jueves, septiembre 08, 2016

Del lujo tangible al lujo intangible


Cinco tendencias se observan en la concepción que tiene la gente de producto o experiencia de lujo. Las marcas deberán prestar atención y adecuarse al momento.

En 2017 las expectativas de lujo que van a tener los consumidores serán diferentes, dice la publicación especializada en el tema Trendwatching.

La abundancia y la conectividad están cambiando todo. Lujo ya no será el súper auto,  la cartera de marca o las vacaciones a todo trapo, por más deseable que todo eso siga siendo para muchos. ¿Porque?¿ quién va a necesitar un auto si millones en el mundo van a tener su chofer on demand? O sea que las fronteras del lujo han cambiado gracias a la creciente riqueza y la mayor conectividad. Pero para seguirle la pista a ese cambio hay que entender una verdad fundamental: el lujo siempre fue una cuestión de estatus.

El estatus, que antes era físico, ahora es intangible. El estatus antes implicaba la posesión de ciertos objetos. Ahora que la gente tiene tantas cosas, más que lo que se tiene, ahora estatus implica "lo que soy". Por ejemplo, soy más creativo que los demás, más ético, estoy más conectado, etc. Etc. Esto, para el consumo del lujo, tiene grandes implicancias, porque los consumidores Premium intensifican la búsqueda para vivir y personificar esos ideales. Esto brinda a las marcas muchas oportunidades de interpretar y aprovechar esa nueva postura frente al lujo.

Hay cinco tendencias que van a transformar el futuro del lujo desde 2017 en adelante:

La primera es la importancia suprema de uno mismo. En 2017 los consumidores de alta gama buscarán situarse en un plano más alto. Una forma de lograrlo es con productos y experiencias innovadoras que combinen la autorrealización con la auto-indulgencia. Porque esa gente va a ver la vida como una búsqueda permanente del perfeccionamiento personal.

En segundo lugar viene V.I.D. (Very Important Data)

Los consumidores conectados en todo el mundo saben que las marcas están aprovechando sus datos personales: lugar en que viven, historial de compras, preferencias de medios y demás. Y que también hay ejércitos de hackers que desean hacer lo mismo.

Una poderosa forma de lujo en esta era de datos personales es seguridad de los datos.   Esta es una tendencia donde la demanda y la solución son creadas por la tecnología Pero esta tendencia es la tranquilidad y la sensación de poder que viene con el control de los datos. Y cuanto más valen esos datos, mayor es la necesidad de control.

Tercera tendencia: lujo que mejora el mundo, si antes el estatus era cuánto dinero se ganaba, ahora es cuánto dinero se dona. Una señal del giro épico se ve en la naturaleza del estatus. Cómo se habla de los multimillonarios.

Hoy no hablamos tanto de cómo se hicieron millonarios los millonarios sino de cuándo dinero destinan a obras de bien. Allí vamos a buscar el estatus personal. La filantropía de los ultra ricos les da estatus.

Además, millones de consumidores ricos se sienten atrapados por los impactos negativos  sobre el medio ambiente, la sociedad o salud, de su consumo. El verdadero lujo para estos consumidores es la indulgencia sin culpa.

Las marcas, así, sienten la exigencia de combinar lujo y el deseo de mejorar el mundo.

La cuarta: economía en demand. Las ventajas reales de la economía on demand y de acceso. Liberación de los problemas de la propiedad, gratificación instantánea y mucho más, son universales. Los consumidores de lujo no se van a quedar afuera. Claro que pueden comprarse una Ferrari, pero no van a manejar su auto para salir a cenar. Eso va a significar, por ejemplo, infinitas variaciones de Uber. Por ejemplo, Uber para jets privados.

La quinta tendencia: Lujo post demográfico. Habrá que cambiar la forma en que se definen los consumidores y cómo los atendemos. El viejo modelo demográfico, que buscaba predecir la conducta de los consumidores según su edad, género, ubicación, ingreso, etc.,  está perdiendo fuerza.  Ahora los consumidores están más libres que nunca  para crear estilos de vida y actitudes según sus propias preferencias.  Eso ocurre gracias al ilimitado acceso a la información, a la erosión de viejas convenciones sociales y a la posibilidad infinita de elección. Las marcas de lujo deberán tomar esto en cuenta. En la era post demográfica deberán aceptar identidades nuevas, antes maginadas, nuevos posicionamientos de marca  y nuevas expectativas con respecto al cuándo, dónde y cómo de la experiencia o el producto de lujo.

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