho, entonces, que se intensificará el éxodo de la población ucraniana, que ya ha superado los 3,7 millones de personas que han abandonado el país en los últimos 30 días. 

Luego es evidente que se intensifica el impacto catastrófico de la guerra en la economía mundial, sobre todo en el plano estratégicamente decisivo del mercado energético global, al punto que hay que esperar en el segundo y tercer trimestres del año un seguro efecto recesivo, ante todo en EE.UU. y Europa. La Agencia Internacional de Energía (AIE) prevé una caída de más de 3 millones de barriles diarios (b/d) en las exportaciones rusas a partir de abril (desaparece 1/3 de los 8,5 millones b/d que exporta actualmente).

Esta brutal disrupción desataría de inmediato un nuevo shock de precios energéticos en el mundo que lo llevaría a US$200/250 el barril, lo que desencadenaría, prácticamente sin mediaciones, una recesión profunda sin distinción de sectores ni de regiones. 

El país más golpeado sería ante todo EE.UU., donde el precio del galón (3,7 litros) de gasolina trepó a US$4,1 en la primera semana de marzo (en California fueron US$6 por galón), el mayor valor en 40 años; y esto coincide con un alza de la inflación que alcanzó a 7,9% anual en igual periodo, el nivel más elevado desde 1982. Este fenómeno de alza generalizada de los precios se manifiesta, entre otros aspectos, por la carencia de recursos básicos que comienza a aparecer en las cadenas de supermercado de todo el país.

El presidente Joe Biden enfrenta esta situación profundamente debilitado, con 39% de respaldo en la opinión pública, y 70% de los norteamericanos convencidos de que el país se encuentra en un rumbo equivocado. Todo esto ocurre en un año electoral, en que está en juego el control de las 2 Cámaras del Congreso en noviembre de este año. EE.UU., la mayor economía del mundo (US$22,6 billones, el 25% del PBI global) acaba de demostrar una vez más su extraordinario vigor con la creación de 678.000 puestos de trabajo en febrero, precedidos por otros 460.000 del mes anterior. 

Rusia comparte el pronóstico de Biden de que la guerra en Ucrania se ha convertido en un conflicto prolongado; y por cierto ha advertido que el mandatario norteamericano no tiene ningún interés en las negociaciones de paz para dar término a la contienda.

De ahí que el mando ruso haya informado que una fase de la guerra de Ucrania ha concluido; y que ahora la prioridad es la campaña en el Sur, con el objetivo de cercar a las fuerzas de elite ucranianas ubicadas frente a la región del Donbas al este del rio Dnieper, donde combaten hace 8 años contra las milicias de las repúblicas de lengua rusa en un conflicto de baja intensidad que ha provocado más de 14.000 muertos.

Este cerco decisivo se realiza a través de 2 pinzas: una es una columna de blindados y artillería móvil proveniente del Norte, desde la ciudad de Kharkov, cerca de la frontera rusa; y la otra se despliega desde el Sur, a partir de Crimea y Mariupol; y ambas se dirigen a cerrar el cerco en la ciudad de Dnipro, ubicada en el centro geográfico de Ucrania. Es una operación que, por su magnitud y el carácter de élite de los 40.000 combatientes ucranianos, puede sellar estratégicamente el conflicto surgido hace 30 días. 

La semana pasada, la inteligencia norteamericana había advertido que las fuerzas rusas en la zona de Kiev, a pesar de su enorme superioridad material, comenzaban a construir “posiciones defensivas”, en lo que constituía un obvio adelanto de la nueva estrategia fundada en la prioridad absoluta de la ofensiva en el Sur contra el cuerpo operativo del ejército ucraniano.

El objetivo de Putin en Ucrania no es territorial, sino lograr en el campo de batalla una resolución que obligue al gobierno del presidente Zelensky a aceptar las condiciones de paz que le propone la Federación Rusa. En suma, la suerte de la guerra en Ucrania se decide ahora en el Sur, entre el Dnieper y la región del Donbas. Lo que allí ocurra tendrá inmediatas consecuencias globales, debido al papel único de Rusia en el sistema mundial, que es tanto decisivo en Europa como en Asia.

La regla estratégica fundamental establecida por Clausewitz es que “…lo accesorio sigue siempre la suerte de lo principal”. Hoy lo principal en el mundo es Ucrania, y dentro de Ucrania el Sur; el resto se arreglará de acuerdo a lo que allí suceda.

Jorge Castro


domingo, abril 03, 2022

Mamuts y gigacornios: cuenta regresiva en la economía del cambio climático

La discusión sobre el calentamiento planetario debe insertarse en una agenda informativa tomada, a nivel global, por la invasión de Ucrania y, a nivel local, por la fragilidad macroeconómica y el acuerdo con el FMI. 

                                                            Shutterstock

La canción infantil del “mamut chiquitito que quería volar” podría tener su adaptación para concientizar sobre el cambio climático a “decenas de miles de mamuts gigantes sintetizados en laboratorio que querían capturar dióxido de carbono de la atmósfera”. No rima mucho, pero es más actual. Aun para el “presente de ciencia ficción” que vive la biotecnología la noticia de los US$75 millones que levantó la startup Colossal Biosciences llamó la atención: la firma creada por el genetista de Harvard George Church planea sintetizar miles de “elefantes árticos” (así los llaman) a partir de ADN conservado de mamuts congelados y de elefantes asiáticos.

La idea es que caminen en la tundra de Siberia, Canadá y Alaska y lentifiquen el calentamiento global por distintas vías. La noticia, de hace un mes, logró colar por unas horas la discusión sobre el cambio climático en una agenda informativa que por entonces estaba tomada, a nivel global, por la invasión de Ucrania y, a nivel local, por la fragilidad macroeconómica y el acuerdo con el FMI.

A principios de 2020 todo hacía suponer que, por fin, el debate por el calentamiento planetario iba a tomar el centro de la escena: en el Foro de Davos de enero de ese año todos los discursos de funcionarios y grandes fondos de inversión se focalizaron en la agenda climática. Pero a las pocas semanas estalló la crisis del Covid y dejó al clima en segundo plano por un tiempo largo. Cuando la epidemia aflojó, llegó Ucrania a la mesa de prioridades.

La pandemia fue un “experimento natural” único y a gran escala para medir cuál es el costo real de reducir sustancialmente las emisiones de carbono.

“La realidad es que, detrás de estos actores del momento (Covid y Ucrania, y en la Argentina la crisis económica), el cambio climático sigue en el fondo acumulándose y evolucionando”, cuenta a la nación Elisa Belfiori, especialista en economía del cambio climático de la Universidad Di Tella. 

Para la economista, hay dos factores que describen la urgencia de esta agenda: “Primero, el calentamiento global es un proceso acumulativo. La vida promedio de una tonelada de carbono que emitimos es de 300 años y un 20% de las emisiones quedan en la atmósfera para siempre. O sea que el incremento en la temperatura global continuará aunque bajemos las emisiones a cero.

El segundo factor es el de las ‘no linealidades’ del sistema climático. Hay tipping points: puntos de quiebre o umbrales sin retorno, que, si se los pasa –como la meta del Acuerdo de París de mantener todo por debajo de los 1,5-2 grados Celsius sobre el nivel previo a la revolución industrial–, pueden traer consecuencias catastróficas”. 

Además de quitarle protagonismo y urgencia al clima, la pandemia del Covid tuvo otra interacción fundamental con este tema: fue un “experimento natural” único y a gran escala para medir cuál es el costo real –en términos de desaceleración– de reducir sustancialmente las emisiones de dióxido de carbono. “En 2020 bajaron un 6%, la mayor caída desde la Segunda Guerra, y esto estuvo asociado a un freno sin precedente en la actividad económica por las cuarentenas y restricciones a la movilidad. Para cumplir con la meta de París hace falta que esta baja se sostenga año tras año de acá a 2030″, explica Belfiori.

Menos tiempo

Hoy, con la guerra entre Ucrania y Rusia hay quienes ven una oportunidad para la agenda verde, con los embargos al gas y al petróleo ruso y con la búsqueda acelerada de los países ricos de reemplazos de esta energía por fuentes alternativas más sustentables. Pero no todos son tan optimistas: con el Covid también se habló de una “recuperación verde” con estímulos fiscales concentrados en sectores bajos en carbono que al final no sucedió: cuando bajaron las restricciones, se rebotó al nivel de emisiones prepandemia. 

La urgencia de la situación se refleja en el mundo de las startups y de los fondos de riesgo, con más dinero yendo hacia los proyectos clitech (de tecnología del clima). Un reporte de PwC contabilizó en 2021 un aumento de 210% en inversiones de re riesgo en proyectos de clima contra 2020, con iniciativas sensiblemente más importantes (el promedio de tratos se cuadruplicó). Para la consultora, el sector vivió un “año caliente” y las ideas están madurando. La proporción de fondos de venture capital (capital de riesgo) para proyectos de clima subió del 6% del total al 14%.

Los “gigacornios” son firmas que consiguen “secuestrar” emisiones de CO2 por una gigatonelada al año, a la vez que son un negocio viable.

El sector que más dinero recibe es, por lejos, el de transporte y movilidad sustentable. Hay tres grandes avenidas para las startups: las que se dedican a mitigar o remover emisiones, las que ayudan a que nos adaptemos al impacto del cambio climático y las que buscan entender y medir mejor lo que está sucediendo en este terreno. 

A nivel global, ya hay 78 “unicornios” (empresas con un valor de más de US$1000 millones) de clima. En el sector se acuñó otro término: el de los “gigacornios”: compañías que consiguen “secuestrar” emisiones de CO2 por una gigatonelada al año a la vez que son comercialmente viables. Con el tamaño del desafío y la urgencia de la agenda, muchos proyectos se vuelven más radicales. 

Los fundadores de Wonder, una startup argentina que busca hacer crecer “cuero” en el laboratorio a partir de una mezcla de hongos y del residuo de la uva malbec, tuvieron antes un emprendimiento de relojes hechos con materiales reciclados. “Nos dimos cuenta de que la cantidad de reciclado no llega a compensar la producción de plástico, que crece más rápido, y apuntamos a una solución más a la raíz del problema”, cuenta Martina Uthurralt, fundadora del proyecto sobre un desarrollo de las investigadoras del Iprobyq, Diana Romanini, Rocío Meini y Adriana Clementz. 

Con el tamaño del desafío y la urgencia de la agenda, muchos proyectos se vuelven más radicales. Los fundadores de Wonder, una startup argentina que busca hacer crecer “cuero” en el laboratorio a partir de una mezcla de hongos y del residuo de la uva malbec, tuvieron antes un emprendimiento de relojes hechos con materiales reciclados. “Nos dimos cuenta de que la cantidad de reciclado no llega a compensar la producción de plástico, que crece más rápido, y apuntamos a una solución más a la raíz del problema”, cuenta Martina Uthurralt, fundadora del proyecto sobre un desarrollo de las investigadoras del Iprobyq, Diana Romanini, Rocío Meini y Adriana Clementz. 

Hoy, el sector de la moda e indumentaria es el segundo más contaminante del planeta (solo superado por el petróleo) y la ganadería también se lleva una parte importante de las emisiones y de la ocupación de tierras habitables en el planeta. Para Belfiori, de Di Tella, el cambio climático sigue su curso y su magnitud aumenta, a pesar de los problemas que invaden el corto plazo. “No hay manera de postergar la agenda”, remata.

¿Qué queda para la Argentina y sus urgencias macroeconómicas y sociales? Para la economista, “pensar en no depender del gas natural en los próximos años es difícil” y que “más probable parece ser que debamos enfrentar la escasez de energía y precios altos”. Agrega: “En la Argentina, la captura de carbono a través de agricultura sostenible le permitirá compensar emisiones más difíciles de recortar en el corto plazo, como las del consumo de energía en hogares y trasporte, o las de la ganadería”. 

El riesgo de perder el tren (eléctrico, en este caso) es afrontar las sanciones comerciales que los países ricos empezarán a promover, con penalidades tarifarias, y caer en un “default ambiental”. Habrá que llamar al rescate, entonces, a los gigacornios o a miles de mamuts sintetizados por Colossal para caminar la Patagonia.

Sebastián Campanario


sábado, abril 02, 2022

He entrevistado a más de 200 emprendedores basados en productos. Aquí hay 5 cosas que los exitosos tienen en común

¿Quiere el éxito a largo plazo para su negocio basado en productos? Estos son los cinco principios primarios que necesita.

Mi historia de amor con las empresas basadas en productos se remonta a mucho tiempo atrás. He encontrado ese propósito al defender a los empresarios basados en productos como yo, particularmente aquellos que aportan un punto de vista artístico a las industrias del hogar y el estilo de vida. 

Y no, no estoy diciendo que una tarjeta de felicitación, un planificador o una nueva almohada para tu sofá vayan a pagar tus cuentas o curar una enfermedad. En el mundo de Covid, es casi como si hubiéramos sido programados para determinar inconscientemente "esencial" versus "no esencial" con cada decisión que tomamos. 

Sin embargo, particularmente durante la pandemia, muchos de mis clientes y sus negocios basados en productos han prosperado. Para mí, no es ningún secreto por qué. Tomarse el tiempo para escribir una carta a un amigo o enviarle a alguien una nueva chuchería para su hogar logra algo universal para todos nosotros. Algo que todos y cada uno de los humanos necesita para sobrevivir. Y ese algo es la conexión.

Permítanme hacer una pausa aquí y decir que si mis palabras iniciales hacen que parezca que ser dueño de un negocio basado en productos es todo un rayo de sol, ese no es el caso en absoluto. Estas pequeñas empresas vieron el éxito durante un momento difícil porque siguieron avanzando, creando nuevos productos y encontrando formas de hacerles saber a sus clientes que todavía estaban abiertos y listos para deleitar. Estas empresas también construyeron relaciones sólidas con sus cuentas mayoristas, lo cual fue fundamental para mantenerse a flote financieramente. 

Habiendo entrevistado a más de 200 propietarios de negocios basados en productos para mi podcast, me he dado cuenta de que hay cinco principios básicos que debe tener si busca el éxito a largo plazo para su negocio basado en productos. Y seamos claros, el éxito a largo plazo significa prepararse para la próxima recesión o recesión en la economía. Porque si hay algo que hemos aprendido en los últimos dos años, no es una cuestión de “si” su negocio pasará por tiempos difíciles, sino de “cuándo”.

Con eso, permítanme compartir las cinco cosas que todos mis clientes exitosos tienen en común.

1. Valoran la importancia de la comunidad

Dirigir un negocio puede sentirse muy aislado a veces, particularmente para aquellos emprendedores independientes que no tienen un equipo o compañeros de trabajo. Tener personas con las que compartir ideas y compartir luchas y consejos de éxito no solo mejora su estado de ánimo y mentalidad, sino que también beneficia sus decisiones comerciales. Durante sus momentos más difíciles, querrá tener acceso a una comunidad de dueños de negocios que entiendan las pruebas y tribulaciones que implica administrar un negocio basado en productos.

2. Se sienten cómodos haciendo crecer su negocio a su manera

Déjame decirte que la belleza de ser propietario de una empresa es que tú estableces las reglas. Puede aplicar los sistemas o procesos que funcionen mejor para usted y apegarse a ellos. Con las tiendas físicas, el comercio electrónico y las redes sociales, existen muchas vías diferentes para aumentar las ventas y los ingresos. 

A lo largo de los años, he tenido clientes que recurren a una variedad de estrategias comerciales diferentes para hacer que sus negocios funcionen para ellos y los estilos de vida que desean tener. Por ejemplo, uno de mis clientes quería simplificar sus flujos de ingresos para poder empezar a centrarse más en el trabajo personalizado. Otro de mis clientes decidió dividir su negocio en dos marcas diferentes para servir más claramente a sus audiencias personalizadas. El punto es encontrar lo que funciona para ti y ejecutarlo. Y si encuentra que lo que está haciendo ya no funciona, entonces no tenga miedo de cambiar las cosas.

3. Entienden que su trabajo como creadores importa

Nadie es más consciente que yo de cómo algunos propietarios de negocios basados en productos tienden a disminuir su trabajo. "Oh, solo vendo tarjetas de felicitación". Pero no importa cuán grande o pequeña sea su empresa, debe reconocer que su trabajo es importante, especialmente si desea hacerlo a largo plazo. 

Mi consejo es que celebres tus éxitos, ¡grandes o pequeños! Una excelente manera de hacer esto es al final del mes, reflexiona sobre tu mayor éxito del mes y anótalo. Mejor aún, comparte tu éxito con los demás. ¿Recuerdas la comunidad de la que hablamos anteriormente? Responsabilizarse unos a otros de compartir los éxitos y celebrarlos. A menudo, lo que parece una pequeña ganancia terminará conduciendo a ganancias más grandes que alterarán el negocio.

4. Han aprendido a decir no más

La falta de límites solo te detendrá. Hubo dos hitos importantes en mi negocio en los que, si miro hacia atrás y reflexiono, creo que la razón por la que pude lograrlos es porque me permití decir "no" a las oportunidades que no iban a hacer avanzar mi negocio.

En 2016, tomé la decisión de dejar de hablar en eventos en vivo de otras personas y, en cambio, concentrar ese tiempo y energía en comenzar mi propio podcast. En 2020, tomé la decisión de disminuir el alcance de la prensa y las entrevistas en los podcasts de otras personas para poder concentrarme en la educación remota de mi familia y mis hijos (como estoy seguro de que muchas madres que tienen negocios también tuvieron que hacerlo). 

Decir que no también ha funcionado bien en el pasado para mis clientes. Un cliente dijo que no a un acuerdo de asociación de marca que no habría sido económicamente ventajoso. Otro cliente cerró un flujo de ingresos que consumía mucho tiempo, energía y atención, pero que no producía los ingresos ni los resultados que esperaban. En ambas situaciones, el acto de decir no en realidad abrió nuevas y mejores oportunidades para ellos, oportunidades que no habrían podido aprovechar si no hubieran rechazado algo en primer lugar.

Decir que sí con demasiada frecuencia puede distraerlo de sus verdaderas prioridades, por lo que me gusta decir que esté abierto a las oportunidades, pero que sea intencional con sus decisiones. ¿Decir “no” más podría ayudarlo a hacer crecer su negocio? Si mi historial es una indicación, entonces decir "no" podría ser su salsa secreta para el éxito.

5. Se dan cuenta de que las cosas buenas toman tiempo 

Por mucho que nos gustaría que lo hicieran, las empresas sostenibles y rentables no surgen de la noche a la mañana. Se necesitan años de prueba y error, éxitos y fracasos, y pivotes para obtener ese éxito. Por eso siempre he sido partidario del crecimiento lento y constante. 

De hecho, he ejecutado uno de mis programas más lucrativos para mi negocio, Paper Camp, casi 40 veces diferentes en 10 años de negocio. La parte loca es que cada vez que lo hacemos, pensamos en cosas nuevas para alterar o cambiar para hacerlo aún mejor la próxima vez.

Lo mismo ocurre con mis clientes. Algunos de sus productos más vendidos son en realidad artículos que crearon hace años, pero han mantenido las cosas frescas ampliando lo que ya les funciona. En lugar de cambiar el producto por completo, se centraron en actualizar el empaque, el marketing y la funcionalidad o los materiales utilizados para fabricar el producto. 

Estas pequeñas iteraciones y ajustes les permitieron mejorar la forma en que los clientes usan y aman sus productos, y también mejoraron sus operaciones comerciales. La mayoría de las empresas no se quedarán con nada por tanto tiempo, ¡y creo que es un gran error! En lugar de tener miedo de nuestros errores, ¿por qué no los usamos para mejorarnos a nosotros mismos y a nuestros negocios? 

Para terminar, si hay un mensaje que puedo dejarte es este: tu trabajo y tu visión artística son importantes. Crear y vender artículos que fomenten la conexión humana no es frívolo, es necesario. Sigan con el gran trabajo y sepan que estoy tirando por ustedes.

Este artículo fue traducido de nuestra edición en inglés utilizando tecnologías de IA. Pueden existir errores debido a este proceso. Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Katie Hunt