sábado, agosto 18, 2012

El directivo tiene que ser como una buena suegra


Y para ser como una buena suegra el directivo se debe educar y desaparecer. Es lo que sostiene Beatriz Muñoz-Seca, profesora del IESE Business School-Universidad de Navarra, dentro de una serie de normas que describen los recursos humanos del siglo XXI. El apellido de Beatriz resulta familiar por su abuelo Pedro Muñoz-Seca, autor de La venganza de Don Mendo. Y es en el teatro donde Beatriz encuentra muchas de las cosas que requiere el liderazgo para personas muy cualificadas.

Un directivo tiene que hacer lo que una suegra: educar y desaparecer.

Cuenta Beatriz, dentro de la conferencia “Gestionando cerebros de obra” para TED, que en una ocasión asistió al Teatro Real para ver el ensayo general de La Traviata. Entonces reparó en un hombre y su dedicación sobre una copa que cogía el protagonista. No entendió el motivo de tanta atención. Y preguntó. Aquel hombre le explicó que de la buena colocación dependía que el protagonista brindara correctamente y de eso la magia del momento. Algo clave para la obra y su éxito. A Beatriz le resultó asombroso la implicación en ese pequeño detalle y la perspectiva de cómo este podía influir en el resultado final. Esa conciencia de lo importante que es cada cosa en los objetivos globales.

Ahí vemos, dice,  lo que ella denomina pasión. Y para conseguirla el directivo tiene que poner en práctica una serie de conceptos nuevos.

El primero, conseguir respeto, no amor. Dice Beatriz que el entorno de la empresa no es donde a uno le deben amar. Ese respeto al jefe se genera cuando se hace eclosionar al empleado, cuando conseguimos que sea feliz. Y, aunque no tiene que haber amor, sí seducción. Para comprenderlo ella se queda con una definición que decía que “seducir era hacer que la gente haga lo que tú quieres que haga y que eso sea lo que ellos quieran”. 

También menciona la necesidad de anticiparse, “ir cinco minutos por delante” y de mantenerse en el plano adecuado, sin ejercer un control desmedido. Para este último concepto Muñoz-Seca recurre a esa figura de la suegra de la que el directivo debe seguir ejemplo. Así podrá hacer como el director de escena que no necesitaba estar presente en el teatro el día del estreno de la obra.

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