viernes, agosto 03, 2012

Sin liderazgo su empresa no vale nada


En los últimos 20 años he visto muchos equipos que no alcanzan los resultados que se habían propuesto, cuando les preguntaba ¿el por qué? la mayoría respondían: que estaban en un equipo malo y flojo, inclusive comenzaban a endosarse la responsabilidad mutuamente.
Siempre he pensado que esta situación es producto de un flojo e insípido liderazgo,  lideres sin sazón producen que los equipos busquen excusas para  ocultar su ausencia. La verdad y absoluta realidad, no es que existan malos equipos. No hay equipos flojos, sólo hay líderes flojos.
Puede sonar algo duro e injusto pero definitivamente los resultados son directamente proporcionales a la calidad y nivel del liderazgo que conduzca a los equipos a la consecución de los resultados fijados. Shakespeare decía que: “Nadie sigue a un líder que toca guitarra con notas de incertidumbre.”, y bien que tenía razón. Muchas veces los equipos no confían en su líder y mientras el “líder” se encuentra dando su discurso “motivador”, el equipo simplemente piensa que todos van hacia el fondo del precipicio. Luego el “líder” se pregunta qué fue lo que salió mal, sin darse cuenta de que el equipo nunca se comprometió en alcanzar la meta. Simplemente participaron, pero nunca se comprometieron.    
La gente nunca seguirá a un líder en el que no cree, aunque sean obligados.
   
El Liderazgo correcto para mí es todo. ¿Qué habría sido de General Electric sin la llegada de Jack Welch al poder? ¿Qué habría sido de Microsoft sin Bill Gates? ¿Qué sería de Telepizza sin Leo Pujals? ¿Qué sería de Starbucks sin Howard Schultz? ¿Qué hubiera sido de Apple sin el liderazgo de Steve Jobs? Posiblemente les habría sucedido algo parecido a lo que sufrieron Kodak y GM; empresas que cada vez están más cerca de imitar al TITANIC.
   
Actualmente, en la mayoría de las empresas nos encontramos ante una escasez de líderes y un exceso de administradores. Como bien lo dicen los autores más reconocidos en temas de liderazgo: Los “managers” son los “fanáticos” cortoplacistas de la organización. Las organizaciones están SUB-lideradas y SOBRE-administradas.
   
Otros negocios simplemente cometen la torpeza de elegir a sus  Gerentes Generales por su parentesco familiar (son los hijos o nietos del fundador) y no, por las competencias y capacidades que realmente posean para mantener el negocio a flote.
   
La frase que dice: “El abuelo funda la organización, el hijo la disfruta y el nieto la entierra”, encaja perfectamente en este tipo de prácticas. Una cosa es administrar y otra cosa es liderar. Administradores hay muchos, los líderes son materia casi extinta.
   
La educación y la formación que se da actualmente en la mayoría de nuestras universidades, se basa en la teoría empresarial y las ideas de cómo administrar un negocio, mientras que dejan de lado la formación basada en el desarrollo del poder de decisión, responsabilidad y entusiasmo.
   
Dirá usted… “Qué exageración, siempre habrán líderes”. Sí, eso también es cierto, pero Karl Marx no estaba equivocado cuando dijo: “En cada época hay hombres que dominan y otros que son dominados”, pero la verdad es que la mayoría de las empresas nunca llegan a la cima, debido a que no tienen un rumbo claro, pensar que una empresa tiene un objetivo común y una visión que todos comparten y viven, es casi imposible, y sabe usted ¿por qué sucede esto?……. Por ausencia de liderazgo.
   
Por todo esto si usted tiene una empresa y cree que le va bien, busque líderes y aplique el liderazgo correcto, y se dará cuenta de que no estaba tan bien como pensaba.
   
Las organizaciones 'modernas' fueron fundadas bajo el principio del control: una autoridad central que determina la dirección, concentra la información, coarta el poder de decisión y castiga las desviaciones de la norma.
   
Eso pudo haber funcionado en un mundo en el que la estandarización, previsibilidad, conformidad y disciplina, eran suficientes para producir beneficios en masa. Pero no funciona en un mundo en constante cambio, con competencia en todas partes, y donde el conocimiento se ha convertido en un bien comerciable. Y ciertamente no funciona en un mundo en el que hay tanta hambre por una mayor humanidad, libertad y significado.
   
Las organizaciones más inspiradoras y vanguardistas en la actualidad, están experimentando con aquello que hace que la gente se levante de la cama por la mañana, y dispare su imaginación, iniciativa y pasión. Y los mejores líderes, entienden que su poder no proviene de mantener el control, sino de idear maneras, para dar rienda suelta a una mayor libertad y creatividad entre su personal.
   
El liderazgo es algo más que la condición que se le presupone al dirigente de una organización. Existen determinados rasgos (personalidad fuerte, dilatada experiencia frente a las organizaciones, nivel de inteligencia, saber hacer), que ayudan a diferenciar a aquellos que son líderes de aquellos que no lo son, sin embargo, la concepción del liderazgo está un poco más allá de los atributos del líder, entendiendo que lo esencial está en sus comportamientos, especialmente, en su forma de proceder ante determinadas circunstancias. Todo ello, sin dejar de pensar que el liderazgo implica un compromiso con las personas, y a la vez, que el líder debe disponer de determinadas capacidades básicas para poder activar a estas personas.
   
Desde el punto de vista de la dirección, el liderazgo puede tener dos acepciones:
  •      El sentido amplio del liderazgo, implica una visión general con una clara proyección al futuro, estableciendo lo que se desea para la organización.
  •      En sentido restringido, se centra en la influencia que se ejerce sobre las personas, para que estas alcancen los objetivos perseguidos dentro de un plazo de gestión.    

Si quiere tener una empresa en constante crecimiento debe desarrollar un equipo de líderes, cuyo liderazgo sea una proyección del suyo, aportando y contribuyendo para dicho crecimiento; de lo contrario, su empresa se mantendrá en una línea de incertidumbre, que se la pasará constantemente entre el estancamiento y el crecimiento (ficticio).

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