viernes, marzo 16, 2012

Puntos débiles de los líderes empresariales

Siete de cada 10 empleados encuestados considera que sería más productivo si tuviera un mejor gerente.

La empresa DDI publica un informe titulado: "Lecciones para líderes de gente que importa", en el que 1,300 empleados de países como Estados Unidos, China,  Alemania o la India determinan lo que sus líderes empresariales hacen bien o mal. 

Los resultados son reveladores de una tendencia negativa respecto al  liderazgo en las empresas, pues un 34% de los encuestados piensa que el liderazgo de las personas en su compañía no es efectivo, salvo en algunas ocasiones. Seis de cada 10 personas afirman que su jefe daña su autoestima, segun reporta el sitio Management Issues. 

Según Simón Mitchel, director del estudio. El desempeño de los gerentes y directores tiene una incidencia directa en la productividad de sus subordinados y, por ello, considera que los resultados del estudio son de "una importancia enorme para cualquier empresa".

Los problemas más habituales

No escuchar, no lidiar con los problemas, favoritismo o la mala comunicación se encuentran entre las debilidades de los líderes, según los resultados de la encuesta.

Según el estudio, siete de cada 10 jefes no conserva la calma ni es constructivo cuando se discute algún problema, lo que provoca que los empleados retengan las situaciones conflictivas en lugar de expresarlas y plantearlas para resolverlas. 

El servicio al cliente y la innovación, además de los cumplimientos de objetivos fijados por la empresa son algunas de las áreas más afectadas por la falta de liderazgo.

Los empleados aseguran que serían entre un 20 y un 60% más productivos si tuvieran un mejor jefe, inclusive, un 25% de los encuestados asegura que sería entre un 40 y un 60% más productivo. En total, el 95% considera que sería más productivo si contara con la ayuda adecuada por parte de su jefe. 

Según Mitchel, los gerentes no se interesan demasiado por el desempeño de sus empleados ni por sus ideas, lo que impide que estos últimos sepan lo que se espera de ellos.

"Los líderes permanecen tercamente pobres en cuanto a los fundamentos de su liderazgo", afirma Mitchel. La buena noticia es, según el director del estudio, que las habilidades de liderazgo pueden aprenderse, lo que permite a las empresas suplir las carencias actuales mediante una correcta capacitación y formación del personal. 

¿Crees que las empresas pueden fracasar por la falta de liderazgo?

jueves, marzo 15, 2012

Cómo hacer para no matar el entusiasmo

Un estudio realizado por dos investigadores de McKinsey, Teresa Amabile y Steven Kramer descubrió que de todos los acontecimientos que pueden entusiasmar profundamente a la gente en su trabajo, el más importante es hacer avances en trabajo significativo. 

Los más mínimos avances – pequeñas batallas ganadas – refuerzan lo que los académicos llaman “la vida laboral interna”, que es el constante flujo de emociones, motivaciones y percepciones que constituyen las reacciones de una persona a los acontecimientos del día laboral. Además de afectar el bienestar de los empleados, la vida laboral interna afecta los resultados financieros, porque la gente es más creativa, más productiva, más comprometida con su trabajo. 

Sin embargo, lo que importa no es cualquier tipo de progreso en el trabajo. El requisito fundamental es que el trabajo tenga sentido para la gente que lo realiza. 

Los autores, que publicaron su estudio en un libro titulado “The Progress Principle”, dicen que por lo general los gerentes de todos los niveles menoscaban la significación del trabajo de sus subordinados mediante sus palabras y acciones cotidianas. ¿De qué manera? No dando importancia a sus ideas, destruyendo el sentido de propiedad sacando a la gente del proyecto en que trabajaba antes de que lo finalice y cambiando objetivos con tanta frecuencia que el trabajo nunca llega a su fin. 

Admiten en el libro que un alto ejecutivo no tiene muchas oportunidades de afectar directamente la vidas internas de los empleados, pero deben recordar que la más mínima de sus acciones o dichos son intensamente observadas por la gente de todos los niveles. La instalación, entonces, de un propósito en el trabajo y reforzarlo con acciones coherentes para reforzarlo, debe provenir de la cima. 

Cuatro trampas a evitar

Trampa 1: Señales de mediocridad
Casi toda empresa aspira a la grandeza, a lograr un alto propósito para la organización en su declaración de misión. Pero sin darse cuenta y a pesar de la retórica sobre innovación y ventaja competitiva, los líderes en realidad están más cómodos con ser del montón.

Trampa 2: Síndrome del “déficit de atención” estratégica
Si bien en teoría todo líder analiza el contexto exterior para buscar señales que le ayuden a tomar decisiones estratégicas, en la práctica hay tantos gerentes que comienzan y abandonan iniciativas estratégicas que parecen padecer de un síndrome de déficit de atención en lo que hace a estrategia y táctica. No esperan el tiempo suficiente para averiguar si las iniciativas están funcionando ni dan suficientes razones a sus empleados cuando hacen cambios estratégicos.

Trampa 3: Descoordinación

La investigación demostró que muchos ejecutivos que creen que todo va sobre ruedas en las tareas diarias de sus organizaciones están ignorando despreocupadamente el desorden que los rodea. Algunos contribuyen con la farsa con acciones, otros, con inacciones. Cuando en una organización no hay ni coordinación ni apoyo, la gente deja de creer que puede producir algo de alta calidad. Esto hace extremadamente difícil mantener un sentido de propósito.

Trampa 4: Grandes metas, audaces pero ilegítimas

Esas grandes metas con importantes declaraciones de visión y poderoso atractivo emocional ayudan a dar sentido a las acciones de la organización en forma tal que conectan emocionalmente con los valores de la gente. Pero muchas veces esas declaraciones grandiosas tienen poca relevancia o significado para la gente en las trincheras. Suelen ser tan extremas que parecen inalcanzables y tan vagas que parecen vacuas. El resultado es un vacío de significado. Crece el descreimiento y se desploma el entusiasmo. 

miércoles, marzo 14, 2012

Solicitar empleo por Internet no requiere esfuerzo pero genera poca esperanza


En época de recesión es tarea difícil mantener la esperanza, sobre todo para quienes, día tras día, envían sus currículum a empresas buscando una oportunidad que les permita resistir a ésta ya tan conocida crisis. Pero, según los especialistas, en este sentido sigue funcionando mejor el tradicional puerta a puerta como estrategia para conseguir un empleo.

"Se Solicita:..” es el encabezado de ensueño en un anuncio de la sección de ofertas de empleo para cualquier parado en estos tiempos, con estimaciones tan desalentadoras que nos obligan a no imaginar una situación mejor hasta 2013. La desesperanza es la protagonista en estos tiempos. Ante esta situación, las solicitudes virtuales han hecho más sencillo y menos abochornante el proceso de búsqueda de empleo.

Sin embargo, el panorama está difícil. Según una investigación difundida por Wharton@Knowledge, por una parte, están los buscadores de trabajo que presentan cientos de solicitudes por Internet con poco esfuerzo, pero también con pocas esperanzas de recibir una llamada. Por otra parte, están las empresas, atiborradas de curriculum, y que ahora cuentan con la opción de los sistemas de seguimiento informáticos para eliminar rápidamente a los candidatos, incluso a los potencialmente calificados, que no se ajusten a los criterios establecidos.

Según Peter Capelli, profesor de la Universidad de Wharton en Pensilvania: "El software de seguimiento de candidatos hace que sea casi imposible que uno en concreto pueda destacar". Los gerentes de recursos humanos se basan en la búsqueda de palabras clave asociadas con las credenciales y la experiencia solicitada. “Pareciera una cuestión de azar”, afirma Capelli.

Poco fiables

La situación está clara: cada vez hay más aspirantes por plaza de trabajo y con la crisis se agudiza aún más este fenómeno. Pero como en todo escenario de dificultad, hay una parte en clara ventaja y otra en desventaja. Según el profesor de Gestión de la Universidad de Wharton, Matthew Bidwell: "Si usted tiene miles de candidatos para cada puesto, puede encontrar a alguien mediante el uso de herramientas muy contundentes, porque siente que obtendrá un gran candidato, sin importar lo que pase y a quién vulnere”. El enfoque utilizado entonces es el de descartar, y el aspirante al puesto que se conforma con la solicitud vía Internet comete un grave error.

Gerry Crispin, co-fundador de CareerXroads, una firma internacional de consultoría centrada en la tecnología de reclutamiento y la estrategia de dotación de personal, tiene su opinión muy concreta al respecto: este sistema en sí tiene un fallo. Ya en los años 70 y 80, muchas empresas creían que el proceso debía incluir el informar a los solicitantes que las plazas a las que aspiraban ya habían sido completadas y también que se les notificara cuando la plaza se había ocupado, señala Crispin.

En un esfuerzo por determinar si esto seguía haciéndose de igual forma Crispin y su socio aspiran todos los años y bajo nombres falsos a los puestos mencionados por los empresarios de las "100 Mejores Compañías para Trabajar", según la revista especializada Fortune. En 2011, 27 de esas empresas informó cuando el puesto había sido ocupado, lo que significa que 73 de las empresas no lo hicieron. Resulta poco fiable, por tanto, aspirar a estos puestos.

La estrategia ha cambiado

Unas décadas atrás, eran las empresas las encargadas de crear mensajes que atrajeran aspirantes a un empleo, según los expertos, en el pasado, las empresas podrían haberse descrito como "el mejor lugar para trabajar", con "la mayoría de las oportunidades de crecimiento", pero ahora están encontrando maneras de diferenciar sus empresas de las demás, y centrarse en los hechos que son más relevantes para una determinada búsqueda del candidato perfecto.

Por ejemplo, actualmente los filtros son más agresivos: si una empresa dice que por lo general contrata a candidatos con estudios de posgrado, o sólo a aquellos cuya experiencia incluye la escritura de artículos publicados en medios de comunicación, la respuesta seguramente será que muchos aspirantes se abstengan de presentarse.

Pero, de acuerdo con Bersin & Associates una empresa líder en investigación y servicios de asesoramiento en gestión y adquisición de talento, incluso en una economía en recesión, las empresas siguen contratando."La tasa de rotación es alrededor del 15 al 20%, y no varía, no es que no haya ofertas de trabajo, es que las empresas están contratando más lenta y cautelosamente."

Lo ideal es tener un contacto

Los expertos abogan por la credibilidad y el camino andado que le facilita a un aspirante una buena recomendación. Crispin está de acuerdo: el año pasado, dice, al menos el 28% de todos los empleados lo fueron gracias a referencias proporcionadas por los mismos trabajadores de las compañías, a pesar de que sugiere que el número puede ser aún mayor. Si un solicitante de empleo tiene a alguien en la compañía que le está recomendando, las probabilidades de ser contratado se incrementan considerablemente.

Un gerente de recursos humanos no tiene un tiempo ilimitado para dedicar a cada solicitud de empleo, agrega el experto. "Yo, siendo el reclutador, estoy mirando en una pantalla cientos de curriculum, y en uno de ellos hallo una pestaña que indica: ‘recomendado por un empleado’ y seguramente preferiré revisar esa hoja de vida antes que las del resto, con lo cual será inevitable no establecer prioridades.”

Monica McGrath, profesora adjunta en la Universidad de Wharton, aboga por el método clásico. Una persona joven que busca un trabajo en una tienda al por menor, por ejemplo, debe ir a la tienda, hablar con los vendedores, preguntar a quién debe contactar para ofrecerse para el puesto y así sucesivamente. "La gente por la misma crisis que atraviesa está demasiado avergonzada como para hacer eso o creen que este sistema no les proporcionará un trabajo." Pero, en el cara a cara, los esfuerzos pueden ser eficaces", afirma McGrath.

Por último, Crispín lamenta que quien peor lo pasa es la juventud preparada en la actualidad, aunque confía en que cada vez más aprenden a adaptarse a los nuevos tiempos.

Otros, como Bersin, abogan porque la búsqueda de empleo en sí convierte a los seres humanos en personas más inteligentes y audaces, “ajustan sus expectativas y averiguan en que pueden trabajar”, dice. Sobre los currículum, Bersin añade que "no hay manera correcta o incorrecta de crearlos. Es una oportunidad de presentarse en la forma en que los trabajadores quieren ser vistos."

Optar por la tecnología o acudir a los métodos tradicionales puede ser el debate en momentos como estos, en los que la búsqueda de oportunidades de trabajo es una actividad que es practicada casi al unísono por cientos de personas a diario. No despreciar ninguna posibilidad y atender cualquier opción es otra posibilidad que, sin duda, puede conllevar a conseguir el propósito: volver a trabajar.

martes, marzo 13, 2012

El fin de las empresas S.A. (Sin Alma)


Esto no es una crisis, es un cambio histórico hacia la Era Digital, nos dice Don Tapscott, para él el motor del cambio es internet que actúa y nos lleva hacía esa nueva Era. Lo cierto es que además de internet hay otros motores: un cambio de valores, pero sobre todo, un incremento de la complejidad, de la incertidumbre y la competitividad, por eso prefiero hablar de la Era de la Innovación.

Quizás tú cuando miras a tu organización debes pensar que un cambio profundo de la organización dónde estás es imposible. Pero lo que es imposible es que en la mayoría de nuestras organizaciones el status quo permanezca como lo conocemos. Y el status quo cambiará por que la innovación necesita de la libertad. Y los profesionales y directivos se verán obligados  a reconvertirse en líderes transformadores, en innovadores, porque si no serán, no sobrevivirán. Y las empresas serán diferentes serán empresas con Alma.

El Siglo XXI será el siglo del fin de las empresas Sin Alma (SA)

Decían que lo mejor que se le podía explicar a un licenciado recién incorporado a una empresa para que comprendiese la verdadera naturaleza de las organizaciones empresariales es que S.A. significaba: empresa Sin Alma.

En las empresas Sin Alma las personas eran lo que debía complementar lo que las máquinas y los ordenadores todavía no podían hacer. Ya que en realidad lo que se quería era una empresa perfecta donde sólo eran necesarios ingenieros que pusieran en marcha las máquinas y un financiero para calcular los beneficios. Las personas y sus emociones no contaban porque, a pesar del bonito discurso del Consejero Delegado en Navidad, las emociones no se podían recoger ni en la Cuenta de Resultados ni siquiera en el Balance.

Pero esto está cambiando y la Era de la Innovación que se caracteriza por la incertidumbre y la rapidez de los cambios necesita personas que sean capaces de cambiar con rapidez los sistemas existentes, lo que implica gestionar a las personas de una forma diferente.
En las nuevas empresas las personas deberán tener más voz, por que se necesita de la colaboración para la inteligencia colectiva, se necesita escuchar, se necesita de las ideas y aún más de las emociones de las personas.

Los profetas de la Era de la Innovación ya han anunciado el fin de las Sociedades sin Alma. Y será el fin y lo serán pero no por convicción sino por obligación.

Libertad no es un concepto empresarial, pero los resultados sí

¿Cómo afectará este cambio a las empresas? En un muy reciente estudio de Buzz un estudio realizado por la consultora Booz & Company el 52% de los directivos consultados no piensa que la estrategia de su compañía pueda conducirles al éxito. “El 81% de los encuestados opina que las iniciativas de crecimiento que han desarrollado sus empresas han sido una pérdida de tiempo” ¿A quién le extraña? La complejidad del entorno hace difícil determinar la estrategia. Pero si la estrategia es demasiado compleja para los directivos ¿Cómo deben actuar las empresas?

James Surowiecki en su libro de  Wisdom of Crowds nos dice  “Cuanto más poder le des a un solo individuo frente a la complejidad y la incertidumbre, más probable será que tome malas decisiones. Como consecuencia, hoy en día hay muy buenas razones para que las empresas traten de pensar más allá de la jerarquía”. ¿Será la solución que muchas personas actúen de forma inteligente, que más personas tengan voz, que las pequeñas innovaciones ….?  Eso que se ha denominado “Inteligencia Colectiva”, probablemente, esta será una parte fundamental de la solución.

Para que haya innovación el rol de las personas dentro de las organizaciones está llamado a cambiar, pasará a tener más protagonismo, será más estratégico, el liderazgo estará más distribuido, las personas tendrán más libertad. Si se quiere traducir este concepto en términos empresariales: más autonomía, más empowerment, más capacidad de asumir riesgos,… más,.. más libertad. Y esto no se hará por una firme creencia humanista en las personas, se hará por qué será la forma más eficiente de innovar. Recordemos lo que aprendimos las empresas Sin Alma: sólo interesan los resultados empresariales. Sólo por ello darán más protagonismo a la voz de las personas.

La Cultura Innovadora: una nueva forma de comunicación

Se necesita una nueva Cultura empresarial, una Cultura más innovadora ¿Pero cómo conseguirla? Humberto Maturana defiende que la cultura es una red cerrada de conversaciones y que el cambio cultural ocurre cuando se produce un cambio de conversaciones en esa red.

Si, la Cultura es comunicación. La cultura depende de cómo se produce la comunicación y como se parametriza las “voces de las personas”. Por ello son tan importantes las herramientas 2.0. porque pueden facilitar, si se las deja, que las ideas y el conocimiento fluyan, que haya colaboración que haya más inteligencia colectiva de una forma más transparente, más transversal, de una forma diferente.. Por ello, encontrarás tantos escritos hablando de la comunicación 2.0. como el nuevo reto empresarial.

Las nuevas formas de comunicación, especialmente la comunicación 2.0.,  se están alineando con la nueva necesidad de las instituciones de cambiar, de innovar. Porque la innovación es cada vez más social. Y esta es la nueva prioridad de las empresas, y por tanto de sus profesionales, especialmente, de los directivos, que son los que crean, conservan el “status quo” y. si también, lo cambian. Pero ¿Estarán dispuestos a cambiar el “status quo”? ¿Estarán dispuestos a crear más diálogo transversal y transparente? ¿A tener más en cuenta la voz de las personas para que se produzca eso que denominamos inteligencia colectiva?

Antes llamábamos inconformistas a los que querían que las cosas se hicieran de la forma en que siempre se había hecho, si el cambio propuesto era profundo se les llamaba subversivos o revolucionarios. Pero en la nueva Era de la Innovación estos señores habrá que cambiarles el nombre. Sólo serán supervivientes en busca de resultados.

La revolución está en marcha y la mayoría de los profesionales y directivos ya han deducido que la defensa no la encontrarán mirando atrás ni en la dulce voz del pasado. Por ello la mayoría de los cambios se producirá por lo de siempre, para mantenerse en el poder o para seguir siendo profesionales, y esto hará que haya un nuevo tipo de empresas donde las personas serán “un poco” más personas, serán empresas “Con Alma”.

Tal vez con cierto escepticismo siempre he creído más en el poder de los que quieren sobrevivir que el de los revolucionarios. Ahora los profesionales y directivos tendrán que tomar el liderazgo del cambio, la mayoría  no por que quiera cambiar, quizás a la mayoría tampoco le importará demasiado si las empresas tienen alma, cambiarán  simplemente para sobrevivir. Porque el dilema es claro sobrevivir innovando o….

lunes, marzo 12, 2012

¡No te creas nada de lo que digo!

En algunas tradiciones nativas americanas, tienen integrado un método que considero muy útil para los tiempos que corren. Se trata del “dancehammering” …[voz en off ”y ahora como lo traduzco?”] … Sería algo así como un método para testar cualquier información o conocimiento que nos llega, antes de decidir incorporarlo a nuestro propio conocimiento.

No tengo la menor idea del número de artículos que se comparten cada día en todas y cada una de las redes sociales. Imagino que muchos. Los leemos, los compartimos con celeridad y en muchas ocasiones pensando “¡qué bueno!”. Obviamente, si pensamos “¡Y este de qué va!”, entonces lo desestimamos. Tanto en los primeros como en los segundos, la lectura veloz nos lleva a incorporar o no, tal vez sin el necesario “testeo” de lo que nos ha llegado.

Por todo ello, y especialmente para este artículo, no te creas nada de lo que digo, simplemente porque lo diga. Recibe lo que comparto, exprímelo, critícalo, desmenúzalo… Después decide si lo quieres incorporar o no, si te sirve o no, y en qué medida. Aborda la lectura desde la perspectiva: “no me lo creo”.

Te invito a que “encares” el video Inteligencia Colectiva y Organización Descentralizada que puedes ver más abajo, desde esa perspectiva. De entrada, tal vez el título te rechine en tu sistema de paradigmas, “¿puede existir organización descentralizada? Si es descentralizada, entonces ¿no será auto-organización?”. Probablemente te salten más dudas o preguntas…



Mira el vídeo varias veces, si es necesario. Entonces, tal vez te venga aquello de “pero los humanos no somos animales”. Pregúntate si estas poniendo tus creencias entre la observación del video y el proceso de “dancehammering”. Si lo sientes así, puedes apartarlas.

Permítete estar presente para escuchar y recibir el mensaje. Después, critica, exprime, desmenuza, comparte…

Yo mismo he dejado pasar unos días. He hecho algunas conexiones y me han venido cuatro ideas que decido compartir, esperando que no te las creas, que las exprimas, las critiques, las desmenuces y que compartas tu respuesta.

Estas son las cuatro ideas:  

1.   Haz lo mejor que puedas y sepas, siempre, en tu nivel local, pensando en el bien común. Persigue aquello que sientas que es lo mejor para tu sistema, pero enfocado en tu acción local. Para ello, pregúntate constantemente, ¿qué se necesita aquí y ahora? y ¡házlo!


2.   Si cuando lo haces o lo quieres impulsar, nadie te sigue, ¡olvídate de ello! Seguramente aquello que crees que se necesita, en realidad no es lo que se necesita. O tal vez, sea muy pronto para que el sistema lo necesite. Pero sobre todo no intentes empujar tu idea o tu acción.


3.   Si estás en una posición “global”, ni se te ocurra liderar las acciones en el nivel local. Es demasiado complejo hacerlo, es imposible. Si insistes, pronto tendrás la tentación de estandarizarlo todo y a todos, por aquello de simplificar tu tarea. Si aún así insistes, te acabas de cargar la diversidad en tu organización y con ello la posibilidad de que se tomen decisiones más inteligentes.


4.   Si a pesar de seguir los puntos 1, 2 y 3, sigues sintiendo la tentación de imponer tu perspectiva, de empujar para que se haga lo que tú quieres, lo que tú necesitas, entonces vuelve al punto 1.


domingo, marzo 11, 2012

10 personas tóxicas que puedes encontrar en tu empresa (Humor)


Casi todas las empresas, no importa lo grandes o pequeñas que sean, cuentan entre su plantilla con personas un tanto “incómodas” para sus compañeros, ya sea por su forma de trabajar, por sus opiniones, por las críticas gratuitas que vierten sobre los demás, etc.

Son personas que más que sumar para lograr un objetivo común, restan y pueden ser tanto nuestros superiores como compañeros o personas que “dependen” de nosotros. En un tono humorístico, la publicación “Startup Professionals Musings” nos “ayudan” identificar a estas personas tomando como partida lo que considera que son sus frases más típicas.

“Sabía que esto iba a pasar”
Este sabelotodo siempre tiene una respuesta para cualquier cosa. Y no sólo eso, sino que está orgulloso de hacértelo saber. Evidentemente siempre te lo dice cuando la circunstancia ya se ha producido, por lo cual su capacidad de anticipación tiende más bien a cero.

“No te vas a creer lo que he conseguido”
Para el bocachancla, la palabra “discreción” no tiene significado alguno. Sus conversaciones al teléfono, sus reuniones, lo que ha desayunado esa mañana o lo bien que le ha ido esa nueva dieta, son de dominio público. Quiere hacerse notar por todos y lo consigue, aunque en muchas ocasiones los motivos no sean los mejores.

“Estoy tan enfadado que podría gritar”
Las personas que no son capaces de controlar su temperamento, y que chillan a sus empleados o a sus compañeros a la primera de cambio, no hacen ningún bien a los demás. Es más, perjudican seriamente el ambiente laboral y desde luego, no mejoran el rendimiento de la persona a la que están chillando.

“Saben aquel que diu…”
Todas las oficinas del mundo tienen a su propio bromista, ese chistoso que consigue que nuestra jornada laboral sea un poco más amena. El problema deriva de esas otras personas que intentan suplantar al bromista. Personas que creyéndose graciosos, no solamente no lo son, sino que además, pueden resultar ofensivos para muchas otras personas. Suelen ser personas inseguras y que normalmente se “ceban” con los que consideran que son los más débiles del grupo.

“Estoy tan ocupado…No tengo tiempo”
El quejica de la oficina siempre se lamenta de que tiene mucho más trabajo que los demás. Como no sabe (o quiere) organizarse bien, vive en un caos constante del que le cuesta salir. Se queja de que pasa muchas más horas en la oficina que los demás, se queja de todas las llamadas que tiene que hacer o informes que redactar, pero lo peor de todo es que lo hace pesar. De esta guisa, nunca está dispuesto a ayudar a los demás.

“No tengo vida”
Es la evolución natural del quejica. No sólo les afecta todo lo que ocurre dentro del trabajo, sino también todo lo que pasa fuera de él. Siempre parecen tener problemas con su pareja (y nos lo hacen saber), no se hablan con su familia (y nos lo hacen saber), son odiados por sus amigos (lo cual tiene sentido) y en general viven en una amargura continua que puede acabar contagiando al resto de la oficina.

“¡Estoy tan preocupado por el proyecto!”
Siempre se ponen en lo peor. Cualquier pequeña incidencia es percibida como gravísima y como consecuencia, consiguen estresar al resto de los miembros de su equipo de trabajo. Revisan una y otra vez el trabajo de los demás, pero se preocupan poco por la calidad del suyo propio.

“Necesito robarte un poco de tu tiempo”
En general, todos estamos dispuestos a ayudar a un compañero que nos pide ayuda o que necesita hacernos una consulta. El problema es que hay determinadas personas que necesitan ayuda 24 horas al día, los cinco días de la semana laboral. Interrumpen constantemente el trabajo de los demás, adoran las reuniones y en general, convierten en asuntos de vida o muerte las cosas más triviales.

“Estoy rodeado por idiotas e incompetentes”
El ego de estas personas es monstruoso. Se creen tan por encima de los demás que no son capaces de aceptar ninguna crítica, ningún consejo. Por otro lado, miran por encima del hombro a sus compañeros y desprecian su trabajo. Es una de las personalidades más tóxicas que podemos encontrar y deberíamos huir de ellos como de la peste.

“No es justo”
El mundo es un lugar hostil, cruel y desalmado. La vida no es justa y todos lo sabemos. Sin embargo, no nos pasamos todo el día quejándonos, sino que nos acostumbramos y lo llevamos lo mejor que podemos. Pero la persona “No es justo” y la persona “¿Por qué a mí?” no acaba de entenderlo y piensa que existe una especie de complot conspirativo internacional que actúa en su contra.

sábado, marzo 10, 2012

¿Cuáles son las mejores prácticas en Gestión del Talento?

Se habla mucho sobre gestión del talento, ¿cómo lo definiríamos? Muchos autores coinciden en resumir que talento son aquellas habilidades que consiguen el éxito en tu compañía,  es aquel  “talento“ ligado a un rendimiento superior allí donde se encuentre. Esta definición puede parecer algo ambigua, pero si por ejemplo estamos hablando de una empresa de publicidad, el talento será aquel que consigue que los clientes estén satisfechos con todo lo relacionado con sus campañas de publicidad.  Debes conocer muy bien tu negocio y que demandan tus clientes, incluso adelantarte a ellos. ¿Cuáles son las mejores prácticas de gestión del talento? La gestión del talento la comprenden una serie de complejos procesos de Recursos Humanos que  con el objetivo primordial de entregar los mejores resultados a toda la organización. Podemos encontrar muchas listas, pero para mí la que mejor lo resume serían estas diez mejores prácticas que aunadas y alineadas configuran una regla de éxito seguro:
1.    Utiliza el reclutamiento online: Tienes un sistema integrado de recepción de CV, con análisis de habilidades, y donde se gestiona desde las respuestas desde el email a los resultados de las entrevistas.
2.    Procede a una búsqueda más óptima, esto implica la utilización de sistemas de  e-reclutamiento  más inteligentes  y completos, incluyendo el análisis semántico.
3.    Utiliza el  reclutamiento social, ve más allá de tu web corporativa y entra  de forma activa en las redes  profesionales  y  sociales como Linkedin, Facebook y Twitter.
4.    ¿Estás ocupándote de tus empleados actuales?, ¿conoces sus necesidades y su nivel de satisfacción?
5.    ¿Tienes  los objetivos de  tu negocio bien entrelazados y relacionados  con los objetivos personales de tus colaboradores?
6.    ¿Cómo estás realizando la revisión del rendimiento de tus colaboradores? ¿Está relacionado con la operativa del negocio? ¿Conoces las actividades claves, sabes medirlas y haces un buen seguimiento?
7.    Busca maneras para que  aprender sea divertido y constante, como un proceso de mejora continua.
8.    ¿Posees información actual y relevante sobre cómo está marchando el rendimiento de tu equipo? Asegúrate que tu equipo está trabajando en su nivel más que óptimo.
9.    Implementa una cultura que recompensa el rendimiento. ¿cobran más los que más entregan?
10. Construye un flujo constante de líderes preparados y motivados para asumir nuevos retos.    

Esta lista de prácticas puede y debe adaptarse a las necesidades de tu negocio, tanto si es pequeño, mediano o grande.